LUMA Arles / Gehry Partners. Fotografía de Iwan Baan. Imagen cortesía de Gehry Partners
Las noticias de esta semana reflejan el compromiso simultáneo de la arquitectura con la reflexión cultural, el legado profesional y las realidades materiales de la construcción de ciudades. El fallecimiento de Frank Gehry motivó una reevaluación más amplia de la práctica arquitectónica de finales del siglo XX y principios del XXI, mientras que la selección de Shigeru Ban como ganador de la Medalla de Oro del AIA 2026 dirigió la atención de nuevo hacia el diseño con enfoque social y las responsabilidades públicas de la profesión. Estos hitos coincidieron con debates más amplios surgidos a partir del Día de los Derechos Humanos, los cuales examinaron el papel de la arquitectura en la equidad, el acceso a la vivienda y la seguridad a nivel mundial, así como con discusiones orientadas al futuro que definen la agenda arquitectónica para 2026 mediante importantes eventos internacionales y programas culturales. A escala del entorno construido, estos temas se ven reflejados en tres proyectos que definen las condiciones urbanas del futuro: la transformación de una antigua cantera de piedra caliza en un barrio de uso mixto en Bærum, cerca de Oslo, por parte de Powerhouse Company; el inicio de las obras de Riverside Wharf, un desarrollo de usos mixtos enfocado en la hospitalidad que contribuye a la regeneración del River District de Miami; y la renovación aprobada de Foster + Partners para el 1 de St James's Square en Londres, enfocada en la retención estructural y la resiliencia urbana a largo plazo.
Mientras que las ciudades solían estar configuradas por estructuras sencillas capaces de adaptarse a nuevos usos, hoy están saturadas de viviendas rígidas, a menudo diseñadas con un único propósito y con una distribución y vida útil inalterables. A medida que los plazos climáticos se acortan, las comunidades exigen espacios más resilientes y conscientes de los recursos, y los patrones de vida y trabajo siguen cambiando, esta rigidez se está convirtiendo en un lastre. Cuando los edificios se resisten a adaptarse, suelen ser tratados como desechables, lo que desencadena ciclos de demolición, inactividad y pérdida. La adaptabilidad, que alguna vez se consideró una conveniencia adicional, se está convirtiendo en un imperativo; algo que la edición inaugural de la Adaptable Building Conference (ABC) en Róterdam busca poner en primer plano.
Cada año trae consigo nuevas ideas, proyectos y cambios en la cultura arquitectónica, pero también marca la pérdida de voces que han dado forma a la disciplina a lo largo de décadas. La arquitectura avanza, pero también progresa a través de la ausencia. Cuando desaparecen aquellas figuras que ayudaron a articular su lenguaje y sus ambiciones, dejan tras de sí algo más que obras terminadas o textos influyentes. Su ausencia se convierte en un umbral, un momento en el que la disciplina se detiene para comprender qué permanece, qué evoluciona y qué sigue guiándonos. Estos momentos de pérdida nos recuerdan que la arquitectura es una construcción colectiva de largo aliento, impulsada no solo por quienes dan forma al presente, sino también por aquellas personas cuyas visiones siguen orientando nuestra manera de pensar las ciudades y los paisajes.
Los/las arquitectos/as y pensadores/as que perdimos en 2025 provenían de mundos notablemente diversos; sin embargo, los interrogantes que definieron su trabajo coincidieron a menudo. Hubo quienes abordaron la ciudad desde la identidad, el simbolismo y la continuidad histórica, buscando arraigar el entorno construido en la memoria cultural. Otros/as, por el contrario, la interpretaron a través de la precisión de la ingeniería, los sistemas ecológicos o la experimentación radical, expandiendo los límites de lo que la arquitectura podía ser y cómo podía experimentarse. Sus trayectorias abarcan contextos tan diversos como la Gran Bretaña de posguerra, una China en acelerada urbanización, las vanguardias de Europa Central y las cambiantes instituciones culturales de Berlín y Nueva York. En conjunto, conforman un abanico de respuestas que definieron —y continúan definiendo— la cultura arquitectónica del último medio siglo, revelando la multiplicidad de formas en que la arquitectura puede comprometerse con la sociedad, la tecnología y el medio ambiente.
Zhu Pei es un arquitecto chino nacido en 1962 en Pekín. Estudió en la Universidad de Tsinghua y en UC Berkeley, y fundó Studio Zhu Pei en 2005. El trabajo experimental y la investigación del estudio se centran en la arquitectura contemporánea, el arte y proyectos culturales. Con un enfoque artístico y exploratorio, investiga la relación entre las raíces que anclan la arquitectura en contextos naturales y culturales específicos, y la innovación que impulsa la arquitectura como una forma de revolución artística. En su entrevista con Louisiana Channel, Zhu Pei describe la arquitectura como una disciplina artística que, al igual que la poesía, se basa en la apertura, la imaginación y la creación de nuevas experiencias. Argumenta que la gran arquitectura va más allá de resolver problemas funcionales al generar un sentido de asombro a través de su capacidad para "inventar" y "crear algo nuevo, una nueva experiencia", posicionando la práctica arquitectónica como una exploración cultural y sensorial en lugar de una producción puramente técnica.
Anteriormente limitados a las industrias aeroespacial y automotriz, los materiales compuestos han asumido un papel cada vez más central en la arquitectura contemporánea. Al combinar dos o más componentes, como fibras y polímeros, ofrecen ligereza y resistencia, alta durabilidad, libertad formal y un mejor desempeño ambiental. Su incorporación en la práctica arquitectónica marca una profunda transformación en la forma en que diseñamos, fabricamos y habitamos el espacio.
A medida que avanzan los preparativos para Milano Cortina 2026, de cara a los Juegos Olímpicos de Invierno que se llevarán a cabo del 6 al 22 de febrero de 2026, esta edición presenta una de las configuraciones geográficas más extensas jamás implementadas para la cita olímpica invernal. Con una extensión que abarca dos ciudades, dos regiones y dos provincias autónomas, las competencias se desarrollarán en más de 22,000 kilómetros cuadrados del norte de Italia. Las sedes metropolitanas de Milán se combinan con centros alpinos de gran trayectoria en Cortina d'Ampezzo, Livigno, Bormio, Anterselva y Val di Fiemme, creando un esquema que conecta los entornos urbanos y montañosos. Más del 90 por ciento de las sedes son instalaciones existentes o temporales, lo que refleja una estrategia centrada en la reutilización adaptativa, mejoras selectivas y una integración a largo plazo en las infraestructurasdeportivas y culturales de la región. Cerca de 2,900 atletas competirán en 116 eventos, incluyendo el debut del esquí de montaña y varios formatos nuevos de género mixto que señalan la evolución en la programación de los deportes de invierno.
El Día de los Derechos Humanos se celebra anualmente el 10 de diciembre en todo el mundo. Conmemora el aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos en 1948. Redactada por representantes de diversas trayectorias jurídicas y culturales de todas las regiones, la Declaración fue proclamada como un ideal común para todos los pueblos y naciones. Por primera vez, el documento estableció los derechos humanos fundamentales que deben protegerse universalmente de forma inalienable, otorgándoselos a todo ser humano sin distinción de raza, color, religión, sexo, idioma, opinión política o de otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición. En la actualidad, la Declaración sirve como modelo global para leyes y políticas internacionales, nacionales y locales. Disponible en 577 idiomas, es el documento más traducido del mundo. Las Naciones Unidas han establecido como lema para la conmemoración de este año "Derechos Humanos, nuestros elementos esenciales cotidianos", con el objetivo de "reafirmar los valores de los derechos humanos y demostrar que siguen siendo una propuesta ganadora para la humanidad".
El nicho ha sido un espacio de intención visible a lo largo de la historia de la arquitectura. En la arquitectura romana antigua, funcionaba como un recurso formal tallado en la mampostería para exhibir estatuas, jarrones u otros objetos. Estos retranqueos daban vida a los muros de templos, complejos termales y edificios cívicos, aportando ritmo, profundidad y puntos focales a estructuras que, de otro modo, habrían resultado masivas. Los espacios interiores del Panteón enmarcaban estatuas de deidades, mientras que las Termas de Caracalla utilizaban vacíos similares para estructurar salones de gran amplitud. Durante el Renacimiento, el nicho evolucionó hasta convertirse en un refinado marco arquitectónico. En Florencia, las cavidades exteriores de Orsanmichele albergaban estatuas encargadas por los gremios, mientras que los nichos del Palacio Uffizi exhibían obras escultóricas. Ya estuvieran ocupadas o se dejaran vacías intencionalmente, estas aberturas articulaban muros interiores, exteriores y fachadas, introducían jerarquía y aportaban interés visual, funcionando como gestos deliberados concebidos para ser vistos.
Del 12 al 19 de octubre de 2025, la ciudad de Cuenca se convirtió en el punto de encuentro para más de 150 estudiantes de arquitectura provenientes de 13 países latinoamericanos. El Encuentro Latinoamericano de Estudiantes de Arquitectura (ELEA) XXXVII —celebrado en el marco del 40.º aniversario de la Coordinadora Latinoamericana de Estudiantes de Arquitectura (CLEA)— propuso repensar el rol del arquitecto frente a los desafíos contemporáneos del territorio.
Coordinado por el Arq. Fernando Abarca, con el apoyo de la CLEA, la Organización Nacional de Estudiantes de Arquitectura de Ecuador (ONEA), la Universidad del Azuay (UDA), la Universidad de Cuenca (UCUENCA) y el Parlamento Andino, el encuentro adoptó como eje conceptual "Huellas Resilientes": una invitación a leer la ciudad no solo como soporte físico, sino como memoria, conflicto y oportunidad.
https://www.archdaily.cl/es/1036809/huellas-resilientes-elea-xxxvii-ecuadorArchDaily Team
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La Unidad de Servicios Básicos, un prototipo de vivienda a escala real de ELEMENTAL y Holcim, presentado en Venecia durante la Bienal de Arquitectura de 2025. Imagen cortesía de Holcim Awards
Durante la exposición Time Space Existence, organizada por el European Cultural Centre en Venecia, la empresa de soluciones de construcción Holcim y el arquitecto ganador del Premio Pritzker Alejandro Aravena, junto con su estudio ELEMENTAL, presentaron un prototipo a escala real que introduce un nuevo enfoque en soluciones de vivienda incremental.
El prototipo de vivienda —la Unidad de Servicios Básicos— se construyó con la tecnología de biochar recientemente lanzada por Holcim, la cual transforma los edificios en sumideros de carbono al atrapar este elemento de forma permanente en un material de base biológica llamado biochar. Este material se utiliza como componente en concretos, cementos y morteros de bajo carbono.
Fortaleza de Narikala (las partes más antiguas datan del siglo IV), Tbilisi, Georgia. Imagen cortesía del Archivo Nacional de Georgia
Ubani — el Centro de Investigación del Paisaje Urbano de Tbilisi ha publicado "Kala", la primera entrega de su nueva serie de Guías de los distritos de Tbilisi, ofreciendo una mirada detallada a una de las zonas urbanas más antiguas de la capital georgiana. Como organización sin fines de lucro dedicada a la investigación y promoción del patrimonio arquitectónico y el paisaje de Tbilisi, Ubani desarrolla programas públicos, exposiciones, talleres y eventos destinados a fomentar una mayor comprensión del entorno construido de la ciudad. Esta guía inaugural da continuidad a esa misión más amplia, situando a Kala dentro de la evolución a largo plazo del tejido urbano de Tbilisi.
La iniciativa de la Capital Europea de la Cultura (ECoC, por sus siglas en inglés) se lanzó en 1985 y, hasta la fecha, se ha otorgado a más de 60 ciudades de toda Europa. Está diseñada para celebrar y promover la diversidad cultural en el continente, fortalecer el sentido de pertenencia de la ciudadanía europea a un espacio cultural compartido y fomentar la contribución de la cultura al desarrollo urbano. En la práctica, la designación ha demostrado ser un catalizador para la regeneración urbana, el crecimiento del turismo, el fortalecimiento de la proyección internacional de las ciudades y la mejora de la percepción que tienen sus propios/as residentes de ellas. Las Capitales Europeas de la Cultura se designan formalmente cuatro años antes del año del título, lo que otorga tiempo para planificar, preparar e integrar el programa dentro de una estrategia cultural a largo plazo, establecer alianzas europeas y garantizar la disponibilidad de la infraestructura adecuada. En 2025, las Capitales Europeas de la Cultura son la ciudad alemana de Chemnitz y la ciudad eslovena de Nova Gorica. Para 2026, las ciudades designadas son Oulu en Finlandia y Trenčín en Eslovaquia.
Mientras que la reutilización adaptativa ha sido cada vez más reconocida como una estrategia arquitectónica vital en todo el mundo, su discurso e implementación en Asia todavía están en expansión—impulsados por una creciente conciencia ecológica y una comprensión cambiante del conocimiento arquitectónico. En lugar de acelerar un modelo desarrollista centrado en la demolición y la nueva construcción, los arquitectos y arquitectas de hoy se enfrentan a un enfoque diferente hacia el entorno construido: tratar la estructura existente como un recurso—un archivo de materiales, organizaciones espaciales e historias informales.
La reutilización adaptativa a menudo se asocia con la preservación de edificios históricos y patrimonio culturalmente significativo. Sin embargo, el vasto campo de estructuras aparentemente 'menos valoradas'—casas abandonadas, viviendas antiguas pero estándar, edificios de oficinas no conformes y vacíos urbanos pasados por alto—se ha convertido en un terreno de experimentación. Estos sitios desafían a arquitectos y diseñadores a reconsiderar los estándares prevalecientes de eficiencia y desarrollo impulsado por el mercado, y a imaginar prácticas espaciales y ecológicas que eviten la continua pérdida de material incorporado y conocimiento cultural inherente a la reconstrucción constante.
¿Cómo moldea el sector de la construcción el futuro de las ciudades? ¿A qué desafíos se enfrenta? En la encrucijada de las presiones demográficas, sociales, energéticas y climáticas, el sector de la construcción se está transformando rápidamente. Los/las profesionales, las instituciones y la ciudadanía colaboran para construir entornos que mejoren la salud y el bienestar, fomenten soluciones duraderas y adaptadas al entorno, reduzcan las emisiones de carbono, resistan los riesgos climáticos y ofrezcan viviendas asequibles y de alta calidad.
Tras la noticia del fallecimiento de Frank Gehry a los 96 años, se ha reavivado el interés en una trayectoria que definió de manera significativa el discurso arquitectónico desde finales del siglo XX en adelante. A lo largo de más de siete décadas, Gehry desarrolló un lenguaje de diseño caracterizado por la experimentación material, la elaboración iterativa de maquetas y el interés por las formas fluidas y expresivas. Su obra abarca desde tempranas intervenciones residenciales en el sur de California hasta importantes instituciones culturales que han contribuido a la identidad de diversas ciudades alrededor del mundo. En conjunto, estos proyectos trazan una trayectoria que confluyó con transformaciones en las tecnologías de fabricación, las tipologías de museos y las estrategias de desarrollo urbano.
La especificidad ha resurgido como un lenguaje central en el discurso arquitectónico. En un campo cada vez más globalizado, donde los proyectos suelen seguir modelos preestablecidos independientemente del contexto, los/las arquitectos/as se vuelcan ahora hacia enfoques arraigados en las particularidades de cada sitio. Esta renovada atención al contexto refleja presiones sociales, climáticas y políticas más amplias: las ciudades se enfrentan al calor extremo, a desafíos ecológicos, a cambios demográficos y a nuevas formas de vida colectiva que exigen respuestas fundamentadas en sus condiciones inmediatas.
La arquitectura situada describe este cambio. Se refiere a enfoques de diseño en los que la forma, el programa y la materialidad surgen del entorno específico que los produce: sus microclimas, estructuras culturales y rituales cotidianos. En lugar de partir de plantillas universales, estas prácticas comienzan con la observación, el prototipado y la interacción directa con las dinámicas locales. Esta lógica es visible en los experimentos climáticos y materiales de TAKK en España, como Portable Garden y 10k House, que funcionan como prototipos ligeros calibrados según gradientes térmicos y ecológicos; en el Art Pavilion M de Studio Ossidiana, moldeado por estratos de tierra y ciclos ecológicos en los Países Bajos; en las reinterpretaciones de objetos vernáculos de Izaskun Chinchilla y sus experimentos posteriores con 100 Sillas y 3 Salones Urbanos; en los espacios domésticos de corte narrativo explorados por Common Accounts; y en las intervenciones urbanas de Raumlabor que responden directamente a las especificidades del Berlín postindustrial.
https://www.archdaily.cl/es/1141476/trabajo-en-shanghai-atelier-xy-busca-disenador-a-de-interiores-especialista-en-marketing-y-medios-pasante韩爽 - HAN Shuang
La fragilidad —y la belleza efímera— del neón ha cautivado al público desde principios del siglo XX. Presentado comercialmente por primera vez por el ingeniero francés Georges Claude en el Salón del Automóvil de París de 1910, el neón se expandió rápidamente, alcanzando una amplia popularidad en los Estados Unidos desde la década de 1920 hasta la de 1950. A mediados de siglo, el paisaje estadounidense lo incorporó en todas partes: desde los casinos de la Franja de Las Vegas hasta los moteles de carretera a lo largo de la Ruta 66 y el espectáculo de Times Square. Sin embargo, hacia la segunda mitad del siglo, muchos letreros fueron desechados o abandonados al deterioro, y numerosos municipios restringieron el neón por considerarlo visualmente estridente o de alto consumo energético —a pesar del consumo de energía comparativamente modesto de esta tecnología. En los EE. UU., podría decirse que el interés renovado por el neón no regresó de manera significativa hasta principios de la década de 2000.
En Hong Kong, por el contrario, el neón fue recibido con un entusiasmo inusual en un momento en que comenzaba a perder popularidad en otros lugares. Aun cuando su instalación disminuyó en las últimas décadas —debido en gran medida a la actualización de normativas que exigían el retiro de letreros colgantes cuyas estructuras de soporte no cumplían con los estándares de seguridad—, la afinidad de la ciudad por el neón nunca desapareció por completo.
Entre los Andes, la costa y la Amazonía, la arquitectura de Ecuador ha evolucionado como un reflejo de su geografía diversa, un territorio donde el clima, la topografía y la cultura convergen. A lo largo de su territorio, la arquitectura ha sido un acto de adaptación: desde las tradiciones vernáculas arraigadas en el trabajo colectivo y los materiales locales, hasta las influencias coloniales y modernistas que reconfiguraron sus ciudades. Esta diversidad ha dado lugar a distintos sistemas constructivos —desde estructuras de bambú y caña en la costa, hasta construcciones de tierra y piedra en la región andina—, conformando un archivo de diseño adaptativo que continúa influyendo en la práctica contemporánea.
Sin embargo, en la última década, la arquitectura ecuatoriana ha experimentado una transformación silenciosa pero profunda. Nuevos programas académicos y referentes internacionales han impulsado una creciente conciencia sobre el clima y la justicia social. Las y los arquitectos emergentes están redefiniendo la práctica a través de talleres, estudios colectivos y experimentación en obra que desdibujan la frontera entre el diseño y el activismo. Lejos de centrarse en la arquitectura como un objeto, esta nueva generación aborda el diseño como un proceso enfocado en la colaboración, la sostenibilidad y la identidad cultural. Sus inquietudes han desplazado el lenguaje del diseño: la pregunta ya no es qué construir, sino con quién.
Frank Gehry, una de las figuras más influyentes y reconocidas de la arquitectura de las últimas seis décadas, falleció en su hogar en Santa Mónica a los 96 años. Su jefa de gabinete, Meaghan Lloyd, confirmó que la causa fue una breve enfermedad respiratoria. El fallecimiento de Gehry marca la partida de un creador cuya obra transformó no solo la cultura arquitectónica, sino también el imaginario colectivo global sobre lo que un edificio puede llegar a ser.
Durante los últimos años, el equipo de curaduría de proyectos de ArchDaily ha vuelto a visitar obras de arquitectura que considera merecedoras de una mirada más profunda. A través de una publicación de Instagram llamada 'Project Review' (Reseña de proyecto), describe lo que considera el o los atributos principales de la obra. Al profundizar en las historias de los proyectos y en los elementos que los hacen verdaderamente inspiradores, destaca iniciativas que de otro modo podrían pasar desapercibidas y las estudia de cerca, con especial atención a la localidad y el contexto. El resultado es un conjunto de obras diversas, a menudo ubicadas en zonas rurales o suburbanas, que cumplen una función pública o poseen un significado histórico.
Si bien se incluyen algunas viviendas, la mayoría de las reseñas se orientan hacia centros culturales, bibliotecas, espacios de trabajo o entornos comerciales. Cabe destacar también que muchas de estas obras provienen de Asia, con algunos proyectos clave de la China rural. La selección es sumamente diversa en cuanto a materialidad y lenguaje de diseño; no obstante, todos los proyectos proponen soluciones arquitectónicas innovadoras y narrativas cautivadoras.