En un volumen delgado de cubiertas con bordes amarillos, publicado recientemente por la editorial de Oporto Circo de Ideias, el arquitecto Paulo Martins Barata (socio fundador de Promontório) plantea una afirmación engañosamente audaz: que la arquitectura producida en Europa desde la Gran Recesión no pertenece a ninguno de los dos bandos que estructuraron el debate disciplinar más feroz del siglo XX.
The Language of Metamodern Architecture toma prestado su título, con evidente ironía, de la obra de Charles Jencks de 1977, The Language of Post-Modern Architecture, el libro que declaró célebremente la muerte de la arquitectura moderna a las 15:32 del 15 de julio de 1972, con la demolición de Pruitt-Igoe. Su apuesta es que otra muerte, nunca certificada oficialmente, ocurrió alrededor de 2008, y que la arquitectura ha estado viviendo, en su gran mayoría sin percatarse de ello, en lo que creció alrededor de esa tumba.
Durante mucho tiempo, la arquitectura se ha definido por la permanencia. Los edificios se celebran porque perduran, las ciudades porque establecen estabilidad frente a la incertidumbre y los monumentos porque resisten el paso del tiempo. Algunas de las tradiciones urbanas más antiguas de la humanidad surgieron en paisajes donde la permanencia por sí sola nunca habría podido garantizar la supervivencia. A lo largo de los desiertos del norte de África y la península arábiga, los asentamientos en oasis se desarrollaron no como refugios aislados en medio de un páramo vacío, sino como pausas cuidadosamente mantenidas dentro de paisajes que ya estaban moldeados por el movimiento. Mucho antes de que las autopistas y los aeropuertos conectaran continentes, caravanas, personas dedicadas al pastoreo, la peregrinación y el comercio recorrían estos territorios a través de redes de pozos, sistemas de riego, arboledas cultivadas y ciudades de mercado. El oasis nunca fue el final del viaje. Los pozos, los palmerales sombreados, los campos de cultivo irrigados y los mercados de caravanas permitían que comenzara la siguiente etapa del trayecto.
Diseñado por el consorcio de 3XN, B+H Architects y Zhubo Design, el Museo de Historia Natural de Shenzhen ha abierto sus puertas al público en Shenzhen, China. Con una superficie de más de 100,000 metros cuadrados, la institución es el museo de historia natural más grande del sur de China y se encuentra entre los museos de su tipo más grandes del mundo de reciente construcción. Desarrollado como parte de la creciente infraestructura cultural de Shenzhen, el proyecto reúne espacios de exhibición, investigación, educación y áreas públicas en un solo destino cívico. 3XN lideró el diseño arquitectónico; B+H Architects actuó como consultor principal, arquitecto ejecutivo y arquitecto de paisaje; y Zhubo Design aportó la experiencia técnica local y la coordinación normativa a lo largo de todo el desarrollo del proyecto.
El Comité del Patrimonio Mundial de la UNESCOanunció 25 nuevas inscripciones en la Lista del Patrimonio Mundial durante su 48.ª sesión, ampliando el registro internacional con sitios que reflejan una amplia variedad de patrimonio arquitectónico, cultural y natural. Las incorporaciones de 2026 incluyen 19 bienes culturales, cinco sitios naturales y un bien mixto, además de la aprobación de dos modificaciones significativas de límites y una revisión de los criterios de una inscripción existente. Presentes en todos los continentes habitados, los lugares recientemente reconocidos abarcan desde paisajes arqueológicos y centros históricos urbanos hasta arquitectura modernista y patrimonio industrial, lo que subraya la diversidad del entorno construido y el alcance en constante evolución de la conservación del patrimonio.
El lunes 27 de julio, se presentó la terna de finalistas para el Premio Nacional de Arquitectura 2026 en una sesión extraordinaria del Directorio Nacional del Colegio de Arquitectos de Chile. En representación de la institución, los cinco miembros del directorio otorgaron el premio de manera conjunta a los arquitectos Alejandro Aravena Mori y Smiljan Radić Clarke, en reconocimiento a su contribución para posicionar la arquitectura chilena a nivel internacional. Ambos profesionales han sido distinguidos con el Premio Pritzker de Arquitectura: Aravena en 2016 por su trabajo junto a ELEMENTAL, y Smiljan Radić Clarke este año. La institución también reconoció la calidad de sus obras y el aporte de ambos profesionales al desarrollo local de la disciplina, destacándolos como dos figuras clave de la arquitectura surgidas desde un país pequeño en el extremo sur del mundo.
Al examinar la evolución del habitar a lo largo de la historia, se revela que los conceptos de espacio, tiempo, identidad y hogar se extienden mucho más allá de la arquitectura misma. Desde principios del siglo XX hasta el presente, el desarrollo humano ha estado marcado por transformaciones económicas, sociales, culturales y tecnológicas que se aceleran de forma constante. Los avances en las tecnologías de la información y la comunicación han propiciado un mundo de conectividad constante, un fenómeno que, en ocasiones, puede desconectar a las personas de los espacios físicos que habitan. En medio de un flujo cada vez mayor de estímulos, interacciones y plataformas digitales, el habitar compartido a través de múltiples escalas y programas arquitectónicos se presenta tanto como un desafío como una oportunidad para reconectar a las personas con su entorno mediante estrategias de diseño que respalden la libertad de movimiento y la flexibilidad que exige la vida contemporánea.
El Departamento de Cultura y Turismo de Abu Dabi ha anunciado que el Guggenheim Abu Dabi abrirá sus puertas al público el 11 de diciembre de 2026 en la isla de Saadiyat. El museo, diseñado por el fallecido Frank Gehry, se convierte en la cuarta institución de la red global del Guggenheim, sumándose a las sedes de Nueva York, Venecia y Bilbao.
El proyecto se anunció por primera vez en 2006. La construcción comenzó en 2011, se suspendió durante varios años en medio de tensiones económicas y cambios en los contratos, y se reanudó en 2019. La fecha de finalización prevista para 2025, establecida en 2021, se postergó finalmente hasta este diciembre.
Edificio Prefabricado Viña del Mar por ELEMENTAL. Imagen cortesía de ELEMENTAL
El desplazamiento suele entenderse a través del movimiento: el instante en que las personas se ven obligadas a trasladarse de un lugar a otro. Sin embargo, desde la perspectiva de la arquitectura, ese traslado es apenas el inicio de lo que viene después. Es posible que sea necesario reconstruir una vivienda, reubicar a una comunidad entera o restablecer la vida cotidiana en un lugar completamente nuevo. Lo que se pierde con el desplazamiento no siempre es algo que la arquitectura pueda restituir de forma sencilla.
Esta cuestión cobra especial relevancia en América Latina, donde el desplazamiento ha moldeado a las comunidades bajo diversas circunstancias y a diferentes escalas. Lo que ocurre después depende de los motivos del traslado forzoso, de la posibilidad de retornar y de lo que aún se conserva de los espacios habitados. Algunas comunidades logran reconstruir su entorno familiar, mientras que otras deben fundar su vida cotidiana en un sitio completamente nuevo. Estas variaciones determinan el rol que se le exige a la arquitectura.
El Comité del Patrimonio Mundial de la UNESCOha inscrito las "Obras de Aalto", una colección de trece edificios y conjuntos arquitectónicos en Finlandia diseñados por Aino Marsio-Aalto, Elissa Aalto y Alvar Aalto, en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO. Este reconocimiento destaca la trascendencia internacional de un conjunto de obras que contribuyó a redefinir la arquitectura moderna mediante un enfoque centrado en las personas, que prioriza la relación entre los edificios, la vida cotidiana, la naturaleza y el bienestar social. Con proyectos realizados desde finales de la década de 1920 hasta los años ochenta, la selección representa la contribución de Finlandia al Movimiento Moderno, al tiempo que reconoce la práctica colaborativa de los Aalto y su estudio.
La organización del Centro Cultural Europeo de Italia (ECC) ha anunciado los finalistas de los Premios ECC, presentados en el marco de Personal Structures – Confluences, la octava edición de su exposición internacional de arte contemporáneo, que se realiza en paralelo a la Bienal de Arte de Venecia. Abierta al público en Venecia del 9 de mayo al 22 de noviembre de 2026 en el Palazzo Bembo, el Palazzo Mora y los Jardines de Marinaressa, la exposición sirve de escenario para estos premios, que celebran las prácticas artísticas que abordan el tema de la muestra, Confluencias, a través de la investigación, la interdisciplinariedad y el diálogo con el lugar. Las propuestas ganadoras se anunciarán el 22 de noviembre de 2026, durante el evento de clausura de la exposición.
Vista peatonal de la sede del BCIE en Tegucigalpa. Imagen cortesía del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE)
Las naciones de Centroamérica ocupan un estrecho puente terrestre entre México y Colombia, pero no nacieron como países independientes. Surgieron de una sola entidad: la República Federal de Centroamérica en 1823. Aquella federación se disolvió; sin embargo, el ideal de una región unificada nunca murió del todo. En 1951, los gobiernos firmaron la Carta de San Salvador para crear la ODECA, la Organización de Estados Centroamericanos. Cuatro décadas más tarde, el Protocolo de Tegucigalpa de 1991 la reemplazó por el SICA, el Sistema de la Integración Centroamericana, el marco que rige la cooperación regional en la actualidad. En el marco de este proceso de integración, Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua fundaron en 1960 el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), estableciendo su sede en Tegucigalpa. A primera vista, se trata de un complejo de oficinas convencional de finales del siglo XX; no obstante, al observar de cerca su fachada, el edificio se convierte en un manifiesto sobre la identidad. Uno escrito en piedra de cantera rosada proveniente de las mismísimas colinas que rodean la capital hondureña.
Imagine un pasillo. Paredes de concreto a dos metros de distancia, techo bajo, iluminación artificial sin sombras ni gradaciones. Al fondo, una ventana de vidrio blindado y, del otro lado, un agente uniformizado. Usted está en un puesto de entrada. Puede ser en Calais, en El Paso o en Lampedusa. Un espacio anónimo, pero no neutro. Diseñado para que cualquiera entienda que el paso no es un derecho, sino una concesión.
Este pasillo, sin embargo, no es una excepción, sino la expresión de un lenguaje arquitectónico que se repite en las fronteras contemporáneas. Los laberínticos aeropuertos, las estaciones de triaje, los muros; arquitecturas que hacen de la hostilidad un elemento constitutivo del espacio, demostrando que esta trasciende la expresión hermética de quien se encuentra al otro lado del vidrio.
Para Gamboa, el modelo organizativo de Lacol es indisociable de su labor arquitectónica. Constituida como una cooperativa de trabajo, la oficina se estructuró deliberadamente en torno a la toma de decisiones colectiva, en lugar de las jerarquías de los despachos convencionales. Hoy en día, su actividad abarca desde el apoyo a cooperativas de vivienda y el diseño de edificios hasta la gestión de obras y la investigación de estrategias para la transición ambiental, lo que refleja una visión en la que la arquitectura opera en múltiples escalas, desde la política pública hasta el uso cotidiano.
Times Litfest Delhi 2017, celebrado en el India Habitat Centre, en Nueva Delhi, el 26 de noviembre de 2017 por DiplomatTesterMan. Imagen cortesía de Wikimedia (dominio público)
Toda democracia se enfrenta tarde o temprano a la misma pregunta: ¿dónde puede expresarse la ciudadanía?
Las plazas públicas, las marchas y las manifestaciones han funcionado como las expresiones más visibles e impactantes de la opinión colectiva. Persiste en la ciudadanía un deseo creciente de hacerse ver y escuchar en el espacio público. Las manifestaciones, por su propia naturaleza, constituyen momentos de urgencia que surgen cuando el diálogo ha llegado a un punto muerto. Si bien son fundamentales para la democracia, no pueden ser su único lenguaje.
Pocas condiciones han moldeado el discurso arquitectónico contemporáneo con tanta profundidad como la incertidumbre. En bienales, exposiciones y foros internacionales, la arquitectura imagina cada vez más su relación con el mundo a través de la flexibilidad, la reversibilidad y la capacidad de respuesta; cualidades destinadas a hacer frente a las emergencias climáticas, la inestabilidad política y una movilidad humana sin precedentes. Los edificios se diseñan para transformarse, las infraestructuras para evolucionar y las ciudades para albergar condiciones que parecen cada vez más impredecibles. Este énfasis en la agilidad ha expandido la capacidad de la disciplina para abordar el cambio ambiental, ofreciendo estrategias valiosas para un mundo en constante transformación.
No obstante, esta evolución apunta a un cambio más profundo en la forma en que la arquitectura media la condición humana. Durante mucho tiempo, la arquitectura ha funcionado como un mecanismo de orientación existencial: una manera de que la conciencia humana talle una coordenada inteligible en medio de un cosmos indiferente, anclando la memoria y la identidad a un punto fijo. En gran parte del discurso arquitectónico contemporáneo, la incertidumbre aparece cada vez menos como una condición externa que debe mitigarse y más como el horizonte a partir del cual comienza el pensamiento arquitectónico. La experiencia espacial se ve cada vez más moldeada por entornos diseñados en torno a la persistencia del flujo, donde los puntos de referencia estáticos dan paso a condiciones de transformación continua.
Museo Nacional del Ecuador (MuNA) de SANAA, Estudio A0, Caá Porá Arquitectura, Jerome Haferd Studio, Taller Capital Landscape. Imagen cortesía de Jerome Haferd Studio
Un equipo internacional liderado por SANAA, en colaboración con Estudio A0, Caá Porá Arquitectura, Jerome Haferd Studio y Taller Capital Landscape, ha sido seleccionado para diseñar el nuevo Museo Nacional del Ecuador (MuNA) en Quito. Bajo el título "Living Strata", la propuesta fue elegida tras la fase de evaluación final revisada del concurso —que combinó la deliberación del jurado con un proceso de votación pública— y concibe el museo como un paisaje cívico que integra espacios de exhibición, programas públicos y áreas verdes abiertas. Este anuncio da cierre al concurso internacional convocado para diseñar el futuro museo nacional de Ecuador.
En muchos hogares, el acceso se trata como un espacio residual o una estrecha franja de transición antes de que comience la sala de estar. Sin embargo, en los densos interiores de la región de Asia-Pacífico, a veces a pesar de sus dimensiones reducidas, la entrada suele cumplir una función mucho mayor de lo que su tamaño sugiere. Es el umbral que dicta la transición: se filtra la calle, el cuerpo se adapta, se retiran los zapatos, se recibe a las visitas, se negocia la privacidad y comienza el orden doméstico. Antes de que la sala de estar fuera reconocible como espacio interior, la secuencia y el espacio de entrada ya habían escenificado el primer acto del habitar.
El *genkan* japonés es quizás la versión más conocida de esta condición, pero su lógica se extiende mucho más allá de Japón. En departamentos, casas en hilera, viviendas sociales y hogares urbanos compactos, el umbral de entrada se convierte en un dispositivo arquitectónico pequeño pero cargado de sentido. Gestiona tanto la higiene como la secuencia espacial a través de diversos elementos arquitectónicos deliberados. Puede ser un piso rebajado, un muro ensanchado, un pasillo comprimido, un biombo o un pequeño vestíbulo entre la circulación pública y la vida privada. Su importancia no radica en su tamaño, sino en la cantidad de transiciones que alberga.
Colección Glora de VitrA. Imagen cortesía de VitrA
¿Qué define la calidad de un baño más allá de sus funciones básicas? Al ser uno de los espacios más privados del hogar, el baño está estrechamente vinculado a los rituales cotidianos y a los momentos de pausa. Si bien las instalaciones, la circulación y los requisitos técnicos establecen la base práctica, la atmósfera surge de una combinación de decisiones espaciales: cómo el mobiliario se encuentra con el suelo o lo evita deliberadamente, cómo los materiales interactúan con la luz, cómo se integra el almacenamiento y cómo la forma y la proporción moldean la percepción.
Esta semana en la arquitectura, los debates en torno a la vida útil de los edificios, la evolución de las instituciones culturales y el diseño sensible al clima pusieron de relieve cómo la práctica contemporánea se extiende cada vez más allá del momento de la construcción. Desde las discusiones sobre la demolición y la reutilización adaptativa hasta nuevos museos que integran el paisaje y el desempeño ambiental, las novedades de la semana reflejan un cambio en las prioridades sobre la permanencia, la transformación y el valor público. A la par de estos proyectos, importantes anuncios institucionales, que van desde los seleccionados para el Premio Stirling del RIBA hasta la elección de una nueva dirigencia de la UIA, ofrecen una perspectiva de las agendas arquitectónicas que configuran la profesión a diferentes escalas y geografías.
La Antártida no tiene gobierno, población permanente ni economía. Además, desde 1959 carece de un propietario reconocido legalmente, ya que el Tratado Antártico congela cualquier reclamación territorial sobre el continente. Sobre el papel, esto la convierte en lo más parecido en la Tierra a un verdadero bien común. En la práctica, cerca de treinta países operan actualmente más de setenta estaciones de investigación allí, varias de ellas a corta distancia en avión unas de otras, y una de esas estaciones cuenta con una escuela, una capilla, un cementerio y una oficina de registro civil que ha registrado once nacimientos desde 1978.
Nada en esa arquitectura es fortuito, y muy poco se explica únicamente por la ciencia. Construir y abastecer una estación de investigación cuesta millones de dólares en uno de los lugares más hostiles del planeta desde el punto de vista logístico; ningún país asume semejante gasto solo para medir un ozono atmosférico que, en muchos casos, podría medir en un lugar más cercano. Lo que una estación hace, de manera infalible, es reclamar derechos sobre un territorio en el que, por ley, está estrictamente prohibido hacerlo.
Grabado en vivo en la Semana del Diseño de Milán 2026 en colaboración con INDX|GLOBAL, el noveno episodio del podcast Room For Dreams reúne a Rajiv Parekh de Red Architects, Hiren Patel de HPAD y Rudraksh Charan de 42mm Architecture para debatir cómo el diseño puede servir como una herramienta poderosa para la resiliencia emocional y la sanación colectiva.
Las imágenes de las bancas en el parque High Line de Nueva York se difundieron por todo el mundo cuando el proyecto se inauguró en 2009. Surgiendo en diagonal a partir de la misma materialidad y modulación del pavimento, estas piezas pasan de manera fluida del concreto a la madera, evocando las vías del tren que alguna vez ocuparon el lugar. Para resistir décadas de exposición a la intemperie, el proyecto requería una especie de madera de durabilidad excepcional, por lo que se seleccionó el ipé, proveniente de la Amazonia brasileña. Su lento crecimiento produce una madera dura, densa y de baja porosidad, naturalmente resistente al desgaste, la humedad y el deterioro biológico. Sin embargo, la elección desató controversia en su momento debido a las preocupaciones sobre la certificación del manejo forestal de la madera. Esta perspectiva más amplia transforma nuestra manera de pensar sobre los materiales: su origen sigue siendo importante, pero también lo es qué ocurre una vez que la vida útil del edificio llega a su fin.