
Incluso el transeúnte más distraído queda cautivado por la presencia monumental de esta estructura situada en el consolidado barrio valenciano de Benimaclet. Ante ella, cualquier intento de aprehensión racional se desvanece. La lógica constructiva parece escapar a medida que el espacio se despliega en tensiones y desvíos donde nada se ofrece de inmediato. Entre masas de concreto y la insurgencia de la vegetación, emerge un juego casi coreográfico de planos, ángulos y rotaciones. En el vértigo de este encuentro, se percibe que el edificio no fue hecho para ser comprendido, sino para ser experimentado.
Concebido por el arquitecto español Antonio Cortés Ferrando en colaboración con el grupo CSPT, Espai Verd representa una de las experiencias residenciales más radicales de la arquitectura europea de finales del siglo XX. Un edificio que nace no como una respuesta al mercado habitacional, sino como una inquietud colectiva: la posibilidad de vivir en la ciudad sin renunciar a la naturaleza.








































