La Puerta Norte de Taipéi, también conocida como Beimen, no solo se erige como un recordatorio de la compleja historia de la ciudad, sino también como testigo de la transformación del paisaje urbano que la rodea y del cambio de actitud hacia los espacios urbanos colindantes con los edificios patrimoniales. Inicialmente una frontera imperial china, salvada de la demolición durante el dominio colonial japonés e invadida por pasos elevados y autopistas en los esfuerzos de modernización de la posguerra, recientemente ha recuperado su estatus prominente gracias al desarrollo de la plaza que ahora la enmarca. La resiliencia de la puerta frente a las cambiantes prioridades urbanas y políticas arquitectónicas narra una historia de conservación del patrimonio que se manifiesta no solo a través de la forma construida, sino también de los espacios abiertos que la contienen.
En noviembre de 2019, la oficina londinense Carmody Groarke y la firma de Gante TRANS architectuur | stedenbouw (actualmente conocida como ATAMA) ganaron el concurso internacional Baumeister para diseñar una ampliación para el Design Museum Gent, el museo de diseño más grande de Bélgica, ubicado en el centro histórico de Gante. En ese momento, el museo constaba de tres edificios: el Hotel de Coninck, del siglo XVIII; la Casa Leten, con un núcleo del siglo XVI; y un ala construida en 1992. Tras cuatro años de renovación y ampliación, el museo reabrió sus puertas el 3 de octubre de 2026 en el centro histórico de la ciudad, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. El proyecto combina la restauración de estos edificios históricos con una nueva ala diseñada por Carmody Groarke y ATAMA, junto con los trabajos de restauración liderados por RE-ST architectenvennootschap. La colección del museo abarca objetos de diseño desde el siglo XIV hasta la actualidad, y el edificio renovado añade espacios para conferencias, talleres, exposiciones y eventos, planteando el diseño como algo con lo que los/las visitantes pueden interactuar y utilizar directamente, en lugar de limitarse a observar.
El 16 de septiembre de 2026, Google anunció la remodelación del Thompson Center de Chicago como un espacio para el trabajo, la cultura y la comunidad. El James R. Thompson Center es un hito arquitectónico posmoderno diseñado por Helmut Jahn y terminado en 1985. Encargado por el gobernador de Illinois, James R. Thompson, el edificio reinterpreta el clásico capitolio estatal al invertir el concepto tradicional de cúpula y plaza pública. El inmueble, que ocupa una manzana entera en el Loop de Chicago, cuenta con un atrio de vidrio curvo multicolor y una entrada de esquina inclinada y transparente. Polémico desde el primer día, ha sido criticado por su deficiente climatización, los altos costos de mantenimiento y problemas estructurales y de filtraciones. Con el fin de restaurarlo en lugar de demolerlo, la compañía colaboró con Architecture Plus Information (A+I) para diseñar un proyecto que integrará el edificio a la vida urbana del Loop de Chicago.
"¡Derecho a la vivienda! Ahora y siempre" es una Iniciativa Ciudadana Europea (ICE) oficial para exigir viviendas asequibles, sostenibles y justas en toda la Unión Europea. La ICE es una herramienta de gobernanza que permite a la ciudadanía proponer nuevas leyes para que la Comisión Europea las considere. Estas iniciativas deben ser organizadas por un grupo de al menos siete ciudadanos/as de la UE que residan en siete países diferentes, y deben reunir un millón de firmas válidas en el plazo de un año a partir de su aprobación oficial. La recolección de firmas para "¡Derecho a la vivienda! Ahora y siempre" comenzó el 14 de septiembre de 2026, con el objetivo de reunir 1.2 millones de firmas en toda la UE para exigir que la Comisión Europea responda formalmente y aborde la propuesta. El proyecto se basa en la Iniciativa Ciudadana Europea HouseEurope!, la cual se centraba estrictamente en la renovación de edificios y concluyó sin éxito el 31 de enero de 2026. Esta nueva propuesta, presentada por una coalición más amplia, no solo abarca la renovación, sino también herramientas de financiamiento y medidas para garantizar el acceso.
Grand Stade Hassan II en Marruecos por Populous y Oualalou + Choi. Imagen cortesía de Oualalou + Choi
La conclusión de la Copa Mundial de la FIFA 2026 marca el final de la mayor edición del torneo hasta la fecha. Organizada de manera conjunta por Canadá, México y Estados Unidos, la competencia se expandió a 48 selecciones nacionales y reunió a dieciséis ciudades sede distribuidas en tres países. Durante décadas, las Copas Mundiales de la FIFA han funcionado como catalizadores de la producción arquitectónica. Cada edición ha generado una colección singular de estadios, inversiones en transporte, espacios públicos e intervenciones urbanas que, a menudo, permanecen en sus ciudades sede mucho después de que concluye el torneo. Si bien las competencias recientes se han asociado con proyectos de estadios emblemáticos y ambiciosos programas nacionales de construcción, la edición de 2026 siguió una trayectoria diferente, apoyándose principalmente en recintos existentes adaptados a los requisitos técnicos y operativos de la FIFA.
Con cuarenta y ocho camas psicogeriátricas y sesenta y ocho departamentos accesibles para sillas de ruedas, alojamiento para cuidadores/as informales y espacio para atención médica a domicilio, el edificio De Keyzer se inauguró en Ámsterdam en 2011. Su programa se había concebido íntegramente para personas mayores que requerían asistencia; sin embargo, poco después de su terminación, el inmueble se vendió a un fondo de inversión y los departamentos comenzaron a alquilarse a familias jóvenes con niños/as.
Para los/las arquitectos/as del proyecto, Tom Frantzen y Karel van Eijken, el episodio podría haberse interpretado como un fracaso de previsión. Lejos de ello, se convirtió en una confirmación. "Demostró, con total claridad, que los edificios pueden terminar utilizándose de formas completamente distintas a las previstas originalmente", recuerda Frantzen. La transformación solo fue posible gracias a la amplitud de los departamentos y a que la estructura permitía usos más diversos que los previstos en el programa original. Si el edificio se hubiera diseñado únicamente para su función inicial, el cambio de uso probablemente habría requerido una remodelación destructiva o, en un caso extremo, la demolición.
Surgida en ciudades portuarias y barrios de clase trabajadora a lo largo del siglo XIX, la casa shotgun se convirtió en una respuesta duradera a la densidad, el clima y los lotes urbanos acotados, consolidándose como una de las formas domésticas que definieron el sur de los Estados Unidos. Su huella estrecha, su planta secuencial y sus pórticos profundamente sombreados generaron una lógica espacial económica y de gran sensibilidad ambiental mucho antes de que ambos términos se volvieran centrales en el discurso arquitectónico. Desde Nueva Orleans y Mobile hasta Houston y Louisville, las casas shotgun conformaron el tejido físico de barrios moldeados por la migración, el trabajo, la comunidad y la vida cultural. Aunque a menudo se las descartó como construcciones vernáculas ordinarias, esta tipología de vivienda ha encarnado durante mucho tiempo ideas sofisticadas sobre la adaptación al clima, la proximidad social y el crecimiento urbano incremental, convirtiéndose en una de las formas domésticas más influyentes en la historia de la ciudad estadounidense.
El Museo Edo-Tokyo ha reabierto sus puertas al público tras una renovación de varios años, revelando una serie de intervenciones escenográficas e instalaciones diseñadas por OMA bajo la dirección de Shohei Shigematsu. Este encargo, que marca el primer proyecto público de la firma en Japón, forma parte de la renovación integral del emblemático edificio del museo, obra del arquitecto metabolistaKiyonori Kikutake. Inaugurada originalmente en 1993 como el primer museo dedicado a la historia de Tokio, la institución recorre la evolución de la ciudad desde el período Edo hasta nuestros días. Con estas nuevas intervenciones, se busca fortalecer su relación con el público contemporáneo, al tiempo que se preserva la identidad de la arquitectura de Kikutake.
Visualizaciones del proyecto del Museo de Estudios del Mobiliario, 2026. Imagen cortesía de COBE
El Museum of Furniture Studies se fundó en 2017 en Estocolmo, con una colección de más de 1,300 piezas de mobiliario creadas por más de 44 diseñadores/as internacionales. El espacio físico del museo cerró en 2022, pero mantuvo su presencia mediante su Archivo Digital de Mobiliario de Diseño hasta su adquisición por parte de IKEA en 2024. Esta semana, el estudio danés de arquitectura Cobe anunció la transformación de un antiguo almacén de IKEA en Älmhult, Suecia, en la nueva sede del museo. El proyecto consiste en convertir un depósito cerrado en un espacio abierto y accesible para el diseño, conservando al mismo tiempo su estructura industrial. Está previsto que el edificio abra sus puertas a principios de febrero de 2027.
¿Qué sucede cuando se elige la reutilización en lugar de la demolición? En Østbirk, Dinamarca, un almacén de madera de 30 años de antigüedad se ha transformado en un centro de innovación de clase mundial de 14.000 metros cuadrados para casi 500 empleados/as de VELUX. Este artículo analiza cómo el proyecto LKR Innovation House desafía las prácticas de construcción convencionales, preserva el legado material y ofrece lecciones prácticas para los/las arquitectos/as que trabajan con estructuras existentes. Un nuevo libro documenta el proceso a través de ensayos, entrevistas y fotografías.
En las últimas décadas, ciudades de todo el mundo han experimentado un incremento en la demolición de autopistas elevadas de concreto. Taipéi, Seúl, Portland y Boston, por ejemplo, han sido testigos del auge y la caída de estas infraestructuras para dar paso a parques y nuevas propuestas de regeneración urbana. En otros casos, como el de Montreal en Canadá, la oposición ciudadana a las autopistas se manifestó incluso antes de su construcción, logrando desviar viaductos, preservar el patrimonio y liberar las vistas al frente marítimo. En el caso de San Francisco, en los Estados Unidos, la historia de la Autopista Embarcadero es una de esas narrativas que sirve como estudio de caso sobre la ambición infraestructural de mediados de siglo de la ciudad, la respuesta ciudadana ante el proyecto y su eventual desmantelamiento en favor de la conectividad urbana.
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Grifería Madison de Dornbracht para el Brenners Park-Hotel & Spa en Baden-Baden. Imagen cortesía de Dornbracht
Durante los proyectos de renovación, a menudo se prefiere el reemplazo por sobre la rehabilitación. Se retiran los artefactos usados, se especifican productos nuevos y se aseguran los cronogramas. Especialmente en los proyectos hoteleros, donde los cierres son costosos y las operaciones se programan con plazos muy ajustados, instalar componentes nuevos parece ser la solución más confiable. Es un camino más rápido, más fácil de coordinar y alineado con los flujos de trabajo establecidos. La rehabilitación, en cambio, funciona de otra manera: exige un desmontaje minucioso en lugar del desecho, una evaluación en lugar de la sustitución, y confianza en la calidad de lo que ya existe. Esto introduce complejidad en un proceso diseñado para la eficiencia.
La reciente renovación del Brenners Park-Hotel & Spa en Baden-Baden demuestra que, bajo las circunstancias adecuadas, este esfuerzo adicional puede convertirse en una estrategia arquitectónica deliberada para proyectos similares, sobre todo cuando los materiales originales nunca fueron concebidos para ser temporales.
Durante décadas, el patrimonio ha sido más fácil de reconocer desde la calle. Protegemos fachadas, siluetas urbanas y monumentos porque son visibles, estables y legibles como bienes culturales. Sin embargo, la mayor parte de lo que recordamos sobre el habitar tiene que ver con cómo compartimos la comida, nos retiramos, discutimos, cuidamos y descansamos; actividades que ocurren lejos de la vista de todos. Ocurren dentro de las habitaciones. A medida que las plantas libres ceden silenciosamente su lugar a umbrales, pasillos y cerramientos, surge una pregunta más profunda: ¿y si la memoria cultural sobrevive no en lo que la arquitectura muestra, sino en cómo se vive?
El potencial de los edificios existentes para dar forma a ciudades y comunidades en constante cambio a través de la reutilización y la adaptación es el enfoque principal de HouseEurope! y su activismo: hacer frente al apremiante desafío en gran parte de Europa, donde a menudo resulta más fácil, económico y rápido demoler edificios que renovarlos. Durante décadas, las políticas de construcción, las prácticas industriales y los sistemas de mercado han favorecido las nuevas construcciones, subestimando con frecuencia la relevancia cultural, social y ambiental de las estructuras existentes. Por su labor de promoción de un cambio sistémico en la arquitectura, HouseEurope! recibió el Premio OBEL 2025 bajo la temática "Ready Made". En conversación con ArchDaily, Alina Kolar y Olaf Grawert, integrantes del colectivo HouseEurope!, analizaron el enfoque de la organización hacia la arquitectura, las políticas públicas y la acción colectiva.
Mientras que la reutilización adaptativa ha sido cada vez más reconocida como una estrategia arquitectónica vital en todo el mundo, su discurso e implementación en Asia todavía están en expansión—impulsados por una creciente conciencia ecológica y una comprensión cambiante del conocimiento arquitectónico. En lugar de acelerar un modelo desarrollista centrado en la demolición y la nueva construcción, los arquitectos y arquitectas de hoy se enfrentan a un enfoque diferente hacia el entorno construido: tratar la estructura existente como un recurso—un archivo de materiales, organizaciones espaciales e historias informales.
La reutilización adaptativa a menudo se asocia con la preservación de edificios históricos y patrimonio culturalmente significativo. Sin embargo, el vasto campo de estructuras aparentemente 'menos valoradas'—casas abandonadas, viviendas antiguas pero estándar, edificios de oficinas no conformes y vacíos urbanos pasados por alto—se ha convertido en un terreno de experimentación. Estos sitios desafían a arquitectos y diseñadores a reconsiderar los estándares prevalecientes de eficiencia y desarrollo impulsado por el mercado, y a imaginar prácticas espaciales y ecológicas que eviten la continua pérdida de material incorporado y conocimiento cultural inherente a la reconstrucción constante.
Detrás de capas de yeso, pintura y acabados se encuentra una intrincada red de tuberías, conductos eléctricos, vigas y otros elementos estructurales que hacen funcionar y mantener en pie un edificio, pero que permanecen invisibles a la mirada cotidiana. Dentro de estas capas, se acumulan trazas de diferentes períodos: sistemas reemplazados, adaptaciones improvisadas y soluciones técnicas que alguna vez respondieron a contextos y urgencias específicas. En la reutilización adaptativa, el mayor desafío a menudo comienza incluso antes de que comience la construcción, que es entender qué hay dentro cuando existe poca o ninguna documentación confiable. Durante una renovación, sorpresas agradables o desagradables son inevitables. Lo inesperado es parte del proceso, pero también representa costos, retrasos y factores de riesgo que generalmente desaniman a inversores y profesionales de participar en este tipo de proyectos.