La arquitectura —uno de los pocos artefactos culturales creados para ser vividos públicamente, preservados y, a menudo, capaces de perdurar durante siglos— contribuye significativamente a la identidad cultural de los lugares y de sus habitantes. Históricamente, los edificios han expresado actitudes institucionales, influencia y poder; son demostraciones claras de la cultura. No obstante, la longevidad complica la preservación: cuando una estructura se reconstruye, se repara o se vuelve a ensamblar por completo, ¿en qué sentido sigue siendo el mismo edificio?
Existe el clásico dilema del Barco de Teseo de Plutarco: si las tablas de un barco se reemplazan una a una a lo largo del tiempo, ¿sigue siendo el mismo barco? Thomas Hobbes añade un giro: si las tablas originales se vuelven a ensamblar en otro lugar, ¿cuál de los barcos es "el original"? La paradoja pone a prueba los fundamentos de la identidad: la materia física, el uso y la historia continuos, o el reconocimiento compartido. En la arquitectura y la conservación, este dilema redefine la preservación como una elección entre conservar la materia, mantener la forma y la función, o sostener las historias y prácticas que otorgan significado a un lugar.
El arquitecto chino Shui Yanfei ha sido galardonado con el cuarto Premio Kazuhiro Kojima 2025, convirtiéndose en el primer ganador de fuera de Japón desde la creación de este reconocimiento. El jurado de esta edición le otorgó esta distinción en reconocimiento a su profunda comprensión de la realidad social de China, al mismo tiempo que explora de manera continua nuevas posibilidades de la arquitectura orientadas hacia el futuro. Shui Yanfei se enfoca en la extensión del pensamiento oriental en el contexto poshumano y destaca por reinterpretar los mecanismos de las estructuras sociales acumuladas por la historia. Asimismo, partiendo de las realidades sociales, económicas e institucionales, transforma la arquitectura —inmersa en relaciones complejas— en un medio que conecta a las personas, las cosas y el tiempo. La diversa práctica de su estudio no solo se arraiga en la realidad, sino que también aporta una nueva poesía a la vida contemporánea.
La isla de Taiwán presenta un contexto natural y topográfico diverso, caracterizado por una superficie de 36,197 kilómetros cuadrados y una alta densidad poblacional de 644 habitantes por kilómetro cuadrado. Su ubicación geológica, en el límite de las placas euroasiática y del mar de Filipinas, ha dado lugar a una topografía predominantemente montañosa y accidentada. Si bien esto obliga a la mayoría de sus 23 millones de habitantes a residir en grandes centros urbanos en las llanuras costeras occidentales, la isla mantiene un activo sector agrícola, con aproximadamente el 22% de su territorio destinado al cultivo.
Una estructura de bambú se erige como un espacio de confluencia entre técnica, ancestralidad y práctica colectiva. OCO es la primera obra de Cambará Instituto, organización originada a partir del Projeto Arquitetas Negras, concebida durante una residencia artística en Cerbambu, en Ravena (MG), con el apoyo de re:arc institute. A lo largo de siete días de inmersión, en julio de este año, diez arquitectas negras trabajaron junto al maestro Lúcio Ventania, explorando el potencial constructivo y simbólico del bambú. El proceso culminó con la presentación de la obra en la 14ª Bienal Internacional de Arquitectura de São Paulo.
La experiencia propuso un reencuentro entre prácticas arquitectónicas y ciencias enraizadas en el cuerpo y la tierra. El proceso involucró todas las etapas de producción, desde la selección y el corte del bambú hasta el curado y el montaje, dando como resultado una estructura de seis metros de altura y cinco de diámetro. El diseño hace referencia a las xossas de Benín y cuenta con paja de la costa del país africano en su parte superior. Además, la instalación fue “vestida” con 220 mil cuentas, conocidas como “lágrimas de San Pedro”, confeccionadas por cuarenta mujeres mayores en situación de vulnerabilidad social que viven en la región donde se llevó a cabo la residencia artística, fortaleciendo así los vínculos comunitarios y económicos.
El hábito de sentarse a la mesa y compartir un momento específico con otras personas ha estado presente durante siglos en las más diversas culturas. El simposio griego, el convivium romano, los banquetes y festines medievales y los salones parisinos son solo algunos ejemplos de cómo esta costumbre se construyó históricamente y ha sido relevante en negociaciones sociales y políticas, discusiones intelectuales y debates filosóficos.
La comensalidad suele funcionar como un ritual para estrechar lazos, negociar y celebrar acontecimientos importantes. En muchas culturas hispanohablantes, el tiempo que transcurre después de comer, en el que toda la familia permanece sentada conversando, está tan arraigado que existe una palabra específica para definirlo: sobremesa (que literalmente se traduce como "sobre la mesa", aunque en la práctica refiere a la conversación posterior a la comida). Sin embargo, a pesar de asociarse frecuentemente con el hecho de compartir alimentos, la mesa puede considerarse una plataforma flexible abierta a múltiples posibilidades de apropiación e interacción.
A diferencia de un libro o una pieza musical, que pueden dejarse de lado fácilmente si no despiertan nuestro interés, la arquitectura tiene una naturaleza distinta. Un edificio perdura por décadas, modelando el paisaje e influyendo en la vida de sus ocupantes durante los años venideros. Esta permanencia conlleva un conjunto único de desafíos: los y las arquitectos/as deben diseñar espacios que impacten la vida colectiva, a menudo bajo plazos estrictos, presupuestos limitados y una presión considerable. Además de navegar por normativas complejas y coordinar la construcción, quienes ejercen la arquitectura se enfrentan a la falsa creencia de que el diseño es sencillo, o que cualquiera podría hacerlo. El constante acto de equilibrio entre calidad, costo y rapidez suele traducirse en sacrificios, ya sea de tiempo, salud o de la propia integridad del proyecto. Este ciclo no solo desgasta a la profesión, sino que también debilita la comprensión que tiene la sociedad sobre el verdadero valor del diseño.
El conocido triángulo de "bueno, rápido y barato" rara vez se resuelve sin que el o la arquitecto/a sacrifique su propio tiempo, su salud o incluso la calidad del proyecto. Repetida durante décadas, esta ecuación alimenta un ciclo de desgaste que no solo debilita a la profesión, sino que desvaloriza el diseño ante la sociedad, mermando incluso el rol de una disciplina tan hermosa e importante.
La artista neerlandesa Madelon Vriesendorp ha sido galardonada con la Medalla Soane 2025, convirtiéndose en la primera artista mujer radicada en el Reino Unido en recibir este reconocimiento desde su creación en 2017. Como cofundadora de la Office for Metropolitan Architecture (OMA), Vriesendorp es ampliamente reconocida por su lenguaje visual surrealista y humorístico, el cual ha definido la manera en que se representa y entiende la arquitecturamoderna y posmoderna. Su obra, que fusiona el juego con el pensamiento crítico, ha aportado a la arquitectura una imaginería vívida y memorable que continúa influyendo en generaciones de arquitectos y arquitectas.
Desarrollo de uso mixto Hudson's Detroit. Vista aérea. Imagen cortesía de Bedrock
El grupo de desarrollo inmobiliario Bedrock, con sede en Detroit, ha anunciado la finalización de la primera fase de su proyecto de uso mixto Hudson's Detroit en el centro de la ciudad. El proyecto se dio a conocer por primera vez en 2017, cuando la empresa presentó los planes para un desarrollo de 1.2 millones de pies cuadrados diseñado por la firma SHoP Architects para construirse en uno de los terrenos abandonados por largo tiempo en el centro de Detroit, anteriormente ocupado por las tiendas departamentales J.L. Hudson's. El sitio, que alguna vez albergó la tienda departamental más alta del mundo y fue un punto de encuentro central para la ciudad durante gran parte del siglo XX, se ha transformado ahora en un destino urbano contemporáneo. Tras casi una década de planificación y construcción, Hudson's Detroit busca revitalizar y aportar nuevos espacios públicos a una ubicación emblemática del pasado comercial y cultural de la ciudad.
A lo largo de diversas geografías y generaciones, los/las arquitectos/as están repensando el concepto del hogar, equilibrando la expresión personal, la sensibilidad hacia el contexto y la claridad material. Estas propuestas residenciales contemporáneas, enviadas por la comunidad de ArchDaily, revelan cómo la vivienda sigue evolucionando tanto en calidad de declaración arquitectónica como de paisaje íntimo para la vida cotidiana. Desde lo escultórico y futurista hasta lo arraigado y vernáculo, estos proyectos exploran cómo la forma construida concilia la identidad, el entorno y el estilo de vida en un mundo cada vez más complejo.
El nuevo barrio de la arena de Gotemburgo. Imagen cortesía de White Arkitekter
Esta semana, los debates en torno a la arquitectura estuvieron marcados por temas de resiliencia, equidad y relevancia cultural, puestos en primer plano por el Día Mundial de la Arquitectura. En diversos contextos globales, la disciplina sigue ampliando su comprensión de la fortaleza, entendiéndola no solo como resistencia estructural, sino como un marco para un diseño inclusivo, adaptable y con conciencia ambiental. Desde estrategias para el desarrollo de espacios públicos con equidad de género hasta nuevos encargos arraigados en la memoria y la reconciliación, los acontecimientos recientes reflejan cómo la arquitectura se posiciona cada vez más como una herramienta de compromiso social y de gestión a largo plazo frente a los constantes desafíos globales.
A medida que los países en África emergieron del colonialismo a mediados del siglo XX, muchos expresaron sus identidades independientes a través de la arquitectura. Este proceso continúa varias décadas después, ejemplificado por varios nuevos museos en África Occidental, recientemente completados o en proyecto. Aunque varían en propósito y forma, tienen algunos objetivos comunes: abordar la necesidad de restitución de muchos artefactos tomados durante el colonialismo y que en su mayoría se mantienen en museos europeos; y definir un museo con identidad local en oposición a una importación no contextual.
El patrimonioarquitectónico y artístico de Uzbekistán refleja una historia de múltiples matices, esculpida por siglos de intercambio cultural a lo largo de la Ruta de la Seda. Desde los conjuntos monumentales de Samarcanda y Bujará hasta las instituciones científicas y educativas de la era timúrida, la arquitectura ha sido durante mucho tiempo un canal de identidad y conocimiento en toda la región. En el siglo XX, Taskent emergió como un nuevo laboratorio urbano, donde los ideales modernistas se encontraron con las tradiciones artesanales locales y el pragmatismo ambiental. La reconstrucción de la ciudad tras el terremoto de 1966 se convirtió en un momento decisivo que fusionó el urbanismo soviético con la estética regional para producir una expresión de la modernidad claramente centroasiática, capaz de traducir la continuidad cultural en hormigón, vidrio y luz.
Todo acto de construcción comienza con la transformación de materias primas, energía y suelo, lo que inevitablemente conlleva un impacto ambiental. Esto abarca todas las alteraciones que un proceso desencadena en el mundo natural: desde la extracción de recursos hasta las emisiones contaminantes, y del consumo de energía a la pérdida de biodiversidad. Medir este impacto es complejo, ya que abarca múltiples dimensiones. El carbono ha surgido como la métrica común, traduciendo estos efectos en emisiones de gases de efecto invernadero (equivalente de CO₂) vinculadas directamente al calentamiento global. Esta estandarización lo ha vuelto omnipresente y comparable entre distintos materiales, sistemas y sectores. Reducir las emisiones de carbono, por lo tanto, significa abordar la raíz del calentamiento global; una tarea particularmente urgente para la industria de la construcción, responsable de aproximadamente el 39% de las emisiones globales. En respuesta a este desafío, MVRDV NEXT —la división de innovación y herramientas digitales de la firma de arquitectura holandesa— lanzó CarbonSpace, una plataforma abierta y gratuita que lleva la contabilidad del carbono directamente al escritorio de los/las arquitectos/as, justo en la etapa del boceto inicial.
La arquitectura va más allá de su función fundamental de definir espacios y brindar protección; modela la experiencia de las personas, influyendo en las sensaciones de confort, amplitud y bienestar. Entre los múltiples de elementos que componen un edificio, las aberturas juegan un papel crucial al conectar el interior con el exterior, equilibrar la privacidad y la transparencia, y permitir el ingreso de ventilación y luz natural. En particular, la luz natural transforma los ambientes, define atmósferas y realza los detalles arquitectónicos, haciendo que los espacios resulten más dinámicos y acogedores.
La India posee un antiguo legado de tradiciones que durante mucho tiempo ha dado forma a la concepción misma y a la creación de sus ciudades. El Vastu Shastra es una de estas tradiciones; más una ciencia que una creencia, se encuentra íntimamente entrelazada con los principios del diseño arquitectónico. Esta práctica sigue estando muy extendida y goza de gran prestigio: el 93% de las viviendas se diseñan para alinearse con los principios del Vastu. A medida que la India se urbaniza a un ritmo sin precedentes —con una proyección de 416 millones de nuevos habitantes urbanos para 2050—, el Vastu Shastra sigue influyendo en miles de millones de decisiones inmobiliarias frente a los desafíos de la vida urbana moderna. ¿Cómo puede evolucionar una ciencia espacial de 8,000 años de antigüedad para guiar el diseño de ciudades que albergan a millones de personas?
El primer lunes de octubre se celebra el Día Mundial de la Arquitectura. Este año, la Unión Internacional de Arquitectos (UIA) ha establecido el tema "Diseño para la Fortaleza", un poderoso llamado a la acción que resuena profundamente con el enfoque de la ONU sobre la respuesta a crisis urbanas. En un mundo que enfrenta interrupciones ambientales y sociales sin precedentes, este tema nos desafía a ir más allá de soluciones temporales. Cabe preguntarse, ¿cómo pueden nuestros edificios y ciudades no solo resistir los impactos, sino también fomentar la equidad, la continuidad y la resiliencia?
Aunque el concepto de fortaleza en arquitectura puede evocar fácilmente imágenes de concreto reforzado y acero, está surgiendo una interpretación más profunda, una que define la fortaleza no como mera rigidez, sino como una capacidad holística para resistir y adaptarse. Esto incluye muchas facetas, desde la resiliencia ecológica y el cuidado hasta los conceptos duraderos de resiliencia social o la conservación de estructuras urbanas existentes, todas contribuyendo a un entorno construido más capaz de responder a la multitud de crisis que enfrentan las ciudades en todo el mundo.
Buildner, en alianza con el Gobierno de Dubái, ha anunciado los resultados del concurso La Casa del Futuro 2024/25. Tras el éxito de su edición inaugural en 2023, esta segunda edición invitó a arquitectos/as y diseñadores/as de todo el mundo a desarrollar un prototipo de vivienda asequible, ampliable y vanguardista, adaptado a las cambiantes necesidades de las familias emiratíes.
Organizado en colaboración con el Centro Mohammed bin Rashid para la Innovación Gubernamental y el Programa de Vivienda Sheikh Zayed, el certamen ofreció una bolsa total de premios de 250 000 € (1 millón de AED). Las propuestas ganadoras se encuentran bajo revisión para su posible inclusión en el catálogo nacional de diseños de vivienda de los Emiratos Árabes Unidos (EAU), el cual ofrece a la ciudadanía una selección de modelos de vivienda preaprobados e innovadores.
ReSa Architects. Fotografía de Antonin Kanant y Revati Shah
La Trienal de Arquitectura de Lisboa anunció como ganadora de la quinta edición del Premio Début a la oficina india ReSa Architects. El estudio se destaca por su enfoque colectivo de la práctica espacial, al entender la arquitectura como un proceso de reescritura de las relaciones sociales y corporales. En ediciones anteriores, el galardón reconoció el trabajo de Vão (Brasil, 2022), Bonell+Dòriga (España, 2019), Umwelt (Chile, 2016) y Jimenez Lai, de Bureau Spectacular (EE. UU., 2013).
El anuncio se realizó el 4 de octubre, durante las actividades de inauguración de la Trienal, que en esta edición otorgó el Premio a la Trayectoria a la arquitecta Yasmeen Lari de Pakistán, la primera persona del Sur Global en recibir esta distinción. Lari se suma a Marina Tabassum (quien recibió el galardón en 2022), Denise Scott-Brown (2019), el dúo Lacaton & Vassal (2016), Kenneth Frampton (2013), Álvaro Siza (2010) y Vittorio Gregotti (2007).