Imagine un pasillo. Paredes de concreto a dos metros de distancia, techo bajo, iluminación artificial sin sombras ni gradaciones. Al fondo, una ventana de vidrio blindado y, del otro lado, un agente uniformizado. Usted está en un puesto de entrada. Puede ser en Calais, en El Paso o en Lampedusa. Un espacio anónimo, pero no neutro. Diseñado para que cualquiera entienda que el paso no es un derecho, sino una concesión.
Este pasillo, sin embargo, no es una excepción, sino la expresión de un lenguaje arquitectónico que se repite en las fronteras contemporáneas. Los laberínticos aeropuertos, las estaciones de triaje, los muros; arquitecturas que hacen de la hostilidad un elemento constitutivo del espacio, demostrando que esta trasciende la expresión hermética de quien se encuentra al otro lado del vidrio.
Para Gamboa, el modelo organizativo de Lacol es indisociable de su labor arquitectónica. Constituida como una cooperativa de trabajo, la oficina se estructuró deliberadamente en torno a la toma de decisiones colectiva, en lugar de las jerarquías de los despachos convencionales. Hoy en día, su actividad abarca desde el apoyo a cooperativas de vivienda y el diseño de edificios hasta la gestión de obras y la investigación de estrategias para la transición ambiental, lo que refleja una visión en la que la arquitectura opera en múltiples escalas, desde la política pública hasta el uso cotidiano.
Times Litfest Delhi 2017, celebrado en el India Habitat Centre, en Nueva Delhi, el 26 de noviembre de 2017 por DiplomatTesterMan. Imagen cortesía de Wikimedia (dominio público)
Toda democracia se enfrenta tarde o temprano a la misma pregunta: ¿dónde puede expresarse la ciudadanía?
Las plazas públicas, las marchas y las manifestaciones han funcionado como las expresiones más visibles e impactantes de la opinión colectiva. Persiste en la ciudadanía un deseo creciente de hacerse ver y escuchar en el espacio público. Las manifestaciones, por su propia naturaleza, constituyen momentos de urgencia que surgen cuando el diálogo ha llegado a un punto muerto. Si bien son fundamentales para la democracia, no pueden ser su único lenguaje.
Pocas condiciones han moldeado el discurso arquitectónico contemporáneo con tanta profundidad como la incertidumbre. En bienales, exposiciones y foros internacionales, la arquitectura imagina cada vez más su relación con el mundo a través de la flexibilidad, la reversibilidad y la capacidad de respuesta; cualidades destinadas a hacer frente a las emergencias climáticas, la inestabilidad política y una movilidad humana sin precedentes. Los edificios se diseñan para transformarse, las infraestructuras para evolucionar y las ciudades para albergar condiciones que parecen cada vez más impredecibles. Este énfasis en la agilidad ha expandido la capacidad de la disciplina para abordar el cambio ambiental, ofreciendo estrategias valiosas para un mundo en constante transformación.
No obstante, esta evolución apunta a un cambio más profundo en la forma en que la arquitectura media la condición humana. Durante mucho tiempo, la arquitectura ha funcionado como un mecanismo de orientación existencial: una manera de que la conciencia humana talle una coordenada inteligible en medio de un cosmos indiferente, anclando la memoria y la identidad a un punto fijo. En gran parte del discurso arquitectónico contemporáneo, la incertidumbre aparece cada vez menos como una condición externa que debe mitigarse y más como el horizonte a partir del cual comienza el pensamiento arquitectónico. La experiencia espacial se ve cada vez más moldeada por entornos diseñados en torno a la persistencia del flujo, donde los puntos de referencia estáticos dan paso a condiciones de transformación continua.
Museo Nacional del Ecuador (MuNA) de SANAA, Estudio A0, Caá Porá Arquitectura, Jerome Haferd Studio, Taller Capital Landscape. Imagen cortesía de Jerome Haferd Studio
Un equipo internacional liderado por SANAA, en colaboración con Estudio A0, Caá Porá Arquitectura, Jerome Haferd Studio y Taller Capital Landscape, ha sido seleccionado para diseñar el nuevo Museo Nacional del Ecuador (MuNA) en Quito. Bajo el título "Living Strata", la propuesta fue elegida tras la fase de evaluación final revisada del concurso —que combinó la deliberación del jurado con un proceso de votación pública— y concibe el museo como un paisaje cívico que integra espacios de exhibición, programas públicos y áreas verdes abiertas. Este anuncio da cierre al concurso internacional convocado para diseñar el futuro museo nacional de Ecuador.
En muchos hogares, el acceso se trata como un espacio residual o una estrecha franja de transición antes de que comience la sala de estar. Sin embargo, en los densos interiores de la región de Asia-Pacífico, a veces a pesar de sus dimensiones reducidas, la entrada suele cumplir una función mucho mayor de lo que su tamaño sugiere. Es el umbral que dicta la transición: se filtra la calle, el cuerpo se adapta, se retiran los zapatos, se recibe a las visitas, se negocia la privacidad y comienza el orden doméstico. Antes de que la sala de estar fuera reconocible como espacio interior, la secuencia y el espacio de entrada ya habían escenificado el primer acto del habitar.
El *genkan* japonés es quizás la versión más conocida de esta condición, pero su lógica se extiende mucho más allá de Japón. En departamentos, casas en hilera, viviendas sociales y hogares urbanos compactos, el umbral de entrada se convierte en un dispositivo arquitectónico pequeño pero cargado de sentido. Gestiona tanto la higiene como la secuencia espacial a través de diversos elementos arquitectónicos deliberados. Puede ser un piso rebajado, un muro ensanchado, un pasillo comprimido, un biombo o un pequeño vestíbulo entre la circulación pública y la vida privada. Su importancia no radica en su tamaño, sino en la cantidad de transiciones que alberga.
Colección Glora de VitrA. Imagen cortesía de VitrA
¿Qué define la calidad de un baño más allá de sus funciones básicas? Al ser uno de los espacios más privados del hogar, el baño está estrechamente vinculado a los rituales cotidianos y a los momentos de pausa. Si bien las instalaciones, la circulación y los requisitos técnicos establecen la base práctica, la atmósfera surge de una combinación de decisiones espaciales: cómo el mobiliario se encuentra con el suelo o lo evita deliberadamente, cómo los materiales interactúan con la luz, cómo se integra el almacenamiento y cómo la forma y la proporción moldean la percepción.
Esta semana en la arquitectura, los debates en torno a la vida útil de los edificios, la evolución de las instituciones culturales y el diseño sensible al clima pusieron de relieve cómo la práctica contemporánea se extiende cada vez más allá del momento de la construcción. Desde las discusiones sobre la demolición y la reutilización adaptativa hasta nuevos museos que integran el paisaje y el desempeño ambiental, las novedades de la semana reflejan un cambio en las prioridades sobre la permanencia, la transformación y el valor público. A la par de estos proyectos, importantes anuncios institucionales, que van desde los seleccionados para el Premio Stirling del RIBA hasta la elección de una nueva dirigencia de la UIA, ofrecen una perspectiva de las agendas arquitectónicas que configuran la profesión a diferentes escalas y geografías.
La Antártida no tiene gobierno, población permanente ni economía. Además, desde 1959 carece de un propietario reconocido legalmente, ya que el Tratado Antártico congela cualquier reclamación territorial sobre el continente. Sobre el papel, esto la convierte en lo más parecido en la Tierra a un verdadero bien común. En la práctica, cerca de treinta países operan actualmente más de setenta estaciones de investigación allí, varias de ellas a corta distancia en avión unas de otras, y una de esas estaciones cuenta con una escuela, una capilla, un cementerio y una oficina de registro civil que ha registrado once nacimientos desde 1978.
Nada en esa arquitectura es fortuito, y muy poco se explica únicamente por la ciencia. Construir y abastecer una estación de investigación cuesta millones de dólares en uno de los lugares más hostiles del planeta desde el punto de vista logístico; ningún país asume semejante gasto solo para medir un ozono atmosférico que, en muchos casos, podría medir en un lugar más cercano. Lo que una estación hace, de manera infalible, es reclamar derechos sobre un territorio en el que, por ley, está estrictamente prohibido hacerlo.
Grabado en vivo en la Semana del Diseño de Milán 2026 en colaboración con INDX|GLOBAL, el noveno episodio del podcast Room For Dreams reúne a Rajiv Parekh de Red Architects, Hiren Patel de HPAD y Rudraksh Charan de 42mm Architecture para debatir cómo el diseño puede servir como una herramienta poderosa para la resiliencia emocional y la sanación colectiva.
Las imágenes de las bancas en el parque High Line de Nueva York se difundieron por todo el mundo cuando el proyecto se inauguró en 2009. Surgiendo en diagonal a partir de la misma materialidad y modulación del pavimento, estas piezas pasan de manera fluida del concreto a la madera, evocando las vías del tren que alguna vez ocuparon el lugar. Para resistir décadas de exposición a la intemperie, el proyecto requería una especie de madera de durabilidad excepcional, por lo que se seleccionó el ipé, proveniente de la Amazonia brasileña. Su lento crecimiento produce una madera dura, densa y de baja porosidad, naturalmente resistente al desgaste, la humedad y el deterioro biológico. Sin embargo, la elección desató controversia en su momento debido a las preocupaciones sobre la certificación del manejo forestal de la madera. Esta perspectiva más amplia transforma nuestra manera de pensar sobre los materiales: su origen sigue siendo importante, pero también lo es qué ocurre una vez que la vida útil del edificio llega a su fin.
Este artículo es parte de nuestra nueva sección de Opinión, un formato para ensayos basados en argumentos sobre las cuestiones críticas que dan forma a nuestra disciplina.
MTM—Made to Measure diseñado por Herzog & de Meuron para UniFor, dirección creativa de Studio Klass. Imagen cortesía de UniFor
¿Qué permite que un único principio arquitectónico genere resultados tan diversos? La respuesta reside en los sistemas que organizan la arquitectura: la geometría, la proporción, la estructura y la construcción. En conjunto, estos elementos pueden establecer un conjunto de reglas capaces de albergar diferentes programas, contextos y condiciones espaciales, al tiempo que mantienen una identidad coherente. Una cuadrícula estructural, por ejemplo, puede organizar una gran variedad de usos, del mismo modo que un único detalle constructivo puede repetirse en todo un edificio sin generar espacios idénticos. ¿Puede esta misma forma de pensar trasladarse al diseño de mobiliario sin perder su identidad? MTM—Made to Measure, desarrollado por Herzog & de Meuron para UniFor, explora esta interrogante. En lugar de diseñar cada pieza de manera independiente, la colección surge de un único principio estructural que puede extenderse, adaptarse y repetirse en diferentes funciones, manteniendo siempre su coherencia interna.
MVRDV ha ganado el concurso internacional de diseño organizado por la empresa social Shift para diseñar la Embajada de Shift (Shift Embassy), un nuevo destino cultural planificado para el distrito en desarrollo de Waterkant en Rotterdam. Concebida como un híbrido entre arquitectura y paisaje, la propuesta, titulada Rotterdam ROCKS!, combina espacios de exhibición, hotelería, educación, equipamiento público e infraestructura ecológica dentro de un edificio de acceso público destinado a apoyar la misión de Shift de involucrar a los visitantes con los desafíos ambientales y sociales. El proyecto formará parte de Waterkant, un desarrollo urbano a gran escala en la ribera sur del río Mosa, planificado para incluir 3,750 viviendas junto con escuelas, espacios de trabajo, recintos culturales y espacios públicos.
La ley 21st Century ROAD to Housing Act, un proyecto de ley de vivienda bipartidista del Senado de los Estados Unidos, se convirtió automáticamente en ley el 11 de julio de 2026. Con el nombre oficial de "Renewing Opportunity in the American Dream (ROAD) to Housing Act" (Ley para Renovar las Oportunidades en el Sueño Americano para el Acceso a la Vivienda), la iniciativa ha sido catalogada como la medida de vivienda más significativa en el país desde la National Affordable Housing Act de 1990, así como "la legislación de vivienda más exhaustiva en décadas". En un contexto de crisis mundial de vivienda, el texto reforma los programas federales de vivienda y amplía las opciones de financiamiento disponibles, otorga subsidios a las comunidades, aborda los requisitos normativos para la construcción y hace frente a la concentración de la propiedad. Esta ley se suma a las iniciativas globales por una vivienda adecuada, tales como límites a los alquileres de corto plazo, impuestos a las unidades residenciales desocupadas y la transformación y reutilización adaptativa de estructuras existentes, con el doble objetivo de aumentar el número de viviendas y poner las actuales a disposición de la población.
En la costa caribeña de Honduras se encuentra el valle de Leán, una estrecha franja costera delimitada por la cordillera Nombre de Dios al sur y el mar Caribe al norte. Durante mucho tiempo, esta fue la última frontera: una selva densa, pantanos, sin infraestructura y de difícil acceso hacia el interior. No obstante, este panorama comenzó a cambiar con la llegada del pueblo garífuna, que se estableció en la zona entre los ríos Danto y Cangrejal, sentando las bases de lo que se convertiría en la ciudad de La Ceiba, un núcleo urbano en el Caribe hondureño cuya historia ha estado definida por olas de migración: personas de Centroamérica, afrocaribeñas, europeas y del sector corporativo norteamericano. Estos movimientos provenientes de todo el mundo no solo contribuyeron al crecimiento económico, sino que produjeron activamente la lógica espacial, la identidad y la forma arquitectónica de la ciudad.
¿Qué significa el lujo cuando los productos están diseñados para una rápida obsolescencia? Grabado en vivo en la Semana del Diseño de Milán 2026 en colaboración con INDX|GLOBAL, el octavo episodio del podcast Room For Dreams reúne a los/las arquitectos/as Priyanka Mehra, Simran Boparai, Ashmit Singh Alag y Adreesh Chakraborty para analizar la evolución y, a menudo, las contradicciones en la relación entre exclusividad, sostenibilidad y una artesanía con propósito.
La arquitectura suele heredar una paradoja: los edificios que acaban definiendo un lugar rara vez son los únicos que lo moldearon. Al contrario, se convierten en símbolos que se repiten en guías turísticas, campañas de turismo, agendas de conservación e historias de la arquitectura hasta representar a toda una región. Con el tiempo, la riqueza de un paisaje construido se comprime en un puñado de imágenes familiares. Lo que queda fuera de ese encuadre rara vez desaparece; simplemente se desvanece del discurso arquitectónico.
Pocos lugares ilustran esto con tanta claridad como Odisha. Durante décadas, su identidad arquitectónica ha estado representada por los monumentales templos de piedra de Bhubaneswar, Konark y Puri. La sofisticación escultórica de la tradición Kalinga ha ganado con justicia el reconocimiento internacional, convirtiéndose en uno de los legados arquitectónicos más célebres de la India. Sin embargo, este protagonismo también ha traído una consecuencia imprevista: con frecuencia se entiende a Odisha únicamente como una tierra de templos, dejando otras historias arquitectónicas relativamente inexploradas. Las residencias reales, los edificios administrativos, los encuentros coloniales, los asentamientos vernáculos y las antiguas capitales ocupan un lugar mucho menor en el imaginario arquitectónico, a pesar de revelar historias igualmente complejas de gobernanza, diplomacia, ecología e intercambio cultural.
Grand Stade Hassan II en Marruecos por Populous y Oualalou + Choi. Imagen cortesía de Oualalou + Choi
La conclusión de la Copa Mundial de la FIFA 2026 marca el final de la mayor edición del torneo hasta la fecha. Organizada de manera conjunta por Canadá, México y Estados Unidos, la competencia se expandió a 48 selecciones nacionales y reunió a dieciséis ciudades sede distribuidas en tres países. Durante décadas, las Copas Mundiales de la FIFA han funcionado como catalizadores de la producción arquitectónica. Cada edición ha generado una colección singular de estadios, inversiones en transporte, espacios públicos e intervenciones urbanas que, a menudo, permanecen en sus ciudades sede mucho después de que concluye el torneo. Si bien las competencias recientes se han asociado con proyectos de estadios emblemáticos y ambiciosos programas nacionales de construcción, la edición de 2026 siguió una trayectoria diferente, apoyándose principalmente en recintos existentes adaptados a los requisitos técnicos y operativos de la FIFA.
El Clark Art Institute, una destacada institución de arte ubicada en la región de las Berkshires, al oeste de Massachusetts, Estados Unidos, ha revelado las imágenes del diseño para la ampliación de sus instalaciones actuales. Inaugurada en 1955, la institución funciona tanto como museo de arte como centro de investigación, debate crítico y educación superior en artes visuales. La nueva ala, encargada a Selldorf Architects en octubre de 2024, ampliará el espacio de galerías y de almacenamiento de arte actual, además de conectar el Museum Building con el Manton Research Center, ambos renovados previamente por la misma firma. El nuevo edificio se complementará con un diseño de paisaje a cargo de Reed Hilderbrand, lo que reforzará la experiencia de la arquitectura, el arte y el paisaje circundante de las Berkshires.