
Situado en la costa caribeña de Centroamérica, Belice es un pequeño país con una historia fascinante. Limita al norte con México y al oeste y sur con Guatemala, mientras que el mar Caribe baña su costa oriental. Conocido como Honduras Británica durante la mayor parte de su pasado, se convirtió formalmente en colonia británica en 1862, mucho después de que sus vecinos centroamericanos hubieran obtenido su independencia de España. A medida que el territorio avanzaba hacia la independencia, adoptó dos símbolos de su identidad emergente: un nuevo nombre, Belice, y una nueva capital, construida no solo para gobernar la joven nación, sino también como una medida para evitar que los huracanes pusieran en riesgo la estabilidad institucional del país.