Los rankings globales de ciudades ofrecen una perspectiva sobre cómo los entornos urbanos sustentan la vida cotidiana. El Índice de Habitabilidad Global de The Economist Intelligence Unit (EIU) evalúa 173 ciudades en función de su estabilidad, salud, cultura y medio ambiente, educación e infraestructura, destacando tanto los patrones a largo plazo como los cambios de un año a otro. En la edición de 2026, Copenhague ha sido nombrada la ciudad más habitable del mundo por segundo año consecutivo, seguida de Viena y Melbourne. La capital danesa obtuvo una puntuación general de 98 sobre 100, logrando calificaciones perfectas en estabilidad, educación e infraestructura. El promedio global se mantiene sin cambios en 76.1, ya que las mejoras en salud, educación e infraestructura compensaron los continuos descensos en estabilidad.
Una semana de noticias de arquitectura ha destacado las crecientes conexiones entre el cambio ambiental, los sistemas públicos y la evolución del ejercicio de la arquitectura. Los fenómenos climáticos extremos en diversas regiones han puesto el foco en la vulnerabilidad de los asentamientos, las infraestructuras y las redes territoriales, mientras que los nuevos enfoques habitacionales demuestran cómo los cambios en la gestión, la construcción y la gobernanza pueden influir en los resultados arquitectónicos. Por su parte, el reconocimiento a profesionales de trayectoria consolidada evidencia el impacto duradero de las ideas de diseño a través de las generaciones, en un momento en que la disciplina continúa abordando desafíos de resiliencia, cambio sistémico y las condiciones más amplias que dan forma al entorno construido.
El arquitecto japonés Kengo Kuma ha sido seleccionado para recibir el Premio Andrée Putman a la Trayectoria en los Créateurs Design Awards (CDA) de 2027. Este galardón, uno de los dos Premios Legacy otorgados por la organización, reconoce una trayectoria que ha influido en la arquitectura y el entorno construido a través de generaciones y contextos geográficos. Kuma recibirá la distinción durante la ceremonia de premiación de los CDA, que se llevará a cabo en el Shangri-La París el 16 de enero de 2027.
Los graves incendios forestales registrados a finales de agosto en el norte de Argelia han dejado zonas residenciales, tierras agrícolas y corredores de transporte clave directamente en la trayectoria de las llamas en rápida propagación. La destrucción en Jijel, Béjaïa y Tizi Ouzou cobró al menos 12 vidas y obligó al cierre de emergencia de las principales autopistas nacionales. Este último brote se produce tras un verano de incendios recurrentes en todo el país. En julio, las autoridades registraron casi 2,000 incendios a nivel nacional, mientras que los fuegos en la provincia nororiental de Annaba a finales de mes obligaron a más de 100 personas a evacuar sus hogares y dañaron cerca de 150 viviendas. Los incendios actuales han vuelto a poner zonas residenciales, carreteras y otras infraestructuras en el camino de las llamas en rápida propagación. Los incendios forestales ocurren de manera regular en el norte de Argelia durante el verano, donde la sequía cada vez más frecuente y los periodos de calor intenso contribuyen a condiciones de propagación más severas.
En muchas ciudades asiáticas, el acto de comer nunca ha pertenecido del todo al hogar privado. Se desborda hacia mercados, centros de comida callejera (hawker centers), puestos callejeros y distritos mayoristas integrados en edificios o zonas más amplias. Son lugares donde la ciudad intercambia información y observa el tránsito de las personas. No son restaurantes en el sentido convencional, ni tampoco simples mercados. En cierto modo, su dinamismo y uso reflejan las condiciones de la sociedad en ese momento. Son cocinas públicas: infraestructuras compartidas donde las rutinas domésticas se trasladan parcialmente al espacio colectivo.
Los Edificios de Servicios Municipales y la comida a pie de calle en Hong Kong son espacios donde la alimentación se entiende no solo como cultura, sino como organización urbana. Los centros de comida preparada de la ciudad integran el acto de comer en un engranaje cívico mayor que abarca mercados de productos frescos, bibliotecas y polideportivos. Por su parte, los dai pai dong y las mesas en las aceras transforman la acera en un comedor temporal. Más allá de Hong Kong, surgen preguntas similares en toda la región: ¿Cómo abren espacio las ciudades para el acto social de comer? ¿Dónde se cocina cuando el espacio doméstico es limitado? ¿Qué tipo de arquitectura soporta el desorden y el calor de la comida cotidiana?
El valor de la artesanía en los interiores contemporáneos radica cada vez más en la manera en que se unen los materiales y se relacionan entre sí. A medida que crece el apetito por remodelaciones rápidas, económicas y rentables, surge también un deseo paralelo de interiores que se perciban resueltos con esmero: espacios donde los detalles estén integrados, los ensambles de materiales sean meditados, las transiciones de texturas tengan una intención clara y los herrajes se traten como parte del lenguaje arquitectónico y no como un añadido de último momento. En muchos interiores chinos contemporáneos, la artesanía opera de manera silenciosa a través del tratamiento de superficies y estructuras: madera que conserva su irregularidad, terrazo que deja registro de los agregados y el trabajo manual, o acabados que revelan el esmero de su ejecución.
Esto resulta especialmente importante en una época en la que las imágenes digitales premian cada vez más la uniformidad. Los renders de interiores suelen mostrar espacios continuos, sin fricciones y terminados incluso antes de que comience la obra. La artesanía viene a complejizar esta imagen. Introduce tolerancia, textura, resistencia material y la sensación de que una superficie ha pasado por manos humanas antes de convertirse en arquitectura. La imperfección no es necesariamente un fallo de precisión; para el ojo entrenado que sabe leerla, puede convertirse en la evidencia de un proceso.
Con frecuencia, las puertas corredizas se analizan desde la perspectiva de la eficiencia. Al eliminar el radio de giro de una puerta convencional, facilitan el funcionamiento de las habitaciones compactas y ayudan a que los departamentos pequeños ganen unos centímetros extra de espacio útil. Sin embargo, en muchos interiores, su función más interesante no se limita a la economía espacial. Los tabiques corredizos transforman la lectura de la propia habitación. Un dormitorio, un estudio, una habitación de invitados, un comedor o un espacio de trabajo pueden aparecer cuando se cierra un panel, desaparecer al abrirse y permanecer en la ambigüedad cuando el límite es translúcido o parcial.
Esto hace que el tabique corredizo sea especialmente útil en contextos domésticos definidos por la densidad, las estructuras familiares cambiantes, el trabajo híbrido y la adaptación climática típica de regiones como el este y el sureste de Asia. Permite privacidad sin permanencia, cerramiento sin una separación total y apertura sin perder el control. A diferencia de las paredes fijas, no impone una única identidad a la habitación. En su lugar, permite que el espacio doméstico responda al paso del tiempo: el día y la noche, las visitas y la familia, el trabajo y el descanso, la exposición y el refugio.
Agosto de 2023; una perspectiva aérea captura la gran escala de la secuencia de construcción horizontal a medida que la estructura comienza a tomar su forma orgánica en el sitio. Imagen cortesía de Clark Construction
Las recientemente inauguradas David Geffen Galleries en el LACMA son el resultado de más de una década de esfuerzos en múltiples frentes: la ciudad, el condado, el público, el arquitecto, los equipos de ingeniería, la empresa contratista general y los diversos agentes de la construcción involucrados en plasmar un diseño ambicioso y visionario en una obra construida. El proyecto también ha estado sujeto a un escrutinio inusualmente intenso, con reacciones que van desde la admiración por su meticulosa construcción y ambición arquitectónica hasta críticas sobre su escala, costo, masa de concreto y complejidad de ingeniería en una ciudad propensa a sismos como Los Ángeles. Más allá de las posturas, el edificio sigue siendo un caso de estudio excepcionalmente sofisticado sobre cómo se negocia la arquitectura a través de la construcción.
Esta conversación aborda las David Geffen Galleries desde la perspectiva de Clark Construction, la empresa contratista general encargada de ayudar a materializar el diseño de Peter Zumthor. Carlos González, presidente de grupo en Clark Construction, supervisó el proceso de construcción y compartió con ArchDaily algunos de los desafíos técnicos, materiales y logísticos del edificio. Estos abarcan desde su monolítica estructura de concreto y su extenso sistema de postensado hasta los 56 aisladores sísmicos que permiten que el edificio se mueva durante un terremoto; desde las impredecibles condiciones del suelo cerca de los pozos de alquitrán de La Brea hasta la fabricación de parteluces de bronce macizo y la integración de sistemas mecánicos dentro de la estructura de concreto de doble losa del edificio.
En muchos hogares, el acceso se trata como un espacio residual o una estrecha franja de transición antes de que comience la sala de estar. Sin embargo, en los densos interiores de la región de Asia-Pacífico, a veces a pesar de sus dimensiones reducidas, la entrada suele cumplir una función mucho mayor de lo que su tamaño sugiere. Es el umbral que dicta la transición: se filtra la calle, el cuerpo se adapta, se retiran los zapatos, se recibe a las visitas, se negocia la privacidad y comienza el orden doméstico. Antes de que la sala de estar fuera reconocible como espacio interior, la secuencia y el espacio de entrada ya habían escenificado el primer acto del habitar.
El *genkan* japonés es quizás la versión más conocida de esta condición, pero su lógica se extiende mucho más allá de Japón. En departamentos, casas en hilera, viviendas sociales y hogares urbanos compactos, el umbral de entrada se convierte en un dispositivo arquitectónico pequeño pero cargado de sentido. Gestiona tanto la higiene como la secuencia espacial a través de diversos elementos arquitectónicos deliberados. Puede ser un piso rebajado, un muro ensanchado, un pasillo comprimido, un biombo o un pequeño vestíbulo entre la circulación pública y la vida privada. Su importancia no radica en su tamaño, sino en la cantidad de transiciones que alberga.
El bambú suele ser elogiado antes de ser comprendido. Crece rápidamente, posee una larga historia de culturas constructivas y parece ofrecer a la arquitectura un lenguaje ecológico inmediato. En las fotografías, puede parecer casi evidente por sí mismo: ligero, natural, renovable y ya alineado con un futuro más sostenible. Sin embargo, esta aparente claridad es también lo que dificulta hablar de él con precisión. Una vez que se convierte en un símbolo de responsabilidad ambiental, el material mismo puede llegar a desaparecer detrás de la imagen que proyecta.
Este es el riesgo del resurgimiento contemporáneo del bambú. Se le puede imaginar con demasiada facilidad como un sustituto verde de los materiales industriales, como una atmósfera regional o como una alternativa más blanda frente a los lenguajes más duros del acero y el concreto. En cada caso, el bambú se admira antes de comprender sus condiciones de base. La pregunta verdaderamente importante no es si el bambú es sostenible en un sentido general, sino qué tipo de cultura arquitectónica exige: qué formas de conocimiento, mantenimiento, regulación, mano de obra y tiempo son necesarias para que su sostenibilidad se vuelva real.
En el sur de China, existe a veces un mito urbano —especialmente en Hong Kong, Shenzhen y Guangzhou— sobre la conveniencia de elegir una vivienda que evite la luz del oeste. Durante décadas, el sol orientado al oeste ha demostrado ser una condición particularmente difícil de sobrellevar: su ángulo bajo por la tarde, su agresiva ganancia térmica (especialmente en verano) y la forma en que penetra profundamente en los interiores. Con el calentamiento global y las estaciones cada vez más largas y calurosas, ese tan romantizado "resplandor del atardecer" se experimenta cada vez menos como algo idílico y más como deslumbramiento, calor y fatiga. Si bien esta creencia circula como una regla empírica comunitaria, entraña una innegable claridad arquitectónica sobre la orientación de los edificios: evitar la luz del oeste no se trata solo del confort térmico, sino también de evitar la forma más aguda e intrusiva de iluminación directa; una luz que incide en el ángulo más implacable, barriendo las superficies, aplanando la profundidad y convirtiendo las habitaciones en campos de malestar de alto contraste.
Studio NEiDA opera en la intersección de la práctica arquitectónica, la investigación y el trabajo curatorial, con un enfoque constante en cómo los edificios surgen de las condiciones materiales y culturales de un lugar. En lugar de tratar la materialidad como un lenguaje de acabado, el estudio la define como el inicio de una narrativa arquitectónica: a partir de lo disponible a nivel local, analizan qué saber artesanal existe en el territorio y cómo esos recursos y habilidades sitúan al proyecto dentro de un linaje arquitectónico. Este enfoque pone en primer plano las limitaciones y posibilidades como fuerzas productivas, posicionando el diseño como un proceso iterativo que alinea la intención espacial con las realidades de la cultura constructiva y la inteligencia vernácula.
A lo largo de su obra, los intereses de NEiDA van más allá de la forma para adentrarse en los contextos sociopolíticos y climáticos que definen cómo se construye y se habita la arquitectura. El estudio enfatiza el aprendizaje a partir de prácticas constructivas sin autoría, vernáculas e informales como un modo de establecer una gramática común para la intervención; asimismo, describen la continuidad entre el interior y el exterior no como una preferencia estilística, sino como una respuesta a la vida local y a las lógicas de ventilación, donde los espacios al aire libre pueden estar tan definidos espacialmente y ser tan centrales programáticamente como los interiores. La colaboración, bajo este esquema, no es un elemento secundario: el estudio destaca el intercambio en obra con los/las artesanos/as y constructores/as como una metodología fundamental, donde los proyectos evolucionan a través de la inteligencia colectiva y una comunicación adaptativa.
En Hong Kong, donde la arquitectura suele estar impulsada por la lógica inmobiliaria, la infraestructura y un desarrollo acelerado, el espacio para la experimentación cívica a escala humana puede ser sorprendentemente estrecho. Es aquí donde Design Trust ha logrado distinguirse. Como plataforma de financiamiento y facilitación de proyectos, apoya intervenciones espaciales que se sitúan entre la arquitectura, la investigación y la programación pública; un trabajo que a menudo resulta demasiado modesto, colectivo o incierto para encajar dentro de los canales convencionales de la relación cliente-arquitecto/a.
En el centro de esta labor se encuentra Marisa Yiu, cuyo liderazgo posiciona a Design Trust tanto como agente facilitador como actor cultural. A través de iniciativas como Micro-Parks Hong Kong, junto con exposiciones y programas públicos, la organización aborda el discurso y la creación de prototipos como formas de agencia espacial, vinculando a diseñadores/as, comunidades, instituciones y debates sobre políticas públicas, al tiempo que prioriza cuestiones de gestión, mantenimiento y la "vida posterior" del espacio público.
Barcelona es la primera ciudad en la historia del Congreso Mundial de Arquitectos de la UIA en albergar el evento en dos ocasiones. La edición de 1996, Presente y futuros: arquitectura en las ciudades, llegó en un momento de gran efervescencia, cuando la urbe posolímpica consolidaba un modelo urbano que se convertiría en uno de los más estudiados y cuestionados del urbanismo contemporáneo, y cuando la arquitectura aprendía a pensarse a través de la gran metrópoli como su principal espacio de indagación. Treinta años después, la misma ciudad vuelve a plantear la pregunta bajo una condición muy distinta: una en la que el entorno construido ya no puede entenderse como un objeto autónomo, sino únicamente a través de los sistemas ecológicos, materiales y políticos más amplios que lo sostienen. El tema del Congreso de 2026 —Becoming. Arquitecturas para un planeta en transición— no abandona las preocupaciones urbanas de 1996, sino que las replantea desde una escala planetaria.
El equipo curatorial detrás de esta edición, integrado por Pau Bajet, Maria Giramé, Mariona Benedito, Tomeu Ramis, Pau Sarquella y Carmen Torres, aborda la arquitectura como una herramienta crítica y transformadora arraigada en el territorio, con una labor que abarca la práctica profesional, la investigación y la docencia. Su programa estructura el Congreso en torno a seis líneas temáticas interconectadas (Devenir más que humano, Devenir circular, Devenir encarnado, Devenir interdependiente, Devenir hiperconsciente y Devenir sintonizado) y lo distribuye en tres sedes de carácter muy diverso —Les Tres Xemeneies del Besòs, el Disseny Hub en Glòries y el CCIB—, cada una elegida tanto por su carga simbólica como por su capacidad de aforo.
El Real Instituto de Arquitectos Británicos (RIBA) ha anunciado que el arquitecto, educador y escritor irlandés Níall McLaughlin recibirá la Medalla de Oro Real de Arquitectura 2026. Otorgada en nombre de Su Majestad el Rey, la Medalla de Oro Real se encuentra entre las distinciones internacionales más importantes en la arquitectura, y reconoce una contribución constante al avance de la disciplina a través de la obra construida, la educación y el discurso crítico. Al anunciar el galardón, el RIBA destacó la larga influencia de McLaughlin en la práctica y la pedagogía arquitectónicas, citando una trayectoria de más de tres décadas que refleja un compromiso constante con las dimensiones culturales, ambientales y sociales de la arquitectura.