El desarrollo costero en las grandes ciudades ha sido desde hace mucho tiempo un terreno de oportunidades y disputas, moldeado a la vez por la búsqueda de capital (vistas privilegiadas, escasez de suelo y la promesa de la recuperación de tierras), por las demandas ciudadanas de acceso público y vida colectiva en el borde costero, y por las aspiraciones contemporáneas de sostenibilidad y de una identidad urbana que defina el lugar. Debido precisamente a que estas agendas rara vez coinciden, aprovechar al máximo el potencial de los terrenos en el borde costero nunca es una tarea sencilla.
Sin embargo, en Nueva York y Hong Kong, es posible rastrear las ambiciones de cada ciudad —a pesar de sus distintas estrategias, prioridades y lógicas políticas— a través de una serie de proyectos clave que consolidan sus líneas costeras. Vistos en conjunto, estos proyectos revelan no solo lo que cada metrópoli decide valorar, sino también aquello a lo que está dispuesta a renunciar para poder construir en el límite.
El patrimonio arquitectónico suele describirse como aquello que sobrevive al paso del tiempo. Sin embargo, la supervivencia no explica por qué ciertos edificios se conservan mientras otros desaparecen. Muchas obras que hoy están protegidas como patrimonio cultural fueron en su momento criticadas, cuestionadas o abiertamente rechazadas; se les acusó de estar socialmente desencaminadas, de tener fallas materiales o de ser simbólicamente desmesuradas. Con el tiempo, no obstante, estas mismas deficiencias se han vuelto fundamentales para su significado, a medida que el patrimonio se revela como un proceso de interpretación lento e inestable.
La arquitectura contemporánea opera bajo un escrutinio intenso, presionada por la responsabilidad ambiental, la equidad social, la volatilidad económica y el acelerado cambio tecnológico. Se espera que los edificios funcionen de manera ética, eficiente y simbólica, a menudo simultáneamente. Como consecuencia, el fracaso arquitectónico ya no es una excepción, sino una condición cada vez más común. Los proyectos envejecen más rápido, los materiales revelan sus limitaciones antes y las estrategias urbanas quedan desfasadas rápidamente respecto a las cambiantes realidades políticas, sociales y ambientales.
En la traducción de la realidad tridimensional a un plano bidimensional, la axonometría se posiciona como uno de los sistemas gráficos de representación que fundamentan el lenguaje de los y las profesionales de la arquitectura y el diseño. Junto con las plantas, secciones y elevaciones, sus despieces o vistas explotadas suelen destacar por su capacidad para estudiar las múltiples capas que componen un proyecto. Si bien la axonometría también se emplea en otras disciplinas como la ingeniería y el urbanismo, demuestra constantemente su capacidad para funcionar como algo más que una mera herramienta de representación: no solo fortalece la comprensión de los procesos constructivos, materiales y sistemas estructurales de un proyecto, sino que también amplía la comunicación de las ideas y los procesos de diseño que le dan forma.
Lu Wenyu —cofundadora de Amateur Architecture Studio junto al ganador del Premio Pritzker Wang Shu— ha dado forma a muchas de las obras más emblemáticas de la oficina en toda China, incluyendo el Museo de Historia de Ningbo y el Campus Xiangshan de la Academia de Arte de China en Hangzhou. Aunque a menudo trabaja fuera del foco de atención, su liderazgo es inconfundible en la disciplina de ejecución y en los roles que ha asumido: en 2003, junto con Wang Shu, fundó el Departamento de Arquitectura de la Academia de Arte de China, donde también se desempeña como directora del Centro de Construcción Sostenible. Su práctica profesional y su labor docente forman un ciclo recíproco: la investigación realizada en los talleres de la Academia de Arte de China se integra continuamente en las estrategias de construcción en obra, mientras que las lecciones aprendidas en el terreno regresan al aula en forma de inteligencia material, más que como teoría abstracta.
Villa Olímpica de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 (HARUMI FLAG). Imagen vía Wikimedia Commons CC 2.0
Con los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina 2026 en marcha, vale la pena analizar cómo la Villa Olímpica ha evolucionado de ser una solución puramente funcional a convertirse en un proyecto urbano estratégico. De complejos habitacionales improvisados a piezas clave de regeneración urbana, las villas olímpicas han funcionado reiteradamente como experimentos a gran escala sobre cómo pueden construirse sectores de la ciudad en periodos muy cortos.
Diseñados bajo una intensa presión temporal y para una población sumamente específica, estos entornos revelan ideas cambiantes sobre la vivienda, la vida colectiva y el legado urbano de los megaeventos. A través de sus distintas ediciones, la Villa Olímpica refleja cómo se entrelazan los eventos, la vivienda y las ciudades bajo condiciones de urgencia.
A diferencia de muchos programas industriales tradicionalmente ocultos detrás de fachadas neutras y espacios herméticos, las destilerías contemporáneas a menudo exponen sus procesos productivos como parte esencial de la experiencia arquitectónica. El calor de los alambiques, los vapores de la destilación o los recorridos de la materia prima dejan de ser meras operaciones técnicas para asumir un protagonismo espacial.
Aunque producen bebidas distintas, los proyectos seleccionados a continuación comparten desafíos arquitectónicos similares. Todos deben organizar flujos industriales, controlar condiciones específicas de temperatura, ventilación y almacenamiento, además de compatibilizar las áreas técnicas con los recorridos de las visitas públicas. Al mismo tiempo, cada destilería establece respuestas particulares al territorio en el que se inserta, revelando diferentes maneras de relacionar producción y paisaje.
La ergonomía laboral se ha definido durante mucho tiempo por la estabilidad: posturas fijas, soporte lumbar, ángulos calculados meticulosamente y la búsqueda implacable de la forma "correcta" de sentarse. El confort se asociaba, en gran medida, con mantener una postura asistida en sillas diseñadas para reducir el movimiento, alinear la columna y sostener el cuerpo durante largos períodos. Hoy, a medida que los espacios de trabajo contemporáneos se vuelven cada vez más flexibles e híbridos, surgen interrogantes sobre si el confort está realmente ligado a la permanencia estática o, más bien, a la posibilidad de movimiento en sí misma.
Aunque las sillas ergonómicas han evolucionado significativamente, muchas siguen operando bajo una lógica "correctiva", gestionando el malestar a través de mecanismos y ajustes sin replantear a fondo la relación entre el cuerpo y el movimiento. Investigaciones recientes sobre el comportamiento sedentario y la ergonomía activa han desafiado la idea de la quietud como la condición ideal para el confort. En su lugar, las transiciones sutiles de postura y los micro-movimientos continuos se entienden ahora como factores clave para la circulación, la salud musculoesquelética y el bienestar general. En este contexto, la ergonomía contemporánea comienza a alejarse paulatinamente de los modelos basados en la contención para adoptar enfoques centrados en la adaptabilidad, el equilibrio y el movimiento fluido.
Qbiss Notch, una nueva edición de diseño desarrollada por Pininfarina para el sistema de fachadas Qbiss de Trimo, ha recibido el premio Red Dot Design Award. Basado en la tecnología de fachadas Qbiss de Trimo, el proyecto introduce paneles modulares Qbiss de instalación vertical, un alfabeto de Glyphs grabados y elementos Notch con iluminación integrada. En conjunto, estos componentes permiten a los/las diseñadores/as crear composiciones de fachadas singulares. A pesar de su flexibilidad visual, el sistema está proyectado en torno a la eficiencia y la precisión de la construcción prefabricada.
Sentados en bancos bajos, conversando de manera informal, vestidos con ropa cómoda y rodeados de libros, objetos de diseño y obras de arte, Charles y Ray Eames aparecen en una de las imágenes más emblemáticas de la domesticidad moderna de posguerra en los Estados Unidos. La casa no se presenta como un manifiesto arquitectónico explícito, sino más bien como un espacio habitado, apropiado y cotidiano. Con todo, casi todo en esa escena funciona como la condensación de un ideal cuidadosamente construido: la informalidad moderna, la integración entre la arquitectura y la vida cotidiana con la coexistencia de la producción industrial. Más que representar una residencia, la fotografía proyecta un modo de vida. Y tal vez esa haya sido, desde un principio, la ambición central detrás de las Case Study Houses.
In las décadas posteriores a la independencia, algunos de los experimentos arquitectónicos más ambiciosos del mundo no surgieron a través de museos, monumentos o palacios de gobierno. Surgieron a través de las universidades. A lo largo del sur de Asia y de África, las naciones recién formadas convirtieron los campus en campos de prueba para formas completamente nuevas de imaginar la vida colectiva. Estos campus funcionaron como algo más que instituciones educativas. Se convirtieron en territorios donde los Estados pusieron a prueba cómo organizar la modernidad, para el encuentro de la ciudadanía, el funcionamiento de las instituciones, la influencia del clima en la arquitectura y la transformación de las realidades locales a partir de ideas importadas.
La mayoría de las personas rara vez recuerdan un pasillo. Recuerdan el aula, el departamento, la galería o la plaza al final del trayecto. Por lo general, los pasillos se diseñan para fundirse con el fondo, guiando el movimiento de un destino a otro. Sin embargo, algunas de las experiencias más memorables de la arquitectura ocurren al transitar por un lugar, más que al llegar a él.
A menudo, la circulación se aborda como uno de los elementos más pragmáticos de la arquitectura. Los pasillos conectan habitaciones, las galerías facilitan el acceso y las pasarelas organizan el movimiento a través de un edificio. Su propósito parece sencillo: ayudar a las personas a ir de un punto a otro. Debido a esto, los espacios de circulación se han considerado tradicionalmente secundarios en relación con los programas a los que sirven. La atención suele centrarse en los destinos, mientras que los espacios intermedios pasan desapercibidos en gran medida.
Sistema de casilleros inteligentes de Gantner y Salto
¿Cómo pueden los elementos más estructurados de la arquitectura dar lugar a formas imprevistas de la vida cotidiana? El "orden espontáneo" describe cómo los sistemas estructurados pueden generar patrones de comportamiento no planificados pero coherentes. En el discurso urbano, este concepto suele emplearse para describir las ciudades: entramados de calles, parcelas y edificios que han sido diseñados, mientras que la vida cotidiana no lo es. El movimiento, los encuentros, las rutinas y los usos informales surgen de reglas espaciales sencillas y no de una programación explícita. En las ciudades, esto se hace evidente en el funcionamiento de las aceras, las estaciones y los umbrales. La estructura es fija, pero el orden social es fluido, estableciendo las condiciones para el comportamiento en lugar de definirlo.
Una lógica similar puede observarse en microinfraestructuras arquitectónicas como los sistemas de casilleros. Al igual que las ciudades, los casilleros dependen de estructuras organizadas que no prescriben cómo se desarrolla la vida en su interior. Un sistema de casilleros está sumamente controlado en términos arquitectónicos: módulos repetitivos, retículas estrictas, dimensiones estandarizadas y acceso controlado. Sin embargo, una vez en uso, genera comportamientos espontáneos. Las personas se detienen en los pasillos, regresan a horas irregulares, permanecen cerca de las zonas de casilleros o interactúan brevemente con otros que hacen lo mismo. Lo que parece ser un sistema de almacenamiento estrictamente infraestructural comienza a generar dinámicas sociales y espaciales de carácter informal.
Vana Vasa Resort por MJ Kanny Architect, ganador de los Steel Architectural Awards ASEAN 2024. Imagen cortesía de NS BlueScope
Los Steel Architectural Awards ASEAN 2026 son un programa regional de premios de arquitectura presentado por NS BlueScope para reconocer proyectos construidos que demuestren excelencia arquitectónica mediante el uso de soluciones de acero revestido. Bajo el lema Shaping Resilient Futures: Timeless Design with Coated Steel, el programa destaca proyectos en Indonesia, Malasia, Tailandia y Vietnam, avanzando desde los Premios Nacionales (Country Awards) hasta el reconocimiento a nivel de la ASEAN. Este artículo explica cómo funciona el proceso de dos etapas, qué categorías se incluyen y cómo se evalúan los proyectos a través de la Excelencia en el Diseño, la Innovación y la Sostenibilidad.
Las ciudades modernas funcionan bajo la lógica de los indicadores de rendimiento. Mueven a millones de personas cada día, concentran capital, segregan el uso del suelo y sostienen complejos sistemas de logística y consumo. En ese sentido, la ciudad opera como un sistema que debe ajustarse y optimizarse de manera continua.
Las métricas que hoy dominan son familiares y de sobra conocidas: vehículos por hora, tiempos promedio de traslado, coeficientes de edificabilidad, rotación de estacionamientos, inicios de construcción de viviendas e ingresos fiscales por lote de terreno. Estas cifras describen una ciudad legible a través de la eficiencia. Son heredadas de una lógica industrial, donde el espacio urbano se trata más como un mecanismo de producción que como un entorno habitado. Bajo esta perspectiva, las ciudades comienzan a mimetizar las necesidades y métricas de una máquina.
Jardín Botánico Guangzhou Yunxi / AECOM + Architectural Design & Research Institute of SCUT + Guangzhou Landscape Architectural Design & Research Institute. Imagen cortesía de Yunxi Botanical Garden
Si bien la vida humana depende en gran medida de las plantas por las medicinas, los materiales de construcción y el combustible que proporcionan, estas también desempeñan un papel fundamental en múltiples procesos ecológicos. Desde la regulación climática mediante la absorción de dióxido de carbono hasta la fertilidad del suelo y la purificación del aire y del agua, la diversidad vegetal ofrece oportunidades para abordar algunos de los desafíos más urgentes de este siglo, como la seguridad alimentaria, la disponibilidad de energía, el cambio climático y la degradación del hábitat. En este escenario, los jardines botánicos actúan como refugios vivos que fomentan la innovación, la adaptación y la resiliencia humana. Pero ¿qué puede aprender la práctica arquitectónica de la botánica y de sus métodos?
Bolete Lounge BIO® de Andreu World x Patricia Urquiola. Imagen cortesía de Andreu World
Al ingresar a un gran espacio de estar, el vestíbulo de un hotel o un espacio de trabajo de planta libre, lo primero que se percibe no es aquello que divide el espacio, sino lo que lo mantiene unido. Rara vez existen límites claros, habitaciones evidentes o divisiones estrictas; sin embargo, el espacio se siente organizado. Ciertas áreas invitan a la pausa, otras dictan el movimiento y unas más fomentan la comunidad. Las transiciones son sutiles, pero legibles.
Al mismo tiempo, se espera más de estos interiores. Deben adaptarse al cambio constante, resistir un uso intensivo y responder a las exigencias ambientales reduciendo los residuos, prolongando su vida útil y evitando reemplazos frecuentes. La pregunta no es solo cómo se ve un espacio, sino cómo funciona a lo largo del tiempo. ¿Qué es lo que realmente lleva el mayor peso?
«Mi única preocupación es que mi trabajo tenga un impacto positivo en las comunidades en las que se inserta», afirma Francis Kéré en su libro Francis Kéré: Building Stories. Su propia historia de vida, el contexto en el que creció y las experiencias que ha atravesado definen su enfoque de la arquitectura. Se trata de un compromiso que se extiende a las personas y a los lugares que llaman hogar—uno que valora la materialidad, el aprendizaje colectivo y el intercambio de conocimientos. Descubrir las historias detrás de proyectos como la Escuela Primaria en Gando y la Escuela Secundaria Naaba Belem Goumma inspira a reflexionar sobre cómo diseñar espacios que verdaderamente sirvan a la humanidad.
La historia de Francis Kéré comienza en una aldea del África subsahariana y se extiende por numerosos lugares. Gando fue el escenario de su primera educación, donde absorbió la esencia y los principios que más tarde definieron los valores fundamentales de su carrera, junto con influencias de otras culturas. La estructura de Gando está formada por distintas familias que se organizan, de acuerdo con las costumbres establecidas, en patios dispersos por la sabana. Crecer en esta remota aldea de la sabana de Burkina Faso fomenta un fuerte sentido de comunidad, que se vuelve tangible al comprender que cada habitante de cada patio forma parte de la vida de todo el conjunto.
Quienes se dedican al diseño de interiores se enfrentan a un constante acto de equilibrio entre los parámetros del proyecto, las limitaciones presupuestarias, las exigencias de la clientela y la preservación de la estética del diseño. Los plazos de entrega ajustados ejercen una gran presión cuando la clientela solicita múltiples revisiones. Asimismo, la discrepancia entre planos y renders debilita la entrega de una propuesta de diseño cohesiva. En el competitivo y digitalizado campo de la arquitectura actual, el éxito llega cuando los/las diseñadores/as pueden aportar detalles técnicos desde la etapa conceptual hasta la construcción, aprovechando tecnologías avanzadas y herramientas estratégicas dentro de un único software de modelado.
Sistema de baño Lineadacqua de antoniolupi. Imagen cortesía de antoniolupi
¿Qué pasaría si los elementos más avanzados de un baño fueran aquellos que apenas se pueden ver? En espacios donde los muros, cielorrasos y pisos forman superficies ininterrumpidas, los artefactos se repliegan y el agua misma se convierte en el material primordial que define la experiencia. La cuidadosa disposición de los elementos en el baño —como lavamanos, grifos, cabezales de ducha y desagües— suele imponer su presencia tanto por su diseño como por su función. Sin embargo, ¿qué sucede cuando estos elementos comienzan a desaparecer?
En lugar de añadir elementos superpuestos al diseño del baño, algunas propuestas operan bajo la lógica de la sustracción. El espacio ya no se compone de objetos visibles, sino que se concibe como una superficie continua. Los artefactos se repliegan en muros y cielorrasos, permitiendo que el agua, la luz y la atmósfera cobren protagonismo. Lo que se configura es una forma de minimalismo que va más allá: una arquitectura que absorbe por completo sus sistemas técnicos, haciendo desaparecer los dispositivos para dejar únicamente sus efectos. La experiencia en sí se convierte en la protagonista, dejando de estar mediada por objetos visibles para ser moldeada directamente por el agua, la luz y el espacio.
Ubicado en el paisaje montañoso de Zabbougha, Líbano, el Refugio Cápsula de EAST Architecture Studio se define a través de su propio proceso de creación. El proyecto se despliega mediante decisiones materiales, ajustes en obra y condiciones cambiantes, permitiendo que la construcción misma guíe su lógica espacial.
El proceso de construcción desempeñó un papel central en la definición del proyecto. Construida durante un período marcado por el colapso económico, la escasez de materiales y la constante inestabilidad en el Líbano, la vivienda se desarrolló mediante una adaptación continua. Ante la falta de una empresa constructora principal, el equipo de arquitectura asumió un rol más amplio: coordinar a los artesanos, probar ideas directamente en la obra y responder a limitaciones cambiantes. En este contexto, las condiciones sociopolíticas se convirtieron no solo en un desafío, sino en un catalizador para replantear el diseño. "Estábamos constantemente probando ideas en el lugar", comentan Charles Kettaneh y Nicolas Fayad, fundadores de EAST Architecture Studio, "adaptando estas decisiones a nivel económico mientras explorábamos lo que la artesanía local podía ofrecer".
A menudo, la arquitectura se evalúa a través de sus formas acabadas; sin embargo, algunas prácticas operan en un registro diferente, uno donde el diseño se despliega a través de las relaciones, el tiempo y el uso, en lugar de limitarse a un único resultado. Para CatalyticAction, la participación no es una actividad social paralela, sino el medio a través del cual los espacios se conciben, se construyen y se sostienen a lo largo del tiempo.
Con sedes en Beirut y Londres, esta oficina ha trabajado en todo Oriente Medio y Europa, desarrollando espacios públicos, escuelas, patios de juego e infraestructuras urbanas cotidianas mediante la colaboración a largo plazo con comunidades locales. Basado en la investigación participativa y en la toma de decisiones colectiva, este enfoque fue reconocido en los ArchDaily's 2025 Next Practices Awards, destacando un modelo de práctica en el que la arquitectura se entiende como un proceso compartido y en evolución, más que como un objeto fijo. En este contexto, el valor arquitectónico se mide por la continuidad, el uso y la apropiación colectiva, y no únicamente a través de la forma.
La inteligencia artificial ya no es un concepto lejano en la práctica de la arquitectura. Se está convirtiendo rápidamente en una herramienta práctica utilizada por firmas de todo el mundo para acelerar los flujos de trabajo de diseño, generar visualizaciones y explorar nuevas posibilidades creativas.
Según una nueva encuesta del sector realizada por Chaos en colaboración con Architizer, los/las arquitectos/as ya están integrando la IA en su trabajo diario. Cerca de 800 arquitectos/as y diseñadores/as de todo el mundo participaron en el estudio, compartiendo sus perspectivas sobre cómo utilizan las herramientas de IA, cuánto tiempo les ahorra esta tecnología y cómo creen que la inteligencia artificial moldeará el futuro de la arquitectura.
Para DB Studios, la arquitectura no se trata únicamente de construir, sino de pertenecer. Se trata de crear una práctica situada, capaz de responder a su contexto, a su gente y a su identidad local, expresada a través de materiales, colores y decisiones espaciales. En este sentido, el diseño se convierte en una forma de articular un lenguaje arraigado en su entorno y moldeado por las personas a las que sirve.
Esta postura se hace especialmente evidente en Vision Pakistan, un proyecto de DB Studios recientemente galardonado con el Premio Aga Khan de Arquitectura 2025. Más allá de reconocer las cualidades arquitectónicas del proyecto, el premio destaca un compromiso más amplio: crear un entorno de apoyo para jóvenes de escasos recursos en el que la educación, la formación profesional y el diseño espacial colaboren para fomentar la independencia y la movilidad social. A través de su forma, fachada y organización interior, el edificio responde estrechamente a su contexto, reforzando el sentido de pertenencia entre sus usuarios y usuarias, al tiempo que fomenta el orgullo en la comunidad circundante y entre los/las profesionales locales emergentes.
La cosmogonía del capitalismo (racial). Imagen cortesía de Dele Adeyemo
Al lanzar una piedra hoy, Eshu mata un pájaro de ayer. Este proverbio yoruba relata una historia tanto de reparación como de ancestralidad al desafiar con alegría las convenciones del espacio-tiempo y acceder a sujetos del pasado mediante acciones del presente. El dicho ofrece un punto de partida poético hacia tradiciones más amplias de África Occidental y hacia la práctica del artista y arquitecto escocés-nigeriano Dele Adeyemo. Reconocido como uno de los ganadores de los Premios ArchDaily 2025 Next Practices, el trabajo de Adeyemo reúne ecología, espiritualidad, danza y territorio, examinando cómo las prácticas culturales encarnadas pueden generar posibilidades espaciales alternativas dentro y en contra de la arquitectura del capitalismo racial.
Nacido en Nigeria y criado en el Reino Unido, Adeyemo ha visitado Lagos durante muchos años. A través de este vínculo, ha desarrollado un amplio cuerpo de investigación sobre prácticas de movimiento colectivo que anteceden al capitalismo y ofrecen inteligencias espaciales distintas y a menudo imaginativas que operan en paralelo a los sistemas dominantes. ArchDaily conversó con Dele sobre sus prácticas artísticas y pedagógicas, y sobre cómo identifica la sofisticación del diseño allí donde los/as arquitectos/as suelen percibir deficiencias.