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Arquitectos: MAD Architects
- Área: 188000 m²
- Año: 2026


Esta semana, la relación entre la arquitectura y la cultura cobró protagonismo a través de exposiciones, proyectos públicos y nuevas infraestructuras culturales que expanden el discurso arquitectónico más allá del propio edificio. Mientras importantes exposiciones en Australia, Shanghái, Barcelona y Copenhague analizaron temas de vivienda, paisaje y lugar a través de la investigación y el diseño, proyectos recientemente presentados en China e Italia demuestran cómo los museos, los centros de artes escénicas y los desarrollos de usos mixtos se conciben cada vez más como paisajes públicos abiertos en lugar de instituciones aisladas. Asimismo, nuevas exposiciones e hitos de construcción reflejan una experimentación continua en reutilización adaptativa, diseño sensible al contexto y entornos urbanos flexibles.

Diseñado por MVRDV, Bihailou Art Village es un centro cultural y comercial de uso mixto actualmente en construcción en Shenzhen, China. Ubicado en el vecindario de Shatoujiao, cerca de la frontera con Hong Kong, el proyecto de uso mixto combina programas culturales, comerciales y públicos en una composición apilada verticalmente que deriva del concepto "Vertical Village" de la firma. Diseñado para albergar espacios de funcionamiento independiente a la vez que mantiene una circulación de acceso público, el desarrollo reinterpreta la escala y el carácter espacial del tejido urbano circundante mediante una serie de volúmenes diferenciados.

El proyecto del parque y la sala de exposiciones Shenzhen Bay Culture Square, de MAD / Ma Yansong, comenzó en 2018, completándose en 2020. El edificio de 188,000 m² se asienta sobre un terreno de aproximadamente 51,000 m² a lo largo del frente marítimo de la ciudad, en el corazón de Houhai, distrito de Nanshan, el centro corporativo de la Gran Área de la Bahía de Shenzhen. El plan maestro para el sitio, que incluye la Sala de Diseño Creativo, el Museo de Ciencia y Tecnología de Shenzhen y un gran espacio verde público, fue anunciado por MAD en 2020 y se proyectaba su finalización para 2023. Tras ocho años, el proyecto, liderado por Ma Yansong, Dang Qun y Yosuke Hayano, ya está terminado y busca funcionar como una instalación cultural dedicada al diseño y al intercambio cultural.


Diseñado por el consorcio de 3XN, B+H Architects y Zhubo Design, el Museo de Historia Natural de Shenzhen ha abierto sus puertas al público en Shenzhen, China. Con una superficie de más de 100,000 metros cuadrados, la institución es el museo de historia natural más grande del sur de China y se encuentra entre los museos de su tipo más grandes del mundo de reciente construcción. Desarrollado como parte de la creciente infraestructura cultural de Shenzhen, el proyecto reúne espacios de exhibición, investigación, educación y áreas públicas en un solo destino cívico. 3XN lideró el diseño arquitectónico; B+H Architects actuó como consultor principal, arquitecto ejecutivo y arquitecto de paisaje; y Zhubo Design aportó la experiencia técnica local y la coordinación normativa a lo largo de todo el desarrollo del proyecto.


En el sur de China, existe a veces un mito urbano —especialmente en Hong Kong, Shenzhen y Guangzhou— sobre la conveniencia de elegir una vivienda que evite la luz del oeste. Durante décadas, el sol orientado al oeste ha demostrado ser una condición particularmente difícil de sobrellevar: su ángulo bajo por la tarde, su agresiva ganancia térmica (especialmente en verano) y la forma en que penetra profundamente en los interiores. Con el calentamiento global y las estaciones cada vez más largas y calurosas, ese tan romantizado "resplandor del atardecer" se experimenta cada vez menos como algo idílico y más como deslumbramiento, calor y fatiga. Si bien esta creencia circula como una regla empírica comunitaria, entraña una innegable claridad arquitectónica sobre la orientación de los edificios: evitar la luz del oeste no se trata solo del confort térmico, sino también de evitar la forma más aguda e intrusiva de iluminación directa; una luz que incide en el ángulo más implacable, barriendo las superficies, aplanando la profundidad y convirtiendo las habitaciones en campos de malestar de alto contraste.

A medida que la inteligencia artificial continúa disrumpiendo sectores de la economía y reconfigurando industrias enteras, tanto las instituciones como los individuos se preparan —y se adaptan rápidamente— a los cambios que las máquinas parecen imponer sobre nuestras cabezas. Sin embargo, la presión más precisa no proviene simplemente de la IA alterando la forma en que las personas trabajan y viven, sino de los modelos de negocios y las lógicas de inversión de las empresas que desarrollan estos sistemas: la concentración del capital, los nuevos requerimientos de procesamiento de datos, la carrera por el talento especializado y la huella de infraestructura necesaria para sostenerlo. En la Gran Bahía (GBA) —articulada por Cantón, Shenzhen y Hong Kong— esta dinámica es especialmente pronunciada. Las iniciativas gubernamentales están acelerando activamente el crecimiento del sector, mediante políticas y mecanismos de planificación que comienzan a traducir un campo ostensiblemente intangible en formas físicas: actualizaciones de zonificación, asignación de terrenos y el surgimiento de tipologías edilicias orientadas a la IA, desde laboratorios de investigación hasta centros de datos a gran escala.




