Emplazado sobre los acantilados de Crimea, el Sanatorio Termal Druzhba parece, más que un edificio, una nave espacial posada en la tierra. Sus formas circulares, cubiertas suspendidas y rampas en espiral evocan una escena de la película Solaris (1972) de Andrei Tarkovsky, donde la arquitectura y la psicología se fusionan en un solo paisaje. Construido entre 1978 and 1985 por Igor Vasilevsky, el complejo fue concebido como un centro termal para quienes trabajaban en la industria petrolera, como parte de la extensa red de sanatorios de la Unión Soviética dedicada a la salud y la recreación.
Más allá de su función como lugar de recuperación, Druzhba —cuyo nombre significa "amistad"— encarnaba una ambición política y estética más amplia. Buscaba fusionar la destreza tecnológica con los ideales restauradores de la modernidad socialista, traduciendo el bienestar colectivo en una forma concreta. Elevándose desde una empinada ladera costera con vista al mar Negro, su enorme estructura desafía la gravedad, sostenida por un núcleo central de concreto del que se extienden alas radiales como las palas de un engranaje gigante. Visto desde la distancia, se percibe simultáneamente mecánico y orgánico, un híbrido entre infraestructura y paisaje.
¿Puede la arquitectura construirse a partir de la comida? Entre el fuego que calienta, los aromas que se esparcen y los cuerpos que se reúnen en torno a la mesa, la aparente banalidad de los actos de cocinar y comer se revela como una danza coreografiada de apropiación y pertenencia espacial. Son gestos que organizan rutinas, generan vínculos y transforman el entorno construido en un lugar vivido. La cocina —doméstica, comunitaria o urbana— deja, así, de ser solo un espacio funcional para afirmarse como un territorio de encuentro.
Sordo Madaleno, en colaboración con építész stúdió y Buro Happold, ha sido seleccionado para diseñar el nuevo Centro de Colecciones de Debrecen, de 43,000 metros cuadrados, para el Museo Húngaro de Historia Natural. Debrecen, la segunda ciudad más grande de Hungría, es actualmente el centro de un importante desarrollo urbano y universitario, que incluye planes para reubicar el Museo Húngaro de Historia Natural desde Budapest hasta el límite del Gran Bosque de Debrecen. El Centro de Colecciones propuesto se concibe como una instalación dedicada al almacenamiento controlado y al estudio de más de 11 millones de objetos, inspirándose conceptualmente en las vasijas de barro tradicionales húngaras, estructuras utilizadas históricamente para proteger y conservar. El proyecto representará el primer encargo cultural en Europa para la oficina de arquitectura mexicana, que opera estudios en Londres y la Ciudad de México.
La renovación del distrito de la cueva Tianbao de la ciudad de Erlang por Liu Jiakun, el ganador del Premio Pritzker de Arquitectura 2025. Imagen cortesía de Arch-Exist
A medida que la comunidad de la arquitectura anticipa el anuncio del Premio Pritzker de Arquitectura 2026, crece una vez más la expectativa en torno a quién recibirá el galardón este año. Aunque la fecha oficial aún no se ha confirmado, el anuncio anual tradicionalmente se realiza a principios de marzo, marcando uno de los momentos más esperados en el calendario de la arquitectura. Establecido en 1979 por la Fundación Hyatt, el Premio Pritzker de Arquitectura es considerado por una gran mayoría como "el máximo honor de la profesión". Cada año, reconoce a un/a arquitecto/a —o arquitectos/as— en vida cuya obra demuestre una contribución constante y significativa a la humanidad y al entorno construido. A lo largo de las décadas, el galardón ha reflejado la evolución de las prioridades dentro de la disciplina, destacando prácticas comprometidas con la equidad social, la responsabilidad ambiental, la experimentación material y la continuidad cultural.
World Monuments Fund (WMF) es una organización independiente dedicada a salvaguardar lugares de gran valor en todo el mundo que enriquecen vidas y fomentan el entendimiento mutuo entre culturas y comunidades. El 10 de febrero, WMF anunció un compromiso de 7 millones de dólares para apoyar 21 proyectos de preservación del patrimonio que se lanzarán en 2026. Estas inversiones impulsarán el trabajo en sitios incluidos en el World Monuments Watch 2025, el programa de defensa basado en nominaciones de WMF, al tiempo que apoyarán nuevas fases de conservación, planificación y capacitación en otros sitios patrimoniales de cinco continentes. Los sitios seleccionados reflejan un amplio rango cronológico y geográfico, desde paisajes culturales antiguos hasta hitos arquitectónicos modernos. Los proyectos destacan la diversidad del patrimonio mundial, abarcando desde jardines mogoles y complejos religiosos otomanos hasta cines modernistas, paisajes mineros industriales, rutas culturales indígenas y santuarios sagrados, al tiempo que ponen de relieve el conocimiento cultural a largo plazo integrado en su preservación.
¿Qué pasaría si los remanentes industriales no fueran residuos, sino el punto de partida del diseño arquitectónico? En la sede de Rieder en Maishofen, Austria, más de 1.300 metros cúbicos de madera, 180 elementos de techo y cientos de fragmentos de concreto reforzado con fibra de vidrio reciclados convergen en un edificio moldeado tanto por la reutilización como por la planificación. La nueva nave de producción, diseñada por Kessler² Architecture, trata los excedentes de materiales como un recurso de diseño. Desarrollado como parte de una inversión a largo plazo en fabricación sostenible, el edificio híbrido de madera y concreto introduce una técnica de fachada que invierte los flujos de trabajo arquitectónicos convencionales: en lugar de diseñar primero y fabricar los componentes después, la envolvente del edificio se genera a partir de los restos de material ya disponibles en el sitio, estableciendo un nuevo lenguaje para la arquitectura industrial.
Preservar edificios históricos exige responder simultáneamente a demandas técnicas, ambientales y normativas, manteniendo al mismo tiempo la continuidad material, cultural y simbólica de lo preexistente. A medida que se consolida la idea de que el edificio más sostenible es el que ya está en pie, y de que la preservación también involucra saberes constructivos, tradiciones materiales y los tejidos sociales de los que surgieron, estos mismos edificios se enfrentan a parámetros contemporáneos cada vez más rigurosos. La eficiencia energética, la seguridad, la reducción de emisiones de carbono y el cumplimiento normativo se han convertido en referencias ineludibles, situando a la arquitectura ante una tensión central: cómo actualizar lo construido sin romper la continuidad que sustenta su valor patrimonial.
Los Juegos Olímpicos de Invierno de Milano Cortina 2026 se inauguraron oficialmente el viernes 6 de febrero con una ceremonia celebrada en cuatro sedes del norte de Italia. El evento principal de apertura tuvo lugar en el estadio de San Siro, uno de los hitos modernistas más significativos de Milán, y combinó danza y artes escénicas en un homenaje a la cultura italiana, con actuaciones de artistas internacionales como la estrella del pop Mariah Carey. Si bien varias competencias ya habían comenzado el 4 de febrero, la ceremonia de apertura marcó el inicio de un programa más amplio de eventos deportivos, sociales y culturales distribuidos entre Milán y las tres áreas alpinas anfitrionas: Cortina d'Ampezzo, Valtellina y Val di Fiemme. Está previsto que los Juegos se desarrollen hasta el 22 de febrero, concluyendo con una ceremonia de clausura en la Arena de Verona, antes de dar paso a los Juegos Paralímpicos, que se llevarán a cabo del 6 al 15 de marzo. Al tratarse de un evento internacional a gran escala, los Juegos Olímpicos imponen exigencias significativas sobre la infraestructura deportiva, las redes de transporte, el alojamiento y la capacidad turística, lo que ofrece los primeros indicios de los impactos urbanos, arquitectónicos y territoriales a largo plazo que la justa deportiva podría dejar tras de sí.
La arquitectura educativa sigue siendo un campo fértil para la exploración de proyectos no construidos, ofreciendo una perspectiva sobre cómo los entornos de aprendizaje pueden evolucionar a la par de los cambiantes valores sociales, ecológicos y pedagógicos. En esta edición de proyectos no construidos, enviados por la comunidad de ArchDaily, las propuestas seleccionadas reúnen una serie de proyectos que examinan escuelas, bibliotecas, guarderías y centros académicos como marcos espaciales para el cuidado, el conocimiento y el desarrollo colectivo. En lugar de entender la educación como un programa fijo albergado en edificios individuales, estas propuestas conciben los espacios de aprendizaje como entornos adaptables moldeados por el paisaje, el clima y la interacción humana.
A través de diversas geografías —desde las laderas del Mediterráneo y los patios de Europa Central hasta ciudades tropicales y modelos de campus distribuidos—, las propuestas exploran distintas respuestas arquitectónicas para la educación contemporánea. Estas abarcan desde jardines de infantes a escala infantil, organizados en torno a árboles y claustros, hasta bibliotecas concebidas como paisajes cívicos, edificios académicos centrados en la biodiversidad y escuelas imaginadas como sistemas urbanos peatonales.
Durante décadas, el patrimonio ha sido más fácil de reconocer desde la calle. Protegemos fachadas, siluetas urbanas y monumentos porque son visibles, estables y legibles como bienes culturales. Sin embargo, la mayor parte de lo que recordamos sobre el habitar tiene que ver con cómo compartimos la comida, nos retiramos, discutimos, cuidamos y descansamos; actividades que ocurren lejos de la vista de todos. Ocurren dentro de las habitaciones. A medida que las plantas libres ceden silenciosamente su lugar a umbrales, pasillos y cerramientos, surge una pregunta más profunda: ¿y si la memoria cultural sobrevive no en lo que la arquitectura muestra, sino en cómo se vive?
Ganador del Segundo Premio + Premio de Estudiantes Buildner: Silent Equilibrium
Buildner tiene el agrado de anunciar los resultados de la cuarta edición de su concurso Architect's Chair Competition Edition 4, una convocatoria internacional anual que invita a arquitectos/as y diseñadores/as de todo el mundo a presentar propuestas para una silla de autor. Siguiendo los pasos de figuras icónicas como Charles y Ray Eames, Ludwig Mies van der Rohe, Marcel Breuer y Arne Jacobsen, los/las participantes tienen la tarea de crear sillas personalizadas que reflejen sus propias filosofías y visiones de diseño.
Nuevas visualizaciones presentadas por WEISS/MANFREDI revelan los planes actualizados para la transformación en curso de La Brea Tar Pits en Los Ángeles, un rediseño integral que integra el museo, el paisaje y las áreas de excavación activas en un campus continuo, público y orientado a la investigación. A la par de la actualización del diseño, los Museos de Historia Natural del Condado de Los Ángeles (NHM) anunciaron la creación del Samuel Oschin Global Center for Ice Age Research, una nueva iniciativa respaldada por la Samuel Oschin Family Foundation que impulsa la reurbanización a largo plazo del sitio. El proyecto de transformación está encabezado por WEISS/MANFREDI como líder de diseño para el museo y el parque, con Gruen Associates a cargo de la arquitectura ejecutiva y el paisajismo, y Kossmanndejong (KDJ)como responsable del diseño de exhibiciones. Los esfuerzos de recaudación de fondos continúan en marcha, con la meta de completar el proyecto antes de los Juegos Olímpicos de 2028 en Los Ángeles.
La recientemente inaugurada exposición matière en résonance ("materia en resonancia") reúne una amplia gama de maquetas y una selección curada de fotografías para presentar la exploración continua de la madera por parte de sauerbruch hutton. La muestra parte de la premisa de que, si bien la era del concreto definió el siglo XX, a principios del siglo XXI se ha observado un resurgimiento mundial de la madera, un material de construcción mucho más antiguo. La madera se presenta como una opción que ofrece "una versión diferente de la modernidad" y como el centro de un renovado interés que despierta antiguos imaginarios colectivos. Durante más de dos décadas, el estudio de arquitectura con sede en Berlín ha explorado las posibilidades de la construcción con madera, desde elementos de fachada hasta estructuras de soporte y sistemas modulares. La exposición refleja los resultados de esta investigación sostenida, potenciando tanto la innovación técnica como las cualidades intrínsecas de la madera en una diversidad de contextos europeos. La exhibición estará abierta al público del 3 al 28 de febrero de 2026 en la Galerie d'Architecture de Paris.
En la imagen: Granito Ambiance Negro F128 PA, Azul Profundo U590 PM/TM, Gris Angora U705 PM/TM, Gris Habana U755 PM/TM, Castaño Brighton H1708 ST17. Imagen cortesía de EGGER
Diseñar un interior es, en muchos sentidos, un ejercicio de orquestación. Del mismo modo que un director de orquesta coordina instrumentos, timbres, ritmos e intensidades para componer una pieza coherente, el/la arquitecto/a reúne materiales, color, luz, textura y proporción para definir la calidad espacial y la atmósfera de un entorno. Ninguna de estas decisiones opera de manera aislada: la elección de una superficie influye en cómo se refleja la luz; un material determinado puede definir cómo envejece un espacio con el tiempo; a su vez, el color afecta directamente la percepción de la escala.
Los materiales derivados de la madera, como los tableros de partículas decorativos, los tableros de MDF o los laminados, pueden entenderse, por lo tanto, como algo más que simples acabados. De fabricación industrial, combinan la selección del diseño, la textura de la superficie y el soporte técnico, definiendo tanto su apariencia como la manera en que un espacio responde al uso, la luz y el paso del tiempo. Factores como la estabilidad dimensional, la facilidad de mantenimiento y la resistencia al desgaste se vuelven parte integral de las decisiones de diseño, especialmente en interiores expuestos a un uso intensivo.
Las ciudades de todo el mundo comparten un objetivo común: volverse más saludables y verdes, con el respaldo de una infraestructura cívica que restaure los ecosistemas y fortalezca la vida pública. La gran pregunta es cómo lograrlo. Los objetivos climáticos globales, los códigos de edificación locales y las normativas municipales orientan cada vez más a quienes diseñan y planifican hacia mejores decisiones. Sin embargo, muchas ciudades aún luchan por traducir estos marcos de referencia en confort cotidiano a nivel de calle y en una protección ecológica a largo plazo. ¿Qué sucedería si la ciudad ya no fuera tratada como una urbe tradicional, sino como un parque nacional?
Los parques nacionales operan mediante sistemas de protección que abordan el territorio como una red de relaciones ecológicas, y no como una simple colección de sitios aislados. Establecen una base común para lo que debe preservarse, mantenerse y hacerse accesible a lo largo del tiempo. Al aplicar esta lógica al entorno urbano, el éxito del modelo puede inspirar orgullo y un sentido de responsabilidad compartida entre los/las diseñadores/as, los/las formuladores/as de políticas y los/las residentes, fomentando un compromiso colectivo con la salud, el hábitat y la infraestructura cívica.
Representación artística del sobrevuelo lunar de Orion. Imagen vía NASA bajo licencia CC BY-NC-ND 2.0
Corría julio de 1969 y los habitantes del planeta Tierra estaban a punto de presenciar un momento histórico para la humanidad: la primera vez que un ser humano pisaba la superficie de la Luna a bordo de la misión Apolo 11. Tras este acontecimiento, la NASA alunizó cinco veces más en la superficie lunar, siendo la última de ellas la de la misión Apolo 17 en 1972. Desde entonces, la humanidad no había intentado regresar a la Luna hasta este año, 2026, cuando se lanzará la nave espacial Orion como parte de la misión Artemis II. Programada para despegar entre febrero y abril de 2026, Orion todavía no llevará personas a la superficie lunar; en su lugar, realizará un sobrevuelo para probar el software y los sistemas. Esto sentará las bases para un alunizaje tripulado real en el polo sur de la Luna como parte de Artemis III en algún momento entre 2027 y 2028, lo que eventualmente abrirá una era completamente nueva en el diseño arquitectónico extraterrestre.
El Shou Sugi Ban es una técnica tradicional japonesa de preservación de la madera que consiste en carbonizar su superficie para crear una capa protectora. Si bien sus orígenes están arraigados en la durabilidad práctica, el método se ha adaptado ampliamente al entorno construido contemporáneo, configurando una estética única y distintiva. Se trata de un material contradictorio: resulta audaz en su lenguaje visual debido a sus tonos oscuros y, al mismo tiempo, se nutre de su entorno natural y lo complementa, lo que permite que las viviendas se implanten con discreción en sus respectivos terrenos.
El acabado carbonizado de las 22 residencias presentadas aquí, distribuidas en Canadá y Estados Unidos, sirve como hilo conductor para hacer frente a climas extremos. Desde frentes lacustres húmedos hasta bosques densos, esta piel carbonizada actúa como un escudo resistente ante diversas condiciones climáticas. Más allá de la mera protección, estas casas demuestran cómo la textura del material cambia con la exposición a la luz, transformándose de un tono mate opaco en la sombra a una superficie brillante con destellos plateados bajo el sol directo. Estos proyectos también ponen de manifiesto la capacidad de esta técnica para definir volúmenes arquitectónicos, utilizando el revestimiento oscuro para crear siluetas nítidas y monolíticas, o para resaltar los vacíos en la masa del edificio, como accesos rehundidos y terrazas protegidas.
En las regiones costeras y selváticas de Costa Rica, la alta humedad y la intensa radiación solar imponen una estrategia arquitectónica centrada en la permeabilidad más que en el cerramiento. A diferencia de las envolventes herméticas que requieren los climas fríos para conservar el calor, la arquitectura costarricense utiliza la envolvente del edificio como un filtro climático para maximizar el intercambio de aire. El principal mecanismo para gestionar estos gradientes térmicos parece ser el voladizo sobredimensionado de la cubierta. Al extender el plano de la cubierta considerablemente más allá de la planta, se genera una barrera permanente de sombra profunda que reduce la ganancia solar y disminuye la temperatura ambiente antes de que el aire ingrese a la estructura. Esta estrategia, combinada con muros permeables o inexistentes, permite un flujo de aire constante, un requisito técnico fundamental para el control de la humedad y la prevención del deterioro de los materiales por moho y descomposición.
¿Qué importa más: mirar al pasado o al futuro? ¿Reconocer trayectorias consolidadas o impulsar caminos aún en construcción? Quizás esta no sea una pregunta con una respuesta única. Tradicionalmente, los premios de arquitectura han funcionado como dispositivos de consagración: han reconocido obras terminadas, trayectorias consolidadas y soluciones ya probadas, la mayoría de las veces bajo una mirada retrospectiva. ¿Qué pasaría, sin embargo, si el reconocimiento dejara de ser un fin en sí mismo y comenzara a operar como un agente catalizador, invirtiendo menos en lo que ya se ha hecho y más en lo que está por venir?
A lo largo de la historia, la reubicación de las ciudades capitales ha estado asociada con frecuencia a momentos de ruptura política, cambios de régimen o a la construcción simbólica de una nación. Desde Brasilia hasta Islamabad, las nuevas capitales solían concebirse como instrumentos de poder centralizado, control territorial o proyección ideológica. No obstante, en las últimas décadas, un conjunto diferente de factores ha comenzado a definir estas decisiones. Más allá de la seguridad o la mera representación, los traslados de capitales contemporáneos se vinculan cada vez más a presiones estructurales como la concentración demográfica, la saturación de la infraestructura, el riesgo ambiental y la gestión de recursos a largo plazo. A medida que las regiones metropolitanas se expanden superando su capacidad para sostener el crecimiento demográfico y las funciones administrativas, los gobiernos recurren a la reconfiguración espacial para hacer frente a los desequilibrios urbanos sistémicos.
Zaha Hadid Architects ha presentado imágenes de su diseño para la remodelación del frente ribereño a lo largo del canal Zhedong, en el distrito de Xiaoshan en Hangzhou, China. El proyecto del Eje Central de Agua de la Bahía de Qiantang contempla una secuencia de parques paisajísticos, terrazas y jardines a lo largo de la cuenca del canal, con lo cual se propone transformar antiguas zonas industriales en un corredor verde que se extiende hacia el centro de la ciudad. Esta propuesta se suma a otras iniciativas de diseño recientes en la zona, entre ellas el Museo de Arte de la Bahía de Qiantang de Snøhetta, proyectado en la confluencia del río Qiantang y el Eje Central de Agua, así como el Puente de Entrada al Gran Canal de Zaha Hadid Architects, un puente peatonal diseñado para conectar el plan maestro Seamless City de la firma, de 800,000 metros cuadrados, en las márgenes este y oeste del Gran Canal.
El desarrollo costero en las grandes ciudades ha sido desde hace mucho tiempo un terreno de oportunidades y disputas, moldeado a la vez por la búsqueda de capital (vistas privilegiadas, escasez de suelo y la promesa de la recuperación de tierras), por las demandas ciudadanas de acceso público y vida colectiva en el borde costero, y por las aspiraciones contemporáneas de sostenibilidad y de una identidad urbana que defina el lugar. Debido precisamente a que estas agendas rara vez coinciden, aprovechar al máximo el potencial de los terrenos en el borde costero nunca es una tarea sencilla.
Sin embargo, en Nueva York y Hong Kong, es posible rastrear las ambiciones de cada ciudad —a pesar de sus distintas estrategias, prioridades y lógicas políticas— a través de una serie de proyectos clave que consolidan sus líneas costeras. Vistos en conjunto, estos proyectos revelan no solo lo que cada metrópoli decide valorar, sino también aquello a lo que está dispuesta a renunciar para poder construir en el límite.
La Comisión Europea y la Fundación Mies van der Rohe han anunciado los siete proyectos finalistas de la edición 2026 del Premio de Arquitectura Contemporánea de la Unión Europea - Premios Mies van der Rohe, que cuenta con el apoyo del programa Europa Creativa de la Unión Europea. Esta selección se presenta tras el anuncio de las 410 obras nominadas en noviembre y la preselección de 40 proyectos revelada a principios de enero. De los siete finalistas, cinco pertenecen a la categoría de Arquitectura y dos a la de Emergente. Según el jurado presidido por Smiljan Radić, las propuestas finalistas representan aportaciones ejemplares para el futuro de la arquitectura europea, pues demuestran cómo la disciplina puede responder de manera simultánea a las condiciones locales específicas y a retos sociales, culturales y ambientales más amplios. Las obras seleccionadas abarcan desde intervenciones en antiguos emplazamientos industriales, pequeños pueblos y áreas urbanas periféricas hasta proyectos cuidadosamente calibrados dentro de grandes ciudades. En todos estos contextos diversos, los proyectos evidencian la capacidad de la arquitectura para transformar entornos ignorados o cotidianos en espacios inclusivos y de alta calidad para habitar, aprender y propiciar el intercambio social.