
A diferencia de los pisos y los muros, los cielos no son elementos completamente indispensables para el funcionamiento de un espacio. Los cielos son componentes que cubren el techo, generalmente suspendidos desde la parte inferior de la losa, creando un vacío entre ellos. Pero a pesar de no ser imprescindibles, cumplen dos funciones primordiales en un espacio. En primer lugar, pueden ocultar las instalaciones o la propia estructura del edificio, como sus vigas y losas. También crean una superficie regular que puede aportar cualidades estéticas e incluso funcionales al entorno, como la acústica, por ejemplo.










