Este artículo forma parte de "Thresholds", una edición impresa especial de Cobe Notes x ArchDaily.
Lanzada en septiembre de 2024, la serie Redescubriendo el modernismo en África se sumó a un creciente interés global sobre este tema. Históricamente subestimado en los debates arquitectónicos, el trabajo de arquitectos/as e investigadores/as —tanto dentro como fuera del continente— ha continuado narrando la historia de estas valiosas obras de arquitectura moderna. Estos edificios representan el esfuerzo de los/las diseñadores/as por crear una arquitectura adaptada al contexto de cada territorio a partir de conceptos y tecnologías globales, coincidiendo con las profundas transformaciones políticas que supuso la independencia de la mayoría de los países africanos.
Históricamente, la manera en que diseñamos ha estado estrechamente vinculada a la forma en que construimos. La arquitectura avanzaba mediante pruebas físicas, procesos de ensayo y error, dibujos de proyección, maquetas a escala real y modelos físicos; si bien cada recurso introducía una nueva capa de abstracción, todos permanecían vinculados al material, la escala y la construcción. La llegada del CAD modificó significativamente esta dinámica. En un principio, se entendió en gran medida como la digitalización de una geometría precisa para la construcción. Sin embargo, con el tiempo, las herramientas digitales se incorporaron en etapas cada vez más tempranas del proceso de diseño, desplazando al boceto, el ensayo y error físico, la elaboración de maquetas y otras formas de pensamiento que solían mantener la escala y la materia al alcance de la mano.
Por lo tanto, el linaje del diseño arquitectónico puede entenderse, en parte, como una evolución de las abstracciones. Algunas de ellas han sido extraordinariamente productivas. Las plantas y secciones, por ejemplo, aíslan dimensiones particulares de la arquitectura sin dejar de permitir que la mente reconstruya la totalidad. Aplanan, cortan y reducen, pero no abandonan el edificio. Mediante la combinación de dibujos, es posible comprender las habitaciones, las circulaciones, la estructura, las aberturas y las relaciones espaciales sin perderse en la complejidad del proyecto. Su abstracción es disciplinada porque permanece ligada a una realidad arquitectónica que, eventualmente, deberá ser medida, construida y habitada.
Stefano Boeri Architetti ha ganado el concurso convocado por la Entidad Estatal de Vivienda de España, Casa 47, para un nuevo desarrollo de vivienda asequible en Ibiza. Bajo el nombre de "Sa Casa", el proyecto propone aproximadamente 190 departamentos de alquiler a precios inferiores a los del mercado, distribuidos en cuatro volúmenes residenciales. La propuesta combina un sistema de construcción prefabricada de madera con distribuciones de vivienda adaptables y espacios abiertos compartidos, organizando el diseño en torno a la relación entre los edificios residenciales, el paisaje y las áreas públicas.
Oslo, Noruega. Foto de Collection Maykova, vía Shutterstock
Oslo es la capital de Noruega, además de su ciudad más grande, y funciona como el centro político, económico y cultural del país. Ubicada al fondo del fiordo de Oslo y rodeada de colinas boscosas, alberga a cerca de 700.000 personas en el área urbana, con más de un millón de habitantes en su área metropolitana. Fundada hace aproximadamente mil años, Oslo tiene una larga historia como puesto comercial y sede administrativa. Sin embargo, gran parte de su carácter moderno se configuró después de que un gran incendio en el siglo XVII llevara a una reconstrucción total bajo el dominio danés, época en la que fue rebautizada temporalmente como Christiania. Hoy en día, se sitúa de manera constante entre las ciudades con mejor calidad de vida del mundo, valorada por su equilibrio entre el dinamismo urbano y el fácil acceso a la naturaleza.
Puerta de seguridad pivotante Di.Big. Imagen cortesía de Porte Blindate
¿Qué transforma un espacio habitable en un hogar? Más allá de la propiedad o el refugio, el hogar está ligado a una sensación de certeza más silenciosa: la convicción de que uno puede retirarse, descansar y alejarse momentáneamente de la imprevisibilidad del mundo. El hogar es el escenario donde se acumulan las rutinas, los recuerdos se asientan en los espacios y objetos, y la identidad personal toma forma física a través del habitar y los rituales cotidianos. Sin embargo, este sentido de pertenencia depende de otra condición que suele pasar desapercibida hasta que se ve alterada: la seguridad. Sentirse "en casa" implica una condición de confort y estabilidad. Cuando los entornos domésticos no logran ofrecer esto, los espacios diseñados para el descanso se convierten en fuentes de inquietud, afectando sutilmente las rutinas y el bienestar.
Por lo general, los/las profesionales especialistas son quienes tienen el poder de decisión, ya sean historiadores/as, museólogos/as, arquitectos/as o geógrafos/as. ¿Pero con base en qué se toman estas decisiones? ¿Cabe la complejidad de la historia en un checklist? ¿O, de manera aún más elemental, en qué versión de la historia se basan estas decisiones?
Las arquitectas franco-marroquíes y hermanas gemelas Salwa y Selma Mikoü han desarrollado una práctica que reúne arquitectura, ingeniería, artesanía y memoria cultural. Fundadoras de la oficina parisina Mikoü Architecture, las hermanas se basan en sus diferentes enfoques del diseño, así como en su experiencia de haber crecido entre Marruecos y Francia. En una entrevista reciente con Louisiana Channel, conversan sobre la influencia de la arquitectura marroquí en su trabajo, su proceso de colaboración y su interés por poner las tecnologías de construcción contemporáneas en diálogo con las tradiciones artesanales.
El Praemium Imperiale es un premio mundial de arte que reconoce logros excepcionales en arquitectura, pintura, escultura, música y teatro o cine. El galardón es otorgado anualmente desde 1988 por la Asociación de Arte de Japón, con una única posposición en 2020 debido a la pandemia de COVID-19. Entre los galardonados de ediciones anteriores se encuentran el arquitecto portugués Eduardo Souto de Moura, el arquitecto y humanitario japonés Shigeru Ban y el arquitecto burkinés-alemán Francis Kéré, reconocidos por la asociación como profesionales que "trascienden las fronteras nacionales y étnicas, encarnando la cultura y las artes de nuestro tiempo". Este año, la distinción en la categoría de arquitectura corresponde al arquitecto polaco-estadounidense Daniel Libeskind, cofundador de Studio Libeskind, conocido por el diseño del Museo Judío de Berlín y el Plan Maestro del World Trade Center en la ciudad de Nueva York.
A lo largo de la historia de la arquitectura, el círculo ha estado asociado a múltiples significados: desde la geometría cósmica de los templos antiguos y el óculo de las construcciones clásicas hasta los rosetones de las catedrales góticas y los ojos de buey de los barcos. No obstante, en el siglo XX, el círculo adquirió un nuevo sentido cultural. A medida que la aviación, la exploración espacial y la innovación tecnológica transformaban la forma en que la sociedad imaginaba el futuro, las formas circulares comenzaron a evocar máquinas, naves espaciales, cápsulas e incluso nuevas formas de habitar.
La promesa original del BIM (Building Information Modeling) iba mucho más allá de la representación tridimensional de un edificio. Su ambición consistía en convertir el modelo en una estructura de información coordinada, en la que la geometría, los componentes, los sistemas y los datos permanecieran conectados a medida que evolucionaba el proyecto. Así, los cambios en un elemento se reflejarían en los planos, secciones, alzados y tablas de cantidades correspondientes; las interferencias entre las distintas disciplinas podrían identificarse antes de la construcción; y la información asociada a los componentes del edificio acompañaría al proyecto a lo largo de las distintas etapas de su ciclo de vida.
Los rankings globales de ciudades ofrecen una perspectiva sobre cómo los entornos urbanos sustentan la vida cotidiana. El Índice de Habitabilidad Global de The Economist Intelligence Unit (EIU) evalúa 173 ciudades en función de su estabilidad, salud, cultura y medio ambiente, educación e infraestructura, destacando tanto los patrones a largo plazo como los cambios de un año a otro. En la edición de 2026, Copenhague ha sido nombrada la ciudad más habitable del mundo por segundo año consecutivo, seguida de Viena y Melbourne. La capital danesa obtuvo una puntuación general de 98 sobre 100, logrando calificaciones perfectas en estabilidad, educación e infraestructura. El promedio global se mantiene sin cambios en 76.1, ya que las mejoras en salud, educación e infraestructura compensaron los continuos descensos en estabilidad.
Durante la última semana de agosto, el gobierno de la ciudad de Nueva York anunció un nuevo proyecto para la MADE Bush Terminal en Sunset Park, Brooklyn. La iniciativa consiste en la transformación del antiguo edificio industrial en un centro de recuperación, almacenamiento, clasificación y redistribución de materiales de construcción a lo largo de un programa piloto de un año. Este proyecto se suma a una ola de centros de construcción circular similares que se han lanzado o anunciado recientemente en Europa: un almacén reconvertido en Bruselas, la adaptación de un predio industrial en Royal Docks, al este de Londres, y una red transfronteriza respaldada por CirCoFin que abarca Múnich, Copenhague, Lisboa y Escocia. Cada uno de estos proyectos readapta edificios e infraestructura industrial para fomentar la reutilización de materiales de construcción.
Desde la crisis de 2008, un puñado de oficinas pequeñas (ninguna de más de quince años de antigüedad y ninguna lo suficientemente grande como para necesitar un manifiesto en el sentido tradicional) ha llegado, de manera independiente, a alguna versión del mismo rechazo: sonar demasiado seguras de sí mismas, demasiado pronto, en una disciplina que se había pasado la década anterior vendiendo la certeza como un acabado. Probablemente se resistirían a ser agrupadas bajo una misma etiqueta, pero la coincidencia misma radica en que algo en el ejercicio de la arquitectura después de 2008 hizo que la inocencia pareciera la única postura que valía la pena intentar.
Al menos desde 2019 en adelante, Fala ha difundido una descripción de sí misma de dos palabras, repetida textualmente en docenas de medios de arquitectura: una "oficina de arquitectura ingenua". Sin notas al pie, sin ironía; simplemente una oficina, fundada en 2013, que construyó una década de casas, casitas para pájaros y encargos institucionales sobre un término que la arquitectura había pasado un siglo intentando superar. La pregunta que plantea la frase no es si los edificios son buenos (que, por lo general, lo son), sino qué significa para una oficina elegir la inocencia como una postura pública. ¿Dónde termina la postironía y comienza el marketing?
Este artículo forma parte de "Thresholds", una edición impresa especial de Cobe Notes x ArchDaily.
Bajo el suelo yace un material que, en silencio, ha moldeado la arquitectura del mundo moderno. Rara vez se discute sobre el petróleo dentro del discurso arquitectónico; sin embargo, la extracción, circulación y consumo de crudo han reorganizado profundamente la lógica espacial de los territorios. Oleoductos, refinerías, plataformas de perforación, puertos, autopistas y complejos petroquímicos forman un vasto paisaje infraestructural que sostiene la vida contemporánea, configurando una arquitectura dispersa de la energía.
A lo largo de los siglos XX y XXI, el petróleo se convirtió en la base material de la sociedad industrial. Alimentó el transporte, impulsó fábricas y sostuvo el crecimiento de ciudades cuya organización espacial dependía de flujos continuos de energía. No obstante, las infraestructuras que facilitan estos flujos rara vez son objeto de investigación arquitectónica. La atención sigue dirigiéndose, en gran medida, hacia la forma, la tipología o la densidad urbana, mientras que los sistemas materiales que sustentan estos entornos tienden a quedar relegados a un segundo plano dentro de la disciplina.
La Asamblea General de las Naciones Unidas votó a favor de promover el uso de proyecciones de mapas mundiales que representen con mayor precisión el tamaño relativo de los continentes. La resolución se presentó durante una sesión en la sede de la ONU en Nueva York el 4 de septiembre y recibió 164 votos a favor, un voto en contra y seis abstenciones. Promovida por Togo, la iniciativa insta a los gobiernos, instituciones educativas, organizaciones internacionales y empresas de tecnología a utilizar proyecciones de áreas equivalentes cuando la escala geográfica resulte relevante. El documento no reemplaza de manera formal ni prohíbe el uso de la proyección de Mercator, ampliamente utilizada desde el siglo XVI. En su lugar, aboga por un mayor uso de proyecciones que preserven el área relativa de las masas terrestres y fomenta la educación sobre las limitaciones de representar la superficie curva de la Tierra en un mapa bidimensional. La proyección Equal Earth de 2018 se señala como un ejemplo de mapa que representa a escala los continentes de forma más precisa.
El Ministerio Federal de Vivienda, Desarrollo Urbanístico y Construcción de Alemania ha designado a Kawahara Krause Architects, Andres Lepik y Olga Cobuscean para encargarse de la curaduría del Pabellón de Alemania en la 20ª Exposición Internacional de Arquitectura — La Biennale di Venezia 2027. La muestra se titula "CONVIVERE — A Repertoire of Living Together" y dirige la atención de los/las visitantes hacia los espacios intermedios de la vivienda: el umbral, la caja de la escalera, el patio y el espacio frente a la puerta. El argumento curatorial parte de un diagnóstico sobre el creciente aislamiento social, la polarización política y la presión cada vez mayor por construir más y más rápido en la actualidad. A partir de ahí, utiliza estos espacios —donde comienza la convivencia cotidiana— para plantear cómo la arquitectura puede contribuir a los cimientos de la democracia.
Un invernadero es una construcción diseñada para crear un clima dentro de otro. Al controlar la luz solar, el calor y la ventilación a través de su envolvente, genera condiciones distintas a las del exterior. Tradicionalmente, ese ambiente controlado se diseñaba en función de las plantas; sin embargo, en el ámbito de la vivienda, este mismo principio se utiliza cada vez más para configurar espacios para las personas.
Incorporar la construcción de invernaderos en una vivienda ofrece mucho más que un simple cerramiento adicional. Permite crear espacios protegidos sin necesidad de climatizarlos como si fueran habitaciones interiores convencionales, captar el calor solar cuando resulta útil, ventilar cuando suben las temperaturas y prolongar las épocas del año en las que ciertas zonas del hogar resultan cómodas de habitar.
De izquierda a derecha: Oanh Nguyen Henriksen (Foto: Tuala Hjarnø), Susana Rojas Saviñón (Foto: Estudio Ome), Javier Ors Ausín, Sumayya Vally (Foto: Lou Jasmine), Charles Kettaneh y Nicolas Fayad (EAST Architecture Studio, Foto: Julien Lanoo)
Desde su lanzamiento en 2020, los ArchDaily Next Practices Awards han destacado a oficinas de arquitectura de vanguardia que están redefiniendo los límites de la disciplina. A lo largo de cinco ediciones, la iniciativa ha reconocido a 105 oficinas de 44 países, amplificando voces de todo el mundo y fomentando una conversación global sobre el papel en constante evolución de la arquitectura en la sociedad. Entre las oficinas ganadoras emergen valores recurrentes: sensibilidad contextual, uso sostenible de materiales, cocreación con las comunidades, enfoques experimentales e interdisciplinarios, memoria y patrimonio, responsabilidad social e intervenciones a escala humana.
El programa refleja lo que viene: las ideas, prácticas y proyectos que deben impulsarse hacia el futuro. El concepto "Next" encarna a aquellas oficinas que encuentran soluciones a los desafíos urgentes de hoy mientras anticipan las necesidades del mañana. Al destacar estas prácticas, buscamos iluminar los caminos que pueden conducir a un futuro más significativo y resiliente para la arquitectura y más allá.
La identidad arquitectónica de Nairobi se transformó tras la independencia de Kenia en 1963. A medida que la nueva nación buscaba definirse a sí misma, la ciudad se convirtió en un campo de pruebas para una arquitectura moderna capaz de encarnar el progreso y, al mismo tiempo, responder a la cultura africana, el clima y las condiciones locales. Esto dio paso a un período de experimentación arquitectónica, en el cual surgieron diversos enfoques para abordar la relación entre modernidad, identidad y lugar.
El Centro Internacional de Convenciones Kenyatta es quizás la expresión más clara de este momento. Su arquitectura conjugó los principios modernistas con referencias a las formas africanas, estableciendo una respuesta singular a las aspiraciones de una nación recién independizada. A su alrededor, arquitectas y arquitectos de Kenia e internacionales desarrollaron otras interpretaciones del modernismo —desde las fachadas con protección solar de Reinsurance Plaza hasta la silueta escultórica de Nation Centre—, junto con proyectos religiosos, educativos y cívicos que ampliaron el vocabulario arquitectónico de la ciudad.
La oficina de arquitectura danesa AART ha ganado el concurso internacional para Rigets Skatkammer (El Tesoro Real), una nueva extensión subterránea de 1.300 metros cuadrados para el museo del Castillo de Rosenborg en Copenhague. Desarrollada en colaboración con VEGA Landskab, Fogh & Følner y Artelia, la propuesta ubica aproximadamente 600 metros cuadrados de nuevo espacio de exhibición bajo el foso histórico, al tiempo que restablece parcialmente el agua que rodea el castillo renacentista de Cristián IV. El proyecto tiene como objetivo proporcionar nuevas instalaciones para visitantes y espacios de exhibición para la Colección Real Danesa, que incluye las Joyas de la Corona Danesa y colecciones de trajes históricos, y que actualmente atrae a más de 500.000 visitantes al año.