
El 28 de febrero de 2026, las noticias sobre la pérdida de vidas humanas, el patrón operativo de los ataques militares, los daños a la infraestructura, las interrupciones en las comunicaciones y las respuestas internacionales tras los ataques militares de Estados Unidos e Israel contra Irán confirmaron al mundo la existencia de un nuevo foco de guerra en territorio de Asia sudocidental. Este conflicto militar también ha tenido un impacto humano y de infraestructura en el Líbano, Siria, Irak y Jordania, con zonas de combate activo en sus territorios, así como en los Estados del Golfo, donde los daños afectaron particularmente a las bases militares estadounidenses y a la infraestructura energética. Esto añade un nuevo escenario de conflicto armado en la zona, tras más de dos años de destrucción sistemática de vidas, hábitats e instalaciones esenciales en la Franja de Gaza, alcanzando un total cercano al 81% de estructuras destruidas a finales de 2025. Actualmente, estos territorios experimentan la destrucción deliberada de su normalidad, incluyendo infraestructura esencial, cotidiana y cultural de valor global. Aunque la información actual es dispersa y parcial, es posible evaluar algunos de los daños al patrimonio cultural causados por este nuevo brote de conflicto armado.











































