
El debate sobre el papel de los/las arquitectos/as y los/las ingenieros/as, y una supuesta superposición de sus campos de actuación profesional, es el motor de una serie de manifestaciones recientes en Portugal, avivadas por la aprobación en el Parlamento de un proyecto de ley que permite que los/las ingenieros/as firmen proyectos de arquitectura.
Ante una situación así, resulta comprensible el malestar de los/las arquitectos/as y cierta tensión hacia sus colegas ingenieros/as. No obstante, en un artículo publicado por el periódico Público.pt, Gonçalo Cano Moniz ofrece otra perspectiva que, con la esperanza de revertir esta desafortunada decisión, busca volver a acercar la ingeniería y la arquitectura como las disciplinas complementarias que son, y desplaza, a partir de argumentos históricos, el foco hacia la verdadera consecuencia de la medida legislativa: el debilitamiento de ambas profesiones; la arquitectura por verse menoscabada y la ingeniería por recibir cometidos "para los cuales evidentemente no está preparada".



















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