¿Qué hace un/a arquitecto/a? Esta pregunta ancestral revela la dicotomía perenne entre dos aspectos de la edificación: cómo construir y por qué construir. A pesar de sus orígenes antiguos y de que su nombre deriva del griego antiguo, la profesión se ha transformado a lo largo de los siglos. Su forma actual, que suele remontarse al Renacimiento italiano, distingue entre el acto físico de construir y la toma de decisiones intelectuales y estéticas que lo sustentan. Sin embargo, es posible que nos encontremos en medio de otra transformación incipiente. El encargo de obras de arquitectura históricamente se ha mantenido al margen de la práctica profesional, pero, como se observa en el trabajo de MASS y en proyectos como el Centro de Innovación Moving Windmills, esta distinción empieza a desvanecerse.
Casa Sobre el Arroyo, Amancio Williams. Imagen vía World Monuments Fund
¿Qué sucede con una casa cuando la vida para la que fue diseñada llega a su fin? En el caso de la Casa sobre el Arroyo, la respuesta se fue gestando de manera gradual a medida que la obra cambió de uso, de propiedad y de estado de conservación a lo largo de casi ocho décadas. Aun frente a estas transformaciones, la estructura, la circulación y la relación con el sitio mantuvieron un papel central en la manera de entender la vivienda y, finalmente, de restaurarla.
Diseñada a partir de 1943 por Amancio Williams y Delfina Gálvez Bunge de Williams para el padre de Amancio, Alberto Williams, la Casa sobre el Arroyo surgió directamente de las condiciones de su emplazamiento en Mar del Plata, Argentina. En lugar de tratar al arroyo Las Chacras como un obstáculo a esquivar, el proyecto lo utiliza para organizar la propia vivienda. Un arco de hormigón armado cruza el cauce y eleva los espacios habitables sobre este, transformando al arroyo en una pieza fundamental de la experiencia de recorrer y habitar la casa.
El patio de Rozzol Melara mide doscientos metros por lado, lo que lo convierte en un espacio más grande que cualquier plaza de Trieste. Dos bloques de concreto expuesto en forma de L lo delimitan —uno de ellos con el doble de altura que el otro—, elevándose de siete a quince pisos a medida que la ladera desciende hacia el golfo, a cuatro kilómetros de distancia. Pilares de concreto espaciados cada quince metros sostienen los bloques sobre una pendiente que nunca llegan a tocar, abriendo pórticos lo suficientemente profundos como para transitarlos, y sobre ellos las fachadas se resuelven en logias a la escala de una habitación individual. Desde la carretera costera, nada de esto resulta legible; solo se aprecia una línea gris dibujada sobre las colinas.
En el interior del recinto, el Istituto Autonomo Case Popolari de Trieste construyó el resto de la ciudad. Los 648 departamentos ocupan menos espacio en la planificación que las escuelas, la oficina de correos, el centro de salud, el salón parroquial, las más de veinte tiendas y el garaje de dos niveles. A todos estos servicios se accede a través de calles cubiertas que recorren longitudinalmente los bloques y cruzan el patio mediante una pasarela elevada, de modo que el trayecto desde la puerta de un hogar hasta una tienda o un aula transcurre por el espacio colectivo sin necesidad de salir al exterior. Un equipo de veintinueve arquitectos y arquitectas trabajó en el proyecto bajo la coordinación de Carlo Celli, basándose en estudios sociológicos encargados de manera previa al diseño.
Cuando los países africanos obtuvieron su independencia del dominio colonial europeo a mediados del siglo XX, la construcción nacional implicó mucho más que el establecimiento de nuevos gobiernos e instituciones políticas. Los nuevos Estados soberanos también necesitaban definir una identidad construida que los distinguiera de su pasado colonial, por lo que la arquitectura se convirtió en una herramienta clave en este proceso. A lo largo del continente, se encargaron monumentales edificios cívicos, universidades, centros de convenciones e instituciones culturales para encarnar el progreso y la unidad nacional. Sin embargo, esto generó una contradicción fundamental: muchos de estos edificios adoptaron lenguajes arquitectónicos modernistas y brutalistas originados en Europa, e incluso algunos fueron diseñados por arquitectos y arquitectas de las antiguas potencias coloniales. La Maison du Peuple en Uagadugú, Burkina Faso, ofrece un ejemplo particularmente revelador de cómo un lenguaje arquitectónico asociado con Europa pudo ser apropiado y transformado en una expresión de independencia poscolonial.
Como pilares de nuestro paisaje cultural, muchas obras maestras del Movimiento Moderno suelen ser demolidas, abandonadas o alteradas sin importar el contexto en el que se encuentren. Preservar este legado arquitectónico resalta el papel de los/las profesionales de la arquitectura y el diseño en la configuración de entornos construidos donde la continuidad entre el pasado y el presente refuerza el sentido de pertenencia de las comunidades. En Long Island, una coalición de defensores/as se unió para salvar la Casa A. Conger Goodyear, que data de 1938 y fue diseñada por Edward Durell Stone. Considerada uno de los ejemplos más notables del Estilo Internacional en los Estados Unidos, la casa atrajo una atención significativa durante la década de 1940, apareciendo en revistas especializadas, libros y publicaciones de divulgación.
Ubicado en el paisaje montañoso de Zabbougha, Líbano, el Refugio Cápsula de EAST Architecture Studio se define a través de su propio proceso de creación. El proyecto se despliega mediante decisiones materiales, ajustes en obra y condiciones cambiantes, permitiendo que la construcción misma guíe su lógica espacial.
El proceso de construcción desempeñó un papel central en la definición del proyecto. Construida durante un período marcado por el colapso económico, la escasez de materiales y la constante inestabilidad en el Líbano, la vivienda se desarrolló mediante una adaptación continua. Ante la falta de una empresa constructora principal, el equipo de arquitectura asumió un rol más amplio: coordinar a los artesanos, probar ideas directamente en la obra y responder a limitaciones cambiantes. En este contexto, las condiciones sociopolíticas se convirtieron no solo en un desafío, sino en un catalizador para replantear el diseño. "Estábamos constantemente probando ideas en el lugar", comentan Charles Kettaneh y Nicolas Fayad, fundadores de EAST Architecture Studio, "adaptando estas decisiones a nivel económico mientras explorábamos lo que la artesanía local podía ofrecer".
El municipio de Cunha, ubicado en el estado de São Paulo, Brasil, es una región conocida por su paisaje interior, su terreno montañoso y, especialmente, por una importante producción de cerámica de renombre nacional. Es dentro de este contexto que la oficina messina | rivas ha estado trabajando desde 2017, con un conjunto de proyectos ubicados en una granja. Su trabajo, que integra diseño y construcción de manera indisoluble, resulta en intervenciones que revelan un enfoque sensible hacia las condiciones preexistentes y su entorno.
La relación entre la oficina, liderada por los arquitectos Francisco Rivas y Rodrigo Messina, y el sitio comenzó con una pequeña renovación de una casa de huéspedes para albergar amigos. El proyecto resultó en la transformación de dos habitaciones existentes en suites y la creación de una cocina externa. Desde entonces, las crecientes demandas y la necesidad de adaptar los edificios existentes han impulsado el diseño de otros proyectos distribuidos en el mismo sitio.
Ofreciendo un camino hacia la resiliencia y la seguridad alimentaria en las llanuras aluviales del lago Titicaca, los campos agrícolas Waru Waru se distribuyen por todo el altiplano peruano y constituyen un antiguo sistema agrícola. Conectando un legado ancestral con preocupaciones modernas sobre la seguridad hídrica y alimentaria, la resiliencia climática y la gestión sostenible de la tierra, estos sistemas agrícolas permiten abrir el debate acerca de la gestión eficiente del agua y la importancia de la biodiversidad agrícola. Al mismo tiempo, forman parte del sentido de identidad y orgullo de la comunidad aymara local consolidando un conocimiento cultural que se transmite y preserva entre generaciones.
Implantado en el alto del Mirador de Boa Viagem de la ciudad de Niterói, el Museo de Arte Contemporáneo de Niterói – MAC fue diseñado por el arquitecto Oscar Niemeyer. Inaugurado hacia el año 1996, se trata de una obra maestra de la arquitectura moderna dedicada a albergar la colección de arte contemporáneo brasileño de los años 60-90. Se alza sobre el acantilado como un faro y simula flotar en el aire al posarse sobre una fuente de agua. Frente a la Bahía de Guanabara de Río de Janeiro, Brasil, sus líneas circulares y su figura revolucionaria de doble curvatura resaltan en el horizonte ofreciendo una plaza abierta de 2500 m2 junto a un espejo de agua que aportan una apariencia de gran ligereza a la estructura.
Inaugurado en 1991, el Teatro Estatal Maestro Francisco Paulo Russo de Araras es considerado uno de los principales equipamientos culturales de la ciudad y la región. Proyectado por el arquitecto Oscar Niemeyer, uno de los grandes exponentes del Movimiento Moderno, el teatro fue dotado de todas las infraestructuras necesarias para eventos culturales locales, nacionales e internacionales entre 1995 y 2005. Niemeyer ha dejado un legado cuya línea arquitectónica de formas libres se articula con influencias de diferentes vertientes, pero, además, es capaz de dialogar con la identidad de un país tropical.
En el cruce entre la inevitable influencia del movimiento moderno internacional y la tradición arquitectónica argentina, emerge el Grupo Austral, un colectivo de arquitectos que plantea una reinterpretación del racionalismo corbusierano, adaptándolo a las particularidades del contexto local. En este marco, podemos hablar de una arquitectura internacional que no es meramente incorporada, sino que puede considerarse una arquitectura "apropiada", es decir, enraizada en las condiciones climáticas, los modos de vida y los materiales locales presentes en Argentina. Esto nos lleva a preguntarnos: ¿Cómo es que la arquitectura europea se corresponde con la local? ¿Es producto de la similitud de situaciones o de un proceso de traspaso de imágenes arquitectónicas, como ha sucedido a lo largo de la historia? ¿Es una mezcla de ambos factores? ¿Podemos hablar de arquitectura apropiada?
Tegucigalpa, la capital de Honduras, ofrece una mezcla dinámica del patrimonio arquitectónico del país con paisajes montañosos. Sin embargo, al igual que muchas otras ciudades de América Latina, enfrenta desafíos urbanos significativos como las disparidades de clase social y un tejido urbano fragmentado. En respuesta, han surgido varias iniciativas de diseño a lo largo de los años para abordar estos problemas. Uno de los ejemplos más destacados es la "Villa para Niñas", diseñada por la firma guatemalteca Solis Colomer Arquitectos, que ahora se ha ampliado para incluir una "Villa para Niños" desde 2017. Estos proyectos están dirigidos a niños de familias de bajos ingresos que a menudo enfrentan el riesgo de ser reclutados por pandillas. Juntos, construyen sobre un legado arquitectónico que ofrece un entorno seguro y de apoyo para crecer y aprender.
Integrando el arte contemporáneo con el paisaje en un diálogo entre la creación humana y el entorno natural, el Espacio Escultórico de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) representa una de las obras de arte público más importantes de América Latina. Tanto el Espacio Escultórico como la Reserva Ecológica del Pedregal de San Ángel de la UNAM de la Ciudad de México han sido recientemente galardonados con el Premio Internacional Carlo Scarpa para el Paisaje 2023-2024, otorgado por la Fundación Benetton Studi Ricerche con sede en Treviso, Italia. Han sido destacados por su alto valor natural, histórico y cultural como obras de preservación y arte colectivo que emergen de una superficie de lava donde se desarrollaron nuevos barrios y la Ciudad Universitaria de la UNAM.
Hacia el año 1949, la ciudad de Buenos Aires encabezaba la construcción del Sexto Panteón en el barrio de Chacarita. De carácter monumental y estilo brutalista, esta necrópolis subterránea resultó ser la primera y mayor experimentación de arquitectura moderna en el ámbito funerario. Diseñada por Ítala Fulvia Villa, una de las primeras arquitectas argentinas y planeadoras urbanas, y además pionera del modernismo sudamericano, junto a su equipo conformado por Leila Cornell, Raquel S. de Días, Gunter Ernest, Carlos A. Gabutti, Ludovico Koppman y Clorindo Testa, esta obra fue investigada por Léa Namer quien desarrolló un profundo trabajo de estudio y análisis reflexionando sobre el legado de una utopía moderna y de una feminista relectura de la historia.
En el marco de la implementación de proyectos de infraestructuras verdes para el manejo del agua en la Cuenca de México a partir de espacios públicos existentes, el Parque Hídrico La Quebradora surge como la primera propuesta de acupuntura hidrourbana. El proyecto del equipo del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, coordinado por Manuel Perló Cohen y Loreta Castro Reguera Mancera, plantea convertir la infiltración del predio en un hito de buen manejo del agua, generación de espacio público y fortalecimiento del tejido social a partir de cuatro niveles que son infraestructura, parque, ciudad y mirador. Resolviendo una parte de la problemática hídrica y social que enfrenta el territorio, la propuesta transforma la infraestructura urbana en un espacio público y recreativo para la comunidad frente a una zona con alta densidad y escasas áreas públicas.
Cuando lo invitaron a diseñar el 21º Serpentine Pavilion en el parque público Kensington Gardens de Londres, el artista Theaster Gates, radicado en Chicago, imaginó un espacio tranquilo para ofrecer un respiro y una exploración sutil del poder del sonido y la música en la arquitectura. Creado con madera liviana teñida, el pabellón “Black Chapel” demuestra algo más que sensibilidad artística y arquitectónica. Además del uso de materiales sostenibles, el proyecto también presta mucha atención a cómo se obtienen los materiales de construcción, dando visibilidad al problema de la esclavitud moderna en la cadena de suministro de materiales constructivos.