Asmara, la capital de Eritrea, se sitúa a más de 2.300 metros sobre el nivel del mar, en una meseta al borde del escarpe del Gran Valle del Rift. A pesar de encontrarse en un país que no destaca por recibir un gran volumen de visitantes, la ciudad ha ganado notoriedad gracias a su singular arquitectura. En julio de 2017, fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO bajo la denominación de "Asmara: una ciudad modernista de África", convirtiéndose en el primer sitio urbano modernista del mundo en ser catalogado en su totalidad, así como en el primer sitio de patrimonio mundial explícitamente modernista de África. Su valor patrimonial surge a raíz de una compleja convergencia entre dos vertientes de la historia de Eritrea: por un lado, un intenso período de construcción colonial derivado de las ambiciones imperiales de Italia en África; por el otro, un prolongado aislamiento relativo que protegió a la ciudad de proyectos de reurbanización.
Cuando los países africanos obtuvieron su independencia del dominio colonial europeo a mediados del siglo XX, la construcción nacional implicó mucho más que el establecimiento de nuevos gobiernos e instituciones políticas. Los nuevos Estados soberanos también necesitaban definir una identidad construida que los distinguiera de su pasado colonial, por lo que la arquitectura se convirtió en una herramienta clave en este proceso. A lo largo del continente, se encargaron monumentales edificios cívicos, universidades, centros de convenciones e instituciones culturales para encarnar el progreso y la unidad nacional. Sin embargo, esto generó una contradicción fundamental: muchos de estos edificios adoptaron lenguajes arquitectónicos modernistas y brutalistas originados en Europa, e incluso algunos fueron diseñados por arquitectos y arquitectas de las antiguas potencias coloniales. La Maison du Peuple en Uagadugú, Burkina Faso, ofrece un ejemplo particularmente revelador de cómo un lenguaje arquitectónico asociado con Europa pudo ser apropiado y transformado en una expresión de independencia poscolonial.
La arquitectura de Birmingham refleja la historia de la ciudad como uno de los primeros centros industriales de Inglaterra. La riqueza generada tanto en la ciudad como en la región circundante dio lugar a la grandiosidad de la era victoriana durante el siglo XIX. Posteriormente, los intensos bombardeos de la Segunda Guerra Mundial causaron una destrucción generalizada, a la cual le siguió una rápida reconstrucción entre las décadas de 1950 y 1970. Este periodo introdujo un modernismo racional y una ambición brutalista que hoy en día caracterizan a gran parte del centro urbano. Pocas décadas después, los procesos de demolición y renovación regresaron a Birmingham al reconsiderarse algunas de las decisiones de mediados del siglo XX. Como es bien sabido, el Bullring Centre y la Biblioteca de Birmingham fueron demolidos para dar paso a proyectos de regeneración del siglo XXI, lo que aportó nuevas capas de complejidad y dinamismo al entorno construido de la ciudad.
¿Quién tiene derecho a la ciudad? Los escritos de Henri Lefebvre cuestionan las estructuras que controlan el espacio urbano y, en su lugar, sitúan a la ciudadanía en el centro de la toma de decisiones. Sus ideas han influido en la práctica de la arquitectura y el diseño urbano, impulsando la participación comunitaria y el codiseño. Estos han sido algunos de los temas más destacados en Utopian Hours 2026, el festival de hacer ciudad, cuya primera parte se celebró en la ciudad neerlandesa de Rotterdam para conmemorar su décima edición.
Cuéntale al agua lo que la arcilla mantuvo en secreto. Imagen cortesía de Ola Hassanain
Ola Hassanain es una arquitecta y artista sudanesa que trabaja en los Países Bajos y que expondrá en la Bienal Panafricana de Arquitectura en Nairobi, Kenia, a finales de 2026. Estos tres lugares relatan la relación del entorno construido con el agua, ilustrando las continuas batallas entre las fuerzas amorfas de la naturaleza —los ríos y los mares— y los intentos humanos por moldearlas y controlarlas. En la mayoría de los casos, se trata de iniciativas de extracción. Las catástrofes ocurren como resultado de los excesos de estas acciones, de su mala gestión, o de una combinación de ambos factores.
Al escribir estas líneas, un artículo de Martyn Evans se preguntaba '¿Está la arquitectura en crisis?'. Ese mismo año, Reinier de Graaf publicó el libro 'Architecture Against Architecture', donde planteaba catorce problemas de la profesión y la disciplina. La cuestión sobre la crisis en la arquitectura es un tema recurrente. Al referirse a ella como profesión, esta interrogante asoma sobre todo cuando se prevén o se sufren crisis económicas. Al mismo tiempo, persisten las dudas sobre la eficacia de la arquitectura para hacer frente a los problemas más urgentes del planeta y de la sociedad: vivienda, cambio climático y desarrollo humano. Una de las iniciativas que intenta responder a estas interrogantes es MASS, fundada en Ruanda poco después de la crisis financiera de 2008. La clave está en su nombre, cuyas siglas en inglés significan Modelo de Arquitectura al Servicio de la Sociedad (Model of Architecture Serving Society). MASS nació como una forma diferente de ejercer la arquitectura.
El modernismo en la arquitectura fue, quizás, la primera filosofía de diseño de edificios verdaderamente global. Surgido a principios del siglo XX, sus primeros defensores fueron grandes figuras europeas como Le Corbusier, Walter Gropius y Mies van der Rohe. En 1923, Le Corbusier publicó su obra escrita fundamental, habitualmente traducida al español como Hacia una arquitectura. La novedad y el rechazo de la historia constituyeron uno de los principios centrales del modernismo, lo cual se manifestó en el uso de nuevos materiales como el acero y el concreto, que dieron lugar a una libertad de expresión formal sin precedentes.
Hacia mediados del siglo XX, el modernismo fue adoptado en todo el mundo por países que se recuperaban de la Segunda Guerra Mundial y superaban las secuelas del colonialismo. Se convirtió en el lenguaje de la reconstrucción y de la construcción nacional, reforzado por su rechazo al pasado. Su énfasis en la tecnología se adaptaba a este nuevo mundo de industria, desarrollo a gran escala y nuevas tipologías edilicias. Un siglo después de su nacimiento, el modernismo mismo se ha convertido en el legado. A medida que los edificios se vuelven progresivamente obsoletos o llegan al final de su vida útil, surge una revalorización de su carácter patrimonial, tanto como objetos de diseño como por ser símbolos del espíritu de la época en la que fueron construidos. A continuación, analizamos cinco edificios modernistas de cinco regiones que son objeto de propuestas de reutilización adaptativa. Allí donde alguna vez la forma siguió a la función, hoy la función debe seguir a la forma.
A finales de 2024, se llevó a cabo un evento en los jardines del recientemente restaurado Palais de Lomé, de la época colonial, en la capital de Togo. Estudiantes de la universidad de arquitectura de Lomé asistieron a los primeros Encuentros de Arquitectura de Lomé (RAL #1), curados por el equipo transdisciplinar de Studio NEiDA, que incluyeron conferencias, proyecciones de películas, talleres y visitas a obras. Una exposición paralela mostró la arquitectura más significativa del país a lo largo de su historia. El propósito del evento era explorar el patrimonio arquitectónico de Togo, marcando el inicio de un viaje transfronterizo que plantea interrogantes sobre la conservación del patrimonio moderno. A diferencia de los edificios coloniales como el propio Palais de Lomé, que gozan de mayor valoración y se restauran con facilidad, las obras modernas abandonadas, como el Hôtel de la Paix, requieren enfoques creativos y comunitarios para recuperar su antigua vitalidad.
Con veinte metros de altura y cuatro mil años de antigüedad, la Deffufa Occidental se eleva sobre los huertos de palmeras datileras contiguos y los restos de la antigua ciudad en el desierto. Se trata de un antiguo edificio religioso y administrativo situado cerca de la actual ciudad sudanesa de Kerma. Su importancia no radica únicamente en su antigüedad y tamaño, sino también en el hecho de ser uno de los edificios de adobe más antiguos del mundo. Y como también lo atestiguan las cercanas casas de adobe, la tierra es un material de uso continuo desde la antigüedad hasta nuestros días. Sin embargo, los debates en torno a los sistemas constructivos contemporáneos han ignorado en gran medida este material fundamental. No obstante, algunos/as arquitectos/as del continente africano están cambiando esta situación.
Trabajo de documentación en Deir ez-Zor. Imagen cortesía de Deir ez-Zor Heritage Library
La histórica ciudad de Deir ez-Zor, al este de Siria, ha sufrido innumerables calamidades tras el estallido de la guerra en 2011. Luego de la destrucción provocada por los encarnizados combates entre grupos armados y el gobierno central, así como por la ocupación de ISIS, el terremoto de febrero de 2023 trajo consigo aún más devastación. Sin embargo, detrás de las noticias se esconde una ciudad antigua cuyos orígenes se remontan a los albores de la civilización a orillas del río Éufrates, con una arquitectura viva de los períodos otomano y del Mandato francés. Ganadora de los ArchDaily 2025 Next Practices Awards, la Deir ez-Zor Heritage Library busca revitalizar la ciudad y apoyar una reconstrucción consciente mediante la documentación y promoción de su patrimonio edificado.
En enero de 2026, el World Monuments Fund/Knoll Modernism Prize fue otorgado a la firma australianaArchitectus por la conservación del Africa Hall en Adís Abeba, Etiopía. Este galardón reconoce que los edificios modernistas, en su momento considerados la vanguardia de la arquitectura, hoy sufren de falta de mantenimiento y no son plenamente valorados por el público. La situación en África refleja este sentir global, siendo esta la primera vez que un edificio del continente es distinguido con este reconocimiento. Asimismo, el premio pone de relieve el rico inventario modernista de Etiopía, el cual da cuenta de su protagonismo continental a mediados y finales del siglo XX.
Restauración de Bir Ettin / Bled El Abar Collective. Imagen cortesía de Bled El Abar Collective
En algunos idiomas, la palabra misma para edificio alude a su carácter inamovible. La disciplina de la ingeniería vinculada a la edificación se conoce como estática. Por lo tanto, la arquitectura se asocia estrechamente con lo fijo y lo inmóvil. Sin embargo, para millones de personas nómadas en todo el mundo, los refugios deben poseer una estructura ligera y claramente móvil, mientras que el hogar es el vasto paisaje en el que habitan. Estos estilos de vida, herederos de siglos de tradición, se encuentran bajo la constante amenaza de los factores de atracción de la vida sedentaria en pueblos y ciudades. En Túnez, un proyecto reconoce el riesgo de perder este patrimonio e intenta mejorar las condiciones de vida de quienes se dedican al pastoreo nómada.
Situada a lo largo de la histórica Ruta de la Seda en Asia Central, Taskent es una ciudad con una larga historia que abarca miles de años. Su arquitectura histórica es conocida por sus patios, cúpulas y cerámica azul, elementos típicos de su herencia timúrida. Capital del actual Uzbekistán, fue absorbida por el Imperio ruso en el siglo XIX antes de convertirse en una república soviética. Durante su periodo como parte de la Unión Soviética, la ciudad se transformó en un ejemplo de modernización que celebraba los logros socialistas en Asia. Un devastador terremoto en 1966 aceleró esta modernización a través de la reconstrucción urbana, dando lugar a muchos de los monumentos modernistas por los que Taskent es conocida hoy en día.
Lanzada en septiembre de 2024, la serie Rediscovering Modernism in Africa se sumó a un creciente interés mundial por este tema. Anteriormente soslayada en las discusiones arquitectónicas, la labor de profesionales de la arquitectura y la investigación —tanto del continente como del extranjero— ha continuado narrando la historia de estas valiosas obras de arquitectura moderna. Estos edificios representan el esfuerzo de diseñadores y diseñadoras por crear una arquitectura adaptada al contexto local mediante el uso de conceptos y tecnologías globales, un proceso que coincidió con profundas transformaciones políticas a medida que la mayoría de los países africanos obtenían su independencia.
La economía circular, que incluye la reutilización de materiales de construcción, se está convirtiendo rápidamente en un componente clave en la lucha contra las emisiones de carbono. Esto implica diseñar para minimizar los residuos y utilizar materiales que puedan reutilizarse al final de la vida útil del edificio. Por otro lado, la reutilización de materiales provenientes de edificios parcial o totalmente demolidos también puede reducir los residuos y las emisiones de carbono que se habrían generado al utilizar materiales vírgenes. Más allá de los fines de sostenibilidad, la reutilización de materiales de construcción tiene una historia de siglos, tanto por razones simbólicas como por simple necesidad.
Al momento de escribir estas líneas, mientras Siria emerge de más de una década de conflicto, surge la oportunidad de redescubrir sus joyas arquitectónicas. Justo al norte de Latakia, la principal ciudad portuaria del país, se encuentra una creación modernista: el Centro de Investigación Marina. Su estructura piramidal se sitúa en un promontorio prominente rodeado por el mar en tres de sus costados. Hacia el este se extiende una bahía de hoteles y playas, mientras que hacia el norte y el oeste se abre el mar Mediterráneo, con Turquía y Chipre en el horizonte. A pesar de su importancia, tanto como institución de investigación como por su valor arquitectónico, hoy en día se encuentra abandonado y aislado.
A medida que el 2025 se acerca a su fin, miramos hacia atrás en un año lleno de eventos en el mundo del diseño de interiores. El año pasado, los diseñadores optaron por enfoques reservados y modestos, una tendencia que continuó de años anteriores. La aparición de la inteligencia artificial generó intensas discusiones sobre la equidad digital y la desinformación, que continuaron en 2025, especialmente con el tema de la Bienal de Arquitectura de Venecia, Intelligens. Esto abrió la conversación sobre las oportunidades de las tecnologías digitales, intentando un enfoque más esperanzador. Por otro lado, los proyectos de diseño de interiores realizados a lo largo del año se centraron más en lo tangible y lo pragmático, con materiales expresados en bruto y una apreciación de la historia.
El modernismo tiene una larga historia en Marruecos. Debido a su cercanía con Europa y a su condición de protectorado francés, el país se mantuvo a la par de los avances arquitectónicos de este movimiento. Su relativa paz tras la Segunda Guerra Mundial consolidó aún más este papel, atrayendo a arquitectos y arquitectas de Europa que buscaban un laboratorio para desarrollar nuevas ideas. Los y las arquitectas del Marruecos independiente adoptaron el modernismo al asumir la tarea de construir la infraestructura de una nueva nación. El arquitecto Jean-François Zevaco, nacido en Marruecos de padres franceses, ejerció su profesión a lo largo de estos periodos formativos, desarrollando su propia y expresiva versión de la arquitectura moderna.