
Los espacios de bienestar y de sanación están modelados por tradiciones culturales, contextos geográficos y estructuras sociales. En todo el mundo, ciertas prácticas han estado profundamente arraigadas durante siglos, como las termas romanas, los hammams turcos y los onsens japoneses, mientras que otras evolucionan inspirándose en rituales o redefiniendo su propio concepto e imagen de un entorno curativo. Europa, América del Norte y Oceanía se caracterizan por centrarse en procesos personales, el autocuidado y, a menudo, espacios de bienestar de lujo. Por su parte, Asia define la percepción global predominante del bienestar a través de la sanación basada en la meditación, la introspección y los retiros holísticos. En África, el bienestar está profundamente arraigado en las tradiciones ancestrales, integrado con la naturaleza y centrado en la comunidad y la interacción social. El punto de encuentro a nivel global radica en la estimulación sensorial, la relajación y la sanación holística, a menudo vinculadas a la naturaleza. Pero, ¿cómo se manifiesta el bienestar en África? ¿Cuáles son los espacios de sanación que lo definen y qué lenguajes arquitectónicos dan forma al bienestar de norte a sur?






































