Los espacios de retiro siguen ofreciendo un terreno fértil para la exploración de proyectos no construidos, revelando cómo la arquitectura puede propiciar el descanso, la reflexión y la inmersión en la naturaleza en medio de condiciones ambientales y culturales cambiantes. En esta edición de Arquitectura no construida, presentada por la comunidad de ArchDaily, los proyectos seleccionados reúnen una diversa gama de propuestas que replantean la hospitalidad bajo la perspectiva del refugio. Estas obras conciben el alojamiento no como un espectáculo o un exceso, sino como estructuras espaciales configuradas por el paisaje, el clima, la sobriedad material y la experiencia compartida.
A lo largo de geografías diversas —desde las laderas de la región del sudeste asiático y las costas indonesias hasta la naturaleza salvaje de África, el territorio alpino, los paisajes de Medio Oriente y los bosques de América del Norte—, las propuestas demuestran variadas respuestas arquitectónicas ante sitios de alta sensibilidad. Entre ellas se encuentran estructuras elevadas que flotan sutilmente sobre terrenos escarpados, sistemas de refugios temporales integrados en ecologías remotas, albergues de montaña reconstruidos a partir de la memoria y la reutilización, estancias comunitarias organizadas en torno a patios y definidas por culturas de estilo de vida, retiros desérticos contemplativos y campamentos forestales inclusivos diseñados bajo criterios de accesibilidad y equilibrio ambiental.
En lo profundo del occidente de Honduras, en un valle cercano a la frontera con Guatemala, se encuentra la antigua ciudad maya de Copán. Durante su apogeo en el período Clásico, entre los siglos V y IX d. C., la ciudad se consolidó como un epicentro regional gracias a sus redes comerciales, la política dinástica y su arquitectura monumental. En la actualidad, el sitio está declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO debido a sus vastos restos arquitectónicos, que incluyen pirámides escalonadas, estelas esculpidas y un núcleo ceremonial. Más de un siglo de investigación arqueológica sistemática ha documentado su morfología urbana, revelando distintos distritos residenciales, espacios cívicos y sistemas de circulación y visibilidad.
Este análisis examina la organización espacial de Copán bajo la perspectiva del teórico urbano Kevin Lynch y su obra "La imagen de la ciudad". Al aplicar los cinco elementos estructurales de Lynch —bordes, barrios, sendas, nodos e hitos—, es posible comprender cómo Copán funcionaba no solo como un centro ritual, sino como un paisaje urbano legible, diseñado para reforzar la jerarquía política y regular el movimiento colectivo. Los datos históricos para este análisis provienen de libros y artículos enlazados a lo largo del texto, y su recopilación fue posible gracias a la colaboración del historiador Arnulfo Ramírez de la Costa, docente y coordinador de la carrera de Historia en el Departamento de Historia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) en Tegucigalpa.
A solicitud de nuestros lectores, reabrimos brevemente el proceso de postulación para el Programa de Embajadores Estudiantiles de ArchDaily 2026/2027.
ArchDaily nació en las aulas universitarias, fundada por dos estudiantes de arquitectura tras graduarse, bajo la firme convicción de que las ideas sobre arquitectura y diseño debían ser accesibles para todos, difundiéndose cada vez más lejos. Dieciocho años después, si bien nuestras herramientas son más avanzadas, nuestra perspectiva es más amplia y las oportunidades son mayores, nuestro propósito inicial permanece intacto. Ahora, ArchDaily lanza oficialmente su Programa de Embajadores Estudiantiles, permitiendo que la nueva generación de arquitectos/as desempeñe un papel directo en la vinculación de sus universidades con el debate arquitectónico global.
¿Cómo expresa una instalación arquitectónica la identidad de una región? ¿Cómo puede un material de construcción conectar con la esencia de una nación? A lo largo de su historia, España ha sido moldeada por una amplia gama de culturas y civilizaciones, incluyendo influencias musulmanas, fenicias, romanas, griegas, cartaginesas y visigodas. Desde el flamenco hasta las baldosas cerámicas que adornan fachadas y monumentos históricos, cada región de España adopta sus propias costumbres y tradiciones, lo que se refleja en su arquitectura, historia, arte y diseño. Durante la Semana del Diseño de Milán 2026, Tile of Spain presenta Spanish Design as a Souvenir en el Fuorisalone —una instalación que transforma la baldosa cerámica en un medio narrativo a través de una serie de objetos escultóricos que reinterpretan íconos cotidianos de la vida española.
En una época tan obsesionada con el cuidado de la piel y las apariencias, pocos/as arquitectos/as se interesan realmente por los intestinos de nuestros edificios. Con una práctica arraigada en la conciencia contextual y el pragmatismo técnico, sensible a las necesidades de las personas a las que sirve y a las limitaciones de recursos, la arquitecta marroquí Aziza Chaouni se enfoca en los sistemas ocultos que permiten que la arquitectura exista. Durante las últimas dos décadas, ha trabajado en proyectos en diversas geografías, particularmente en la región del Sáhara, colaborando activamente con sus comunidades y su patrimonio.
Actualmente al frente del Laboratorio Sur-Norte (SoNo) para la Construcción Sostenible y la Conservación en la EPFL de Lausana (Suiza), Chaouni aporta al ámbito académico su experiencia arquitectónica en el desarrollo de proyectos bajo restricciones severas, abogando por una colaboración recíproca entre el Sur Global y el Norte Global. ArchDaily tuvo la oportunidad de conversar con Aziza sobre su experiencia en África y cómo esta puede fomentar formas más sostenibles de diseñar edificios para el futuro de nuestras ciudades.
https://www.archdaily.cl/es/1093220/trabajo-en-chengdu-y-nanjing-modum-atelier-busca-arquitecto-a-disenador-a-de-interiores-investigador-a-comercial-especialista-en-comunicacion-de-marca-pasante韩爽 - HAN Shuang
Ambulance for Monuments es una iniciativa de primeros auxilios dedicada a salvaguardar el patrimonio edificado en peligro de Rumania, operando en una carrera contra el tiempo para evitar el colapso y la pérdida irreversible. El proyecto responde a la creciente vulnerabilidad de las estructuras históricas, desde iglesias sajonas fortificadas y casonas señoriales hasta templos de madera e hitos rurales, muchos de los cuales ya no se benefician de las redes comunitarias que alguna vez los sostuvieron. En un país profundamente afectado por la emigración desde 1990, donde casi la mitad de la población aún vive en zonas rurales, pueblos enteros han perdido a la gente, los oficios y el cuidado cotidiano que alguna vez mantuvieron en pie a estos monumentos.
Organizada en torno a una unidad móvil de intervención —una "Ambulancia" equipada con herramientas, andamios y equipos de obra—, la iniciativa lleva a cabo trabajos urgentes de estabilización que permiten ganar tiempo para los edificios en peligro. En lugar de reemplazar una restauración completa, estas intervenciones estratégicas preservan el tejido histórico, garantizan la seguridad estructural y mantienen abierta la posibilidad de una conservación y reutilización adaptativa a largo plazo.
En el Salone del Mobile 2026, la 64.ª edición de la feria se desarrolló en un momento de transición para la industria del diseño global, donde las preguntas sobre producción, colaboración y rendimiento a largo plazo están reconfigurando los formatos establecidos. Con sede en Rho Fiera Milano y extendiéndose por toda la ciudad durante la Semana del Diseño de Milán, la edición de este año reunió a más de 1.900 firmas expositoras, al tiempo que introdujo nuevas capas curatoriales y estratégicas. Entre las novedades más significativas destacó la primera iteración pública de "Salone Contract", una iniciativa a largo plazo desarrollada a partir de un plan maestro de Rem Koolhaas y David Gianotten de OMA. Durante el evento, el editor ejecutivo de ArchDaily, Romullo Baratto, y la editora en jefe, Christele Harrouk, se reunieron con David Gianotten. Durante la conversación, Gianotten reflexionó sobre cómo el proyecto responde a transformaciones más amplias en la práctica del diseño, pasando de una producción basada en objetos hacia sistemas integrados y marcos de trabajo colaborativos.
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Restauración del Río Meishe: Transformando el gris en verde, China, de Turenscape. Imagen cortesía de la Unión Internacional de Arquitectos (UIA)
Exposición "At the Table with Nature", ambiente 2026. Crédito de la foto: Jürgen Baumhauer
La conocida frase “el ser humano es lo que come” (Der Mensch ist, was er isst), de Ludwig Feuerbach, afirma que la constitución física, mental e incluso moral de las personas está directamente vinculada a lo que consumen. Hoy en día, esta idea está ampliamente interiorizada y existe una conciencia creciente en torno a la alimentación, la nutrición y el impacto de lo que ingerimos en nuestro organismo. Sin embargo, este mismo nivel de conciencia no se extiende a los entornos que habitamos, donde los materiales se siguen abordando como decisiones técnicas en lugar de agentes activos en la relación entre el cuerpo y el espacio. Si se considera que una gran parte de la población mundial pasa alrededor del 90% de su tiempo en espacios interiores, rara vez se debate qué compone realmente estos lugares en su nivel más fundamental: los materiales. Los muros, pisos y acabados se suelen considerar elecciones técnicas o estéticas, cuando en realidad pueden funcionar como fuentes continuas de exposición a sustancias potencialmente nocivas.
Aprender algo nuevo es, biológicamente, una transformación del cerebro. Con cada experiencia, las conexiones neuronales se reorganizan, creando y fortaleciendo sinapsis. Mucho más que la simple acumulación de información, el aprendizaje consiste en la reconfiguración de estructuras internas, un proceso capaz de transformar tanto a las personas como a las sociedades. El entorno en el que esto ocurre puede cultivar la curiosidad, la adaptabilidad y la resiliencia emocional, apoyando así a nuestra próxima generación de líderes, o bien reprimir esas cualidades, lo que conduce al retraimiento y al aislamiento.
Con el auge de la escolarización moderna durante la Revolución Industrial, surgió un modelo estandarizado, definido por filas de pupitres, instrucción simultánea y supervisión visual. Comparado a menudo con un sistema de producción en fábrica, este modelo aún persiste en muchos lugares a pesar de los profundos cambios tecnológicos. Estos entornos rígidos permanecen incluso cuando el aprendizaje moderno exige experimentación y adaptabilidad.
El patrimonio arquitectónico no es solo lo que un edificio fue, sino lo quecontinúa siendo y transformándose: un largo proceso de construcción, reconstrucción y reocupación a lo largo del tiempo. Cuando las oportunidades lo permiten, esta continuidad produce una condición estratificada, en la que los/las visitantes pueden presenciar, experimentar y sentir el cambio gradual del tejido del edificio, su materialidad, su orden espacial y sus patrones de uso, e incluso, ocasionalmente, participar en esa transformación.
Sin embargo, muchos proyectos —en particular aquellos impulsados principalmente por imperativos comerciales— no optan por valorar, ni siquiera reconocer, esta labor más pausada de reutilización adaptativa y continuidad patrimonial. Los desarrollos regidos por una lógica puramente cuantitativa suelen elegir el camino más fácil de la demolición y la reconstrucción: maximizar el coeficiente de ocupación del suelo, el área construida y la superficie rentable con la eficiencia de una página en blanco. A pesar de esto, de vez en cuando surge una oportunidad que nos permite ver —y disfrutar— el proceso de "patrimonialización" arquitectónica de la ciudad en tiempo real.
Profundizar en la interacción entre la luz y la sombra en la arquitectura parece ser un tema recurrente en la agenda de profesionales del sector. Los espacios de luz y oscuridad se conciben para potenciar la circulación y la direccionalidad espacial, así como para resaltar los colores, texturas y formas de elementos arquitectónicos específicos. No obstante, el impacto de la luz natural en las fachadas de los edificios revela la necesidad de desarrollar estrategias que favorezcan el ahorro de energía, mejoren el confort térmico y visual de los espacios interiores, y promuevan la reducción de las emisiones de carbono. Si se considera la luz como un material más de la arquitectura, ¿de qué maneras podría su potencial contribuir a la experiencia arquitectónica?
Una catedral gótica puede tardar siglos en completarse. El pabellón de una exposición mundial puede permanecer en pie seis meses. Una estructura ritual en Calcuta se erige y desaparece en cinco días. Aun así, cada una de ellas atrae peregrinajes, moldea la memoria colectiva y reorganiza la vida urbana. Si bien el patrimonio se ha definido durante mucho tiempo por aquello que perdura, la arquitectura demuestra repetidamente que la autoridad cultural también puede pertenecer a lo que convoca a las personas.
Durante gran parte del siglo XX, los marcos de conservación privilegiaron la permanencia.La Carta de Venecia, adoptada por el Consejo Internacional de Monumentos y Sitios, se centró en salvaguardar los monumentos y su autenticidad material. El valor cultural estaba ligado a la materialidad física, como la piedra, el ladrillo y la madera. Proteger el patrimonio significaba preservar lo que seguía en pie. Esta lógica resultaba sólida, incluso evidente por sí misma.
Construcción de la Represa y Central Hidroeléctrica de Belo Monte en Brasil. Imagen de burakyalcin, vía Shutterstock
Algunas de las transformaciones más significativas de los paisajes sudamericanos no han sido producidas por las ciudades, sino por grandes infraestructuras construidas para extraer y distribuir recursos naturales. Las operaciones mineras, los sistemas energéticos y las redes de transporte han conectado paisajes remotos con estructuras económicas más amplias, al tiempo que han transformado los territorios rurales y los asentamientos urbanos en todo el continente. Estas infraestructuras no se limitan a ocupar el espacio; lo reorganizan. No solo han respaldado el crecimiento económico, sino que también han reconfigurado los territorios de maneras que continúan generando debates políticos, ambientales y sociales en todo el continente. Desde esta perspectiva, los territorios pueden entenderse no como áreas geográficas fijas, sino como sistemas socioecológicos moldeados por relaciones culturales, ambientales y políticas, un punto enfatizado por el antropólogo Arturo Escobar en su trabajo sobre el pensamiento territorial en América Latina.
A finales de 2024, se llevó a cabo un evento en los jardines del recientemente restaurado Palais de Lomé, de la época colonial, en la capital de Togo. Estudiantes de la universidad de arquitectura de Lomé asistieron a los primeros Encuentros de Arquitectura de Lomé (RAL #1), curados por el equipo transdisciplinar de Studio NEiDA, que incluyeron conferencias, proyecciones de películas, talleres y visitas a obras. Una exposición paralela mostró la arquitectura más significativa del país a lo largo de su historia. El propósito del evento era explorar el patrimonio arquitectónico de Togo, marcando el inicio de un viaje transfronterizo que plantea interrogantes sobre la conservación del patrimonio moderno. A diferencia de los edificios coloniales como el propio Palais de Lomé, que gozan de mayor valoración y se restauran con facilidad, las obras modernas abandonadas, como el Hôtel de la Paix, requieren enfoques creativos y comunitarios para recuperar su antigua vitalidad.
Incluso el transeúnte más distraído queda cautivado por la presencia monumental de esta estructura situada en el consolidado barrio valenciano de Benimaclet. Ante ella, cualquier intento de aprehensión racional se desvanece. La lógica constructiva parece escapar a medida que el espacio se despliega en tensiones y desvíos donde nada se ofrece de inmediato. Entre masas de concreto y la insurgencia de la vegetación, emerge un juego casi coreográfico de planos, ángulos y rotaciones. En el vértigo de este encuentro, se percibe que el edificio no fue hecho para ser comprendido, sino para ser experimentado.
Los dibujos arquitectónicos operan a través de la abstracción. Los planos, secciones y elevaciones condensan información espacial, constructiva y dimensional en un conjunto de códigos que tienen sentido dentro de la disciplina, pero que no siempre son legibles de inmediato para quienes no están familiarizados/as con este lenguaje. En algunos proyectos, esta condición puede generar una tensión recurrente entre lo que se diseña y lo que se puede comprender. Esta situación se intensifica cuando las herramientas utilizadas no corresponden a la escala y complejidad del diseño. En contextos como viviendas unifamiliares, remodelaciones o ampliaciones, el uso de softwares excesivamente complejos puede introducir ruido, retrasos y dependencias innecesarias, dificultando el desarrollo y la transmisión de las propuestas.
Situada a lo largo de la histórica Ruta de la Seda en Asia Central, Taskent es una ciudad con una larga historia que abarca miles de años. Su arquitectura histórica es conocida por sus patios, cúpulas y cerámica azul, elementos típicos de su herencia timúrida. Capital del actual Uzbekistán, fue absorbida por el Imperio ruso en el siglo XIX antes de convertirse en una república soviética. Durante su periodo como parte de la Unión Soviética, la ciudad se transformó en un ejemplo de modernización que celebraba los logros socialistas en Asia. Un devastador terremoto en 1966 aceleró esta modernización a través de la reconstrucción urbana, dando lugar a muchos de los monumentos modernistas por los que Taskent es conocida hoy en día.
La magia de la arquitectura india reside en un orden invisible en medio del caos visceral. Cuando un futuro incierto llama a la puerta de quienes ejercen la profesión a nivel local, se podría empezar a mirar dentro de las cuatro paredes que ocupan para descubrir una oportunidad de reinterpretación.
Mumbai, Delhi, Bengaluru y otras grandes metrópolis se describen a menudo como entornos que necesitan soluciones habitacionales masivas para millones de personas. La respuesta instintiva es predecible: planes maestros, torres densas y unidades estandarizadas dispersas sobre urbanizaciones desordenadas. Sin embargo, esta terminología ignora una verdad más profunda sobre cómo la población ya vive, trabaja y construye en la India. Las simplificaciones utilizadas en la política y la planificación —asentamiento informal, colonia no autorizada, tugurio— implican un estado temporal que debe corregirse. Por el contrario, la mirada del diseño contempla estos lugares como historias urbanas superpuestas, formadas por la necesidad.
En medio del rápido despliegue de centros de datos y economías de IA en toda la Gran Área de la Bahía —y junto a la celebración de la IA como herramienta y "autora", tal como se presenta en la Bienal de Urbanismo\Arquitectura Bi-City de Hong Kong-Shenzhen 2025 (Hong Kong)— surge una pregunta inevitable: ¿cómo empiezan realmente la planificación y la construcción de la infraestructura de IA a dar forma a la vida cotidiana? Muchas de las instalaciones ya construidas se mantienen deliberadamente distantes de la experiencia diaria. Aunque la "nube" se comercialice como algo inmaterial, su arquitectura es profundamente física: entornos de alta potencia, alta temperatura y gran densidad de servicios que a menudo se ubican en zonas remotas o de baja densidad para aprovechar los menores costos del suelo y minimizar las fricciones con las comunidades vecinas. La seguridad y la gestión de riesgos no hacen sino reforzar esta lógica. Los centros de datos albergan información sensible y privilegiada —activos corporativos, registros legales, datos gubernamentales e institucionales—, por lo que el aislamiento geográfico se convierte en parte de su modelo operativo, manteniendo las infraestructuras de la IA espacial y socialmente fuera de la vista.
Los miradores son estructuras destinadas a la observación del paisaje desde puntos elevados. Emplazados en medio de la naturaleza o en el entorno urbano, funcionan como dispositivos que organizan la mirada y establecen una relación directa entre el cuerpo y el territorio. En esta frontera entre quien observa y el paisaje, los miradores pueden asumir diferentes configuraciones, desde pequeños gestos hasta estructuras monumentales, siempre en respuesta al contexto en el que se insertan. Independientemente de su escala, son —en cierta medida— intentos de domesticar la vastedad, recortes precisos que vuelven legible aquello que, sin mediación, podría presentarse como un exceso.