A finales de 2024, se sumó una importante contribución a la creciente bibliografía sobre la arquitectura moderna en África. El libro "Modernism in Africa: The Architecture of Angola, Ghana, Mozambique, Nigeria, Rwanda, South Africa, Sudan, Tanzania, Uganda" fue publicado por Docomomo International y Birkhäuser, arrojando luz sobre múltiples edificios anteriormente inéditos. Si bien la publicación se centra en la educación, también incluye otras tipologías edilicias. Entre ellas se encuentran varios edificios universitarios en Nigeria que exploramos a continuación. Al igual que otras obras modernas del continente, estos edificios ilustran narrativas históricas de independencia, decolonialidad, relaciones internacionales y educación arquitectónica.
La configuración de la mezquita, el lugar de culto para la comunidad musulmana, remonta sus orígenes al patio del fundador de esta religión. En consecuencia, las primeras mezquitas eran simples espacios abiertos destinados a la oración ritual. Con el paso de los años y los siglos, fueron adquiriendo múltiples características funcionales estandarizadas, como el mihrab, un nicho que indica la dirección de la oración, y el minbar, un púlpito para que quien predica imparta el sermón. También se popularizaron otros elementos, como las cúpulas y los minaretes, utilizados históricamente para el llamado a la oración. Estos tenían el propósito adicional de señalar la función del edificio como mezquita, y eran empleados por gobernantes y benefactores para realzar su majestuosidad.
En la actualidad, las mezquitas no están exentas del debate arquitectónico. Se cuestionan tanto los elementos que carecen de función religiosa como la relación entre la mezquita y su contexto. La discusión es especialmente intensa en regiones del mundo con comunidades musulmanas relativamente nuevas, donde ciertos sectores de la teoría defienden la eliminación de los elementos simbólicos bajo el argumento de que constituyen un "pastiche", mientras que otras posturas añoran la carga sentimental asociada a las formas históricas. No obstante, el diseño contemporáneo ha logrado elevar la arquitectura de las mezquitas, cumpliendo de manera creativa con sus requisitos funcionales y permitiendo que sea el contexto del edificio el que determine su forma.
El equipo de la Biblioteca del Patrimonio de Deir Ez-Zor en el lugar. Imagen cortesía de la Biblioteca del Patrimonio de Deir Ez-Zor
Es habitual que los Estados cuenten con leyes e instituciones destinadas a proteger su patrimonio edificado. Asimismo, es común que existan vacíos en el propio marco legal o en su aplicación, mientras que determinadas circunstancias pueden exponer el patrimonio de un país a vulnerabilidades específicas. En este contexto, junto a las instituciones estatales, surgen arquitectos/as e investigadores/as locales que crean iniciativas independientes para documentar y conservar aspectos de su patrimonio construido. Siria es un ejemplo de un lugar con una vasta historia de monumentos y edificios de gran valor, así como con grupos activos de conservadores/as independientes.
A mediados del siglo XX se inició un período de transformación para África, cuando 29 países lograron su independencia entre 1956 y 1964, marcando el surgimiento del Estado-nación en todo el continente. Esta época resonó con un espíritu de liberación y progreso que corrió en paralelo a los movimientos globales de ese momento, como el establecimiento de organizaciones internacionales de la talla de las Naciones Unidas (1945) y la Organización de la Unidad Africana (1963). En este contexto, la arquitectura modernista emergió como un poderoso símbolo de identidad nacional, ambición y la aspiración colectiva hacia un futuro mejor. A medida que las naciones recién independizadas buscaban definirse más allá de sus pasados coloniales, la adopción de los principios del Movimiento Moderno facilitó la construcción de infraestructuras clave —tales como centros de convenciones, edificios parlamentarios y hoteles—, así como el desarrollo de la enseñanza de la arquitectura, al tiempo que los y las arquitectas de formación local comenzaron a reemplazar a profesionales extranjeros o a cooperar con ellos.
Este artículo inaugura una nueva serie titulada Redescubriendo el modernismo en África, cuyo objetivo es explorar el legado arquitectónico del Movimiento Moderno en el continente, destacando su papel en la construcción de las naciones y en la evolución de la enseñanza de la arquitectura, al tiempo que arroja luz sobre las figuras de la arquitectura y los movimientos que dieron forma a esta era de transformación.
A medida que las naciones africanas obtenían su independencia, una a una, a mediados del siglo XX, los programas de construcción se convirtieron en un eje central del proceso de construcción nacional. En varios de estos países, esto incluyó la edificación de las instituciones del Estado, tales como sus respectivas asambleas nacionales. Estos edificios no solo facilitan el proceso legislativo, sino que también simbolizan la gobernanza, la identidad y las aspiraciones de la nueva nación. El período de los movimientos de independencia coincidió, asimismo, con la llegada del Movimiento Moderno al continente, el cual se asociaba con el progreso y la ruptura con el pasado colonial. A lo largo de África, algunas asambleas nacionales se construyeron de manera temprana, formando parte del proceso de nacionalización previo a la independencia, mientras que otras se edificaron mucho tiempo después.
Dos museos en África construidos a mediados del siglo XX llevan el nombre de "Museo Nacional". Ambos reflejan la historia de sus respectivas naciones y están estrechamente vinculados a nociones de identidad nacional. Asimismo, los dos son ejemplos de una arquitectura excepcional basada en los principios del movimiento moderno, una corriente asociada a la construcción nacional en África. Sin embargo, su origen y propósito siguieron caminos muy diferentes. Este artículo explora la arquitectura —pocas veces documentada— del Museo Nacional de Ghana en Accra y del Museo Nacional de Sudán en Jartum.
Frente marítimo de Liverpool, ubicación del Museo Marítimo y el Museo Internacional de la Esclavitud, Liverpool por Feilden Clegg Bradley Studios, toma aérea con dron 2024. Imagen cortesía de National Museums Liverpool
La remodelación del Museo Internacional de la Esclavitud (ISM) y el Museo Marítimo en Liverpool, Reino Unido, recibió la aprobación de planificación en otoño de 2024. Con este motivo, Mohieldin Gamal, de la redacción de ArchDaily, tuvo la oportunidad de conversar con Kossy Nnachetta, socia de Feilden Clegg Bradley Studios, el estudio a cargo de la remodelación. En la entrevista, Nnachetta reflexiona sobre su trayectoria en la arquitectura, los principios fundamentales de su práctica y los desafíos y oportunidades de diseñar el Museo Marítimo e Internacional de la Esclavitud, un proyecto conjunto que debió abordar diversos temas sensibles y de gran relevancia histórica. A partir de un enfoque de diseño centrado en las personas y orientado a la comunidad, la arquitecta describe cómo este proyecto se suma a la sólida trayectoria de Feilden Clegg Bradley Studios en proyectos culturales, reutilización adaptativa y restauración histórica.
A mediados del siglo XX se produjo la independencia de la mayoría de los países del continente africano. Aquellos tiempos de euforia trajeron consigo un espíritu de mirada hacia el futuro y el deseo de romper con el pasado. Como movimiento arquitectónico, el modernismo resultó ideal para la época, y las naciones recién independizadas implementaron amplios programas de construcción para consolidarse como Estados plenamente soberanos.
Los hoteles son una tipología de edificio que ilustra la compleja historia arquitectónica y política de la época. Algunos se construyeron específicamente para albergar delegaciones internacionales, otros para impulsar el turismo y algunos más como el deseo personal de líderes de gran influencia. A pesar de ser una tipología edificatoria marginal, varios hoteles en toda África se erigen como registros físicos de capítulos fundamentales de la historia de sus respectivos países. Tras explorar la historia de los hoteles modernistas de África Occidental, este segundo artículo se enfoca en África Oriental para revelar cómo esta discreta tipología se vincula con relatos más amplios de independencia e identidad nacional.
En el año 2000, el Instituto Real de Arquitectos Británicos (RIBA) otorgó su prestigioso Premio Stirling a la Biblioteca de Peckham, de los arquitectos Alsop y Stormer. Aunque no era la primera vez que una biblioteca ganaba el premio, sí era la primera vez que una biblioteca local lo conseguía. Fue una ilustración de los tiempos en que las finanzas públicas podían convocar propuestas con la intención de "crear un edificio de mérito arquitectónico que aporte prestigio al municipio". La biblioteca fue elogiada por el espacio público abierto que creó, su diseño divertido y colorido, y sus credenciales medioambientales. Se erige con orgullo en el corazón de la comunidad y es interesante que su letrero, proyectado por encima de la línea del techo, simplemente dice 'Biblioteca', una indicación de la importancia de la función de este edificio para la zona.
A mediados del siglo XX se produjo la independencia de la mayoría de los países del continente africano. Aquellos tiempos de euforia trajeron consigo una mentalidad orientada al futuro y el deseo de romper con el pasado. El modernismo, como movimiento arquitectónico, resultaba ideal para la época, y las naciones recién independizadas emprendieron amplios programas de construcción para consolidarse como Estados plenamente soberanos.
Los hoteles son una tipología de edificación que ilustra la compleja historia arquitectónica y política de aquellos años. Algunos se construyeron específicamente para albergar delegaciones internacionales, otros para impulsar el turismo, y algunos más respondieron al deseo de líderes con una fuerte voluntad de autoafirmación. A pesar de tratarse de una tipología constructiva marginal, varios hoteles en toda África se erigen como testimonios físicos de momentos clave en la historia de sus respectivos países.
En la vida urbana, la capacidad de conectarse con el exterior para disfrutar y para el bienestar se vuelve extremadamente importante. Esto se hizo particularmente evidente durante la pandemia de COVID-19 cuando millones de personas en todo el mundo tuvieron que estar confinadas en sus hogares durante largos períodos. Sin embargo, a medida que el mundo se urbaniza cada vez más, el diseño de viviendas de buena calidad es vital y esto incluye el acceso al exterior. En una ciudad como Londres, esta necesidad fue reconocida, y proporcionar un espacio exterior en cada vivienda se volvió obligatorio alrededor del año 2010. En viviendas de varios pisos, proporcionar espacio exterior generalmente toma la forma de un balcón. Las posibilidades de diseño son infinitas, así que ¿cuáles son las consideraciones clave al incorporar balcones en un edificio residencial urbano?
Las noticias recientes de África muestran una variedad de problemas urgentes que afectan a los centros urbanos: las severas inundaciones amenazan la capital de Kenia, Nairobi; el sistema de tren ligero en Adís Abeba, Etiopía, está fallando después de un exitoso comienzo. Mientras tanto, en la capital de Egipto, El Cairo, los nuevos gastos en infraestructura y vivienda resultaron demasiado elevados y necesitaron de un rescate gubernamental. Las ciudades africanas enfrentan una multitud de problemas pero también tienen el potencial de mejorar innumerables vidas. Como Sudamérica comparte grandes similitudes en su historia con la de África, podría proporcionar tanto un punto de referencia como un ejemplo positivo para abordar estas preocupaciones a nivel urbano.