
"Hay caramelos de coco y petecas
Deja jugar a la niñez
Hoy es día de fiesta
La ibejada viene a saludar."
— Punto de erês
Las calles viven cuando pertenecen a los erês y mueren cuando pertenecen a los autos. Sueño con un proyecto que pretendo poner en práctica cuando el tiempo lo permita: escribir un manual con las reglas fabuladas de la rayuela, la pídola, el fútbol de botones, el juego del clavo, el roba-bandera, las rondas infantiles, el pañuelito, el fútbol en pendientes, el quemado y las variantes de las canicas. El título ya está listo: "Ecología amorosa de los juegos de calle".
Alguien se preguntará si los juegos infantiles tienen cabida en un debate sobre cultura. Respondo de inmediato: por supuesto que sí. La cultura no se limita a un evento ni es un espacio donde solo las personas adultas bailan. La cultura es la manera en que un grupo crea o reelabora formas de vida y establece significados sobre la realidad que lo rodea: las formas de hablar, vestir, comer, rezar, castigar, matar, nacer, enterrar a los muertos, llorar, festejar, envejecer, bailar, callar, gritar y jugar.
