Cada tres años, el Congreso Mundial de la Unión Internacional de Arquitectos (UIA) desembarca en una ciudad diferente, bajo un tema definido con años de anticipación. Un rápido mapeo de estas ciudades sede revela un patrón deliberado: a lo largo de las décadas, la UIA ha elegido a propósito una amplia variedad de sedes en todos los continentes, convirtiendo cada edición en una instantánea de lo que importaba en ese lugar específico, en ese preciso momento. El resultado de esta rotación geográfica ha sido un caleidoscopio diverso de diálogos, que analizan la profesión desde innumerables ángulos y la adaptan a los tiempos cambiantes. Sin embargo, 2026 será diferente; por primera vez, la UIA repetirá una ciudad sede: Barcelona, bajo el lema "Becoming. Arquitecturas para un planeta en transición".
¿Qué hace que una vivienda sea resiliente? Los fenómenos meteorológicos extremos son cada vez más frecuentes en todo el mundo. Desde cortes de energía, huracanes y terremotos hasta incendios forestales, inundaciones y sequías, el planeta experimenta un proceso de transformación y adaptación que exige la colaboración de diversas disciplinas. El papel de la arquitectura en el entorno construido representa una oportunidad para replantear el comportamiento de las viviendas ante condiciones ambientales cambiantes, y no solo mediante la anticipación de lo inesperado. Diseñar para la resiliencia significa pensar de manera holística, considerando la selección de materiales, los sistemas energéticos, el paisajismo y los detalles constructivos que prevean las alteraciones y ayuden a que los hogares se recuperen rápidamente. Implica crear una arquitectura que evolucione junto con el medio ambiente, que valga la pena preservar y que perdure a lo largo de los años y las generaciones.
Existe un gesto ancestral en dar forma a la tierra. Mucho antes de que la arquitectura se constituyera como disciplina, el barro ya era moldeado por las manos y transformado por el fuego, convirtiendo la materia en bruto en utensilio doméstico y objeto cultural. En la historia de este oficio, las fábricas de cerámicamarcan la transición del saber manual a la producción en serie, ampliando su escala sin romper por completo con su origen material. Dispersas por diferentes territorios, estas estructuras registran la relación entre técnica, paisaje y tiempo. Con el paso de las décadas, sin embargo, muchas de ellas terminaron por perder su función original, siendo reemplazadas por procesos más tecnológicos o fagocitadas por el desarrollo urbano a su alrededor, pasando a ocupar un estado intermedio entre la permanencia y la obsolescencia.
Contexto de ciudad europea. Imagen cortesía de ReGreeneration
El proyecto ReGreeneration, una iniciativa de Horizonte Europa liderada por Inetum y respaldada por C40 Cities, ARUP, Placemaking Europe y varias otras organizaciones, funciona como una colaboración activa con gobiernos locales, empresas privadas, el sector académico y organizaciones de la sociedad civil en la intersección de la regeneración urbana, los espacios públicos verdes y el diseño a escala barrial. Su premisa aborda la forma en que se construyen y mantienen las ciudades europeas y cómo experimentan un clima cambiante, bajo el argumento de que las urbes deben transformarse de manera fundamental para seguir siendo habitables ante las crecientes presiones climáticas.
El Shou Sugi Ban es una técnica tradicional japonesa de preservación de la madera que consiste en carbonizar su superficie para crear una capa protectora. Si bien sus orígenes están arraigados en la durabilidad práctica, el método se ha adaptado ampliamente al entorno construido contemporáneo, configurando una estética única y distintiva. Se trata de un material contradictorio: resulta audaz en su lenguaje visual debido a sus tonos oscuros y, al mismo tiempo, se nutre de su entorno natural y lo complementa, lo que permite que las viviendas se implanten con discreción en sus respectivos terrenos.
El acabado carbonizado de las 22 residencias presentadas aquí, distribuidas en Canadá y Estados Unidos, sirve como hilo conductor para hacer frente a climas extremos. Desde frentes lacustres húmedos hasta bosques densos, esta piel carbonizada actúa como un escudo resistente ante diversas condiciones climáticas. Más allá de la mera protección, estas casas demuestran cómo la textura del material cambia con la exposición a la luz, transformándose de un tono mate opaco en la sombra a una superficie brillante con destellos plateados bajo el sol directo. Estos proyectos también ponen de manifiesto la capacidad de esta técnica para definir volúmenes arquitectónicos, utilizando el revestimiento oscuro para crear siluetas nítidas y monolíticas, o para resaltar los vacíos en la masa del edificio, como accesos rehundidos y terrazas protegidas.
En el sur de China, existe a veces un mito urbano —especialmente en Hong Kong, Shenzhen y Guangzhou— sobre la conveniencia de elegir una vivienda que evite la luz del oeste. Durante décadas, el sol orientado al oeste ha demostrado ser una condición particularmente difícil de sobrellevar: su ángulo bajo por la tarde, su agresiva ganancia térmica (especialmente en verano) y la forma en que penetra profundamente en los interiores. Con el calentamiento global y las estaciones cada vez más largas y calurosas, ese tan romantizado "resplandor del atardecer" se experimenta cada vez menos como algo idílico y más como deslumbramiento, calor y fatiga. Si bien esta creencia circula como una regla empírica comunitaria, entraña una innegable claridad arquitectónica sobre la orientación de los edificios: evitar la luz del oeste no se trata solo del confort térmico, sino también de evitar la forma más aguda e intrusiva de iluminación directa; una luz que incide en el ángulo más implacable, barriendo las superficies, aplanando la profundidad y convirtiendo las habitaciones en campos de malestar de alto contraste.
Honduras es el segundo país más grande de Centroamérica, tanto en territorio como en población. En la actualidad, su tejido urbano sigue estando fuertemente influenciado por los principios modernistas de la década de 1970, que priorizaron los corredores viales de alta velocidad y una movilidad "punto a punto" dependiente del automóvil. Asimismo, el país enfrentó numerosos desafíos en materia de seguridad pública durante la década de 2010, lo que contribuyó a la creación de un espacio urbano caracterizado por fachadas ciegas, altos muros perimetrales y recintos cerrados diseñados para aislar el interior del ámbito público.
Tuvimos la oportunidad de conversar con Alejandra Ferrera, arquitecta hondureña criada en Danlí, una ciudad en el oriente de Honduras. Con más de 15 años de práctica profesional en Brasil, los Países Bajos y Australia, sostiene que, si bien el diseño orientado a la seguridad fue una necesidad funcional de su época, ha dado lugar a una experiencia urbana fragmentada donde la calle sirve únicamente como un vacío de tránsito en lugar de un espacio para el encuentro social. Sugiere que, aunque este aislamiento fue una medida de seguridad justificada, generó un distanciamiento entre los habitantes y la ciudad. Asimismo, sostiene que la situación general de seguridad pública contribuyó a forjar una identidad nacional lastimada que a menudo busca la calidad en el exterior, desestimando el potencial de su propio contexto.
Casa Barcelona - Strom Architects - Corrediza - Fotografía de Helena Lee
Durante gran parte de la historia, el peso ha estado estrechamente asociado a la idea misma de la arquitectura. Vitruvio, cuya noción de firmitas vinculaba la construcción con la estabilidad y la permanencia, entendía la solidez como una de sus cualidades fundamentales, y construir significaba, en gran medida, resistir los efectos del tiempo, la gravedad y las fuerzas de la naturaleza. En la arquitectura romana y griega, la monumentalidad dependía de los sistemas constructivos y materiales disponibles, tales como la piedra y la mampostería maciza, cuya expresión estaba definida por la masa, el espesor y la repetición estructural. Columnas, muros y podios, más allá de soportar los edificios, afirmaban su presencia en el territorio, comunicando orden, durabilidad y poder. La arquitectura se encontraba con el suelo a través del peso.
Antes de cualquier diseño o decisión formal, ya pulsaba, en el lugar donde hoy se encuentra la Plaza del Mercado, en el Parque Realengo, Río de Janeiro, un espacio en permanente movimiento. Puestos improvisados, encuentros informales, música, niños y niñas corriendo y personas adultas reunidas bajo cubiertas provisorias componían un paisaje vivo, que delineaba una arquitectura efímera.
En este contexto se inserta el trabajo desarrollado por Carlos Zebulun, Helena Meirelles, Larissa Monteiro, Rodrigo Messina, Francisco Rivas y Juliana Ayako, una de las propuestas ganadoras de los ArchDaily 2025 Next Practices Awards. La gestión y los proyectos urbanos y paisajísticos fueron realizados por el estudio Ecomimesis Soluções Ecológicas, ganador de la licitación realizada por la Alcaldía de Río de Janeiro en 2023.
En los últimos años se ha observado un cambio de paradigma en la arquitectura residencial multifamiliar, a medida que cada vez más proyectos nuevos se construyen con madera de ingeniería, específicamente madera contralaminada (CLT) y madera laminada encolada (glulam). Debido a que la madera es un material liviano, estos sistemas pueden reducir la carga muerta y aliviar las exigencias sobre la cimentación, lo que resulta especialmente útil en terrenos con capacidad portante limitada o sobre infraestructuras existentes. Desde el punto de vista de la sostenibilidad, la madera puede almacenar carbono durante la vida útil del edificio y, a menudo, reduce el carbono embebido en comparación con los sistemas convencionales de concreto y acero. En el diseño contra incendios, los elementos de madera de gran sección pueden diseñarse para carbonizarse a un ritmo predecible, lo que permite que el núcleo estructural permanezca protegido durante un período definido si se realizan los detalles adecuados.
Los centros culturales siguen funcionando como un terreno fértil para la exploración de la arquitectura no construida, reflejando cómo los/las arquitectos/as replantean el papel de las instituciones públicas en relación con el paisaje, la experiencia y la hibridación de programas. En esta edición de No Construido, enviada por la comunidad de ArchDaily, los proyectos seleccionados reúnen una variedad de propuestas que expanden la definición del centro cultural más allá de un edificio individual. Estas obras posicionan a la arquitectura como un marco espacial que media entre la investigación, la exhibición, el retiro y la vida pública, a menudo integrados o distribuidos en contextos naturales y urbanos.
A través de diversas geografías, desde el norte de Noruega y Oslo hasta Łódź, Viena, Marrakech y Nuevo Tashkent, los proyectos demuestran respuestas variadas a la infraestructura cultural. Entre ellos se incluyen complejos integrados al paisaje modelados por la topografía y el clima, puentes que combinan una galería de arte con circulación pública, pabellones zoológicos estructurados como secuencias inmersivas, la reutilización adaptativa de edificios militares para convertirlos en espacios de espectáculos, entornos basados en patios y arraigados en tradiciones locales, e instituciones sensibles al clima a partir de análisis ambientales. En conjunto, estas propuestas exploran cómo los programas culturales pueden organizarse mediante el movimiento, la estratificación espacial y las relaciones entre el interior y el exterior.
Desierto de Atacama chileno. Imagen de Observatorio Europeo Austral con IDs conocidos CC-BY-4.0 Archivos de Imágenes de Observatorio Europeo Austral ESO subidos por OptimusPrimeBot bajo la licencia Creative Commons Atribución 4.0 Internacional
La arquitectura ya no puede ser pensada como un objeto aislado, ajena a las redes técnicas que sustentan la vida contemporánea —un escenario que exige diferentes lecturas y enfoques. Es en este contexto que, en marzo, el tema mensual de ArchDaily se centró en La Tecnosfera: Arquitectura en la intersección de la tecnología, la ecología y los sistemas planetarios, un tema amplio e inevitablemente complejo. A partir del concepto de tecnosfera, acuñado por el geólogo Peter Haff para describir el conjunto de artefactos producidos por la humanidad, se delinea un panorama en el que la vida contemporánea se muestra profundamente entrelazada con máquinas, datos y redes de energía.
Las ciudades del sudeste de Europa no esperan a ser leídas. Acumulan, capa sobre capa, la planificación socialista, las perturbaciones post-socialistas y el trabajo más silencioso y menos legible de la ciudadanía que reconstruye el espacio desde abajo. Aquí, el espacio y el legado se imponen bajo sus propios términos. ¿Qué ocurre con la investigación arquitectónica cuando las ciudades que observamos ya parecen saber algo que nuestra disciplina aún no ha aprendido a ver?
La arquitectura japonesa contemporánea continúa demostrando cómo adaptar las necesidades cambiantes de los y las residentes de hoy a una rica tradición constructiva y un legado artesanal. La madera siempre ha sido el alma de la arquitectura japonesa. En muchos proyectos residenciales recientes, este material trasciende su función estructural para convertirse en el acabado principal de diversas superficies — que van desde pisos y techos hasta mobiliario y elementos arquitectónicos. Estos ambientes logran un delicado equilibrio entre elegancia y calidez.
El uso de acabados naturales y sin pintar resalta la honestidad inherente del material, al tiempo que celebra el carácter único de cada pieza, sus vetas naturales y la diversidad de la composición general. Mientras que algunas viviendas incorporan maderas de tonos oscuros y sobrios para crear una atmósfera de arraigo, otras utilizan maderas más claras como el pino para fomentar una sensación luminosa, etérea y de amplitud. Esta versatilidad demuestra que la madera es capaz de adaptarse a cualquier estética, desde la rústica hasta la ultraminimalista.
Porous City / MVRDV and The Why Factory. Imagen cortesía de Frans Parthesius, MVRDV and The Why Factory
Este artículo es parte de nuestra nueva sección de Opinión, un formato para ensayos argumentativos sobre las preguntas críticas que definen nuestro campo.
Cada época de la arquitectura ha estado definida por sus instrumentos. El compás, el tablero de dibujo, la cámara y la computadora han alterado la manera en que se piensa y se produce en la arquitectura. Sin embargo, el momento actual se percibe cualitativamente distinto. A medida que la inteligencia artificial y los sistemas generativos se integran en los flujos de trabajo cotidianos, las herramientas dejan de ser extensiones pasivas de la mano del/de la arquitecto/a y comienzan a operar como agentes semiautónomos. Proponen, optimizan y simulan, produciendo resultados que, en ocasiones, escapan a la total previsión de sus creadores/as.
En la periferia de la mayoría de las ciudades, más allá de las autopistas de circunvalación y los distribuidores viales, está cobrando forma un tipo de arquitectura diferente. No está diseñada para ser vista, visitada o recordada. No congrega personas; mueve objetos. En su interior, miles de paquetes viajan de manera continua: se clasifican, elevan, escanean y despachan con mínimas interrupciones. Estos edificios rara vez entran en el discurso arquitectónico; sin embargo, se encuentran entre los espacios más trascendentales de nuestro tiempo. La tipología que define al siglo XXI es, cada vez más, el almacén.
La escala de esta transformación es difícil de asimilar porque se despliega horizontalmente, a lo largo de territorios en lugar de perfiles urbanos. La superficie global de almacenamiento ahora supera las decenas de miles de millones de pies cuadrados, expandiéndose rápidamente a la par del auge del comercio electrónico. Durante la pandemia de COVID-19, la demanda de infraestructura logística se aceleró varios años, comprimiendo el crecimiento futuro en un presente que ya de por sí estaba bajo presión. En India, el sector del almacenamiento sigue creciendo a tasas de dos dígitos, reconfigurando el suelo periurbano en corredores de almacenamiento y distribución. La logística ya no es un sistema de fondo; es una condición territorial.
La arcilla cocida se ha utilizado en la construcción durante más de 9,000 años, evolucionando desde la artesanía vernácula hasta convertirse en uno de los materiales de mayor aplicación en el entorno construido. Su durabilidad, resistencia al agua, rendimiento térmico y adaptabilidad lo han convertido en un elemento esencial para fachadas, sanitarios, pisos, superficies arquitectónicas y sistemas estructurales. En la actualidad, las nuevas tecnologías de fabricación amplían estas posibilidades a medida que los/las arquitectos/as y fabricantes se enfrentan a las implicaciones ambientales de la extracción y producción de materiales.
El trabajo de Daryan Knoblauch se sitúa en la intersección entre la arquitectura y la producción cultural en vivo, con un enfoque en cómo el espacio se hace legible a través de la tensión y la atmósfera. En lugar de tratar la obra temporal como una categoría menor de la arquitectura, Knoblauch aborda las instalaciones, los escenarios y las arquitecturas de eventos como verdaderos problemas de la disciplina en toda su dimensión, donde el cerramiento, la estabilidad, la luz y el movimiento deben resolverse con la misma seriedad que en cualquier edificio, a menudo bajo restricciones más estrictas y plazos más ajustados.
A lo largo de sus proyectos, un hilo conductor constante es la tensión productiva entre la precisión del alto modernismo y una intencionada y cruda claridad de ensamblaje. Las membranas y los sistemas ligeros no se despliegan como efectos superficiales, sino como instrumentos estructurales y espaciales: sintonizados con el viento, la carga y la ocupación, y calibrados para producir una sublimidad que se siente tanto como se ve. En este contexto, la cualidad efímera no es simplemente una duración, sino una condición de diseño: la temporalidad hace que las fuerzas —el clima, el desgaste, la acción— sean más visibles, y exige una ética del hacer que es a la vez rigurosa y adaptable.
Como derecho humano fundamental, la inclusión exige que todas las personas —independientemente de su origen, capacidad o circunstancia— sean reconocidas y respetadas, con un acceso equitativo a los mismos recursos y oportunidades. Para muchas personas con discapacidad y sus cuidadores/as, los baños accesibles siguen sin ofrecer lo más indispensable: un espacio seguro, privado y digno para el cambio asistido. Aunque muchas instalaciones cumplen con las normas de accesibilidad de la ADA y del ICC, la distribución de los baños convencionales no suele adaptarse a las personas usuarias que necesitan más espacio, tiempo y apoyo de sus asistentes o cuidadores/as. Esta brecha ha impulsado la adopción de cambiadores para personas adultas, instalaciones que amplían la accesibilidad más allá de los requisitos convencionales de los baños y responden a necesidades que el equipamiento estándar no puede resolver.
Tras dos emocionantes semanas de nominaciones, los lectores y las lectoras de ArchDaily han evaluado 455 proyectos y seleccionado a los 15 finalistas para el premio Building of the Year Award China. Arquitectos, arquitectas y entusiastas participaron en el proceso de nominación, eligiendo obras que ejemplifican lo que significa impulsar los límites de la arquitectura. Estas obras finalistas no solo han sido las más inspiradoras para la comunidad de ArchDaily, sino que también revelan las tendencias crecientes de la arquitectura china.
Entre los 15 finalistas del premio China Building of the Year Award 2026, se hace evidente un cambio gradual de enfoque: desde los edificios públicos de gran escala hacia la revitalización rural, los espacios públicos comunitarios, la exploración de nuevas tipologías escolares y los espacios interiores a pequeña escala. Las personas están prestando mayor atención a sus necesidades individuales y experiencias de vida, así como a los entornos que las rodean. Asimismo, se puede observar cómo diferentes firmas responden a las demandas de las ciudades y de los usuarios y las usuarias en este período de transformación para el sector inmobiliario.
Antes de presentar los proyectos preseleccionados, queremos destacar los valores que rigen este proceso de premiación. Como la plataforma de arquitectura más grande del mundo, somos plenamente conscientes de nuestra responsabilidad con la profesión y con el avance de la disciplina. Dado que nuestra misión está directamente vinculada con la arquitectura del futuro —inspirar y educar a las personas que diseñarán el tejido urbano del mañana—, la confianza que nuestros lectores y lectoras depositan en nosotros para reflejar las tendencias arquitectónicas de todo el mundo plantea desafíos que asumimos con entusiasmo. Los premios Building of the Year Awards, de votación democrática y centrados en los usuarios y las usuarias, constituyen uno de los pilares fundamentales de nuestra respuesta a estos retos, con el propósito de derribar jerarquías establecidas y barreras geográficas. A continuación, presentamos los 15 finalistas del China Building of the Year Award 2026. El período de votación estará abierto desde el 8 de abril hasta el 15 de abril de 2026 a las 11:59 PM (hora de Beijing). Los ganadores definitivos se anunciarán el 16 de abril de 2026. Haz clic aquí para conocer los detalles y saber cómo votar.
El primer episodio de la serie de podcasts Room For Dreams, producido en colaboración con INDX|GLOBAL, presenta un interesante panel de discusión centrado en materializar el futuro a través de la perspectiva de la arquitectura y el diseño de la India. Grabada en vivo en la Semana del Diseño de Milán 2026 y moderada por Claire Broadka de designboom, la conversación reúne a tres profesionales visionarios de la arquitectura: Rachna Agarwal, custodia de Studio IAAD y Zoera; Vaibhav Dimri, socio fundador de Anagram Architects; y Dinesh Panwar de Urbanscape Architects.
En las ciudades de todo el mundo, la arquitectura se despliega continuamente a la escala de las personas y las comunidades, y no solo a través de nuevos edificios, renovaciones u obras monumentales. Los "terceros espacios" son especialmente reveladores. Pensemos en el ámbito culinario a nivel de calle: la manera en que el sentarse, el servicio y la permanencia ocupan el borde de la vía pública suele revelar los códigos culturales y los hábitos espaciales de una ciudad. ¿Qué formas de comensalidad y habitabilidad han surgido en respuesta al clima local, la regulación y las costumbres sociales, y cómo han evolucionado a lo largo del tiempo?
En algunas regiones de Europa, por ejemplo, comer al fresco en Italia o en terrasse en Francia designan formas culturalmente específicas de consumir alimentos en público, trasladando la comida al espacio urbano, en sintonía con el clima, el aire libre y la sociabilidad pasiva de contemplar el paso de la gente. De manera similar, desde la pandemia de COVID-19, la ciudad de Nueva York ha expandido la oferta de comedores al aire libre, lo que refleja un deseo impulsado por la comunidad de interactuar con el paisaje urbano mientras se come: un "tercer lugar" cotidiano a nivel de calle en medio de una metrópoli densa.
Lanzada en septiembre de 2024, la serie Rediscovering Modernism in Africa se sumó a un creciente interés global por este tema. El trabajo de arquitectos/as e investigadores/as, tanto del continente como del extranjero —un ámbito históricamente poco representado en los debates arquitectónicos—, ha continuado narrando la historia de estas obras de arquitectura moderna de gran calidad. Estos edificios representan el esfuerzo de diseñadores y diseñadoras por crear una arquitectura adaptada a las particularidades locales mediante el uso de conceptos y tecnologías globales, en un proceso que coincidió con las profundas transformaciones políticas derivadas de la independencia de la mayoría de las naciones africanas.
Representación artística del sobrevuelo lunar de Orion. Imagen vía NASA bajo licencia CC BY-NC-ND 2.0
Corría julio de 1969 y los habitantes del planeta Tierra estaban a punto de presenciar un momento histórico para la humanidad: la primera vez que un ser humano pisaba la superficie de la Luna a bordo de la misión Apolo 11. Tras este acontecimiento, la NASA alunizó cinco veces más en la superficie lunar, siendo la última de ellas la de la misión Apolo 17 en 1972. Desde entonces, la humanidad no había intentado regresar a la Luna hasta este año, 2026, cuando se lanzará la nave espacial Orion como parte de la misión Artemis II. Programada para despegar entre febrero y abril de 2026, Orion todavía no llevará personas a la superficie lunar; en su lugar, realizará un sobrevuelo para probar el software y los sistemas. Esto sentará las bases para un alunizaje tripulado real en el polo sur de la Luna como parte de Artemis III en algún momento entre 2027 y 2028, lo que eventualmente abrirá una era completamente nueva en el diseño arquitectónico extraterrestre.