
Pocos temas evocan tanta sensibilidad y reflexión, tanto dentro como fuera de la arquitectura, como la muerte y la mortalidad. La atemporal reflexión de Frank Lloyd Wright de que “la juventud es una cualidad y, una vez que se tiene, nunca se pierde, y cuando te meten en la caja, esa es tu inmortalidad” ofrece una perspectiva sobre cómo los/las arquitectos/as ponen en perspectiva no solo sus edificios, sino también sus vidas y carreras.
Profundizando en este vínculo entre la arquitectura y la mortalidad, HofmanDujardin, un estudio neerlandés, busca “repensar la forma en que nos despedimos” mediante el diseño de un nuevo centro funerario. Al situar el ataúd en su epicentro, la propuesta traduce la secuencia del memorial en tres momentos: la reunión de familiares y amigos, la ceremonia de conmemoración y el momento del encuentro social.









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