
En marzo de 2025, el actor Adrian Brody subió al escenario para recibir su Premio de la Academia por interpretar el papel de László Toth en la aclamada película, The Brutalist. El film narra la historia de un arquitecto educado en la Bauhaus que escapó de la Alemania nazi en la década de 1930 con rumbo a los Estados Unidos. Aunque la historia es ficticia, refleja las vidas de diversos/as arquitectos/as emigrados/as que abandonaron Europa Central en busca de mejores condiciones laborales e intelectuales. Entre ellos/as se encontraban las tres primeras personas en dirigir la Bauhaus, la renombrada escuela alemana de diseño fundada en 1919. El primer y el tercer director de la escuela, Walter Gropius y Mies van der Rohe respectivamente, terminaron en los Estados Unidos, donde sus carreras tanto en la enseñanza como en la edificación florecieron. Menos conocido es el segundo director, Hannes Meyer, quien tomó un rumbo diferente al de sus colegas.
Meyer nació en Basilea, Suiza, en 1889. Era hijo de un arquitecto y creció en un entorno de ideas marxistas que influirían en su visión y su carrera durante toda su vida profesional. Inicialmente se formó como albañil y dibujante de construcción antes de realizar cursos del área, incluido uno en Bath, Inglaterra, y una práctica en un despacho de arquitectura en Berlín. En su faceta de arquitecto, participó en concursos junto a su socio Hans Wittwer. La Petersschule, una escuela primaria para mujeres en Basilea, fue uno de sus primeros éxitos y atrajo la atención hacia su trabajo. El proyecto fue elogiado por sus interiores luminosos, con luz natural, y su patio de recreo elevado que generaba un espacio público debajo. El diseño de 1927 para la sede de la Sociedad de las Naciones en Ginebra sentó las bases de la pedagogía arquitectónica de la Bauhaus, a pesar de no haber resultado ganador.










