La prestigiosa BAU Munich, la feria líder mundial en arquitectura, materiales y sistemas, sirvió de escenario para presentar las últimas innovaciones en tecnología de carpinterías arquitectónicas de Orama Minimal Frames. La exhibición ofreció una plataforma de vinculación para el sector y expuso avances que desafían los límites convencionales del diseño de marcos.
Grifería Meta en Negro Mate. Imagen cortesía de Dornbracht
¿Se están reduciendo los espacios habitables? A medida que las ciudades se densifican y la población mundial continúa su constante migración hacia los centros urbanos —que se proyecta alcanzará cerca del 70% para 2050—, el espacio doméstico se vuelve cada vez más compacto. El aumento en los precios del suelo, los altos costos de construcción y el incremento de los hogares unipersonales impulsan a los desarrolladores inmobiliarios a proyectar unidades más pequeñas y plantas más ajustadas. Al mismo tiempo, los cambios culturales hacia la eficiencia de recursos y el estilo de vida minimalista respaldan esta tendencia. La reducción de los espacios habitables requiere menos materiales, consume menos energía y fomenta que las personas vivan de manera más acorde a sus necesidades reales.
Durante mucho tiempo, el futuro de las ciudades se ha definido por la inteligencia: redes de sensores, datos y sistemas de ingeniería. Desde algoritmos de flujo de tráfico hasta paneles climáticos, la ciudad inteligente prometía hacer que la vida urbana fuera optimizada, medible y predecible. Sin embargo, en medio de esta abundancia tecnológica, se siente la ausencia de algo esencial: la sensibilidad. Las ciudades están cada vez más equipadas para procesar información, pero son menos capaces de percibir la atmósfera, las emociones o el cuidado.
Como revelan los debates globales recientes sobre innovación urbana, el próximo desafío no consiste en añadir más dispositivos, sino en cultivar nuevas formas de conciencia. Una ciudad sensible escucha a su clima, se adapta a quienes la habitan y responde a los ritmos sutiles del entorno. En esta transición del cálculo a la percepción, la arquitectura y el diseño urbano están redescubriendo la inteligencia como una forma de empatía.
¿Pueden los proyectos académicos explorar nuevos rumbos y contribuir al discurso público sobre problemáticas globales y locales? El premio The 2025 Politecnico di Torino Architecture Students Award se propuso abordar estas preguntas, demostrando cómo la investigación, la formación y la experimentación arquitectónica pueden integrarse en el plan de estudios de una facultad.
En toda Europa y más allá, los/las arquitectos/as se enfrentan a un punto de inflexión. A medida que las crecientes metas de reducción de emisiones chocan con el desabasto de materiales y la urgencia cada vez mayor de los compromisos climáticos, el entorno construido se ve obligado a reflexionar profundamente sobre cómo consume, circula y desecha sus recursos. Lo que alguna vez se consideró residuo se revela hoy como un archivo arquitectónico latente, un ecosistema urbano de materiales a la espera de ser recuperados, revalorizados o reimaginados. En medio de esta transición, los/las arquitectos/as comienzan a desempeñar un papel radicalmente distinto: no solo como diseñadores/as de edificios, sino también como orquestadores/as de los flujos que los sustentan.
Esta mentalidad emergente está transformando los cimientos de la práctica profesional. En lugar de depender de cadenas de suministro largas y extractivas, los equipos de diseño están empezando a construir sus propias redes de circuito cerrado: establecen bancos de materiales, negocian protocolos de deconstrucción y participan en nuevas formas de minería urbana.
El espacio arquitectónico ha estado delimitado durante mucho tiempo por la permanencia: espacios para funciones fijas, fachadas que definen con claridad dónde termina el exterior y comienza el interior. No obstante, la vida contemporánea se define por la superposición y la transición: entre el trabajo y el hogar, el interior y el exterior, la privacidad y la comunidad. Las necesidades espaciales evolucionan continuamente, lo que exige una arquitectura capaz de responder, adaptarse y mantener su relevancia a lo largo del tiempo.
En este contexto, la adaptabilidad ha surgido no solo como una ambición de diseño, sino como una necesidad sostenible. Los edificios que se ajustan a usos cambiantes, climas en evolución o nuevas formas de habitar extienden su vida útil y reducen la necesidad de demoliciones o adecuaciones a gran escala. La flexibilidad se convierte en una medida de resiliencia, lo que permite que las estructuras mantengan su vitalidad a lo largo de las décadas. ¿De qué manera puede, entonces, la arquitectura responder a las formas cambiantes en que habitamos y experimentamos el espacio?
Para los monumentos dignos de una admiración constante, las prácticas de conservación se han movilizado de manera selectiva con el fin de reforzar su prestigio y asegurar su lugar en el centro de las narrativas del patrimonio. En cambio, aquellas estructuras cuya arquitectura vernácula debería ser heredada pasan desapercibidas ante la mirada selectiva de los/las expertos/as. Las casas en hilera, los locales comerciales y las estructuras barriales que conforman el tejido de nuestras ciudades a menudo se dejan deteriorar hasta quedar irreparables. Pero, más allá de la estética, las pérdidas son mucho mayores.
El debate en torno a la inteligencia artificial (IA) en la arquitectura ha pasado de las meras expectativas a la aplicación práctica. Los y las profesionales de la arquitectura y el diseño ahora buscan comprender cómo el uso inteligente de herramientas impulsadas por IA puede fomentar la innovación y generar una ventaja competitiva. Sin embargo, a medida que crecen la curiosidad y el optimismo, las firmas también se enfrentan a inquietudes sobre los dilemas éticos y legales que rodean la adopción de la IA.
Entendiendo el rol actual de la cocina como lugar de convivencia, ocio y experimentación en la vivienda, el diálogo entre tecnología y arquitectura adquiere relevancia al aportar movimiento, adaptabilidad y flexibilidad a espacios domésticos. Si bien las cocinas representan la esencia de diferentes culturas preservando desde recetas antiguas y procesos hasta herencias y tradiciones, la arquitectura de estos espacios da lugar a integrar desde acabados de materiales innovadores hasta tecnologías invisibles combinando resistencia, eficiencia energética y diseño.
Vivir junto al mar ha sido durante mucho tiempo una aspiración fundamental, atraída por la promesa de una naturaleza templada, la privacidad y el acceso inmediato al agua. Históricamente, las casas de playa solían ser rústicas y despojadas de ornamentos: en parte porque abastecer sitios remotos y transportar materiales resultaba difícil, y en parte porque su encanto residía precisamente en estar más cerca de los elementos—más simples, más crudas, más directas.
Por ello, muchas de las primeras casas de playa se construyeron con madera. Este material ofrecía ventajas evidentes: era ligero, adaptable, rápido de trabajar y permitía la construcción con un mínimo de maquinaria pesada. Aunque la madera se desgasta y resiste mal la humedad cargada de sal, la madera apta para exteriores posee un carácter crudo y natural que reforzaba el atractivo de la casa de playa ideal.
Detrás de capas de yeso, pintura y acabados se encuentra una intrincada red de tuberías, conductos eléctricos, vigas y otros elementos estructurales que hacen funcionar y mantener en pie un edificio, pero que permanecen invisibles a la mirada cotidiana. Dentro de estas capas, se acumulan trazas de diferentes períodos: sistemas reemplazados, adaptaciones improvisadas y soluciones técnicas que alguna vez respondieron a contextos y urgencias específicas. En la reutilización adaptativa, el mayor desafío a menudo comienza incluso antes de que comience la construcción, que es entender qué hay dentro cuando existe poca o ninguna documentación confiable. Durante una renovación, sorpresas agradables o desagradables son inevitables. Lo inesperado es parte del proceso, pero también representa costos, retrasos y factores de riesgo que generalmente desaniman a inversores y profesionales de participar en este tipo de proyectos.
Los espacios públicos siguen siendo algunos de los escenarios más dinámicos para la experimentación arquitectónica no construida, revelando cómo las ciudades y los/las arquitectos/as pueden imaginar la accesibilidad, el encuentro y la identidad cívica. En esta selección de proyectos no construidos, enviada por la comunidad de ArchDaily, las propuestas elegidas examinan parques, corredores peatonales, paisajes culturales y entornos urbanos de libre acceso que invitan a las personas a reunirse, transitar, descansar y participar en la vida colectiva. Lejos de tratar el espacio público como un terreno residual, estos proyectos lo posicionan como una infraestructura esencial—moldeando la salud urbana, la memoria y la interacción social.
En medio de una era de nuevos paradigmas, la arquitectura hotelera contemporánea se replantea la adopción de nuevas tecnologías, la incorporación de principios de sustentabilidad y eficiencia energética como así también la personalización de las experiencias de sus usuarios. Redefiniendo el diseño de los espacios interiores y exteriores de los hoteles, se integran desde resoluciones de diseño según el clima de cada región hasta aplicaciones de materiales reciclados y diseños bioclimáticos buscando generar el menor impacto posible sobre el medio ambiente.
En 1952, el compositor estadounidense John Cage presentó por primera vez su innovadora obra "4'33''". En ella, la orquesta no produce ningún sonido intencionado durante cuatro minutos y treinta y tres segundos. En su lugar, lo que se percibe son respiraciones, movimientos y ruidos sutiles que normalmente pasarían desapercibidos, pero que aquí se convierten en parte de la propia composición. Con esta obra, Cage reveló que el silencio absoluto no existe: siempre hay sonido, incluso cuando no está planeado.
Del mismo modo, cada espacio arquitectónico posee su propio paisaje sonoro. El sonido se desplaza, se refleja, reverbera y se disipa en función de los materiales, volúmenes y superficies con los que se encuentra. Las paredes rígidas y los techos altos pueden amplificar el eco, mientras que los textiles y los paneles porosos lo atenúan. La acústica, por lo tanto, no es una mera preocupación técnica, sino una forma de escucha materializada: una ciencia que opera en el límite entre la percepción y la emoción. De ahí su complejidad. Cada tipología —ya sea un museo, un templo, un estudio o un teatro— posee su propia lógica sonora, y comprender estos matices resulta esencial para proyectar espacios que acojan el sonido, la voz y el silencio con la misma precisión.
Las ciudades reúnen lo mejor y lo peor de la condición humana. Concentran oportunidades de trabajo, redes sociales y producción cultural, pero también exponen profundas desigualdades sociales. Entre las múltiples formas de exclusión urbana se encuentran el acceso limitado al transporte, la vivienda y el ocio, así como problemas de seguridad. Una vertiente de la que rara vez se habla es la desigualdad térmica. En los barrios de menores ingresos, donde hay menos árboles, parques y superficies permeables, el calor se acumula y el malestar térmico predomina, lo que se traduce en un mayor consumo de energía y riesgos para la salud. A medida que crece la preocupación por la crisis climática, esta discusión adquiere mayor urgencia: el calor extremo ya no es solo un fenómeno climático, sino también una expresión espacial de la desigualdad.
Fundada en Winnipeg, Manitoba, en 2007 por Johanna Hurme y Sasa Radulovic, y con la incorporación poco después de su tercer socio, Colin Neufeld, 5468796 Architecture se consolidó como una oficina de arquitectura cuyo trabajo inicial exploró la situación actual de la vivienda en Norteamérica. El estudio canadiense funciona como un colectivo de aproximadamente 20 diseñadores y diseñadoras, donde se prioriza el valor colectivo de las ideas por encima de la autoría individual.
Jurong Lake Gardens es uno de los jardines nacionales más nuevos de Singapur, un oasis urbano de 90 hectáreas para la comunidad. Se utilizó la membrana de EPDM PondGard de Elevate para impermeabilizar el estanque. Imagen cortesía de Holcim
El futuro de la planificación urbana y la arquitectura es prometedor si el mundo, de manera colectiva, mira más allá del concepto de la mera sostenibilidad y, en su lugar, adopta un enfoque positivo para la naturaleza. A medida que el crecimiento demográfico global impulsa una rápida urbanización —lo que exigirá a la humanidad construir el equivalente a una ciudad del tamaño de Madrid cada semana durante las próximas décadas—, el sector de la construcción se enfrenta a un desafío decisivo: cómo construir entornos urbanos duraderos, eficientes desde el punto de vista energético y resilientes, en armonía con los ecosistemas naturales.
Este concurso internacional invitó a profesionales de la arquitectura, el arte y el diseño a crear esculturas públicas visionarias que reflejen el rico patrimonio cultural de Arabia Saudita y sus ambiciones de futuro. En un momento en que el Reino atraviesa una profunda transformación bajo la Visión 2030, esta iniciativa —organizada en colaboración con la Iniciativa Mujassam Watan— convocó a presentar obras que dialoguen tanto con la historia como con el futuro, con la tradición y la innovación, dentro del espacio público.
A medida que la arquitectura trasciende el diseño centrado en el ser humano, nuevas prácticas replantean la coexistencia como un marco ético y ecológico. Desde infraestructuras políticas hasta hábitats, estas aproximaciones nos invitan a imaginar la arquitectura como un sistema vivo compartido.
Durante mucho tiempo, la arquitectura moderna se ha estructurado bajo una mirada antropocéntrica, que coloca al ser humano en el centro e invisibiliza a las demás especies. Sin embargo, este paradigma continúa transformándose a medida que los/las arquitectos/as e investigadores/as redefinen el papel del diseño en mundos más que humanos. Estudios como Office for Political Innovation, Studio Ossidiana y Husos Architects cuestionan las narrativas antropocéntricas y reformulan el diseño como una práctica compartida entre especies. En este contexto, la arquitectura deja de ser una herramienta de control para convertirse en un medio de coexistencia; una disciplina que media entre especies, entornos y culturas.
Como parte del contexto experiencial, el concepto de exhibición en la arquitectura está estrechamente ligado a la percepción. Entender el recorrido de las personas usuarias, reconocer las propiedades y características de cada elemento y revelar la metodología detrás de su funcionamiento son aspectos vitales en el proceso de diseño y desarrollo de estos espacios. Desde el equipamiento, el mobiliario y las obras de arte hasta los materiales y tecnologías de construcción, la arquitectura y el diseño de interiores demuestran un potencial creativo cada vez más significativo para desarrollar soluciones que fusionan perspectivas históricas, paisajísticas y sociales.
Este artículo presenta nuestra nueva sección de Opinión, un formato para ensayos argumentativos sobre las cuestiones críticas que dan forma a nuestra disciplina.
En toda América del Sur, la arquitectura se entiende cada vez más como un acto colectivo. En lugar de imponer visiones externas, muchos estudios y profesionales del diseño construyen junto a y para las comunidades, aprendiendo de sus prácticas locales, materiales y formas de habitar. Estos proyectos están redefiniendo el rol de los/las arquitectos/as para pasar de la autoría a la facilitación, transformando el diseño en un proceso participativo centrado en la colaboración, el cuidado y el respeto mutuo.
Lo que une a estas iniciativas no es el estilo ni la escala, sino una convicción compartida: la arquitectura surge del diálogo colectivo, no de la imposición. Desde las zonas rurales de Ecuador hasta las periferias urbanas de Brasil, Colombia y Paraguay, estos proyectos demuestran cómo el compromiso social y la producción local generan espacios sostenibles tanto a nivel ambiental como social. Así, responden a la desigualdad no mediante soluciones impuestas desde arriba, sino a través de la coautoría, ofreciendo espacios que reflejan las necesidades, el conocimiento y la agencia de quienes los habitan.
Los máximos galardones de Edificio del Año (apoyado por GROHE), Interior del Año, Proyecto del Futuro del Año y Paisaje del Año se anunciaron hoy mientras cientos de profesionales de la arquitectura de todo el mundo se reunían en una gran cena de gala de clausura en el Miami Beach Convention Center en Florida. En el evento de clausura, que celebró la decimoctava edición del festival, también se dieron a conocer diversos premios especiales, entre ellos el American Beauty Prize, respaldado por el Royal Fine Art Commission Trust. El anuncio corona la última jornada del WAF, en la que los proyectos ganadores de las 43 categorías compitieron por los títulos principales.
https://www.archdaily.cl/es/1141916/edificio-del-ano-e-interior-del-ano-revelados-en-el-world-architecture-festival-2025Enrique Tovar
Existe una creciente conciencia sobre la sostenibilidad—y el costo ambiental de demoler prematuramente edificios seguros y estructuralmente sólidos solo para reemplazarlos con nuevas construcciones. En la carrera más amplia por reducir las emisiones de carbono, las corporaciones e instituciones están poniendo mayor énfasis en el desempeño ESG (impacto ambiental, responsabilidad social y gobernanza). Muchos ahora requieren contabilidad de carbono, establecen objetivos de "neutralidad de carbono", o compran créditos de carbono para compensar sus huellas.
Este cambio, junto con una ola de proyectos ejemplares de reutilización adaptativa en todo el mundo—el Tai Kwun de Herzog & de Meuron en Hong Kong, Powerhouse Arts en Brooklyn, The Ned Doha de David Chipperfield, y las transformaciones de fábricas de Xu Tiantian, canteras, y fortalezas de tierra apisonada en China—ha acelerado una seria reconsideración de la reutilización como una estrategia de desarrollo primaria. Sin embargo, a pesar de sus muchos beneficios, la reutilización adaptativa aún no es tan predominante como podría ser. ¿Por qué y cuáles podrían ser los principales obstáculos y tensiones?