La Pirámide de Tirana abrió sus puertas como museo dedicado a Enver Hoxha en octubre de 1988, tres años después de su muerte y tres años antes del colapso del régimen. En las décadas posteriores, funcionó como estación de radio, sede de conferencias, club nocturno y base de la OTAN durante la guerra de Kosovo. En 2023, MVRDV la reabrió como parque y escuela de tecnología, añadiendo escalones a las fachadas para permitir que la gente pudiera caminar sobre la estructura. La inauguración se programó para coincidir con la Cumbre de los Balcanes Occidentales el 16 de octubre, una fecha que, según señalaron algunos críticos, coincidía con el cumpleaños de Hoxha. Dos proyectos de autodefinición nacional, distanciados por treinta y cinco años y construidos sobre premisas políticas opuestas, han utilizado la misma estructura.
El modernismo suele experimentarse a través de la forma construida, fachadas fotografiadas, planos canónicos o manifiestos de concreto. Para la mayoría de las personas, sin embargo, el primer encuentro fue mucho más inmediato: se trató de una silla en una oficina, un estante en una sala de estar, una unidad compacta que reorganizó la forma de sentarse, almacenar o dormir. Mucho antes de que la arquitectura moderna pudiera encargarse a gran escala, fue el mobiliario el que ingresó al espacio cotidiano, trayendo consigo una nueva lógica de habitar. La promesa del modernismo de transformar la vida se cumplió, a menudo, a través de estos objetos más pequeños y repetibles.
Para comprender este cambio, el mobiliario debe leerse como una forma condensada de arquitectura y no como mera decoración. Quienes diseñaban a principios del siglo XX lo abordaron precisamente de esta manera. Le Corbusier describió el mobiliario como équipement de l'habitation (equipamiento de la vivienda), situándolo dentro del sistema operativo del edificio en lugar de dejarlo fuera de este. Del mismo modo, la Bauhaus abordó las sillas y mesas como prototipos industriales, integrando principios de estandarización, eficiencia y producción en serie en su diseño. Como ha argumentado la historiadora de la arquitectura Beatriz Colomina, la arquitectura moderna no circuló únicamente a través de los edificios, sino mediante medios y objetos que tradujeron sus ideas a la vida cotidiana. El mobiliario se convirtió en arquitectura en miniatura: portátil, reproducible y capaz de reorganizar el espacio sin necesidad de reconstruirlo.
Cuando Kisho Kurokawa diseñó su Torre de Cápsulas Nakagin en 1972, la estructura pretendía representar los principios fundamentales del Metabolismo, experimentando con las ideas de crecimiento de los procesos biológicos. El estilo emergente en el Japón de posguerra buscaba crear edificios y megaestructuras que imitaran organismos vivos capaces de evolucionar, expandirse, contraerse y adaptarse a sus condiciones cambiantes. Siguiendo este concepto, la torre Nakagin estaba compuesta por 140 unidades de cápsulas idénticas similares a células, cada una sujetada individualmente a los dos ejes centrales. Las cápsulas estaban destinadas a ser reemplazadas y actualizadas cada 25 años, lo que permitía flexibilidad y mutación. Sin embargo, la innovación resultó ser impráctica. Casi 50 años después de su construcción, la torre fue demolida, pero no en su totalidad. Se salvaron y retiraron un total de 23 cápsulas del edificio para darles una nueva vida. Ahora, las cápsulas están dispersas por todo el mundo, continuando los ideales del Metabolismo de formas inesperadas.
Los derechos para reconstruir la icónica Torre de Cápsulas Nakagin de Kisho Kurokawa se venden actualmente en uno de los mayores sitios de NFT. Aunque la demolición de la torre ha comenzado a principios de este año, la subasta vende el derecho a reconstruir la estructura, tanto en el metaverso como en el espacio real. La idea de recrear el edificio Metabolic en un espacio virtual parece natural. Podría permitir a una comunidad más amplia explorar una pieza icónica de la arquitectura y animarles a experimentar con ella, una iniciativa en consonancia con los ideales metabolistas. Por otro lado, la idea de reconstruir un edificio histórico demolido en el mundo físico suscita un conjunto diferente de emociones conflictivas. Las réplicas arquitectónicas no son la norma, pero su existencia plantea cuestiones sobre la identidad y la autenticidad de las obras de arquitectura.
La consultora digital japonesa Gluon tiene previsto preservar la torre de cápsulas Nakagin en Tokio, uno de los ejemplos más representativos del Metabolismo japonés de Kisho Kurokawa. El “Proyecto de Archivo Digital 3D” utiliza una combinación de técnicas de medición para registrar el edificio icónico en tres dimensiones y recrearlo en el Metaverso. La torre se encuentra actualmente en proceso de demolición debido al precario estado de la estructura y a la incompatibilidad con las normas sísmicas vigentes, así como al estado general de deterioro y falta de mantenimiento.
''En el fondo sigue siendo invisible la tradición japonesa'', expresa Kisho Kurokawa, en un extracto de la película "Kochuu". Hace hincapié en la tradición japonesa, una tradición arquitectónica que rechaza la simetría a pesar de la utilización de la alta tecnología. Contempla la Nakagin Capsule Tower (1972), una torre de uso mixto residencial y de oficinas situada en Tokio, Japón. La primera arquitectura en cápsula construida para un uso práctico y permanente.
"Kochuu" de Jesper Wachtmeister se basa en la influencia y los orígenes de la arquitectura modernista japonesa. A través de visiones del futuro, tradición y naturaleza, amplía los elementos de la tradición japonesa y su impacto en el diseño nórdico. La narrativa nos comenta de cómo los arquitectos japoneses contemporáneos se esfuerzan por unir las formas del hombre moderno con las antiguas filosofías para crear algo nuevo.
Luego de meses de incertidumbre e intentos de conservación, la emblemática Torre de Cápsulas Nakagin de Kisho Kurokawa será demolida el 12 de abril de este año. Tatsuyuki Maeda, uno de los actuales propietarios de la torre, explicó que un equipo intentará preservar algunas de las cápsulas y regenerarlas como unidades de alojamiento e instalaciones museísticas en todo el mundo.
Después de las continuas incertidumbres sobre el futuro del edificio Nakagin Capsule Tower, Kisho Kurokawa Architects y Urban Design Office Chiyoda-ku han decidido desmantelarlo y regenerar sus cápsulas como unidades modulares para alojamiento e instalaciones de museos. El plan de regeneración sigue el concepto inicial del Movimiento Metabolista, reconfigurando los elementos en lugar de su demolición completa.
Uno de los ejemplos icónicos de la Arquitectura Metabolista podría estar encaminada a la demolición. Se trata de la Torre Cápsula Nakagin de Kisho Kurokawa, ya que según informó Japan Forward, la asociación responsable de su gestión vendió el edificio a principios de este año. La demolición de la Torre ha sido intensamente especulada en los últimos años debido al precario estado de la estructura y la incompatibilidad con los estándares sísmicos actuales.
En una época donde las viviendas de dimensiones reducidas se han colocado en el centro del debate, producto de una inminente densificación urbana y del surgimiento de nuevas necesidades sociales, la proliferación de nuevas unidades mínimas tales como los hoteles cápsula en Europa se han colocado en el centro de las discusiones sobre el futuro de nuestras ciudades, proponiendo nuevos modelos de adaptación a los modos de habitar contemporáneos. En este contexto, la Bienal de Arquitectura de Euskadi MUGAK presentó una instalación llamada "Nakagin 1:1", una réplica a escala real de una de las viviendas “cápsula” de la Nakagin Tower de Kisho Kurokawa en Tokio, Japón. La misma estará ubicada junto al Club Náutico donostiarra, presidiendo uno de los espacios más emblemáticos del País Vasco, la Bahía de la Concha de San Sebastián, permitiéndole experimentar a los visitantes la sanación de habitar estas unidades de vivienda mínima de tan solo 10 m2 en escala 1:1.