In las décadas posteriores a la independencia, algunos de los experimentos arquitectónicos más ambiciosos del mundo no surgieron a través de museos, monumentos o palacios de gobierno. Surgieron a través de las universidades. A lo largo del sur de Asia y de África, las naciones recién formadas convirtieron los campus en campos de prueba para formas completamente nuevas de imaginar la vida colectiva. Estos campus funcionaron como algo más que instituciones educativas. Se convirtieron en territorios donde los Estados pusieron a prueba cómo organizar la modernidad, para el encuentro de la ciudadanía, el funcionamiento de las instituciones, la influencia del clima en la arquitectura y la transformación de las realidades locales a partir de ideas importadas.
Celebrado anualmente el 25 de mayo, el Día de África conmemora la fundación de la Organización para la Unidad Africana en 1963, actual Unión Africana. Establecido durante un período marcado por los movimientos de independencia en todo el continente, este día reconoce no solo la solidaridad política, sino también las historias culturales, sociales e intelectuales que continúan dando forma a las sociedades africanas en la actualidad. En el ámbito de la arquitectura y el urbanismo, estas trayectorias se reflejan en debates en constante evolución sobre la construcción de la identidad nacional, la preservación del patrimonio, el diseño sensible al clima, la innovación de materiales y las prácticas centradas en la comunidad.
Veinte años después de su concepción, la controvertida Tour Triangle de Herzog & de Meuron en París está cerca de completarse. La torre triangular de vidrio, ubicada en el distrito 15 (arrondissement) de la ciudad, alcanzó su altura máxima de 42 pisos el 24 de abril de 2026. El avance del proyecto estuvo marcado por la oposición, obstáculos financieros y disputas legales antes de que comenzara su construcción en 2022. Con 180 metros de altura, la torre es ahora el tercer edificio más alto dentro de los límites de París, por detrás de la Torre Eiffel de 330 metros, The Link de 231 metros en La Défense, y la Tour Montparnasse de 210 metros. El edificio conservará este título indefinidamente debido a la prohibición de rascacielos restablecida en 2023 por la alcaldesa Anne Hidalgo, tras una persistente oposición a las edificaciones de gran altura en la ciudad. El progreso reciente fue documentado por el fotógrafo Stefano Candito, con imágenes que van desde vistas urbanas del edificio hasta acercamientos detallados a su estructura casi terminada.
Situada en la intersección de los paisajes adriáticos y la geopolítica de los Balcanes, Tirana ha experimentado una de las transformaciones urbanas más aceleradas de Europa en las últimas tres décadas. Definida en su momento por una rígida planificación socialista y el aislamiento político, la ciudad se ha reorientado progresivamente a través de una combinación de crecimiento informal, inversión internacional e intervenciones urbanas estratégicas que buscan redefinir su imagen pública y su estructura espacial.
Desde principios de la década de 2000, una serie de políticas urbanas —en particular aquellas iniciadas durante la gestión como alcalde de Edi Rama (actual primer ministro de Albania)— han promovido el uso del color, el espacio público y la experimentación arquitectónica como herramientas de reactivación cívica. En lugar de depender exclusivamente de planes maestros, el desarrollo de Tirana ha operado mediante intervenciones puntuales, donde edificios individuales y espacios públicos actúan como catalizadores dentro de un tejido urbano fragmentado.
"¿Café o té?" es una de esas frases que nos acompañan en los contextos más diversos: se escucha en aviones, después de una comida, en salones de hoteles y en salas de reuniones. Parece una pregunta menor —una mera preferencia, un desvío rápido en el guion de servicio—. Sin embargo, también encierra una silenciosa herencia cultural. El té llega con la larga historia del ritual y el ritmo doméstico, vinculado a antiguas geografías comerciales y a la etiqueta cotidiana. El café, en cambio, llega con un linaje diferente de circulación, que más tarde se industrializó en la cafetería moderna y sus rituales de cara al público. En cualquiera de los dos casos, la bebida nunca es solo una bebida; es una relación ensayada con el tiempo y el espacio.
En el este de Asia contemporáneo, no obstante, la pregunta entre "café o té" se lee cada vez más de otra manera: de forma imperceptible o subconsciente, se está convirtiendo en una elección sobre dónde se quiere estar. Cada bebida conlleva ahora una expectativa espacial. El café implica un espacio que se puede ocupar, a menudo un lugar para hacer una pausa, trabajar, reunirse o refrescarse. El té, a pesar de estar culturalmente omnipresente, aparece de forma más difusa por la ciudad: a veces como un destino específico, a veces como un quiosco de alta frecuencia y, muy a menudo, como un elemento predeterminado e integrado dentro de las tipologías gastronómicas. Como resultado, una pregunta planteada en términos de gusto ha comenzado a funcionar como un sutil indicador de preferencia espacial: si se busca permanencia o velocidad, resguardo o flujo, un tercer lugar o un nodo rápido en la calle.
Sentados en bancos bajos, conversando de manera informal, vestidos con ropa cómoda y rodeados de libros, objetos de diseño y obras de arte, Charles y Ray Eames aparecen en una de las imágenes más emblemáticas de la domesticidad moderna de posguerra en los Estados Unidos. La casa no se presenta como un manifiesto arquitectónico explícito, sino más bien como un espacio habitado, apropiado y cotidiano. Con todo, casi todo en esa escena funciona como la condensación de un ideal cuidadosamente construido: la informalidad moderna, la integración entre la arquitectura y la vida cotidiana con la coexistencia de la producción industrial. Más que representar una residencia, la fotografía proyecta un modo de vida. Y tal vez esa haya sido, desde un principio, la ambición central detrás de las Case Study Houses.
El modernismo suele experimentarse a través de la forma construida, fachadas fotografiadas, planos canónicos o manifiestos de concreto. Para la mayoría de las personas, sin embargo, el primer encuentro fue mucho más inmediato: se trató de una silla en una oficina, un estante en una sala de estar, una unidad compacta que reorganizó la forma de sentarse, almacenar o dormir. Mucho antes de que la arquitectura moderna pudiera encargarse a gran escala, fue el mobiliario el que ingresó al espacio cotidiano, trayendo consigo una nueva lógica de habitar. La promesa del modernismo de transformar la vida se cumplió, a menudo, a través de estos objetos más pequeños y repetibles.
Para comprender este cambio, el mobiliario debe leerse como una forma condensada de arquitectura y no como mera decoración. Quienes diseñaban a principios del siglo XX lo abordaron precisamente de esta manera. Le Corbusier describió el mobiliario como équipement de l'habitation (equipamiento de la vivienda), situándolo dentro del sistema operativo del edificio en lugar de dejarlo fuera de este. Del mismo modo, la Bauhaus abordó las sillas y mesas como prototipos industriales, integrando principios de estandarización, eficiencia y producción en serie en su diseño. Como ha argumentado la historiadora de la arquitectura Beatriz Colomina, la arquitectura moderna no circuló únicamente a través de los edificios, sino mediante medios y objetos que tradujeron sus ideas a la vida cotidiana. El mobiliario se convirtió en arquitectura en miniatura: portátil, reproducible y capaz de reorganizar el espacio sin necesidad de reconstruirlo.
Al escribir estas líneas, un artículo de Martyn Evans se preguntaba '¿Está la arquitectura en crisis?'. Ese mismo año, Reinier de Graaf publicó el libro 'Architecture Against Architecture', donde planteaba catorce problemas de la profesión y la disciplina. La cuestión sobre la crisis en la arquitectura es un tema recurrente. Al referirse a ella como profesión, esta interrogante asoma sobre todo cuando se prevén o se sufren crisis económicas. Al mismo tiempo, persisten las dudas sobre la eficacia de la arquitectura para hacer frente a los problemas más urgentes del planeta y de la sociedad: vivienda, cambio climático y desarrollo humano. Una de las iniciativas que intenta responder a estas interrogantes es MASS, fundada en Ruanda poco después de la crisis financiera de 2008. La clave está en su nombre, cuyas siglas en inglés significan Modelo de Arquitectura al Servicio de la Sociedad (Model of Architecture Serving Society). MASS nació como una forma diferente de ejercer la arquitectura.
En Gabrovo, Bulgaria, la municipalidad invita a arquitectos y arquitectas a diseñar el Centro de Arte Contemporáneo Christo y Jeanne-Claude mediante la transformación, adaptación y modernización de la antigua Escuela Técnica Textil y su terreno colindante. El cofinanciamiento de la Unión Europea, un presupuesto público, un jurado designado y una estructura en dos fases enmarcan este concurso, reflejando el espíritu de la práctica artística de Christo and Jeanne-Claude: una creación artística audaz y accesible. Más que el encargo de un edificio cultural, la convocatoria exige una propuesta de diseño que comprenda el carácter específico de su obra, añadiendo una dimensión curatorial a lo que de otro modo podría ser un simple proyecto de reutilización adaptativa.
El 21 de mayo, una cueva de aspecto realista tomó forma en el Pont Neuf de París, el puente en pie más antiguo que cruza el Sena. Esta obra de arte inflable fue diseñada y construida por el fotógrafo y artista urbano francés JR, junto con un amplio equipo multidisciplinario. La Caverne du Pont Neuf fue concebida en homenaje a la obra de 1985 de Christo y Jeanne-Claude, The Pont Neuf Wrapped, una instalación de arte ambiental en la que se envolvió el histórico puente con tela de color arenisca durante dos semanas. La estructura genera un efecto de trompe-l'œil que imita una formación rocosa texturizada mediante impresión fotográfica en tonos blancos, negros y grises. La silueta del exterior ya ofrece al público la ilusión óptica de la obra, al tiempo que prepara el camino para la etapa final del diseño interior.
Parque Prado, Colombia, por Connatural Arquitectura en el Paisaje, ganador de la Categoría 5 del Premio UIA 2030. Imagen cortesía de la Unión Internacional de Arquitectos (UIA)
Las historias de esta semana revelan un creciente enfoque en reconectar el diseño con la realidad física, ya sea a través de la construcción, el paisaje, el espacio público o la participación colectiva. Desde la dirección curatorial de la próxima Bienal de Arquitectura de Venecia 2027 hasta proyectos reconocidos internacionalmente que abordan la resiliencia ante inundaciones, la vivienda asequible y la restauración ecológica, muchas de las discusiones de la semana cuestionaron el creciente distanciamiento de la arquitectura respecto a las condiciones materiales, ambientales y sociales. Al mismo tiempo, importantes intervenciones culturales, estructuras temporales y foros públicos exploraron cómo las instituciones y los espacios cívicos pueden volverse más accesibles, adaptables y comprometidos con la vida urbana cotidiana.
Casa del Vino en Berneck. Imagen cortesía de Faruk Pinjo + Carlos Martinez Architekten
Las puertas plegables inundan de luz las habitaciones, ofreciendo una flexibilidad espacial que permite entablar un diálogo con el entorno. La serie Woodline de Solarlux integra calidad de fabricación y experiencia técnica con libertad de diseño arquitectónico, proporcionando soluciones de fachadas transparentes para una arquitectura versátil y sostenible. Asimismo, las superficies naturales enriquecen la envolvente del edificio aportando una cualidad táctil única.
Unidades de Vivienda Temporal Tierras en Palenque, México, de Manuel Cervantes Estudio. Imagen cortesía de la Unión Internacional de Arquitectos (UIA)
Durante una ceremonia celebrada en el Foro Urbano Mundial (WUF) en Bakú, Azerbaiyán, el 20 de mayo de 2026, la Unión Internacional de Arquitectos (UIA) y ONU-Hábitat anunciaron los proyectos ganadores del tercer ciclo del Premio UIA 2030. El galardón bienal reconoce obras construidas que realizan contribuciones significativas para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas. Se invitó a profesionales de la arquitectura a postular proyectos de arquitectura, paisajismo y diseño urbano que abordaran desafíos ambientales, sociales y económicos urgentes en seis categorías: gestión sostenible del agua, promoción de entornos de trabajo seguros, vivienda adecuada y asequible, planificación eficiente e inclusiva, acceso a espacios verdes y públicos, y resiliencia climática.
En los últimos años se ha observado un cambio de paradigma en la arquitectura residencial multifamiliar, a medida que cada vez más proyectos nuevos se construyen con madera de ingeniería, específicamente madera contralaminada (CLT) y madera laminada encolada (glulam). Debido a que la madera es un material liviano, estos sistemas pueden reducir la carga muerta y aliviar las exigencias sobre la cimentación, lo que resulta especialmente útil en terrenos con capacidad portante limitada o sobre infraestructuras existentes. Desde el punto de vista de la sostenibilidad, la madera puede almacenar carbono durante la vida útil del edificio y, a menudo, reduce el carbono embebido en comparación con los sistemas convencionales de concreto y acero. En el diseño contra incendios, los elementos de madera de gran sección pueden diseñarse para carbonizarse a un ritmo predecible, lo que permite que el núcleo estructural permanezca protegido durante un período definido si se realizan los detalles adecuados.
Buildner ha anunciado los resultados de su concurso, Last Nuclear Bomb Memorial No.6. Este certamen se celebra anualmente para apoyar la prohibición universal de las armas nucleares. En 2017, al cumplirse el 75.º aniversario de los bombardeos de 1945 sobre Nagasaki e Hiroshima —que se cobraron la vida de más de 100,000 personas—, las Naciones Unidas adoptaron el Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares.
El Global Design Forum Istanbul concluyó su edición inaugural del 13 al 16 de mayo de 2026, reuniendo a arquitectos/as, diseñadores/as, urbanistas y profesionales de la cultura a través de un programa de instalaciones, charlas, proyecciones y eventos públicos en toda la ciudad. Presentado por el London Design Festival en colaboración con People Places Ideas, el foro fue desarrollado y curado por la directora artística Melek Zeynep Bulut y la asesora de contenido del foro Beatrice Galilee. Organizado bajo el tema "Mundos en contacto", el programa contó con la participación de figuras como Lina Ghotmeh, Marina Tabassum, Liam Young, Tom Dixon, Lesley Lokko, Ma Yansong, Andrew Waugh y Olaf Grawer, posicionando a Estambul como una plataforma para debates interdisciplinarios sobre el diseño y el entorno construido.
En el marco del Día Internacional de la Luz de la UNESCO, que se celebra anualmente el 16 de mayo, el Daylight Award anunció a sus galardonados/as de 2026. Creado para apoyar la investigación sobre la comprensión científica de la luz natural y su importancia para la salud, el bienestar, los ecosistemas y el diseño arquitectónico, el premio reconoce logros en dos categorías: Luz Natural en la Arquitectura e Investigación sobre la Luz Natural. Este año, los/las arquitectos/as japoneses/as Momoyo Kaijima y Yoshiharu Tsukamoto, de Atelier Bow-Wow, fueron galardonados/as por demostrar cómo la luz natural puede modelar los espacios compartidos y la vida cotidiana. Por su parte, los/las biólogos/as marinos/as Brittany N. Zepernick, Steven W. Wilhelm y R. Michael McKay, de Estados Unidos y Canadá, recibieron el reconocimiento por sus investigaciones sobre los microorganismos acuáticos y sus implicaciones para la salud planetaria y la biodiversidad.
Surgida en ciudades portuarias y barrios de clase trabajadora a lo largo del siglo XIX, la casa shotgun se convirtió en una respuesta duradera a la densidad, el clima y los lotes urbanos acotados, consolidándose como una de las formas domésticas que definieron el sur de los Estados Unidos. Su huella estrecha, su planta secuencial y sus pórticos profundamente sombreados generaron una lógica espacial económica y de gran sensibilidad ambiental mucho antes de que ambos términos se volvieran centrales en el discurso arquitectónico. Desde Nueva Orleans y Mobile hasta Houston y Louisville, las casas shotgun conformaron el tejido físico de barrios moldeados por la migración, el trabajo, la comunidad y la vida cultural. Aunque a menudo se las descartó como construcciones vernáculas ordinarias, esta tipología de vivienda ha encarnado durante mucho tiempo ideas sofisticadas sobre la adaptación al clima, la proximidad social y el crecimiento urbano incremental, convirtiéndose en una de las formas domésticas más influyentes en la historia de la ciudad estadounidense.
La línea curatorial refleja muchas de las ideas desarrolladas a través del trabajo de Amateur Architecture Studio, oficina fundada por Wang Shu y Lu Wenyu en 1997. A lo largo de su trayectoria, sus proyectos han explorado de manera constante la reutilización de materiales recuperados, las técnicas de construcción regionales y la continuidad entre las formas de edificación históricas y contemporáneas. Tanto en contextos urbanos como rurales, el trabajo del estudio suele destacar las tradiciones artesanales, la memoria colectiva y las cualidades espaciales arraigadas en los entornos cotidianos.
El Ministerio de Cultura de Francia anunció el lunes 18 de mayo de 2026 al equipo ganador del concurso "Louvre–Nouvelle Renaissance". El equipo seleccionado para transformar el mundialmente famoso Musée du Louvre está liderado por STUDIOS Architecture, la oficina neoyorquina Selldorf Architects y la firma de arquitectura de paisaje BASE Paysagiste. Esta iniciativa de renovación se anunció en enero de 2025 como una gran intervención para el complejo histórico, tras las preocupaciones expresadas por la dirección del museo respecto a su deterioro. La primera ronda del concurso se llevó a cabo en junio, mientras que en octubre se dio a conocer una preselección de cinco equipos. Según las autoridades francesas, el proyecto tiene un doble objetivo: reparar y transformar el edificio para preservar sus colecciones y, al mismo tiempo, actualizarlo para satisfacer las expectativas del público contemporáneo, incluidos los requisitos de sostenibilidad que plantearán desafíos significativos para el museo en las próximas décadas.
La arquitectura suele presentarse como la expresión visible de su época: sus deseos, su fe en el progreso, su idea del orden. Sin embargo, esta lectura tiende a simplificar las condiciones en las que se producen los edificios, sugiriendo que la arquitectura va a la zaga de la historia cuando, en muchos casos, participa activamente en ella. Pocos períodos lo hacen más evidente que el siglo XX, época en la que la arquitectura se entrelajó profundamente con programas políticos, sistemas económicos y visiones contrapuestas sobre cómo debía organizarse la vida colectiva.
Lo que comúnmente se agrupa bajo la etiqueta del modernismo suele describirse como un proyecto coherente, definido por la claridad formal, el optimismo tecnológico y la ruptura con los estilos históricos. No obstante, esta aparente coherencia se disuelve cuando miramos más allá de sus centros canónicos. Los mismos principios espaciales (la estandarización, la zonificación funcional y la producción industrial) se adoptaron en contextos políticos y económicos que diferían significativamente en sus estructuras y objetivos. Así, un movimiento aparentemente estático se desplegó como un sistema flexible que se reorientaba continuamente según las prioridades de cada régimen. Lo que parecía un lenguaje compartido era, en la práctica, un conjunto de herramientas aplicadas a agendas distintas.
Antes de cualquier diseño o decisión formal, ya pulsaba, en el lugar donde hoy se encuentra la Plaza del Mercado, en el Parque Realengo, Río de Janeiro, un espacio en permanente movimiento. Puestos improvisados, encuentros informales, música, niños y niñas corriendo y personas adultas reunidas bajo cubiertas provisorias componían un paisaje vivo, que delineaba una arquitectura efímera.
En este contexto se inserta el trabajo desarrollado por Carlos Zebulun, Helena Meirelles, Larissa Monteiro, Rodrigo Messina, Francisco Rivas y Juliana Ayako, una de las propuestas ganadoras de los ArchDaily 2025 Next Practices Awards. La gestión y los proyectos urbanos y paisajísticos fueron realizados por el estudio Ecomimesis Soluções Ecológicas, ganador de la licitación realizada por la Alcaldía de Río de Janeiro en 2023.