
Los miradores son estructuras destinadas a la observación del paisaje desde puntos elevados. Emplazados en medio de la naturaleza o en el entorno urbano, funcionan como dispositivos que organizan la mirada y establecen una relación directa entre el cuerpo y el territorio. En esta frontera entre quien observa y el paisaje, los miradores pueden asumir diferentes configuraciones, desde pequeños gestos hasta estructuras monumentales, siempre en respuesta al contexto en el que se insertan. Independientemente de su escala, son —en cierta medida— intentos de domesticar la vastedad, recortes precisos que vuelven legible aquello que, sin mediación, podría presentarse como un exceso.






































