A lo largo de la historia de la arquitectura, el círculo ha estado asociado a múltiples significados: desde la geometría cósmica de los templos antiguos y el óculo de las construcciones clásicas hasta los rosetones de las catedrales góticas y los ojos de buey de los barcos. No obstante, en el siglo XX, el círculo adquirió un nuevo sentido cultural. A medida que la aviación, la exploración espacial y la innovación tecnológica transformaban la forma en que la sociedad imaginaba el futuro, las formas circulares comenzaron a evocar máquinas, naves espaciales, cápsulas e incluso nuevas formas de habitar.
La promesa original del BIM (Building Information Modeling) iba mucho más allá de la representación tridimensional de un edificio. Su ambición consistía en convertir el modelo en una estructura de información coordinada, en la que la geometría, los componentes, los sistemas y los datos permanecieran conectados a medida que evolucionaba el proyecto. Así, los cambios en un elemento se reflejarían en los planos, secciones, alzados y tablas de cantidades correspondientes; las interferencias entre las distintas disciplinas podrían identificarse antes de la construcción; y la información asociada a los componentes del edificio acompañaría al proyecto a lo largo de las distintas etapas de su ciclo de vida.
Los rankings globales de ciudades ofrecen una perspectiva sobre cómo los entornos urbanos sustentan la vida cotidiana. El Índice de Habitabilidad Global de The Economist Intelligence Unit (EIU) evalúa 173 ciudades en función de su estabilidad, salud, cultura y medio ambiente, educación e infraestructura, destacando tanto los patrones a largo plazo como los cambios de un año a otro. En la edición de 2026, Copenhague ha sido nombrada la ciudad más habitable del mundo por segundo año consecutivo, seguida de Viena y Melbourne. La capital danesa obtuvo una puntuación general de 98 sobre 100, logrando calificaciones perfectas en estabilidad, educación e infraestructura. El promedio global se mantiene sin cambios en 76.1, ya que las mejoras en salud, educación e infraestructura compensaron los continuos descensos en estabilidad.
Durante la última semana de agosto, el gobierno de la ciudad de Nueva York anunció un nuevo proyecto para la MADE Bush Terminal en Sunset Park, Brooklyn. La iniciativa consiste en la transformación del antiguo edificio industrial en un centro de recuperación, almacenamiento, clasificación y redistribución de materiales de construcción a lo largo de un programa piloto de un año. Este proyecto se suma a una ola de centros de construcción circular similares que se han lanzado o anunciado recientemente en Europa: un almacén reconvertido en Bruselas, la adaptación de un predio industrial en Royal Docks, al este de Londres, y una red transfronteriza respaldada por CirCoFin que abarca Múnich, Copenhague, Lisboa y Escocia. Cada uno de estos proyectos readapta edificios e infraestructura industrial para fomentar la reutilización de materiales de construcción.
Desde la crisis de 2008, un puñado de oficinas pequeñas (ninguna de más de quince años de antigüedad y ninguna lo suficientemente grande como para necesitar un manifiesto en el sentido tradicional) ha llegado, de manera independiente, a alguna versión del mismo rechazo: sonar demasiado seguras de sí mismas, demasiado pronto, en una disciplina que se había pasado la década anterior vendiendo la certeza como un acabado. Probablemente se resistirían a ser agrupadas bajo una misma etiqueta, pero la coincidencia misma radica en que algo en el ejercicio de la arquitectura después de 2008 hizo que la inocencia pareciera la única postura que valía la pena intentar.
Al menos desde 2019 en adelante, Fala ha difundido una descripción de sí misma de dos palabras, repetida textualmente en docenas de medios de arquitectura: una "oficina de arquitectura ingenua". Sin notas al pie, sin ironía; simplemente una oficina, fundada en 2013, que construyó una década de casas, casitas para pájaros y encargos institucionales sobre un término que la arquitectura había pasado un siglo intentando superar. La pregunta que plantea la frase no es si los edificios son buenos (que, por lo general, lo son), sino qué significa para una oficina elegir la inocencia como una postura pública. ¿Dónde termina la postironía y comienza el marketing?
La Asamblea General de las Naciones Unidas votó a favor de promover el uso de proyecciones de mapas mundiales que representen con mayor precisión el tamaño relativo de los continentes. La resolución se presentó durante una sesión en la sede de la ONU en Nueva York el 4 de septiembre y recibió 164 votos a favor, un voto en contra y seis abstenciones. Promovida por Togo, la iniciativa insta a los gobiernos, instituciones educativas, organizaciones internacionales y empresas de tecnología a utilizar proyecciones de áreas equivalentes cuando la escala geográfica resulte relevante. El documento no reemplaza de manera formal ni prohíbe el uso de la proyección de Mercator, ampliamente utilizada desde el siglo XVI. En su lugar, aboga por un mayor uso de proyecciones que preserven el área relativa de las masas terrestres y fomenta la educación sobre las limitaciones de representar la superficie curva de la Tierra en un mapa bidimensional. La proyección Equal Earth de 2018 se señala como un ejemplo de mapa que representa a escala los continentes de forma más precisa.
El Ministerio Federal de Vivienda, Desarrollo Urbanístico y Construcción de Alemania ha designado a Kawahara Krause Architects, Andres Lepik y Olga Cobuscean para encargarse de la curaduría del Pabellón de Alemania en la 20ª Exposición Internacional de Arquitectura — La Biennale di Venezia 2027. La muestra se titula "CONVIVERE — A Repertoire of Living Together" y dirige la atención de los/las visitantes hacia los espacios intermedios de la vivienda: el umbral, la caja de la escalera, el patio y el espacio frente a la puerta. El argumento curatorial parte de un diagnóstico sobre el creciente aislamiento social, la polarización política y la presión cada vez mayor por construir más y más rápido en la actualidad. A partir de ahí, utiliza estos espacios —donde comienza la convivencia cotidiana— para plantear cómo la arquitectura puede contribuir a los cimientos de la democracia.
Un invernadero es una construcción diseñada para crear un clima dentro de otro. Al controlar la luz solar, el calor y la ventilación a través de su envolvente, genera condiciones distintas a las del exterior. Tradicionalmente, ese ambiente controlado se diseñaba en función de las plantas; sin embargo, en el ámbito de la vivienda, este mismo principio se utiliza cada vez más para configurar espacios para las personas.
Incorporar la construcción de invernaderos en una vivienda ofrece mucho más que un simple cerramiento adicional. Permite crear espacios protegidos sin necesidad de climatizarlos como si fueran habitaciones interiores convencionales, captar el calor solar cuando resulta útil, ventilar cuando suben las temperaturas y prolongar las épocas del año en las que ciertas zonas del hogar resultan cómodas de habitar.
De izquierda a derecha: Oanh Nguyen Henriksen (Foto: Tuala Hjarnø), Susana Rojas Saviñón (Foto: Estudio Ome), Javier Ors Ausín, Sumayya Vally (Foto: Lou Jasmine), Charles Kettaneh y Nicolas Fayad (EAST Architecture Studio, Foto: Julien Lanoo)
Desde su lanzamiento en 2020, los ArchDaily Next Practices Awards han destacado a oficinas de arquitectura de vanguardia que están redefiniendo los límites de la disciplina. A lo largo de cinco ediciones, la iniciativa ha reconocido a 105 oficinas de 44 países, amplificando voces de todo el mundo y fomentando una conversación global sobre el papel en constante evolución de la arquitectura en la sociedad. Entre las oficinas ganadoras emergen valores recurrentes: sensibilidad contextual, uso sostenible de materiales, cocreación con las comunidades, enfoques experimentales e interdisciplinarios, memoria y patrimonio, responsabilidad social e intervenciones a escala humana.
El programa refleja lo que viene: las ideas, prácticas y proyectos que deben impulsarse hacia el futuro. El concepto "Next" encarna a aquellas oficinas que encuentran soluciones a los desafíos urgentes de hoy mientras anticipan las necesidades del mañana. Al destacar estas prácticas, buscamos iluminar los caminos que pueden conducir a un futuro más significativo y resiliente para la arquitectura y más allá.
La identidad arquitectónica de Nairobi se transformó tras la independencia de Kenia en 1963. A medida que la nueva nación buscaba definirse a sí misma, la ciudad se convirtió en un campo de pruebas para una arquitectura moderna capaz de encarnar el progreso y, al mismo tiempo, responder a la cultura africana, el clima y las condiciones locales. Esto dio paso a un período de experimentación arquitectónica, en el cual surgieron diversos enfoques para abordar la relación entre modernidad, identidad y lugar.
El Centro Internacional de Convenciones Kenyatta es quizás la expresión más clara de este momento. Su arquitectura conjugó los principios modernistas con referencias a las formas africanas, estableciendo una respuesta singular a las aspiraciones de una nación recién independizada. A su alrededor, arquitectas y arquitectos de Kenia e internacionales desarrollaron otras interpretaciones del modernismo —desde las fachadas con protección solar de Reinsurance Plaza hasta la silueta escultórica de Nation Centre—, junto con proyectos religiosos, educativos y cívicos que ampliaron el vocabulario arquitectónico de la ciudad.
La oficina de arquitectura danesa AART ha ganado el concurso internacional para Rigets Skatkammer (El Tesoro Real), una nueva extensión subterránea de 1.300 metros cuadrados para el museo del Castillo de Rosenborg en Copenhague. Desarrollada en colaboración con VEGA Landskab, Fogh & Følner y Artelia, la propuesta ubica aproximadamente 600 metros cuadrados de nuevo espacio de exhibición bajo el foso histórico, al tiempo que restablece parcialmente el agua que rodea el castillo renacentista de Cristián IV. El proyecto tiene como objetivo proporcionar nuevas instalaciones para visitantes y espacios de exhibición para la Colección Real Danesa, que incluye las Joyas de la Corona Danesa y colecciones de trajes históricos, y que actualmente atrae a más de 500.000 visitantes al año.
Toda crisis de vivienda se convierte tarde o temprano en una cuestión de suelo, y toda cuestión de suelo termina siendo una cuestión de valores. La costa oeste de los Estados Unidos ha llegado a ese punto. A medida que las ciudades, desde Los Ángeles hasta Seattle, buscan terrenos para construir la vivienda asequible que prometen desde hace años, no dejan de toparse con la misma respuesta: el parque o el cinturón verde. Lo que parece una decisión de zonificación es, en realidad, un referéndum sobre qué forma de bienestar está dispuesta a sacrificar una ciudad en favor de otra.
En las viviendas compactas, la cocina rara vez es solo un espacio para cocinar. Suele operar como un borde: un muro de servicios o un límite entre el trabajo doméstico y la vida social. Su importancia no radica únicamente en la preparación de alimentos, sino en cómo organiza el resto del hogar, en particular debido a las limitaciones impuestas por las instalaciones de plomería y los requisitos de ventilación. Antes de que una estancia pueda sentirse abierta, la cocina a menudo debe absorber la intensidad práctica de la vida cotidiana: agua, calor, olores, electrodomésticos, provisiones y almacenamiento.
Esto es especialmente evidente en los densos interiores de Asia Oriental, donde el espacio doméstico suele estar condicionado por superficies reducidas, transformaciones en las estructuras familiares, el trabajo híbrido y las particularidades culturales de la cocina. Si bien la cocina abierta suele presentarse como una característica de estilo de vida, en muchos departamentos constituye también un problema de planificación. Debe negociar el trabajo doméstico, propiciar encuentros informales y, en ocasiones, como estrategia para optimizar el espacio, reemplazar al pasillo o al recibidor. Así, más que un simple gesto de diseño, el borde de la cocina se convierte en un acuerdo espacial entre el servicio y el habitar.
Una semana de noticias de arquitectura ha destacado las crecientes conexiones entre el cambio ambiental, los sistemas públicos y la evolución del ejercicio de la arquitectura. Los fenómenos climáticos extremos en diversas regiones han puesto el foco en la vulnerabilidad de los asentamientos, las infraestructuras y las redes territoriales, mientras que los nuevos enfoques habitacionales demuestran cómo los cambios en la gestión, la construcción y la gobernanza pueden influir en los resultados arquitectónicos. Por su parte, el reconocimiento a profesionales de trayectoria consolidada evidencia el impacto duradero de las ideas de diseño a través de las generaciones, en un momento en que la disciplina continúa abordando desafíos de resiliencia, cambio sistémico y las condiciones más amplias que dan forma al entorno construido.
El rápido crecimiento urbano de México en las últimas décadas ha dejado a muchas ciudades lidiando con barrios fragmentados, altos índices de delincuencia y una grave escasez de espacios públicos de calidad. En muchas zonas urbanas de bajos ingresos, el desarrollo informal se produjo junto a infraestructuras expuestas como canales de drenaje, líneas de ferrocarril y barrancas pronunciadas, dividiendo a las comunidades y creando zonas vacías y peligrosas. Para hacer frente a esta segregación espacial y a la falta de equipamiento cívico, organismos públicos y profesionales de la arquitectura en todo México están interviniendo estas zonas de amortiguamiento abandonadas para construir parques públicos. Al transformar antiguas barreras físicas en corredores peatonales accesibles, estos proyectos vuelven a unir vecindarios separados, restablecen líneas de visión seguras y ofrecen espacios para el encuentro comunitario y la recreación diaria.
Debido a la gran demanda, estamos reabriendo brevemente las inscripciones para el ArchDaily Student Ambassador Program 2026/2027.
ArchDaily nació dentro de una universidad, con dos estudiantes de arquitectura que creían que el conocimiento arquitectónico debía llegar más lejos de lo que lo hacía en ese momento. Dieciocho años después, esa convicción no ha cambiado — pero las perspectivas, las herramientas y las oportunidades han crecido. Lanzamos el Student Ambassador Programpara dar a la próxima generación de arquitectos un papel directo en la conexión entre sus universidades y la conversación arquitectónica global.
MVRDV ha revelado el diseño de WOMA, un desarrollo de uso mixto planificado para Wynwood Norte, Miami, en colaboración con la empresa desarrolladora Uribe Schwarzkopf, con sede en Quito, y el estudio de arquitectura de registro Kobi Karp, con sede en Miami. El proyecto se emplazará en el terreno de una antigua tostadora de café y se inspira en el carácter industrial de Wynwood Norte y en su evolutiva comunidad creativa. Situado junto a la organización sin fines de lucro Bakehouse Art Complex, el proyecto busca contribuir a la creciente red de espacios locales dedicados al arte, la moda y la creación.
El 1 de septiembre de 2026, se anunció al Modelo de Vivienda Social de Baleares como el ganador del Premio OBEL 2026. El enfoque de esta edición del premio fue "Systems' Hack" (Hackeo de sistemas), una convocatoria para que la arquitectura se involucre críticamente con los sistemas que sustentan la sociedad contemporánea y examine cómo estas redes interconectadas podrían reconfigurarse ante los acelerados desafíos globales. El Modelo de Vivienda Social de Baleares, desarrollado por Cris Ballester (especialista en economía y consultoría independiente) y Carles Oliver (profesional de la arquitectura y la función pública), consiste en un enfoque de seis puntos para la vivienda pública diseñado entre 2019 y 2023, el cual aporta valor adicional y habitabilidad a la vivienda asequible tradicional al integrar la contratación, la arquitectura, los materiales, la energía, la tenencia, la gestión pública y el aprendizaje como respuestas a los desafíos sociales, ambientales y económicos actuales. En esta entrevista con ArchDaily, quienes crearon el modelo analizan sus orígenes, ambiciones y los desafíos materiales para hacer de la vivienda social un lugar deseable para vivir.
Vista desde el agua, Tallinn presenta la silueta de una ciudad mercantil hanseática. Durante el periodo soviético, la mayor parte del frente marítimo era una zona militar restringida, lo que convirtió al puerto en uno de los pocos puntos de encuentro entre la ciudad y el mar. Incluso Linnahall, el enorme recinto de concreto construido para las competencias de vela de los Juegos Olímpicos de Moscú de 1980, se ubicó en parte para preservar la vista del casco antiguo desde las embarcaciones que se aproximaban al puerto. Durante medio siglo, Tallinn creció de espaldas al agua que la había convertido en una ciudad comercial. Por ello, cuando se restauró la independencia en 1991, algunos de los terrenos más valiosos de la capital se encontraban también entre los menos conocidos por sus habitantes.
La arquitectura reciente de Tallinn es, en gran medida, una arquitectura de reconexión. La ciudad ha ido reabriendo lo que había quedado aislado y adaptando aquello que perdió su función original, al tiempo que construye nuevas estructuras donde los límites entre ciudad, infraestructura y paisaje aún se están negociando. Las fábricas situadas alrededor del centro medieval, desde los molinos de Rotermann cerca del puerto hasta los astilleros de submarinos de Noblessner, habían perdido su función original. Desde entonces, su conversión gradual se ha convertido en una de las historias definitorias de la Tallinn contemporánea. Gran parte de esta arquitectura es deliberadamente sobria y basa su impacto en la manera en que las estructuras antiguas, los nuevos usos y el frente marítimo se han reintegrado a la vida de la ciudad.