El concepto de la "Gran Muralla Verde" hace referencia a una iniciativa de reforestación a gran escala emprendida específicamente para frenar la desertificación. Actualmente en marcha en África para contener el avance del desierto del Sahara, y en China en torno al desierto de Gobi, se trata de un proyecto de desarrollo paisajístico, agrícola, económico y social que responde al aumento de las temperaturas globales, la sobreexplotación agrícola y la gestión inadecuada de la tierra. Ambos proyectos en desarrollo son iniciativas interseccionales en las que participan gobiernos de diversos países, organizaciones de la sociedad civil, personas voluntarias y colectivos organizados, bajo la premisa de ofrecer una respuesta unificada a las problemáticas ambientales globales mediante la restauración de la fauna y flora silvestres. Representa una aplicación infraestructural a gran escala de lo que se conoce como "corredor verde" o "corredor ecológico": una franja lineal de vegetación o paisaje natural que conecta ecosistemas fragmentados y poblaciones de vida silvestre que el desarrollo humano ha distanciado a escala continental.
Durante mucho tiempo, la arquitectura se ha definido por la permanencia. Los edificios se celebran porque perduran, las ciudades porque establecen estabilidad frente a la incertidumbre y los monumentos porque resisten el paso del tiempo. Algunas de las tradiciones urbanas más antiguas de la humanidad surgieron en paisajes donde la permanencia por sí sola nunca habría podido garantizar la supervivencia. A lo largo de los desiertos del norte de África y la península arábiga, los asentamientos en oasis se desarrollaron no como refugios aislados en medio de un páramo vacío, sino como pausas cuidadosamente mantenidas dentro de paisajes que ya estaban moldeados por el movimiento. Mucho antes de que las autopistas y los aeropuertos conectaran continentes, caravanas, personas dedicadas al pastoreo, la peregrinación y el comercio recorrían estos territorios a través de redes de pozos, sistemas de riego, arboledas cultivadas y ciudades de mercado. El oasis nunca fue el final del viaje. Los pozos, los palmerales sombreados, los campos de cultivo irrigados y los mercados de caravanas permitían que comenzara la siguiente etapa del trayecto.
El Comité del Patrimonio Mundial de la UNESCOanunció 25 nuevas inscripciones en la Lista del Patrimonio Mundial durante su 48.ª sesión, ampliando el registro internacional con sitios que reflejan una amplia variedad de patrimonio arquitectónico, cultural y natural. Las incorporaciones de 2026 incluyen 19 bienes culturales, cinco sitios naturales y un bien mixto, además de la aprobación de dos modificaciones significativas de límites y una revisión de los criterios de una inscripción existente. Presentes en todos los continentes habitados, los lugares recientemente reconocidos abarcan desde paisajes arqueológicos y centros históricos urbanos hasta arquitectura modernista y patrimonio industrial, lo que subraya la diversidad del entorno construido y el alcance en constante evolución de la conservación del patrimonio.
En una época tan obsesionada con el cuidado de la piel y las apariencias, pocos/as arquitectos/as se interesan realmente por los intestinos de nuestros edificios. Con una práctica arraigada en la conciencia contextual y el pragmatismo técnico, sensible a las necesidades de las personas a las que sirve y a las limitaciones de recursos, la arquitecta marroquí Aziza Chaouni se enfoca en los sistemas ocultos que permiten que la arquitectura exista. Durante las últimas dos décadas, ha trabajado en proyectos en diversas geografías, particularmente en la región del Sáhara, colaborando activamente con sus comunidades y su patrimonio.
Actualmente al frente del Laboratorio Sur-Norte (SoNo) para la Construcción Sostenible y la Conservación en la EPFL de Lausana (Suiza), Chaouni aporta al ámbito académico su experiencia arquitectónica en el desarrollo de proyectos bajo restricciones severas, abogando por una colaboración recíproca entre el Sur Global y el Norte Global. ArchDaily tuvo la oportunidad de conversar con Aziza sobre su experiencia en África y cómo esta puede fomentar formas más sostenibles de diseñar edificios para el futuro de nuestras ciudades.
La cosmogonía del capitalismo (racial). Imagen cortesía de Dele Adeyemo
Al lanzar una piedra hoy, Eshu mata un pájaro de ayer. Este proverbio yoruba relata una historia tanto de reparación como de ancestralidad al desafiar con alegría las convenciones del espacio-tiempo y acceder a sujetos del pasado mediante acciones del presente. El dicho ofrece un punto de partida poético hacia tradiciones más amplias de África Occidental y hacia la práctica del artista y arquitecto escocés-nigeriano Dele Adeyemo. Reconocido como uno de los ganadores de los Premios ArchDaily 2025 Next Practices, el trabajo de Adeyemo reúne ecología, espiritualidad, danza y territorio, examinando cómo las prácticas culturales encarnadas pueden generar posibilidades espaciales alternativas dentro y en contra de la arquitectura del capitalismo racial.
Nacido en Nigeria y criado en el Reino Unido, Adeyemo ha visitado Lagos durante muchos años. A través de este vínculo, ha desarrollado un amplio cuerpo de investigación sobre prácticas de movimiento colectivo que anteceden al capitalismo y ofrecen inteligencias espaciales distintas y a menudo imaginativas que operan en paralelo a los sistemas dominantes. ArchDaily conversó con Dele sobre sus prácticas artísticas y pedagógicas, y sobre cómo identifica la sofisticación del diseño allí donde los/as arquitectos/as suelen percibir deficiencias.
«Mi única preocupación es que mi trabajo tenga un impacto positivo en las comunidades en las que se inserta», afirma Francis Kéré en su libro Francis Kéré: Building Stories. Su propia historia de vida, el contexto en el que creció y las experiencias que ha atravesado definen su enfoque de la arquitectura. Se trata de un compromiso que se extiende a las personas y a los lugares que llaman hogar—uno que valora la materialidad, el aprendizaje colectivo y el intercambio de conocimientos. Descubrir las historias detrás de proyectos como la Escuela Primaria en Gando y la Escuela Secundaria Naaba Belem Goumma inspira a reflexionar sobre cómo diseñar espacios que verdaderamente sirvan a la humanidad.
La historia de Francis Kéré comienza en una aldea del África subsahariana y se extiende por numerosos lugares. Gando fue el escenario de su primera educación, donde absorbió la esencia y los principios que más tarde definieron los valores fundamentales de su carrera, junto con influencias de otras culturas. La estructura de Gando está formada por distintas familias que se organizan, de acuerdo con las costumbres establecidas, en patios dispersos por la sabana. Crecer en esta remota aldea de la sabana de Burkina Faso fomenta un fuerte sentido de comunidad, que se vuelve tangible al comprender que cada habitante de cada patio forma parte de la vida de todo el conjunto.
Lesley Lokko OBE ha sido reconocida con el Premio Icono Cultural Africano, que rinde homenaje a "líderes de las artes creativas que promueven la cultura y el patrimonio africanos en el escenario mundial". Este galardón es uno de los nueve premios que otorga anualmente un panel de jueces de toda África a figuras nominadas por el público y recomendadas por la industria. Las candidaturas se evalúan en función de su "impacto, innovación, sostenibilidad y contribución al crecimiento de África". Lokko es fundadora y presidenta del African Futures Institute (AFI), con sede en Acra, Ghana, y directora del Nomadic African Studio, un programa de enseñanza itinerante anual de un mes de duración que opera en todo el continente africano. Se le reconoce por sus contribuciones transformadoras a la arquitectura, la educación y el discurso cultural dentro y fuera de África, al haber desafiado constantemente las narrativas convencionales sobre la identidad, el espacio y la creatividad del continente.
Abuja fue designada como la capital de Nigeria el 12 de diciembre de 1991. Ubicada en el céntrico Territorio de la Capital Federal (FCT), reemplazó a Lagos, la ciudad costera más poblada, en un proceso de reforma estructural orientado a la integración nacional y a un desarrollo regional más equilibrado. Al igual que ha sucedido con el traslado de otras capitales, la capital de Nigeria se reubicó por razones estratégicas con el fin de transformar a Abuja en el nuevo centro administrativo del país, a menudo denominado "el centro de la unidad". Fue concebida como una ciudad planificada a partir de un plan maestro desarrollado por el consorcio estadounidense International Planning Associates (IPA). Más de tres décadas después, MAG International Links Limited ha desarrollado un nuevo plan maestro titulado "City Walk", diseñado por Benoy como un distrito de usos mixtos que integrará hoteles, oficinas, viviendas, comercios, así como instalaciones culturales, educativas y de salud, junto con una torre de 450 metros de altura y una arena cubierta con capacidad para 13,000 personas en una superficie de 250 hectáreas.
Render de la vista exterior de la unidad de consulta externa y farmacia del proyecto de la Clínica Ineza, 2026. Imagen cortesía de Kéré Architecture
Kéré Architecture ha diseñado un nuevo centro de salud en la región de Bubanza, en Burundi, a unos 40 kilómetros al norte de la antigua capital del país, Buyumbura. Encargado por la ONG Ineza Clinic, el proyecto busca mejorar el acceso a la atención médica para la población rural de la región, complementando los servicios del hospital general existente, con un enfoque en maternidad y cuidados quirúrgicos especializados. El plan de Francis Kéré distribuye el programa en diez pabellones conectados por un camino que asciende en zigzag por la ladera hacia un centro de visitantes, conformando un complejo de 3,000 m². El proyecto combina materiales obtenidos de la región circundante, artesanía tradicional y transferencia de conocimientos, lo que minimiza su huella de carbono, apoya la economía local y fortalece a los equipos locales. La construcción ya ha comenzado y se prevé que la primera fase finalice este año.
La segunda edición del Premio de Arquitectura Ammodo ha reconocido a 26 galardonados por sus contribuciones al diseño social y ecológicamente responsable. Seleccionados entre 168 postulaciones de más de 60 países, los ganadores representan una amplia gama de prácticas, desde oficinas consolidadas hasta colectivos emergentes e iniciativas dirigidas por la comunidad. Cada uno recibe una subvención que varía entre €10,000 y €150,000 para apoyar el desarrollo continuo de sus proyectos. Más allá del reconocimiento y el apoyo financiero, la iniciativa de Arquitectura Ammodo también funciona como una plataforma de conocimiento, conectando a los premiados a través de regiones y facilitando el intercambio de ideas sobre temas clave identificados por el comité asesor.
A medida que los países en África emergieron del colonialismo a mediados del siglo XX, muchos expresaron sus identidades independientes a través de la arquitectura. Este proceso continúa varias décadas después, ejemplificado por varios nuevos museos en África Occidental, recientemente completados o en proyecto. Aunque varían en propósito y forma, tienen algunos objetivos comunes: abordar la necesidad de restitución de muchos artefactos tomados durante el colonialismo y que en su mayoría se mantienen en museos europeos; y definir un museo con identidad local en oposición a una importación no contextual.
La arquitectura de los centros culturales y comunitarios en áreas rurales alrededor del mundo se ha reinventado como un campo fértil de experimentación, donde la tradición y la innovación se entrelazan. Lejos de repetir modelos urbanos estandarizados, estas construcciones adoptan enfoques contemporáneos que dialogan con el territorio, integrando formas audaces, tecnologías sostenibles y prácticas colaborativas de diseño. Muchas veces concebidas junto a las comunidades locales, combinan materiales regionales y simbolismos culturales, creando espacios que no solo albergan actividades, sino que también expresan identidad y pertenencia. Al reinterpretar saberes vernáculos con lenguaje contemporáneo, estas arquitecturas acogen e inspiran nuevas posibilidades de vida en el campo.
Las torres de hormigón dominan los horizontes de las ciudades asiáticas y africanas - imponentes edificaciones que encarnan el desarrollo. Con acceso a las herramientas y materiales de la modernidad industrial, el Sur Global se presenta en el escenario mundial exhibiendo su abundancia. Sin embargo, en las profundidades de las ambiciones crecientes, el material de construcción habla de legados coloniales y economías extractivas que resultan en desequilibrios de poder en la esfera geopolítica. Una crisis climática en el horizonte solo intensifica la complicada relación entre los materiales de construcción, las demandas de sostenibilidad y la soberanía de muchos países.
Este Día Internacional de la Mujer, celebramos las contribuciones de las mujeres en la arquitectura, un campo tradicionalmente dominado por hombres. Aunque las narrativas dominantes pueden pasar por alto su impacto significativo, la historia de la arquitectura está repleta de ejemplos de mujeres que han moldeado la profesión de manera sutil pero poderosa. Cuando se limitó a un puesto de dibujante, Esther McCoy dio un paso atrás no para desconectarse, sino para observar mejor. Se convirtió en la primera crítica e historiadora de la arquitectura en notar el sabor único del Modernismo que se desarrollaba a lo largo de la Costa Oeste durante la década de 1950, llevando nombres como Richard Neutra o Luis Barragán al centro de las discusiones arquitectónicas. De manera similar, el nombre de Aline Louchheim puede no ser ampliamente reconocido entre arquitectos, pero, gracias a ella, el nombre de Eero Saarinen seguramente lo es. La profesión de publicista arquitectónico también surgió a través de esta colaboración. Estas historias nos recuerdan que reconocer los logros de las mujeres en la arquitectura no se trata de celebrar el género, sino de reconocer un sesgo histórico que ha obstaculizado el progreso de todo el campo.
El papel de la arquitectura en un centro de acogida para niños va más allá de la simple construcción de un espacio físico; se trata de concebir refugios que promuevan la curación, protección y oportunidades de desarrollo. En medio de la vulnerabilidad de sus pequeños usuarios, el ambiente arquitectónico se convierte en un elemento crucial para su recuperación emocional. Cada detalle del espacio – desde la iluminación natural hasta la disposición de los ambientes – contribuye a crear una atmósfera de seguridad y acogida, favoreciendo no solo el bienestar físico, sino también el fortalecimiento psicológico y social de los niños.
Las noticias recientes de África muestran una variedad de problemas urgentes que afectan a los centros urbanos: las severas inundaciones amenazan la capital de Kenia, Nairobi; el sistema de tren ligero en Adís Abeba, Etiopía, está fallando después de un exitoso comienzo. Mientras tanto, en la capital de Egipto, El Cairo, los nuevos gastos en infraestructura y vivienda resultaron demasiado elevados y necesitaron de un rescate gubernamental. Las ciudades africanas enfrentan una multitud de problemas pero también tienen el potencial de mejorar innumerables vidas. Como Sudamérica comparte grandes similitudes en su historia con la de África, podría proporcionar tanto un punto de referencia como un ejemplo positivo para abordar estas preocupaciones a nivel urbano.