
A lo largo de las últimas décadas, la madera ha ampliado su presencia en la arquitectura contemporánea, impulsada tanto por el avance de nuevas tecnologías constructivas como por el redescubrimiento de técnicas tradicionales, siempre con un enfoque orientado a soluciones de menor impacto ambiental. Las escuelas se encuentran entre los proyectos que mejor reflejan este movimiento: es allí donde las cualidades ambientales, constructivas y sensoriales del material encuentran un terreno particularmente fértil.
Junto a las técnicas vernáculas —que refuerzan vínculos locales, económicos y sociales—, ganan terreno los sistemas industrializados, como los paneles de madera laminada cruzada (CLT), la madera laminada encolada (MLE) y las estructuras híbridas. Estos sistemas reducen las emisiones de carbono de la construcción y hacen posibles obras más rápidas y eficientes, características que resultan especialmente ventajosas para los equipamientos escolares.

































