La biodiversidad, definida por el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) como los diferentes tipos de vida que se encuentran en un área, atraviesa una situación de crisis en todo el mundo, con una disminución en el número de organismos y muchas especies declaradas en peligro de extinción. Todos los tipos de vida se ven afectados, desde plantas y hongos hasta grandes mamíferos, con un vínculo evidente que señala a la actividad humana como la causa principal. Si bien los métodos agrícolas y el cambio climático provocado por las emisiones de gases de efecto invernadero desempeñan un papel fundamental, las ciudades y los edificios pueden aportar un grano de arena modesto pero significativo para contrarrestar este declive.
A menudo se hace referencia a la arquitectura vernácula como una fuente de lecciones para la creación de edificaciones de bajo consumo de energía y para la lucha contra el cambio climático. No obstante, a medida que los patrones climáticos cambian, existen casos en los que las propias técnicas de construcción tradicional empiezan a correr peligro. Además de las variaciones de temperatura, diversas regiones se enfrentan a un clima cada vez más húmedo o seco, experimentando un mayor riesgo de sequías, inundaciones, tormentas y alteraciones en la flora local. Las casas pintadas de Tiébélé en Burkina Faso, reconocidas como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, son un claro ejemplo de ello.
Sandibe Okavango Safari Lodge / Nicholas Plewman Architects en asociación con Michaelis Boyd Associates
En el este y sur de África, los lodges de safari atraen a turistas de todo el mundo que desean contemplar los paisajes y la fauna del mundo natural. Generalmente situados en parques nacionales y reservas de caza, sus ubicaciones remotas implican viajes costosos y, por lo tanto, resultan propicias para estancias de lujo. A menudo ignorados como tipología arquitectónica, muchos lodges corren el riesgo de caer en la trampa de ser insensibles al contexto o de imitar toscamente los métodos de construcción vernáculos, dando lugar al pastiche. Por otra parte, el lodge de safari se sitúa en la intersección de los mundos artificial y natural, reuniendo a habitantes rurales y urbanos, riqueza y pobreza, fauna silvestre y seres humanos. Por lo tanto, representa una oportunidad para diseñar con la más alta responsabilidad social y ambiental.
A medida que los países en África emergieron del colonialismo a mediados del siglo XX, muchos expresaron sus identidades independientes a través de la arquitectura. Este proceso continúa varias décadas después, ejemplificado por varios nuevos museos en África Occidental, recientemente completados o en proyecto. Aunque varían en propósito y forma, tienen algunos objetivos comunes: abordar la necesidad de restitución de muchos artefactos tomados durante el colonialismo y que en su mayoría se mantienen en museos europeos; y definir un museo con identidad local en oposición a una importación no contextual.
Revitalización de la Esna histórica, Egipto. Imagen cortesía de Takween ICD
Entre los siete ganadores de la decimosexta edición de este año del Premio Aga Khan de Arquitectura se encuentra la revitalización del centro histórico de Esna, en el sur de Egipto. Liderado por la firma Takween, con sede en El Cairo, el proyecto fue mucho más que una simple restauración. Se trató de un esfuerzo integral de renovación que combinó una profunda participación comunitaria con la preservación del patrimonio tanto material como inmaterial. Al generar miles de empleos y restaurar el centro histórico, la iniciativa ofreció una alternativa contundente frente a la demolición. El Aga Khan Trust la elogió como un "modelo replicable para el desarrollo sostenible".
En la histórica Stone Town, la principal ciudad de Zanzíbar, Tanzania, la historia de un edificio de cine y su inminente restauración refleja tanto el pasado de la ciudad como la narrativa de las salas de cine en general. El inicio del siglo XX fue testigo del auge en la construcción de cines, que alcanzó su punto máximo a mediados de siglo antes de entrar en decadencia frente a la competencia de los complejos multisala y la televisión doméstica. Aunque muchos fueron demolidos o modificados de forma irreversible, otros tantos quedaron abandonados, convertidos en cápsulas del tiempo de una época pasada. Estos edificios ofrecen un retrato de los estilos y métodos arquitectónicos de su tiempo, al tiempo que recuerdan el papel fundamental que desempeñaron en sus comunidades. Restaurar y adaptar un cine como el Majestic representa un reconocimiento de su valor patrimonial y comunitario.
Ya sea en concursos de diseño o en premios de arquitectura, los edificios suelen juzgarse por lo que ofrecen: sus funciones programadas, su forma o su deleite visual. Sin embargo, en una minoría de casos, es la ausencia o la reducción de la intervención lo que determina el éxito de un proyecto. En 1971, una propuesta que utilizaba únicamente la mitad del terreno disponible —cediendo el resto a la ciudad como espacio público— ganó un prestigioso concurso de arquitectura en París. En Londres, una propuesta para reconvertir una central eléctrica en desuso con mínimas adiciones, dejando grandes espacios intactos, se impuso en un concurso de diseño en 1994. Por su parte, el Premio Stirling, el galardón de arquitectura más prestigioso del Reino Unido, fue otorgado en 2017 a una propuesta que consistía en poco más que una plataforma vacía. Estos ejemplos de edificios culturales en el noroeste de Europa ilustran cómo la ausencia de intervención puede, en última instancia, ofrecer mucho más.
Situado entre la plétora de grandiosos y meticulosamente diseñados pabellones nacionales en los Giardini della Biennale, en la ciudad italiana de Venecia, se encuentra un pabellón obra del que quizás sea el arquitecto moderno más conocido de la ciudad. Ubicado entre los pabellones de Rusia y Suiza, se halla el Pabellón de Venezuela, diseñado por el arquitecto Carlo Scarpa. En muchos sentidos, la estructura tipifica el enfoque de diseño de su autor, aunque posee sus propias idiosincrasias. Construido para la exposición de arte bienal más importante de Europa, forma parte de una generación de pabellones modernistas surgidos tras las primeras estructuras de corte más clasicista. Esta es su historia.
Las coloridas casas de Asuán en el sur del Egipto actual atraen a los turistas que se aventuran río arriba por el río Nilo. A estas islas, como Sehel Occidental (Suheil West), se accede en pequeñas embarcaciones fluviales y albergan a comunidades nubias, algunas de las cuales tuvieron que reubicarse tras la construcción de la Presa Alta de Asuán en la década de 1960. Detrás de las vistas pintorescas de paredes enlucidas cubiertas de murales y motivos, encaramadas en colinas rocosas que dominan el Nilo, se encuentra una técnica constructiva utilizada localmente desde hace siglos. Esta técnica emplea materiales de origen local, preserva el entorno natural y regula las temperaturas internas frente al calor del día y el frío de la noche.
Una Bienal Panafricana de Arquitectura está planificada para 2026 en Nairobi, Kenia. Según su curador, esta "representa una oportunidad sin precedentes para recuperar la narrativa arquitectónica de África, reafirmando el papel del continente como líder global en resiliencia urbana, sostenibilidad y expresión cultural".
Omar Degan, el curador en alianza con la Asociación de Arquitectos de Kenia, es un arquitecto en ejercicio, profesor y docente. Dirige una oficina de arquitectura conocida como DO Architecture Group, establecida entre Italia y Somalia, dos lugares profundamente vinculados a su identidad. Su trabajo se enfoca en lo que describe como "contextos frágiles" en todo el mundo, incluyendo áreas afectadas por desastres naturales, campos de refugiados, mejoramiento de asentamientos informales y barrios vulnerables.
La antigua ciudad de Venecia, Italia, sede de las ediciones de arte y arquitectura de la Bienal de Venecia, es conocida por su geografía singular como una ciudad insular de canales. Con su prominencia naval y mercantil ahora disminuida, la ciudad ha encontrado un nuevo propósito como centro de aprendizaje, exhibición y turismo. No obstante, su morfología urbana y, de hecho, la mayoría de sus edificios son históricos y han permanecido prácticamente inalterados durante cientos de años. Su aspecto exhibe un vernáculo veneciano específico que ha resistido el paso del tiempo y sirve de telón de fondo para las actividades contemporáneas de la ciudad. ¿De qué manera las fachadas de estos edificios, particularmente sus ventanas, reflejan esta historia? ¿Y cómo responden a este peso histórico los pocos edificios modernos de la ciudad, como el Palazzo Nervi-Scattolin?
Es poco lo que se ha escrito sobre la obra de Abdelmoneim Mustafa, uno de los arquitectos más respetados en su Sudán natal y pionero de su profesión a mediados del siglo XX. Esra Akcan, quien investigó a fondo su obra junto a un equipo en Sudán durante una breve ventana de oportunidad entre 2019 and 2021, lamenta esta falta de reconocimiento expresando: "¿Cómo es posible que alguien con tanto talento como Moneim Mustafa... diseñador de algunos de los edificios modernistas de mediados de siglo más fascinantes de cualquier lugar del mundo, sea tan relegado, tan ignorado fuera de Sudán, al punto de que hasta el día de hoy no exista una publicación de alcance internacional que lleve su nombre?". Los escritos de Akcan, sumados al blog personal de Hashim Khalifa, quien se formó con Mustafa, arrojan luz sobre su vasto legado.
La arquitectura es, por naturaleza, una práctica basada en el lugar. La cantidad de conocimiento local necesario para diseñar un edificio ha significado que los arquitectos/as, incluso muchos de aquellos con obras ampliamente distribuidas, han tenido concentraciones de proyectos construidos en ciudades individuales. Giovanni "Gio" Ponti, nacido y criado en la ciudad italiana de Milán, es uno de esos arquitectos. Sus proyectos fuera de Milán incluyen el Museo de Arte de Denver en EE.UU. y la Villa Planchart en Caracas, Venezuela, así como edificios universitarios en Padua y Roma, y la Catedral de Taranto. Sin embargo, sus obras en su ciudad natal, como la Torre Pirelli, rastrean mejor el desarrollo de su arquitectura y su contribución al diseño de productos y la publicación.
El ambiente interno es el foco de este segundo artículo sobre el diseño para el ruido con el fin de mejorar el bienestar. Según varios estudios recientes, el ruido en las ciudades se ha convertido en un peligro creciente para la salud. El sonido ambiental, es decir, el ruido del tráfico, actividades industriales o música amplificada, que llega a los espacios internos, no es simplemente una molestia. Se ha vinculado a enfermedades cardiovasculares, diabetes, demencia y problemas de salud mental. A medida que el mundo se urbaniza, más personas están expuestas a niveles excesivos de ruido. En viviendas de densidad media y alta, en edificios de oficinas y en escuelas, la contaminación acústica puede provenir de fuentes internas así como externas.
Según varios estudios recientes, el ruido en las ciudades se ha convertido en un peligro creciente para la salud. El ruido ambiental, es decir, el ruido del tráfico, las actividades industriales o la música amplificada, que llega a los espacios internos, no es simplemente una molestia. Se ha relacionado con enfermedades cardiovasculares, diabetes, demencia y problemas de salud mental. A medida que el mundo se urbaniza, más personas están expuestas a niveles excesivos de ruido. ¿Cómo pueden ayudar el diseño urbano y las estrategias arquitectónicas a prevenir esto?
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Meeting House Square, Temple Bar. Imagen cortesía de Sean Harrington Architects
El veterano crítico de arquitectura irlandés Shane O'Toole señaló alguna vez que, al viajar por Europa en la década de 1970, "el comentario generalizado era: ¿existe la arquitectura moderna en Irlanda? Ahora, en menos de 50 años, hemos sumado un Premio Pritzker y dos galardonados con la Medalla de Oro Real del RIBA en solo cinco años". O'Toole atribuye este cambio de percepción a un concurso de diseño que impulsó las carreras de profesionales que hoy lideran la arquitectura galardonada en Irlanda. Se trató del concurso para el Plan Maestro de Temple Bar (Temple Bar Framework Plan) de 1991, en pleno centro de Dublín, la capital de Irlanda, que fue ganado por un colectivo de arquitectos y arquitectas que rondaban los treinta años, agrupados bajo el nombre de Group 91.
En marzo de 2025, el actor Adrian Brody subió al escenario para recibir su Premio de la Academia por interpretar el papel de László Toth en la aclamada película, The Brutalist. El film narra la historia de un arquitecto educado en la Bauhaus que escapó de la Alemania nazi en la década de 1930 con rumbo a los Estados Unidos. Aunque la historia es ficticia, refleja las vidas de diversos/as arquitectos/as emigrados/as que abandonaron Europa Central en busca de mejores condiciones laborales e intelectuales. Entre ellos/as se encontraban las tres primeras personas en dirigir la Bauhaus, la renombrada escuela alemana de diseño fundada en 1919. El primer y el tercer director de la escuela, Walter Gropius y Mies van der Rohe respectivamente, terminaron en los Estados Unidos, donde sus carreras tanto en la enseñanza como en la edificación florecieron. Menos conocido es el segundo director, Hannes Meyer, quien tomó un rumbo diferente al de sus colegas.
El uso de la tecnología se ha vuelto fundamental para la documentación y conservación del patrimonio, sobre todo en situaciones difíciles o de emergencia. Tras la destrucción de numerosos monumentos de la histórica ciudad de Palmira durante la guerra de Siria en 2015, especialistas en conservación crearon modelos digitales tridimensionales de la ciudad en ruinas para facilitar su futura reconstrucción. Asimismo, la destrucción de los Budas de Bamiyán en Afganistán en 2001, con un registro previo casi inexistente, impulsó la toma de medidas para documentar monumentos vulnerables, lo que dio lugar a la creación de CyArk. Más recientemente, los levantamientos digitales detallados y un modelo BIM patrimonial fueron esenciales en la restauración de la catedral de Notre-Dame de París, luego de que fuera devastada por un incendio en 2019.