
¿Puede uno de los materiales más antiguos de la arquitectura seguir influyendo en cómo se abordan hoy en día la sustentabilidad y la fabricación? ¿Qué cambia cuando la cerámica se concibe más allá de su superficie, como un proceso moldeado por la luz, el agua y la arcilla? En la Semana del Diseño de Milán 2026, VitrA —marca que produce superficies cerámicas y para baños, con presencia en el sector de sanitarios y revestimientos— y el estudio de diseño internacional Snøhetta exploran estos interrogantes a través de Ceramics Forged in Light, una instalación inmersiva creada para la exposición INTERNI MATERIAE. El proyecto, enmarcado en un debate más amplio sobre la experimentación material y la producción circular, aborda la cerámica como un material arquitectónico definido por su transformación continua, moldeado a través de la luz, el agua, el calor, el reflejo y la reutilización.
La arcilla cocida se ha utilizado en la construcción durante más de 9,000 años, evolucionando desde la artesanía vernácula hasta convertirse en uno de los materiales de mayor aplicación en el entorno construido. Su durabilidad, resistencia al agua, rendimiento térmico y adaptabilidad lo han convertido en un elemento esencial para fachadas, sanitarios, pisos, superficies arquitectónicas y sistemas estructurales. En la actualidad, las nuevas tecnologías de fabricación amplían estas posibilidades a medida que los/las arquitectos/as y fabricantes se enfrentan a las implicaciones ambientales de la extracción y producción de materiales.








































