Centro Jafar en el Dubai College. Imagen cortesía de Godwin Austen Johnson
Fundada en los Emiratos Árabes Unidos en 1989 por su presidente, Brian Johnson, y dirigida actualmente por el director general Jason Burnside, Godwin Austen Johnson se nutre de una herencia de diseño británico que se remonta a 1847 y ha contribuido al desarrollo del entorno construido de Oriente Medio durante más de tres décadas. Su equipo de 110 profesionales de diversas nacionalidades, con sede en Dubái, Abu Dabi, Sharjah y el Reino Unido, trabaja de manera interdisciplinaria, combinando el rigor técnico, el análisis contextual y las metodologías digitales dentro de un proceso de diseño colaborativo.
El modernismo tiene una larga historia en Marruecos. Debido a su cercanía con Europa y a su condición de protectorado francés, el país se mantuvo a la par de los avances arquitectónicos de este movimiento. Su relativa paz tras la Segunda Guerra Mundial consolidó aún más este papel, atrayendo a arquitectos y arquitectas de Europa que buscaban un laboratorio para desarrollar nuevas ideas. Los y las arquitectas del Marruecos independiente adoptaron el modernismo al asumir la tarea de construir la infraestructura de una nueva nación. El arquitecto Jean-François Zevaco, nacido en Marruecos de padres franceses, ejerció su profesión a lo largo de estos periodos formativos, desarrollando su propia y expresiva versión de la arquitectura moderna.
El diseño escandinavo ha sido admirado desde hace mucho tiempo por su estética minimalista y funcionalidad, que otorga valor a las cosas sencillas, profundamente arraigadas en el concepto de Hygge. Esta reverencia va más allá del diseño de interiores y se extiende también al mundo natural, lo que da como resultado una arquitectura y un diseño de instalaciones paisajísticas de alta calidad que potencian la conexión humana con entornos vírgenes. En lugar de imponer grandes estructuras sobre el entorno, el enfoque escandinavo propone una intervención sutil y precisa. Estos proyectos no buscan dominar, sino entablar un diálogo con el paisaje existente, valiéndose de un diseño reflexivo para potenciar sus formas, colores y texturas inherentes. El objetivo es complementar y realzar, creando espacios que cumplan con un propósito funcional al mismo tiempo que profundizan la conexión de las personas con su entorno.
Durante mucho tiempo, el futuro de las ciudades se ha definido por la inteligencia: redes de sensores, datos y sistemas de ingeniería. Desde algoritmos de flujo de tráfico hasta paneles climáticos, la ciudad inteligente prometía hacer que la vida urbana fuera optimizada, medible y predecible. Sin embargo, en medio de esta abundancia tecnológica, se siente la ausencia de algo esencial: la sensibilidad. Las ciudades están cada vez más equipadas para procesar información, pero son menos capaces de percibir la atmósfera, las emociones o el cuidado.
Como revelan los debates globales recientes sobre innovación urbana, el próximo desafío no consiste en añadir más dispositivos, sino en cultivar nuevas formas de conciencia. Una ciudad sensible escucha a su clima, se adapta a quienes la habitan y responde a los ritmos sutiles del entorno. En esta transición del cálculo a la percepción, la arquitectura y el diseño urbano están redescubriendo la inteligencia como una forma de empatía.
Me encanta armar listas de declaraciones originales, a modo de manifiesto, de arquitectos/as que buscan perpetuamente abrir nuevos caminos. Nos provocan a imaginar posibilidades que no nos habíamos atrevido a considerar antes. Cuestionar las convenciones debería ser el objetivo primordial de la crítica para entablar una conversación con un/a creador/a. De lo contrario, ¿qué queda realmente por discutir? Por eso, conversar con Elizabeth Diller sobre el trabajo y las intenciones de su estudio es como un soplo de aire fresco, especialmente hoy en día, cuando tantos/as arquitectos/as se conforman con alinearse en la búsqueda de lo esperado. En una de nuestras conversaciones anteriores, Diller lo expresó sin rodeos: «No nos tomamos en serio los límites profesionales. Cada vez que nos entregan un programa, lo desarmamos y nos planteamos constantemente nuevas preguntas. Nada está predeterminado». En esta ocasión, conversamos sobre la nueva monografía de Diller Scofidio + Renfro, «Architecture, Not Architecture». El libro, un proyecto en sí mismo, se propone replantear los límites mismos de la disciplina. En el proceso, reinventa lo que puede ser un libro. Durante nuestra charla de una hora y media por Zoom —formato que prefiero por su grabación dual frontal—, me dijo con entusiasmo: «Siempre estábamos criticando; siempre estábamos lanzando granadas a las cosas».
La arquitectura de mercados contemporánea en México suele inspirarse en sus precedentes prehispánicos. El mercado de Tlatelolco en la antigua Tenochtitlan, por ejemplo, contaba con una gran plaza abierta pavimentada con piedra y "calles" delimitadas, las cuales se dividían en secciones para mercancías específicas, funcionando como un importante punto de encuentro para el intercambio social y económico. Asimismo, la tradición del tianguis, una tipología de mercado efímero dentro de la tradición mesoamericana en general, también organizaba sus puestos en pasillos dentro de una plaza pública, reflejando los principios de organización observados en Tlatelolco. Estos modelos históricos sentaron las bases para la tradición de los mercados en México y los países de Centroamérica, donde fusionan el espacio público con distribuciones estructuradas para el comercio. Hoy en día, aun cuando muchos de los espacios comerciales de México —en particular la Central de Abasto de la Ciudad de México y otros mercados como el de Jamaica, la Merced y San Juan— han adoptado un enfoque sedentario o permanente para abastecer a sus comunidades, los tianguis mantienen un arraigo profundo en la sociedad mexicana.
¿Qué pueden enseñarnos los edificios existentes sobre cómo construir para el futuro? En una época de recursos cada vez más escasos, se convoca cada vez más a los/las arquitectos/as a entablar un diálogo con el lugar, su historia y el potencial sin explotar de lo que ya está en pie. En lugar de recurrir sistemáticamente a la demolición y la obra nueva, el futuro de la arquitectura podría residir en descubrir las posibilidades de innovación dentro de estructuras que ya han superado la prueba del tiempo.
La arquitectura va más allá de su función fundamental de definir espacios y brindar protección; da forma a la experiencia de las personas, influyendo en las sensaciones de confort, amplitud y bienestar. Entre los múltiples elementos que componen un edificio, las aberturas juegan un papel crucial al conectar el interior y el exterior, equilibrando la privacidad con la transparencia, y permitiendo el ingreso de luz natural y ventilación. En especial, la luz natural transforma los ambientes, define atmósferas y realza los detalles arquitectónicos, haciendo que los espacios sean más dinámicos y acogedores.
Las ventanas, que alguna vez fueron simples aberturas en los muros, han evolucionado gracias a los avances en materiales y tecnología, maximizando la eficiencia y expandiendo su papel en el diseño arquitectónico. Si bien la arquitectura gótica exhibió acristalamientos maravillosos a través de imponentes vitrales, la arquitectura moderna se inclinó hacia formas horizontales y fachadas completamente acristaladas, transformando la manera en que la luz natural se integra en los espacios. Sin embargo, depender únicamente del acristalamiento de la fachada presenta una limitación: la luz natural suele quedar confinada al perímetro del edificio, dejando las áreas centrales en la sombra. Las aberturas cenitales, como las claraboyas y las ventanas para techos planos, superan este desafío al canalizar la luz del día hacia lo profundo de los espacios interiores, reduciendo la dependencia de la iluminación artificial.
Dedicada a la especificación de iluminación de alta gama, la feria comercial del Reino Unido LiGHT 25 regresará al Business Design Center en Islington, Londres, los días 19 y 20 de noviembre de 2025. Tras LiGHT 24, que convocó a más de 5,500 visitantes, la edición de este año presentará un programa ampliado de innovación, educación y oportunidades de networking. Entre los aspectos más destacados para 2025 se encuentran la introducción de la Technical Zone, el regreso del Associations Lounge y una nueva instalación artística lumínica e inmersiva a gran escala.
El habitar colectivo sigue siendo un tema central en el discurso contemporáneo sobre la vivienda, uno que trasciende las cuestiones de densidad o tipología para abordar inquietudes más amplias sobre el uso del suelo, la cohesión social y la identidad espacial. Esta selección de proyectos conceptuales no construidos, enviados por la comunidad de ArchDaily, explora el potencial de los entornos de vida compartida, no solo como soluciones habitacionales funcionales, sino como marcos para la interacción, la integración ambiental y la continuidad cultural. Ya sea en entornos urbanos o remotos, estas propuestas reflejan un creciente interés por repensar cómo el espacio doméstico puede albergar tanto la privacidad individual como la vida comunitaria.
Vivir junto al mar ha sido durante mucho tiempo una aspiración fundamental, atraída por la promesa de una naturaleza templada, la privacidad y el acceso inmediato al agua. Históricamente, las casas de playa solían ser rústicas y despojadas de ornamentos: en parte porque abastecer sitios remotos y transportar materiales resultaba difícil, y en parte porque su encanto residía precisamente en estar más cerca de los elementos—más simples, más crudas, más directas.
Por ello, muchas de las primeras casas de playa se construyeron con madera. Este material ofrecía ventajas evidentes: era ligero, adaptable, rápido de trabajar y permitía la construcción con un mínimo de maquinaria pesada. Aunque la madera se desgasta y resiste mal la humedad cargada de sal, la madera apta para exteriores posee un carácter crudo y natural que reforzaba el atractivo de la casa de playa ideal.
Los espacios de hospitalidad son un reflejo de cómo las distintas culturas articulan la generosidad, el cuidado, la pertenencia y la identidad. En entornos urbanos de ritmo acelerado, esto se expresa en hoteles, sistemas de servicio y amenidades curadas que definen directamente la experiencia de quienes los visitan. Estos espacios traducen el cuidado en formatos medibles, donde el éxito se asocia con la eficiencia, el lujo y la identidad de marca.
En la América rural, la hospitalidad opera bajo una lógica distinta. En estos entornos, el cuidado se fundamenta en el trabajo y la comunidad, al tiempo que responde directamente a geografías ecológicas y culturales específicas. Las distancias, la infraestructura limitada y las redes sociales estrechas exigen formas de arquitectura flexibles y autosuficientes. Los diseños responden al clima cambiante, a los materiales locales y a una cultura donde el apoyo mutuo suele empezar entre vecinos/as. En este paisaje, los umbrales arquitectónicos de la hospitalidad surgen de maneras receptivas pero inesperadas.
Sin espacios dedicados a la concentración privada —un elemento crucial para una colaboración eficaz—, incluso la idea más brillante se apaga. En efecto, la oficina debe equilibrar la conectividad con el espacio personal de forma óptima, permitiendo que el personal transite entre tareas sin fricciones. Cabinas como hushFree.XS, hushFree.S.Hybrid y hushFree.S son parte de esto, y juntas forman un trío de cabinas individuales que resuelven la mayor parte de las necesidades de espacios de trabajo individuales en la oficina.
HushFree.XS, hushFree.S.Hybrid y hushFree.S funcionan como un sistema completo que garantiza que los/las colaboradores/as cuenten con las condiciones adecuadas para un trabajo individual productivo a lo largo del día, demostrando ser herramientas invaluables para los/las arquitectos/as al momento de diseñar espacios que respondan plenamente a las diversas necesidades del personal. Este tipo de cabinas se convierten en refugios de primer nivel para llamadas que requieren concentración, espacios sumamente inmersivos para videoconferencias y burbujas de enfoque profundo.
"Steven Holl – Drawing as Thought", una extensa exposición de las acuarelas originales del arquitecto estadounidense, se presenta actualmente en el Museo de Dibujo Arquitectónico de la Fundación Tchoban en Berlín. La muestra revela los planteamientos detrás de algunos de los proyectos clave de Holl y su metodología de diseño. Los dibujos seleccionados abarcan desde tempranas propuestas ganadoras de concursos que no llegaron a construirse hasta algunas de sus visiones más recientes, actualmente en obra en Europa y Estados Unidos. Ocupando los dos niveles del museo, la muestra se inauguró el 6 de febrero con una conversación entre Holl y el fundador del museo y también arquitecto Sergei Tchoban, así como con las intervenciones de Kristin Feireiss, curadora de la exposición y directora fundadora del vecino Aedes Architecture Forum, y Diana Carta, arquitecta e investigadora de Roma. La muestra, que puede visitarse hasta el 4 de mayo, está acompañada por un catálogo que señala: "La obra del internacionalmente reconocido arquitecto estadounidense Steven Holl se distingue no solo por sus extraordinarios edificios —enfocados en estructuras culturales y públicas como museos, centros de arte, salas de conciertos, bibliotecas y universidades en todo el mundo—, sino también por su producción artística, que hoy cuenta con más de 50,000 bocetos, dibujos en blanco y negro y acuarelas. […] Si bien quienes visiten la exposición solo encontrarán una pequeña parte de este vasto corpus de trabajo, cada dibujo debe ser explorado y estudiado de manera individual, de acuerdo con la intención de Holl".
En la arquitectura contemporánea, los espacios comerciales han dejado de ser simples puntos de venta para convertirse en escenarios donde convergen la identidad, la imagen y la experiencia. Tiendas, showrooms e interiores de marca suelen funcionar como laboratorios donde los/las arquitectos/as experimentan con la forma, la materialidad y la luz, traduciendo las narrativas corporativas en experiencias espaciales. En este contexto, el/la arquitecto/a surge como un/a mediador/a del deseo, modelando atmósferas que guían la percepción, evocan emociones e influyen sutilmente en el comportamiento. Este rol revela una compleja intersección entre el diseño y el capitalismo: la creación de espacios que venden no solo productos, sino también aspiraciones, estilos de vida y significados culturales. Al transformar el comercio en una puesta en escena arquitectónica, estos proyectos invitan a reflexionar sobre cómo la disciplina negocia su propia capacidad de acción en un mundo donde la visibilidad y la imagen se han vuelto tan esenciales como la función.
El Juneteenth, que se conmemora anualmente el 19 de junio, celebra la emancipación de las personas afroamericanas esclavizadas en los Estados Unidos, marcando un hito de liberación y un momento de reflexión sobre una historia compleja y a menudo ignorada. Aunque inicialmente se celebraba en Texas, el Juneteenth ha pasado a simbolizar temas más amplios de libertad, resiliencia e identidad cultural, fomentando el diálogo sobre la justicia y la representación. Este día también se presenta como una oportunidad para destacar cómo la arquitectura puede servir como un medio para preservar y difundir la historia y los valores culturales de la comunidad afroamericana.
Más allá de sus cualidades funcionales y estéticas, la arquitectura puede reflejar y albergar narrativas, valores e historias ocultas, otorgando una presencia tangible y visual a comunidades que suelen estar subrepresentadas en los paisajes urbanos. Los edificios dedicados a la historia y la cultura afroamericanas se convierten en hitos físicos que anclan estos relatos en la vida cotidiana de las ciudades. Sirven como lugares de aprendizaje, reflexión y celebración, creando espacios significativos que involucran al público y fomentan un sentido de identidad comunitaria.
Durante mucho tiempo, la preservación del patrimonio y la viabilidad económica se han considerado prioridades contrapuestas en el desarrollo urbano. Por lo general, los/las arquitectos/as se enfrentan a una disyuntiva radical: diseñar para la continuidad de la comunidad o diseñar para obtener rendimientos financieros. No obstante, los proyectos contemporáneos en Mumbai demuestran que esta dicotomía es falsa. Mediante una programación estratégica, la selección de materiales y la organización espacial, los/las profesionales de la arquitectura logran que los edificios generen ingresos sostenibles al tiempo que fortalecen, en lugar de desplazar, a las comunidades existentes.
"Hay caramelos de coco y petecas Deja jugar a la niñez Hoy es día de fiesta La ibejada viene a saludar." — Punto de erês
Las calles viven cuando pertenecen a los erês y mueren cuando pertenecen a los autos. Sueño con un proyecto que pretendo poner en práctica cuando el tiempo lo permita: escribir un manual con las reglas fabuladas de la rayuela, la pídola, el fútbol de botones, el juego del clavo, el roba-bandera, las rondas infantiles, el pañuelito, el fútbol en pendientes, el quemado y las variantes de las canicas. El título ya está listo: "Ecología amorosa de los juegos de calle".
https://www.archdaily.cl/es/1141955/la-ciudad-y-los-ninosLuiz Antonio Simas
Durante las últimas dos décadas, los Holcim Foundation Awards han destinado 20 millones de dólares para destacar proyectos transformadores de arquitectos/as, diseñadores/as e ingenieros/as que abren camino en prácticas de diseño y construcción sostenibles. Con el fin de plasmar estas historias, la Fundación lanzó una serie de cortometrajes titulada Words withWinners.
Esta serie ofrece una mirada profunda a proyectos de diseño sostenible galardonados, a través de entrevistas exclusivas con sus creadores/as. Incluye el primer cortometraje en mostrar el campus de la Universidad BRAC, recientemente finalizado en Daca, que cuenta con una entrevista exclusiva con el arquitecto principal y cofundador de WOHA —firma de Singapur especializada en edificación verde—, Wong Mun Summ.
La ornamentación arquitectónica ha sido un tema de debate recurrente en la industria durante décadas. Esta práctica, abandonada en gran medida durante el movimiento moderno, podría encontrarse hoy ante una plataforma que propicie su resurgimiento gracias a la convergencia actual de la robótica, la inteligencia artificial (IA) y la fabricación digital. A primera vista, la tecnología ha eliminado el principal obstáculo para el detalle decorativo: el alto costo de la mano de obra calificada. No obstante, esta nueva capacidad técnica exige un examen crítico: ¿qué representa realmente la ornamentación y qué ganamos o perdemos al resucitarla mediante el diseño algorítmico?
En Venecia, ante una abrumadora abundancia de belleza arquitectónica —la majestuosidad de hitos como la Basílica de San Marcos, la Plaza de San Marcos y el Puente de Rialto, por mencionar solo algunos— resulta fácil dejarse llevar por la imaginería icónica y la imponencia espacial de la ciudad. Así, se podrían perder de vista aquellos momentos más sutiles, pero igualmente magistrales, que se encuentran en la ejecución de los detalles en todo su tejido edificado. Más allá de la monumentalidad, la ciudad ofrece una gran riqueza en sus callejones sinuosos, canales estrechos y una vibrante vida urbana; elementos que contribuyen al tapiz cultural que hace que Venecia sea tan singular. Sin embargo, entre estos célebres componentes yacen detalles arquitectónicos sutiles pero extraordinarios que a menudo pasan desapercibidos. Estos merecen una observación y una reflexión más profundas, ya que ofrecen su propio tipo de maestría: una cimentada en la precisión material, el oficio artesanal y los ritmos cotidianos de la ciudad.
A pocos pasos de la emblemática Plaza de San Marcos, se entabla un silencioso diálogo arquitectónico entre dos figuras célebres. A apenas un minuto de distancia a pie, coexisten en estrecha proximidad dos proyectos ejecutados con meticuloso esmero: el Showroom de Olivetti de Carlo Scarpa —un sitio de peregrinación largamente venerado por profesionales de la arquitectura y el diseño— y las recientemente reabiertas Procuratie Vecchie, restauradas por David Chipperfield Architects. Una mirada atenta a los detalles arquitectónicos integrados en cada obra revela un intercambio fascinante a través del tiempo, el cual se despliega mediante el lenguaje de los materiales, la precisión espacial y un compromiso inquebrantable con el oficio.
Hoy en día, las ciudades se reimaginan como organismos vivos en constante evolución que combinan inteligencia digital, sistemas ecológicos y nuevos materiales para dar forma a futuros radicales. En la bienal de Carlo Ratti, "Intelligens. Natural. Artificial. Collective.", más de 750 participantes desafían los límites establecidos entre la arquitectura, el paisaje y la tecnología. Diversos proyectos conceptuales presentados en la exposición principal cuestionan estas fronteras tradicionales entre la arquitectura, el paisaje y la tecnología. Desde sistemas urbanos bioadaptativos y asentamientos marcianos basados en agua hasta sinfonías inmersivas de datos satelitales, estas obras proponen de forma colectiva nuevos modelos de cohabitación, resiliencia y conciencia planetaria.
La selección de proyectos no construidos de este mes presenta seis propuestas especulativas, exhibidas como parte de la Bienal de Arquitectura de Venecia 2025, que actúan como provocaciones para repensar el futuro de las ciudades y el hábitat humano. Si bien algunas propuestas transforman la arquitectura en infraestructuras vivas y autosuficientes, otras exploran cómo los datos y las interfaces sensoriales pueden redefinir nuestra relación con los entornos naturales y urbanos. En conjunto, ofrecen una muestra de cómo los/las arquitectos/as y diseñadores/as utilizan la obra no construida para imaginar nuevas posibilidades de vida en la Tierra y más allá.
La actualidad arquitectónica de este mes pone el foco en una ola global de reutilización adaptativa, infraestructura a gran escala y la transformación del espacio público. Desde ampliaciones de aeropuertos hasta reconfiguraciones de museos, profesionales de la arquitectura de todo el mundo están replanteando cómo los espacios cívicos sirven a las comunidades en el siglo XXI. Entre los desarrollos más destacados se encuentran la selección de Sasaki, SLA y MVVA como finalistas para reimaginar el antiguo aeropuerto Downsview de Toronto en un corredor público de prioridad peatonal, y la ampliación de 2.8 millones de pies cuadrados (unos 260,000 metros cuadrados) del Aeropuerto Internacional Dulles, diseñada por HOK para absorber el crecimiento futuro respetando la visión original de Saarinen. En Melbourne, Fraser & Partners recibió la aprobación de planificación para la remodelación con enfoque patrimonial del distrito Boiler House, mientras que COLL-BARREU ARQUITECTOS completó una sutil reconfiguración del acceso público en el Museo Reina Sofía de Madrid. Por último, en Canadá, el estudio Knight Architects presentó el diseño "Motion" para el reemplazo del puente Alexandra, una estructura en arco inspirada en referencias ecológicas que prioriza el espacio público inclusivo. Sigue leyendo para conocer las últimas novedades que están definiendo la arquitectura hoy en día.