
La arquitectura suele definirse por su forma física, sus materiales y sus elementos estructurales; sin embargo, son la luz y la sombra las que verdaderamente modelan la experiencia del espacio. Estos elementos influyen en la percepción, guían el movimiento y evocan respuestas emocionales, transformando estructuras estáticas en entornos dinámicos. A lo largo de la historia, los/las arquitectos/as han aprovechado la interacción entre la luz y la sombra, utilizándola como una herramienta de diseño fundamental para crear atmósfera y sentido.


































