Al desplazar la rotación fuera de las bisagras tradicionales y distribuir el peso verticalmente, las puertas pivotantes se desarrollaron para abordar un desafío arquitectónico específico: cómo mover paneles de puertas grandes y pesados con precisión, durabilidad y una mínima interferencia visual. Estos sistemas permiten que las puertas aumenten significativamente en escala, peso y ambición material, desdibujando a menudo la línea entre puerta, muro y superficie arquitectónica. Con el tiempo, esta innovación técnica ha expandido el papel de las puertas en la arquitectura, permitiéndoles funcionar no solo como puntos de acceso, sino también como umbrales espaciales, dispositivos compositivos y elementos expresivos dentro de la envolvente del edificio.
Destacando esta evolución, FritsJurgens creó el concurso Best Pivot Door Contest para exhibir proyectos donde convergen la precisión de la ingeniería y la intención arquitectónica. Fundada en los Países Bajos, la empresa es reconocida internacionalmente por sus sistemas de pivote ocultos, capaces de soportar puertas excepcionalmente grandes y pesadas. Estos sistemas otorgan a los/las arquitectos/as una mayor libertad en cuanto a escala y materialidad, al tiempo que mantienen la precisión, la confiabilidad y la claridad arquitectónica.
"¿Café o té?" es una de esas frases que nos acompañan en los contextos más diversos: se escucha en aviones, después de una comida, en salones de hoteles y en salas de reuniones. Parece una pregunta menor —una mera preferencia, un desvío rápido en el guion de servicio—. Sin embargo, también encierra una silenciosa herencia cultural. El té llega con la larga historia del ritual y el ritmo doméstico, vinculado a antiguas geografías comerciales y a la etiqueta cotidiana. El café, en cambio, llega con un linaje diferente de circulación, que más tarde se industrializó en la cafetería moderna y sus rituales de cara al público. En cualquiera de los dos casos, la bebida nunca es solo una bebida; es una relación ensayada con el tiempo y el espacio.
En el este de Asia contemporáneo, no obstante, la pregunta entre "café o té" se lee cada vez más de otra manera: de forma imperceptible o subconsciente, se está convirtiendo en una elección sobre dónde se quiere estar. Cada bebida conlleva ahora una expectativa espacial. El café implica un espacio que se puede ocupar, a menudo un lugar para hacer una pausa, trabajar, reunirse o refrescarse. El té, a pesar de estar culturalmente omnipresente, aparece de forma más difusa por la ciudad: a veces como un destino específico, a veces como un quiosco de alta frecuencia y, muy a menudo, como un elemento predeterminado e integrado dentro de las tipologías gastronómicas. Como resultado, una pregunta planteada en términos de gusto ha comenzado a funcionar como un sutil indicador de preferencia espacial: si se busca permanencia o velocidad, resguardo o flujo, un tercer lugar o un nodo rápido en la calle.
A lo largo de las últimas dos semanas, la comunidad de ArchDaily Brasil nominó más de 14 mil proyectos, lo que dio como resultado 15 finalistas que representan algunas de las obras arquitectónicas más emblemáticas publicadas en el último año. En su 10.ª edición, el Premio Obra del Año busca reconocer lo mejor de la arquitectura en los países de lengua portuguesa, a partir de la elección de los propios lectores. Los finalistas componen un retrato del estado actual de la arquitectura, ya sea en proyectos residenciales, urbanos, culturales u otros programas.
Representando a Brasil y Portugal, los 15 proyectos reflejan las necesidades de sus contextos específicos a través de soluciones creativas propuestas por los/las arquitectos/as locales. Desde reformas de interiores hasta intervenciones urbanas de gran escala, pasando por residencias unifamiliares y proyectos comunitarios, la selección es heterogénea, pero está unida por un rasgo común: el reconocimiento del público, que busca ver representadas sus propias aspiraciones.
https://www.archdaily.cl/es/1093226/los-15-finalistas-del-premio-obra-del-ano-2026-de-archdaily-brasilArchDaily Team
Con veinte metros de altura y cuatro mil años de antigüedad, la Deffufa Occidental se eleva sobre los huertos de palmeras datileras contiguos y los restos de la antigua ciudad en el desierto. Se trata de un antiguo edificio religioso y administrativo situado cerca de la actual ciudad sudanesa de Kerma. Su importancia no radica únicamente en su antigüedad y tamaño, sino también en el hecho de ser uno de los edificios de adobe más antiguos del mundo. Y como también lo atestiguan las cercanas casas de adobe, la tierra es un material de uso continuo desde la antigüedad hasta nuestros días. Sin embargo, los debates en torno a los sistemas constructivos contemporáneos han ignorado en gran medida este material fundamental. No obstante, algunos/as arquitectos/as del continente africano están cambiando esta situación.
San Diego, California. Foto de Samuel Ramos en Unsplash
Muy cerca de la frontera con México, en el extremo suroeste de los Estados Unidos, se encuentra la ciudad de San Diego. Su historia urbana comenzó en 1769 con la llegada de una expedición militar española al mando de Gaspar de Portolá, lo que marcó el primer asentamiento permanente en el territorio que entonces se conocía como Alta California. Sin embargo, a diferencia de las capitales administrativas y poblaciones formalmente urbanizadas de México y Centroamérica, San Diego se concibió como un puesto de avanzada fronterizo. En la actualidad, se ha convertido en la segunda ciudad más grande de California, solo por detrás de Los Ángeles, y su traza urbana narra una historia de herencia hispana que se entrelaza con el entorno cultural contemporáneo de los Estados Unidos.
Al escribir estas líneas, un artículo de Martyn Evans se preguntaba '¿Está la arquitectura en crisis?'. Ese mismo año, Reinier de Graaf publicó el libro 'Architecture Against Architecture', donde planteaba catorce problemas de la profesión y la disciplina. La cuestión sobre la crisis en la arquitectura es un tema recurrente. Al referirse a ella como profesión, esta interrogante asoma sobre todo cuando se prevén o se sufren crisis económicas. Al mismo tiempo, persisten las dudas sobre la eficacia de la arquitectura para hacer frente a los problemas más urgentes del planeta y de la sociedad: vivienda, cambio climático y desarrollo humano. Una de las iniciativas que intenta responder a estas interrogantes es MASS, fundada en Ruanda poco después de la crisis financiera de 2008. La clave está en su nombre, cuyas siglas en inglés significan Modelo de Arquitectura al Servicio de la Sociedad (Model of Architecture Serving Society). MASS nació como una forma diferente de ejercer la arquitectura.
A medida que los requisitos técnicos de las envolventes de los edificios han evolucionado, el comportamiento frente al fuego se ha convertido en un criterio clave en el diseño de fachadas ventiladas. Ante este escenario, los análisis ya no se centran únicamente en la reacción individual de los materiales, sino también en la respuesta conjunta de toda la envolvente ante posibles escenarios de propagación exterior del fuego.
Cuéntale al agua lo que la arcilla mantuvo en secreto. Imagen cortesía de Ola Hassanain
Ola Hassanain es una arquitecta y artista sudanesa que trabaja en los Países Bajos y que expondrá en la Bienal Panafricana de Arquitectura en Nairobi, Kenia, a finales de 2026. Estos tres lugares relatan la relación del entorno construido con el agua, ilustrando las continuas batallas entre las fuerzas amorfas de la naturaleza —los ríos y los mares— y los intentos humanos por moldearlas y controlarlas. En la mayoría de los casos, se trata de iniciativas de extracción. Las catástrofes ocurren como resultado de los excesos de estas acciones, de su mala gestión, o de una combinación de ambos factores.
En la imagen: Granito Ambiance Negro F128 PA, Azul Profundo U590 PM/TM, Gris Angora U705 PM/TM, Gris Habana U755 PM/TM, Castaño Brighton H1708 ST17. Imagen cortesía de EGGER
Diseñar un interior es, en muchos sentidos, un ejercicio de orquestación. Del mismo modo que un director de orquesta coordina instrumentos, timbres, ritmos e intensidades para componer una pieza coherente, el/la arquitecto/a reúne materiales, color, luz, textura y proporción para definir la calidad espacial y la atmósfera de un entorno. Ninguna de estas decisiones opera de manera aislada: la elección de una superficie influye en cómo se refleja la luz; un material determinado puede definir cómo envejece un espacio con el tiempo; a su vez, el color afecta directamente la percepción de la escala.
Los materiales derivados de la madera, como los tableros de partículas decorativos, los tableros de MDF o los laminados, pueden entenderse, por lo tanto, como algo más que simples acabados. De fabricación industrial, combinan la selección del diseño, la textura de la superficie y el soporte técnico, definiendo tanto su apariencia como la manera en que un espacio responde al uso, la luz y el paso del tiempo. Factores como la estabilidad dimensional, la facilidad de mantenimiento y la resistencia al desgaste se vuelven parte integral de las decisiones de diseño, especialmente en interiores expuestos a un uso intensivo.
La arquitectura educativa sigue siendo un campo fértil para la exploración de proyectos no construidos, ofreciendo una perspectiva sobre cómo los entornos de aprendizaje pueden evolucionar a la par de los cambiantes valores sociales, ecológicos y pedagógicos. En esta edición de proyectos no construidos, enviados por la comunidad de ArchDaily, las propuestas seleccionadas reúnen una serie de proyectos que examinan escuelas, bibliotecas, guarderías y centros académicos como marcos espaciales para el cuidado, el conocimiento y el desarrollo colectivo. En lugar de entender la educación como un programa fijo albergado en edificios individuales, estas propuestas conciben los espacios de aprendizaje como entornos adaptables moldeados por el paisaje, el clima y la interacción humana.
A través de diversas geografías —desde las laderas del Mediterráneo y los patios de Europa Central hasta ciudades tropicales y modelos de campus distribuidos—, las propuestas exploran distintas respuestas arquitectónicas para la educación contemporánea. Estas abarcan desde jardines de infantes a escala infantil, organizados en torno a árboles y claustros, hasta bibliotecas concebidas como paisajes cívicos, edificios académicos centrados en la biodiversidad y escuelas imaginadas como sistemas urbanos peatonales.
Al funcionar con solo cinco notas, la escala pentatónica establece un sistema musical estable e intuitivo en el cual la claridad estructural permite la variación sin riesgo de una disonancia excesiva. A partir de esta estructura consolidada, que constituye la base de innumerables estilos musicales —sobre todo de la música popular—, el blues introdujo una inflexión decisiva al incorporar notas adicionales a la escala. Sin entrar en tecnicismos excesivos, se trata de sutiles desviaciones tonales, de pequeñas disonancias asociadas a menudo con un sonido más melancólico, conocidas como blue notes. Ejecutadas de manera fugaz en lugar de como acentos enfáticos, tensionan brevemente el sistema, aportando expresividad y profundidad al mismo tiempo que mantienen intacta la estructura subyacente.
Si en la música la escala de blues opera mediante una sutil desviación que «condimenta» la estructura de base, un principio similar puede identificarse en la arquitectura. Aunque las comparaciones entre diferentes lenguajes artísticos siempre resultan delicadas, es posible reconocer proyectos que encuentran su fuerza expresiva no en la ruptura, sino en inflexiones localizadas introducidas dentro de sistemas claros, ya sea de modulación, sustracción, materialidad o tipología. Los desplazamientos y asimetrías localizados funcionan como tensiones internas que no comprometen la coherencia del conjunto, revelando cómo la expresividad puede surgir de la desviación controlada más que de la excepción permanente.
Fundada por Oliver Thomas, la ATN Summit es la primera conferencia insignia de Archi-Tech Network, que marca cinco años desde que la plataforma comenzó como una iniciativa comunitaria para compartir conocimientos prácticos sobre arquitectura. El encuentro, que se llevará a cabo los días 18 y 19 de marzo de 2026 en Londres, la ATN Summit reúne a profesionales de la arquitectura, la tecnología y la innovación del sector para explorar cómo las tecnologías emergentes están transformando la práctica profesional. Diseñada como un evento de alta producción impulsado por ideas, la cumbre refleja la evolución de ATN desde una conversación informal en línea hacia una plataforma global comprometida activamente con el futuro del entorno construido.
Wonder Cabinet / AAU ANASTAS. Imagen cortesía de AAU ANASTAS
Entre los ganadores del Premio Aga Khan de Arquitectura 2025 se encuentra AAU Anastas con su proyecto Wonder Cabinet en Palestina, cuyo objetivo central es servir de refugio para la cultura y la creatividad, además de tender un puente entre el diseño y la producción. Más allá de esta significativa obra, AAU Anastas —que opera desde sus oficinas en Belén (Palestina) y París (Francia)— ha consolidado un amplio portafolio desde 2015. Entre sus trabajos más destacados se encuentran Dar Al Majous, una restauración en Belén que desafía los límites entre los ámbitos doméstico y público; el Palacio de Justicia de Tulkarm (2015), uno de sus primeros proyectos, el cual redefinió la noción de civismo y encuentro social en una destacada esquina de la ciudad; y The Flat Vault, una intervención comercial que añade una bóveda de piedra yuxtapuesta a la tienda de un monasterio existente, vinculada a una iglesia construida por los cruzados en el siglo XII.
Entre estas notables obras, es probable que Wonder Cabinet haya captado la atención del jurado no solo por su refinada ejecución y compleja espacialidad, sino también por su funcionamiento como plataforma generadora de dinámicas sociales, diluyendo la frontera entre la infraestructura social y la arquitectura. Concebido para potenciar la cultura, la creatividad, el diseño y la producción, el edificio aspira a albergar a profesionales de la arquitectura, el diseño, la gastronomía, la artesanía y las artes sonoras y visuales, entre otras disciplinas. De manera significativa, el proyecto encarna el espíritu señalado por el jurado de 2025 —que caracterizó este ciclo como un año para fomentar la resiliencia y el optimismo a través del diseño— al demostrar cómo la arquitectura puede actuar, de forma simultánea, como catalizadora de la comunidad y del desarrollo emprendedor.
En 2012, Cities Without Ground: A Hong Kong Guidebook ofreció una de las documentaciones más claras de una condición que muchos/as habitantes experimentan de manera intuitiva pero rara vez nombran: la dependencia de Hong Kong de un urbanismo elevado en un segundo nivel. Mediante dibujos y una cartografía minuciosa, el libro capturó cómo las redes peatonales de la ciudad se elevan sistemáticamente por encima de la calle—separando a los peatones del tráfico, extendiendo el frente comercial más allá del nivel del suelo y lidiando con una topografía montañosa donde la circulación "plana" suele ser una hazaña de la ingeniería. Desde su publicación, estos sistemas no han hecho más que ganar protagonismo—not solo por su enorme complejidad espacial, sino por la forma en que redefinen el espacio público como algo continuo pero selectivo, conectivo pero curado.
No obstante, esta fascinación siempre ha traído consigo una inquietud paralela. Los pasajes elevados pueden ser generosos y eficaces, ofreciendo un tránsito resguardado y una conectividad confiable. Sin embargo, también plantean interrogantes persistentes: ¿hacia dónde conducen estas rutas?, ¿quiénes logran conectarse? y ¿qué tipo de programas son convocados—o excluidos—por este nivel de circulación "privilegiado"? La ciudad del segundo nivel no solo esquiva los vehículos; también puede dejar de lado a la calle como escenario cívico. Con el tiempo, corre el riesgo de desviar la atención arquitectónica de la vida pública a nivel del suelo, eximiendo a los/las diseñadores/as de tener que negociar la escala peatonal, las fachadas y la compleja reciprocidad de la calle. En sus peores momentos, el resultado es un paisaje de conjuntos de podios y megaestructuras selladas—edificios que simulan conectividad en el Nivel 2 mientras permanecen indiferentes al barrio en el Nivel 0.
El patrimonio, en el diseño de interiores, rara vez se limita a una cuestión de mera preservación. Con mayor frecuencia se presenta como una fricción: el encuentro entre lo que un edificio ya es —la lógica de su planta, sus cicatrices, sus inconsistencias estructurales— y lo que la vida contemporánea le exige.
Algunos de los proyectos más convincentes de hoy en día no son aquellos que «restauran» un interior para devolverlo a un momento único, ni los que borran el pasado bajo una nueva piel homogénea. Son aquellos que orquestan una relación entre lo antiguo y lo nuevo, permitiendo que el contraste haga más que simplemente contar una historia, y transformando ese choque en una herramienta pragmática para la construcción, el presupuesto y los tiempos de ejecución.
"No hay espacio sin acontecimiento, ni arquitectura sin acción". Cuando Bernard Tschumi escribió estas palabras, estaba articulando un principio fundamental de la práctica de la arquitectura. La arquitectura se trata del comportamiento. Cada trazo sobre un plano es una propuesta de cómo se moverán los/las ocupantes o qué acciones serán posibles.
Dibujar es proyectar arquitectónicamente una realidad. Sin embargo, aun con este poder, la arquitectura no impone órdenes. No dicta instrucciones ni exige obediencia, sino que opera a través de un control sutil: un modo de influencia que moldea el comportamiento al estructurar la percepción y guiar la atención.
A menudo se describe al sudeste asiático como una especie de patio de recreo arquitectónico, un escenario donde los ideales modernos y contemporáneos se han puesto a prueba a escala real a través de edificios singulares e icónicos. Es fácil trazar un linaje a través de los nombres que han ayudado a dar forma al imaginario del horizonte urbano de la región: el Lippo Centre de Paul Rudolph en Hong Kong y The Concourse en Singapur; el OCBC Centre de I.M. Pei y la Torre del Banco de China en Hong Kong; la Corte Suprema de Singapur de Norman Foster y el edificio principal del HSBC en Hong Kong; el Ayuntamiento de Hong Kong de Ron Phillips, y Marina Bay Sands de Moshe Safdie. Sin embargo, esta historia familiar —narrada a través de objetos, colonialismo, autorías y formas de autor— corre el riesgo de pasar por alto una capa de influencia más profunda y trascendental: las lógicas de planificación y los marcos de infraestructura que, de manera silenciosa, han estructurado la forma en que estas ciudades se expanden, se densifican y distribuyen la vida cotidiana.
La inteligencia artificial ha permeado casi todos los rincones de los flujos de trabajo profesionales, impulsando a la industria de la arquitectura a replantearse su funcionamiento. Para adaptarse a esta transición, las firmas se enfrentan hoy a los límites de un modelo que ha cambiado muy poco en las últimas décadas.
Lo que ha cambiado de manera notable es la presión sobre la productividad. Hoy en día, se espera que los despachos entreguen más trabajo, con mayor rapidez y precisión, al tiempo que gestionan presupuestos más ajustados, normativas complejas y las crecientes expectativas de la clientela. En la práctica, esto se traduce en plazos de entrega comprimidos y una demanda constante de rigor que deja poco margen de error. Con frecuencia, gran parte de esta presión recae sobre un pequeño grupo de personas que concentran el conocimiento crítico del proyecto.
El anuncio del Premio Obra del Año 2026 está cerca, con solo dos días restantes para el cierre de la etapa final de selección. Los tres proyectos ganadores se darán a conocer el 16 de abril, tras tres semanas de votación pública. Los 15 finalistas componen un retrato del estado actual de la arquitectura según la opinión del público, que ha estado votando por sus obras favoritas.
Conoce los 15 finalistas y forma parte de un jurado imparcial responsable de elegir los proyectos más relevantes del último año construidos en países de lengua portuguesa. En esta etapa final, cada persona puede votar por un proyecto al día hasta el 15 de abril a las 19:00 (hora de Brasilia).
https://www.archdaily.cl/es/1093277/ultimos-dias-para-votar-por-los-las-finalistas-del-premio-obra-del-ano-2026-de-archdaily-brasilArchDaily Team
Tres proyectos brasileños fueron elegidos ganadores del Premio Obra del Año 2026 por el público de ArchDaily Brasil. Tras tres semanas de votación pública, más de 700 proyectos se redujeron a 15 finalistas, concluyendo el proceso con tres grandes ganadores que representan lo mejor de la arquitectura lusófona.
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La arquitectura residencial sigue ofreciendo un terreno fértil para la exploración de proyectos no construidos, revelando cómo los/las arquitectos/as responden al sitio, al clima y a las preexistencias a escala doméstica. En esta edición de No Construido, enviada por la comunidad de ArchDaily, los proyectos seleccionados reúnen una serie de propuestas que reconsideran la vivienda no como un objeto aislado, sino como un sistema espacial moldeado por su entorno. Estas obras posicionan a la arquitectura como un marco de negociación entre el suelo, la materia y el habitar, emergiendo a menudo de forma directa de las condiciones del sitio.
A través de geografías diversas, desde Kerala y Cartagena hasta Amán, Tromsø y Zwolle, los proyectos demuestran respuestas variadas a la arquitectura doméstica. Entre ellos se encuentran viviendas urbanas compactas organizadas mediante una estratificación vertical, casas con patio parcialmente enterradas en el terreno, residencias adaptadas a pendientes pronunciadas y transformaciones tipológicas condicionadas por normativas urbanísticas. Algunos proyectos exploran secuencias espaciales lineales arraigadas en proporciones tradicionales, mientras que otros organizan la vida doméstica en torno a atrios o vacíos excavados que regulan la luz, la ventilación y la privacidad. En su conjunto, estas propuestas analizan cómo la casa puede estructurarse a través de la sección, el material y el comportamiento ambiental en lugar de priorizar la expresión formal.
Trabajo de documentación en Deir ez-Zor. Imagen cortesía de Deir ez-Zor Heritage Library
La histórica ciudad de Deir ez-Zor, al este de Siria, ha sufrido innumerables calamidades tras el estallido de la guerra en 2011. Luego de la destrucción provocada por los encarnizados combates entre grupos armados y el gobierno central, así como por la ocupación de ISIS, el terremoto de febrero de 2023 trajo consigo aún más devastación. Sin embargo, detrás de las noticias se esconde una ciudad antigua cuyos orígenes se remontan a los albores de la civilización a orillas del río Éufrates, con una arquitectura viva de los períodos otomano y del Mandato francés. Ganadora de los ArchDaily 2025 Next Practices Awards, la Deir ez-Zor Heritage Library busca revitalizar la ciudad y apoyar una reconstrucción consciente mediante la documentación y promoción de su patrimonio edificado.
Los árboles suelen ser lo primero en desaparecer cuando comienza la construcción. Despejar el terreno ha sido durante mucho tiempo uno de los actos más inmediatos de la arquitectura: eliminar lo existente para dar cabida a algo nuevo. Cuando se preserva la vegetación, por lo general se la trata como una capa secundaria, reincorporada como paisaje en lugar de estructurar el proyecto en sí mismo.
Sin embargo, algunos proyectos parten de un punto de partida distinto. En lugar de comenzar desde un terreno en blanco, trabajan con lo que ya está allí. Los árboles permanecen en su lugar, no como elementos para encuadrar, sino como condicionantes que influyen en la organización del espacio, el ingreso de la luz y la manera en que la arquitectura toma forma.
En un momento en que se exige a la arquitectura responder de manera más directa a las presiones ambientales y sociales, el pabellón de España para la Capital Mundial del Diseño Frankfurt Rhein-Main 2026 se posiciona como algo más que una instalación temporal. Si bien la materialidad ocupa el centro de su diseño, el proyecto explora cómo una infraestructura cultural reversible puede activar el espacio público sin necesidad de una edificación permanente. Los debates en torno al uso de materiales, la economía circular y la reutilización en la arquitectura están estrechamente vinculados a los contextos culturales, las condiciones ambientales y las influencias históricas que revelan cómo el tiempo moldea el entorno construido. Más allá de su construcción, el pabellón de España expresa su identidad al reinterpretar el método arquitectónico de Antoni Gaudí, creador de la Sagrada Familia y el Park Güell. Asimismo, demuestra cómo los sectores creativo e industrial de España abordan los desafíos actuales mediante soluciones constructivas innovadoras.