Casa Sobre el Arroyo, Amancio Williams. Imagen vía World Monuments Fund
¿Qué sucede con una casa cuando la vida para la que fue diseñada llega a su fin? En el caso de la Casa sobre el Arroyo, la respuesta se fue gestando de manera gradual a medida que la obra cambió de uso, de propiedad y de estado de conservación a lo largo de casi ocho décadas. Aun frente a estas transformaciones, la estructura, la circulación y la relación con el sitio mantuvieron un papel central en la manera de entender la vivienda y, finalmente, de restaurarla.
Diseñada a partir de 1943 por Amancio Williams y Delfina Gálvez Bunge de Williams para el padre de Amancio, Alberto Williams, la Casa sobre el Arroyo surgió directamente de las condiciones de su emplazamiento en Mar del Plata, Argentina. En lugar de tratar al arroyo Las Chacras como un obstáculo a esquivar, el proyecto lo utiliza para organizar la propia vivienda. Un arco de hormigón armado cruza el cauce y eleva los espacios habitables sobre este, transformando al arroyo en una pieza fundamental de la experiencia de recorrer y habitar la casa.
Ubicada al pie de la cordillera de Alborz, Teherán crece bajo una cadena montañosa que la protege y la asfixia al mismo tiempo. El mismo paisaje que bloquea los vientos y atrapa la contaminación sobre la ciudad alberga también, a lo largo de sus laderas, siglos de disputas por este territorio estratégico. Se trata de una capital construida sobre un terreno inestable, tanto geológica como políticamente. Bajo sus avenidas corren fallas sísmicas activas, mientras que sobre ellas se acumulan las huellas de sucesivas reconstrucciones, demoliciones y reinvenciones forzadas. De este modo, la ciudad continúa expandiéndose, testigo silencioso de un país que, durante más de dos siglos, ha negociado constantemente entre la memoria y el borrado.
Por lo general, los/las profesionales especialistas son quienes tienen el poder de decisión, ya sean historiadores/as, museólogos/as, arquitectos/as o geógrafos/as. ¿Pero con base en qué se toman estas decisiones? ¿Cabe la complejidad de la historia en un checklist? ¿O, de manera aún más elemental, en qué versión de la historia se basan estas decisiones?
Existe un gesto ancestral en dar forma a la tierra. Mucho antes de que la arquitectura se constituyera como disciplina, el barro ya era moldeado por las manos y transformado por el fuego, convirtiendo la materia en bruto en utensilio doméstico y objeto cultural. En la historia de este oficio, las fábricas de cerámicamarcan la transición del saber manual a la producción en serie, ampliando su escala sin romper por completo con su origen material. Dispersas por diferentes territorios, estas estructuras registran la relación entre técnica, paisaje y tiempo. Con el paso de las décadas, sin embargo, muchas de ellas terminaron por perder su función original, siendo reemplazadas por procesos más tecnológicos o fagocitadas por el desarrollo urbano a su alrededor, pasando a ocupar un estado intermedio entre la permanencia y la obsolescencia.
Ambulance for Monuments es una iniciativa de primeros auxilios dedicada a salvaguardar el patrimonio edificado en peligro de Rumania, operando en una carrera contra el tiempo para evitar el colapso y la pérdida irreversible. El proyecto responde a la creciente vulnerabilidad de las estructuras históricas, desde iglesias sajonas fortificadas y casonas señoriales hasta templos de madera e hitos rurales, muchos de los cuales ya no se benefician de las redes comunitarias que alguna vez los sostuvieron. En un país profundamente afectado por la emigración desde 1990, donde casi la mitad de la población aún vive en zonas rurales, pueblos enteros han perdido a la gente, los oficios y el cuidado cotidiano que alguna vez mantuvieron en pie a estos monumentos.
Organizada en torno a una unidad móvil de intervención —una "Ambulancia" equipada con herramientas, andamios y equipos de obra—, la iniciativa lleva a cabo trabajos urgentes de estabilización que permiten ganar tiempo para los edificios en peligro. En lugar de reemplazar una restauración completa, estas intervenciones estratégicas preservan el tejido histórico, garantizan la seguridad estructural y mantienen abierta la posibilidad de una conservación y reutilización adaptativa a largo plazo.
El papel de la rehabilitación del patrimonio en el panorama arquitectónico contemporáneo está definido por una amplia gama de investigaciones, creencias, memorias y esfuerzos destinados a redefinir y fortalecer nuestro entorno construido. Al emprender un proyecto de transformación, renovación o preservación, los y las arquitectos/as pueden emplear diversas estrategias y herramientas para fomentar una coexistencia significativa entre lo existente y lo nuevo. Junto con tres estudios de arquitectura basados en Madrid —SOLAR, Pachón-Paredes y BA-RRO— nos propusimos entablar una conversación para explorar sus procesos creativos e ideales, reconociendo la complejidad y el valor de los edificios históricos como depósitos de materiales, estructuras y técnicas constructivas de otras épocas.
Los sitios patrimoniales constituyen complejos archivos espaciales en los que convergen la arquitectura, la historia y la memoria colectiva. Abarcan un amplio espectro de contextos: desde restos arqueológicos, paisajes urbanos antiguos e históricos y paisajes declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, hasta estructuras cívicas de principios de la era moderna e infraestructuras industriales. Sin embargo, estos entornos se enfrentan a diversos desafíos: el cambio climático, la transformación urbana, los desastres, las cambiantes necesidades sociales y la erosión gradual de su tejido material. Los proyectos de revitalización y restauración responden a estas condiciones al posicionar la práctica arquitectónica y espacial como un mediador activo entre la preservación y las topologías contemporáneas.
World Monuments Fund (WMF) es una organización independiente dedicada a salvaguardar lugares de gran valor en todo el mundo que enriquecen vidas y fomentan el entendimiento mutuo entre culturas y comunidades. El 10 de febrero, WMF anunció un compromiso de 7 millones de dólares para apoyar 21 proyectos de preservación del patrimonio que se lanzarán en 2026. Estas inversiones impulsarán el trabajo en sitios incluidos en el World Monuments Watch 2025, el programa de defensa basado en nominaciones de WMF, al tiempo que apoyarán nuevas fases de conservación, planificación y capacitación en otros sitios patrimoniales de cinco continentes. Los sitios seleccionados reflejan un amplio rango cronológico y geográfico, desde paisajes culturales antiguos hasta hitos arquitectónicos modernos. Los proyectos destacan la diversidad del patrimonio mundial, abarcando desde jardines mogoles y complejos religiosos otomanos hasta cines modernistas, paisajes mineros industriales, rutas culturales indígenas y santuarios sagrados, al tiempo que ponen de relieve el conocimiento cultural a largo plazo integrado en su preservación.
World Monuments Fund (WMF) es una organización independiente dedicada a salvaguardar lugares significativos que enriquecen la vida de las personas y fomentan el entendimiento mutuo entre culturas y comunidades. Desde 2008, el World Monuments Fund/Knoll Modernism Prize se entrega de forma bienal para reconocer logros destacados en la conservación de edificios emblemáticos del movimiento moderno. El galardón distingue a personas y organizaciones que revitalizan el patrimonio moderno construido mediante intervenciones arquitectónicas innovadoras y sensibles.
El 22 de enero de 2026, el WMF y Knoll anunciaron a la firma de arquitectura australiana Architectus como la ganadora del World Monuments Fund/Knoll Modernism Prize 2026 por la conservación del histórico Africa Hall de las Naciones Unidas en Adís Abeba, Etiopía. El jurado reconoció el proyecto por recuperar una obra significativa del modernismo africano como un espacio activo para la diplomacia y el intercambio cultural. Asimismo, el jurado otorgó el premio Stewardship Award para viviendas modernistas a la Umbrella House de Paul Rudolph en Sarasota, Florida, Estados Unidos.
El primer lunes de octubre se celebra el Día Mundial de la Arquitectura. Este año, la Unión Internacional de Arquitectos (UIA) ha establecido el tema "Diseño para la Fortaleza", un poderoso llamado a la acción que resuena profundamente con el enfoque de la ONU sobre la respuesta a crisis urbanas. En un mundo que enfrenta interrupciones ambientales y sociales sin precedentes, este tema nos desafía a ir más allá de soluciones temporales. Cabe preguntarse, ¿cómo pueden nuestros edificios y ciudades no solo resistir los impactos, sino también fomentar la equidad, la continuidad y la resiliencia?
Aunque el concepto de fortaleza en arquitectura puede evocar fácilmente imágenes de concreto reforzado y acero, está surgiendo una interpretación más profunda, una que define la fortaleza no como mera rigidez, sino como una capacidad holística para resistir y adaptarse. Esto incluye muchas facetas, desde la resiliencia ecológica y el cuidado hasta los conceptos duraderos de resiliencia social o la conservación de estructuras urbanas existentes, todas contribuyendo a un entorno construido más capaz de responder a la multitud de crisis que enfrentan las ciudades en todo el mundo.
Comayagua es una ciudad en el centro de Honduras ubicada en un valle del mismo nombre. Ocupa un lugar fundamental en la historia de la nación, habiendo servido como su capital colonial y republicana temprana durante más de 300 años. Sin embargo, cuando la capital fue reubicada a Tegucigalpa en 1880, la expansión urbana de Comayagua se detuvo, preservando inadvertidamente un amplio y rico patrimonio. A principios de la década de 1990, gran parte del legado arquitectónico de la ciudad estaba en un estado de deterioro. Reconociendo la urgente necesidad de protegerlo, los gobiernos de Honduras y España iniciaron un esfuerzo colaborativo, con el objetivo de poner en marcha un programa de restauración a largo plazo para crear un marco de políticas que asegure la preservación del centro histórico de la ciudad por los años venideros.
El proyecto habitacional Villa San Luis, originalmente llamado Villa Compañero Ministro Carlos Cortés, fue construido entre 1971 y 1972 en terrenos que hoy se ubican en una de las zonas de mayores ingresos de Santiago, Chile. Diseñado inicialmente como un centro urbano para 60.000 residentes de ingresos medios, con edificaciones escalonadas y un centro cívico que ocupaba 3,4 de sus 50 hectáreas, el proyecto fue redefinido en la década de 1970 para alojar a la población sin vivienda del sector oriente de la capital chilena. El proceso no estuvo exento de conflictos. Durante la dictadura, los nuevos residentes del conjunto fueron desalojados y el terreno fue adquirido por el ejército. A partir de entonces, el conjunto entró en un proceso de reapropiación y resignificación que hoy parece alcanzar un nuevo hito: la conversión de uno de sus edificios en un sitio de memoria y museo, a través de un proyecto de UMWELT y Plan Común.
Detalle de la Red de Quioscos Garífuna. Imagen Cortesía de 24 Grados Arquitectura
¿Cómo puede la arquitectura restaurar la relevancia de los lugares olvidados? ¿Qué diálogos pueden surgir cuando los edificios y paisajes no son tratados como lienzos en blanco, sino como capas de memoria, identidad y potencial? Para la firma de arquitectura hondureña 24 Grados, estas preguntas dan forma a un enfoque basado en la adaptación, reutilización y diseño contextual. Sus proyectos van desde la restauración de antiguas plazas españolas y centros culturales hasta intervenciones en parques naturales y pueblos costeros en Honduras. Cada uno se fundamenta en la creencia de que el diseño puede retejer las relaciones entre las personas, el lugar y el patrimonio.
La Catedral de Notre Dame reabrió el 7 de diciembre de 2024, recibiendo visitantes por primera vez desde el incendio de 2019. Su restauración fue una tarea masiva, liderada por el arquitecto principal Philippe Villeneuve, asistido por Rémí Fromont y Pascal Prunet. El proyecto involucró aproximadamente a 2.000 artesanos, 250 empresas y alrededor de 900 millones de dólares, demostrando la inmensa escala y complejidad del trabajo en un plazo ajustado. A pesar del importante hito de su apertura antes de fin de año, los trabajos de restauración aún no están completos, ya que se espera que continúen hasta 2026.
En 2020, el Ministro de Cultura francés aprobó un extenso programa de renovación para el Centro Pompidou con el propósito de resolver los problemas técnicos del edificio y garantizar la viabilidad a largo plazo de la icónica estructura. Diseñado por Renzo Piano y Richard Rogers en 1971, el museo fue concebido como una "máquina cultural viva", generando controversia debido a su arquitectura inusual. Para asegurar un proceso de renovación eficiente, el edificio estará completamente cerrado por un período de 5 años, desde septiembre de 2025 hasta 2030. El estudio de arquitectura francés Moreau Kusunoki ha sido encargado de liderar el proyecto de renovación, colaborando con el estudio de Frida Escobedo y AIA Life Designers, quienes están a cargo del componente técnico del proyecto. Los arquitectos han sido seleccionados después de un concurso internacional, con Renzo Piano como uno de los miembros del jurado.
Muchas ciudades importantes de Estados Unidos están lidiando con grandes edificios industriales que han caído en desuso. Estos edificios tienen importancia histórica y arquitectónica y, a menudo, están protegidos contra la demolición. En consecuencia, los profesionales de la arquitectura enfrentan el desafío y la responsabilidad de adaptar estos edificios a las funciones contemporáneas. Optar en contra de la demolición refleja un enfoque de construcción sostenible y resalta la importancia de honrar el patrimonio construido.