Como um material concebido para puentes, fábricas y grandes estructuras llegó al banco de la sala de estar, a la estantería del departamento, a la mesa de café? El metal atravesó siglos asociado al esfuerzo, a la máquina y a la monumentalidad —desde las estructuras expuestas de las Exposiciones Universales del siglo XIX hasta la lógica productiva de la industria moderna. Su presencia en el interior doméstico no es un hecho obvio, sino una conquista cultural: la transformación de un material fabril en un elemento de uso cotidiano, íntimo y cercano al cuerpo.
En los últimos años, la comida ha asumido un papel renovado dentro de la arquitectura, no solo como un programa o tipología, sino como una práctica espacial compartida. Más allá de los restaurantes o del diseño de comedores, los espacios de alimentación colectiva se entienden cada vez más como entornos donde coinciden la presencia, el ritual y el tiempo, permitiendo que las personas se reúnan, permanezcan y coexistan. En estos escenarios, el comer no ocurre simplemente dentro del espacio, sino que lo configura de manera activa, transformando temporalmente entornos comunes, prestados o improvisados en lugares de intercambio.
Este cambio es visible en una amplia gama de proyectos construidos, instalaciones y espacios comunitarios que utilizan las comidas compartidas como un medio para reunir a las personas. Iniciativas como Fondo Supper Club plantean el acto de cenar como una plataforma social, utilizando la comida para conectar a artistas, diseñadores/as y comunidades locales a través de la conversación y la colaboración. Asimismo, sit.feast, presentado durante la Semana del Diseño de Milán 2024, abordó la mesa como una instalación espacial donde sentarse y comer en conjunto se convirtió en el medio principal para producir espacio de forma colectiva.
La Fundación Nobel ha presentado la primera propuesta de diseño para el nuevo Centro Nobel, una institución pública cultural y educativa dedicada a la ciencia, la literatura y la paz. Diseñado por David Chipperfield Architects Berlin, el proyecto se construirá a lo largo de Stadsgårdskajen en Slussen, Estocolmo, con un inicio de obras previsto para 2027 y una finalización proyectada para 2031. Concebido como sede permanente para las actividades en torno al Premio Nobel, el edificio busca hacer accesible el trabajo de las personas galardonadas con el Premio Nobel al público general a través de exposiciones, programas públicos e intercambios interdisciplinarios, posicionando al centro como un hito cívico y un referente internacional.
El Museo de Arte Moderno de Louisiana inaugurará, el 22 de enero de 2026, la segunda exposición de su serie Architecture Connecting, centrada en la relación de la disciplina con la ciencia y la investigación en una amplia gama de campos, como la biología, la neurociencia y la antropología. La primera exposición de la serie, Living Structures (2024–2025), contó con la participación de ecoLogicStudio, Atelier LUMA y Jenny Sabin Studio, destacando su trabajo en la intersección de los algoritmos y la naturaleza, así como el desarrollo de métodos que reevalúan la arquitectura sostenible y las consideraciones climáticas. Esta segunda muestra, titulada Memoryscapes, explora las memorias, historias y tradiciones que informan las metodologías de trabajo de DnA_Design and Architecture (Pekín), de la arquitecta Xu Tiantian, y de ATTA – Atelier Tsuyoshi Tane Architects (París).
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Ecophon Solo™ Square. Image Cortesía de Volcan
Más allá de su estética, materialidad o metodología de instalación, el papel de los cielorrasos en la arquitectura contemporánea ya no solo se remite a ocultar estructuras o instalaciones internas en los edificios. Aportando cualidades funcionales como absorción acústica, aislamiento térmico, eficiencia energética, protección contra el fuego, iluminación integrada o facilidad de mantenimiento, las diferentes disposiciones de cielorrasos son capaces de combinar flexibilidad y versatilidad acorde a las diferentes necesidades y usos de sus ocupantes. Interiores de oficinas, restaurantes, consultorios, locales comerciales y demás espacios ganan protagonismo a través de la aplicación de cielorrasos con intenciones y mensajes claros que contar.
En las ciudades de todo el mundo, la arquitectura se despliega continuamente a la escala de las personas y las comunidades, y no solo a través de nuevos edificios, renovaciones u obras monumentales. Los "terceros espacios" son especialmente reveladores. Pensemos en el ámbito culinario a nivel de calle: la manera en que el sentarse, el servicio y la permanencia ocupan el borde de la vía pública suele revelar los códigos culturales y los hábitos espaciales de una ciudad. ¿Qué formas de comensalidad y habitabilidad han surgido en respuesta al clima local, la regulación y las costumbres sociales, y cómo han evolucionado a lo largo del tiempo?
En algunas regiones de Europa, por ejemplo, comer al fresco en Italia o en terrasse en Francia designan formas culturalmente específicas de consumir alimentos en público, trasladando la comida al espacio urbano, en sintonía con el clima, el aire libre y la sociabilidad pasiva de contemplar el paso de la gente. De manera similar, desde la pandemia de COVID-19, la ciudad de Nueva York ha expandido la oferta de comedores al aire libre, lo que refleja un deseo impulsado por la comunidad de interactuar con el paisaje urbano mientras se come: un "tercer lugar" cotidiano a nivel de calle en medio de una metrópoli densa.
Bajo la superficie visible de las ciudades yace una arquitectura invisible. Metros, túneles, sistemas de agua, cables de datos y búnkeres forman una red densa que sostiene la vida urbana permaneciendo, en gran medida, oculta. El suelo bajo nuestros pies no es un vacío, sino un territorio complejo que alberga las infraestructuras, memorias y ansiedades de nuestra época. En los últimos años, a medida que el suelo escasea y las presiones climáticas se intensifican, los/las arquitectos/as y urbanistas han dirigido su mirada hacia abajo, redescubriendo lo subterráneo como una frontera tanto física como conceptual. Diseñar bajo tierra implica interactuar con los mecanismos invisibles que dan forma al mundo de la superficie.
Lo subterráneo ha sido durante mucho tiempo un espacio donde la arquitectura se cruza con la política, la tecnología y las creencias. Desde las catacumbas de Roma hasta los metros industriales de la modernidad, el descenso ha simbolizado tanto la protección como la exposición. El urbanismo del siglo XX transformó este gesto en un sistema: los metros, refugios y servicios públicos redefinieron la sección urbana como un instrumento de gobernanza. Bajo la promesa de eficiencia y progreso, el espacio subterráneo absorbió las ansiedades de una era de guerra, vigilancia y colapso. Su evolución revela no solo cómo construyen las sociedades, sino también a qué le temen.
Hoy en día, el suelo se ha convertido en la nueva frontera de la expansión urbana y la adaptación ecológica. A medida que las infraestructuras digitales, los sistemas de energía y los amortiguadores climáticos migran bajo el nivel del suelo, la arquitectura se enfrenta a un espacio tanto técnico como metafísico: esencial pero marginal, invisible pero decisivo. Pensar en secciones y no en planta es reconocer que las ciudades contemporáneas ya no existen únicamente en sus perfiles urbanos, sino también en sus profundidades. El desafío para la arquitectura no consiste solo en ocupar ese espacio, sino en volverlo legible, transformar lo invisible en conocimiento y lo oculto en un nuevo territorio de diseño.
Al reflexionar sobre la ciudad moderna, Walter Benjamin describió la figura del flâneur, un personaje que camina sin un destino definido, atento a los detalles, a los encuentros fortuitos y a las narrativas que surgen del espacio urbano. Esta manera de habitar la ciudad, configurada por la observación y la apertura a lo inesperado, ha estado en constante tensión con los ideales racionalistas y funcionalistas que guiaron el urbanismo a lo largo del siglo XX. Las calles diseñadas principalmente en función de la eficiencia y el flujo de tránsito rara vez dejan margen para el desvío, la pausa o la coexistencia de diferentes ritmos de vida.
Jane Jacobs también fue una de las voces que cuestionaron esta lógica predominantemente racionalista, al sostener que las calles verdaderamente vibrantes son aquellas capaces de albergar la diversidad de la vida cotidiana, sus intercambios informales y las formas de cuidado y vigilancia natural que de ellos emanan. La coincidencia fundamental entre ambos autores radica en que las calles no son meras infraestructuras para la circulación, sino ecosistemas sociales definidos por las relaciones, los usos y los encuentros que en ellas ocurren.
La Unión Internacional de Arquitectos (UIA), en colaboración con ONU-Hábitat, ha publicado los resultados de la Etapa 1 del tercer ciclo del Premio UIA 2030, dando a conocer los proyectos seleccionados como finalistas regionales. Las propuestas preseleccionadas provienen de postulaciones de las cinco regiones globales de la UIA y pasarán a la segunda etapa de evaluación. Establecido en consonancia con la Agenda 2030 de la ONU para el Desarrollo Sostenible, el marco del premio posiciona al entorno construido dentro de debates más amplios sobre el desarrollo urbano sostenible y los objetivos de las políticas globales.
Abarcando múltiples geografías y escalas, las noticias de arquitectura de esta semana reflejan los debates actuales en torno a la planificación a largo plazo, los marcos institucionales y el rol público de la arquitectura. Las iniciativas urbanas a escala nacional y los grandes desarrollos cívicos muestran cómo se utilizan la planificación y la infraestructura para reorganizar las ciudades y los sistemas territoriales, mientras que la atención paralela a los estadios, equipamientos culturales y proyectos de uso mixto resalta las crecientes ambiciones cívicas de la arquitectura a gran escala. Junto a esto, las entrevistas y los proyectos centrados en el patrimonio ponen en primer plano las prácticas participativas y la cuidadosa reutilización de estructuras existentes, destacando la capacidad de la arquitectura para operar en condiciones sociales y políticas complejas. Además, las plataformas de reconocimiento y los programas profesionales sitúan estas prácticas dentro de un discurso arquitectónico más amplio, ofreciendo una perspectiva sobre cómo se evalúa y comparte la producción contemporánea entre distintas regiones.
Ha comenzado la construcción del nuevo Aeropuerto Internacional de Bishoftu (BIA), diseñado por Zaha Hadid Architects para Ethiopian Airlines Group. El primer ministro de Etiopía, Abiy Ahmed Ali, colocó la primera piedra en la ceremonia de inicio de obras el sábado 10 de enero de 2026. El nuevo aeropuerto se ubicará a unos 40 kilómetros al sur de la capital etíope, Adís Abeba, y está proyectado para convertirse en el aeropuerto más grande de África. La primera fase del proyecto está diseñada para atender a 60 millones de pasajeros al año. Se prevé que las fases posteriores aumenten la capacidad hasta 110 millones de pasajeros anuales, con el respaldo de cuatro pistas y estacionamiento para 270 aeronaves, lo que supera en más de cuatro veces la capacidad del actual aeropuerto principal de Etiopía, según declaraciones del primer ministro.
Los rincones de desayuno surgieron a principios del siglo XX en respuesta a la creciente densidad doméstica y a los cambios en la concepción de la vida cotidiana. Con raíces en el movimiento Arts and Crafts estadounidense y popularizados a través de las viviendas tipo bungalow de las décadas de 1910 y 1920, estos espacios evolucionaron desde el comedor de desayuno victoriano, más formal, hacia áreas compactas e integradas dentro de la cocina. A medida que las casas se volvieron más pequeñas y económicas, los/las arquitectos/as y las empresas de carpintería recurrieron a bancas y mesas fijas para ocupar esquinas, nichos y ventanas salientes que, de otro modo, habrían sido ineficientes. Estos rincones llenos de luz proporcionaron un medio accesible para concentrar las actividades diarias, al tiempo que preservaban el confort y la claridad espacial.
Las selecciones de Color del Año 2026 muestran un cambio hacia paletas matizadas y en capas, así como una sutil calma espacial, dejando atrás los tonos tierra saturados de pronósticos anteriores. Cloud Dancer de Pantone, un blanco suave, establece una base de claridad y sencillez, mientras que Sherwin-Williams y C2 Paint destacan la versatilidad de los neutros de tono medio y los ocres suaves, enfatizando la autenticidad del material y la adaptabilidad en diferentes superficies interiores y condiciones de iluminación. Por su parte, Benjamin Moore y Graham & Brown exploran matices más profundos y atmosféricos que equilibran subtonos cálidos y fríos, en tanto que Behr, Valspar y AkzoNobel introducen verdes apagados y tonos de base azul con el fin de crear interiores reconfortantes, serenos y visualmente atractivos.
La búsqueda de materiales más resistentes, ligeros y duraderos ha guiado a la arquitectura mucho antes de que existieran los polímeros o las fibras de carbono. Uno de los primeros ejemplos a gran escala de materiales compuestos se encuentra en la Gran Muralla China, donde se mezclaron piedra, ladrillos de arcilla y fibras orgánicas —como juncos y ramas de sauce— para crear una estructura resistente y duradera. Estas primeras técnicas revelan una intuición atemporal: al combinar distintos materiales de manera reflexiva, se obtienen propiedades inalcanzables para cualquier elemento por separado. Hoy en día, a medida que el sector de la construcción se enfrenta a urgentes presiones ecológicas, esta intuición se reinterpreta bajo la perspectiva de la sostenibilidad; así, los equipos de arquitectura e ingeniería exploran composites de base biológica, reciclados e híbridos, diseñados no solo en función de su rendimiento, sino también de su circularidad y responsabilidad ambiental.
Snøhetta, en colaboración con el Beijing Institute of Architectural Design (BIAD), ganó el concurso internacional para diseñar el Museo de Arte de Beijing en el distrito de Tongzhou, Beijing. La construcción del proyecto inició oficialmente el 31 de diciembre de 2025, y se prevé que su finalización y apertura al público se realicen en 2029. Concebido como un nuevo hito para la zona oriental de la ciudad, el museo formará parte de la estrategia de desarrollo cultural y cívico de Tongzhou como subcentro de Beijing. Este encargo representa el segundo gran proyecto cultural de Snøhetta en la capital china, después de la Biblioteca de Beijing, inaugurada en 2023 y convertida desde entonces en un referente clave para la arquitectura cívica contemporánea de la ciudad.
Un nuevo museo dedicado a la ciencia de la fibra de carbono abrió sus puertas en Fiorenzuola d'Arda, Italia, el 17 de diciembre de 2025. El proyecto se remonta a 2021 y fue diseñado por CRA–Carlo Ratti Associati en colaboración con el fallecido arquitecto y diseñador italiano Italo Rota. Encargado por MAE, un fabricante de equipos para la producción de fibra de carbono, el proyecto transforma uno de los archivos más grandes del mundo sobre fibra de carbono en un museo dinámico, que une la investigación con la preservación de archivos y convierte este acervo en un espacio de exploración interactiva. El equipo de diseño describe el proyecto como un "museo vivo", un espacio para leer, indagar y conectar ideas.
La historia de la arquitectura de las ciudades norteamericanas en el siglo XX suele caracterizarse por la búsqueda de la renovación urbana. En los Estados Unidos, Boston, Portland y San Francisco son solo algunos ejemplos de cómo los gobiernos municipales priorizaron la infraestructura vial de alta velocidad por encima del tejido urbano existente. En Canadá, Montreal habría seguido esta misma trayectoria de no haber sido por la intervención de diversas figuras a lo largo de su historia, entre las que destaca especialmente Blanche Lemco van Ginkel (1923–2022). Esta planificadora y arquitecta formada en Harvard, junto con su esposo Sandy Van Ginkel, abogó por la preservación del patrimonio urbano al mismo tiempo que aplicaba los principios de la infraestructura modernista.
Tras explorar la adaptabilidad a escala urbana, ahora nos enfocamos en el edificio en sí y, fundamentalmente, en la práctica profesional. ¿Cómo pueden los/las arquitectos/as, desarrolladores/as y consultores/as incorporar la adaptabilidad como un resultado medible y generalizado? Esta pregunta formará parte de la agenda de la Adaptable Building Conference (ABC) el 22 de enero en el Nieuwe Instituut de Róterdam, donde arquitectos/as, ingenieros/as, responsables de políticas y líderes de la industria explorarán el potencial de los edificios adaptables y cómo implementarlos a gran escala.
En un equilibrio entre estética, rendimiento y versatilidad, HIMACS se consolida como la opción de superficie sólida de preferencia para profesionales de la arquitectura y el diseño. Dando un paso más allá, toda la gama de fregaderos y lavabos estándar de HIMACS cuenta ahora con la certificación oficial de SCS, con un mínimo del 8% de contenido reciclado preconsumo. Esta certificación potencia el atractivo técnico y visual del material al ofrecer una opción más sostenible sin comprometer la calidad ni la funcionalidad.
Desde encimeras de baño con lavabos integrados hasta islas de cocina con fregaderos instalados al ras, las formas de HIMACS ofrecen un equilibrio perfecto entre estilo y funcionalidad. Cada componente se integra sin esfuerzo con la superficie de HIMACS circundante, creando un acabado continuo y sin juntas que resulta tan elegante como fácil de mantener.
Render de Qalandiya. Imagen cortesía de RIWAQ – Centre for Architectural Conservation
Qalandiya: el Laberinto Histórico Verde, desarrollado por RIWAQ – Centre for Architectural Conservation, ha sido galardonado con el Gran Premio en los Premios de la Fundación Holcim 2025, en reconocimiento a su enfoque sensible y profundamente contextual de la conservación del patrimonio en Palestina, tras ser seleccionado entre los 20 ganadores de la edición de este año. Ubicado en Qalandiya, al norte de Jerusalén, el proyecto reactiva el centro histórico de un pueblo largamente afectado por la fragmentación política, el abandono y la desconexión espacial. Mediante una estrategia de rehabilitación incremental, el proyecto restaura estructuras deterioradas utilizando saberes tradicionales, mampostería de piedra local y materiales autóctonos, transformando el tejido abandonado en espacios públicos activos, al tiempo que refuerza la resiliencia ambiental a través de estrategias climáticas pasivas e infraestructura basada en el paisaje.
Malabo funcionó como la capital de Guinea Ecuatorial desde la independencia del país de España, el 12 de octubre de 1968, hasta el 2 de enero de 2026, cuando un decreto promulgado por el presidente Teodoro Obiang Nguema Mbasogo oficializó el traslado de la capital a Ciudad de la Paz, ubicada en la provincia de Djibloho. Obiang formalizó el traslado como parte de una reorganización territorial planificada desde hace tiempo. Si bien la antigua capital sigue siendo un importante centro económico en la isla de Bioko, Ciudad de la Paz fue concebida como una capital planificada en el territorio continental de África. La iniciativa para reubicar la capital se remonta a 2008 y su construcción comenzó en 2011. La nueva capital, también conocida como Djibloho (por la provincia) u Oyala, ha sido presentada por el gobierno como un esfuerzo de descentralización destinado a mejorar la accesibilidad a nivel nacional.
Las instituciones culturales representan un campo activo de exploración arquitectónica no construida, lo que refleja cómo los/las arquitectos/as continúan cuestionando el papel de los edificios públicos en la configuración de la vida urbana. En esta edición de Arquitectura no construida, enviada por la comunidad de ArchDaily, las propuestas seleccionadas reúnen una serie de proyectos que abordan museos, centros de exposiciones y edificios diplomáticos como espacios de encuentro público. En lugar de tratar estos programas como tipologías fijas, estas propuestas los plantean como entornos espaciales en evolución a través de los cuales las ciudades se relacionan con la historia, el conocimiento y la representación.
A lo largo de geografías diversas, desde Wenzhou y Helsinki hasta Belgrado, Debrecen, la Ciudad de México y Núremberg, las propuestas exploran distintas respuestas a la arquitectura cultural contemporánea. Estas van desde la reutilización adaptativa de estructuras industriales e ideológicas hasta nuevos edificios integrados en frentes marítimos, parques y barrios residenciales. Mientras algunas enfatizan la continuidad con los contextos históricos, otras experimentan con estructuras más ligeras, estrategias ambientales o nuevas relaciones entre los programas interiores y el espacio público. En conjunto, ofrecen una instantánea de cómo se están reimaginando las instituciones culturales en diversas condiciones urbanas.