
En 1968, el diseñador de mobiliario y profesor del RCA David Pye publicó The Nature and Art of Workmanship, un libro estructurado en torno a la distinción entre el "oficio de riesgo" y el "oficio de certeza". Pye no escribía sobre arquitectura y, a pesar de cómo se suele emplear hoy en día este concepto, en realidad tampoco se refería a la dicotomía entre las manos y las máquinas. De hecho, señaló que una imprenta, aun siendo completamente mecánica, sigue dependiendo de que una persona evalúe la tinta y el registro, mientras que en el torneado manual de madera se puede seguir una plantilla con tanta precisión que prácticamente nada queda al azar.
El oficio de riesgo, según la definición de Pye, es cualquier proceso en el que el resultado no está predeterminado, sino que depende del juicio, la destreza y la atención de quien lo ejecuta mientras el trabajo está en marcha. El oficio de certeza representa la condición opuesta, ya que el resultado se define antes de que comience la producción, fijado en una plantilla, un molde o un programa, de modo que todo el proceso posterior se limita a la ejecución. Pye se encargó de señalar que ninguno de los dos modos es inherentemente superior, y que una máquina de control numérico, calibrada para dejar margen a la variación, puede estar más cerca del riesgo que una herramienta manual guiada por una plantilla fija.

























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