Historias como recurso. Imagen: Cobe (generada por IA)
Este artículo es parte de "Thresholds", un periódico impreso de edición especial de Cobe Notes x ArchDaily.
Hay dos rasgos únicos del ser humano que nos permitieron sobrevivir en los primeros años y expandirnos por todo el planeta: la sudoración y la narración de historias. Sudar ayuda a enfriar el cuerpo al correr largas distancias. Las historias nos ayudan a colaborar en grandes grupos y a compartir conocimientos entre comunidades y generaciones. Como profesionales de la arquitectura, seguimos confiando en estas mismas herramientas para hacer realidad nuestras visiones.
Como señala el profesor de narrativa Angus Fletcher en su libro Primal Intelligence, existe una idea errónea muy común sobre el papel de las historias: cuando nuestro cerebro "racional" desarrolla una idea que no logramos explicar a un grupo más amplio, la empaquetamos en una historia y, de repente, todo el mundo la entiende. Fletcher sostiene que en realidad funciona al revés: las ideas surgen de las historias, nuestro cerebro piensa en forma de historias y las historias moldean la realidad. En el ámbito de la arquitectura, existe un término despectivo para referirse a este proceso cuando se invierte de manera incorrecta: "postracionalización", como ocurre, por ejemplo, cuando se crean diagramas para justificar un diseño que ya ha sido decidido de antemano.
El hogar podía extenderse entre varios lugares ocupados en diferentes momentos del año. Se extendía a lo largo de una geografía más amplia de lugares que se dejaban y a los que se volvía a lo largo del año. En la actualidad, muchos desarrollos contemporáneos del Golfo intentan integrar condiciones climáticas y espaciales contrastantes dentro de un mismo sistema urbano permanente.
Una fachada de ladrillo hace mucho más que definir el exterior de una vivienda. Al diseñarse como una pantalla porosa, se convierte en un elemento intermediario entre el interior y el exterior, modelando la atmósfera y las condiciones ambientales de los espacios que resguarda. En la arquitectura residencial india contemporánea, el jali de ladrillo —una pantalla de ladrillo perforada o de celosía— se ha reinterpretado con una sensibilidad contemporánea, nutriéndose de elementos arquitectónicos vernáculos.
La madera y la arquitectura costera siempre han ido de la mano. Se trata de uno de los materiales más característicos de las estructuras en la costa. Sin embargo, lograr esa estética en un entorno donde el clima es una constante exige mucho más de la madera que se elija.
La lluvia no es exclusiva de las zonas costeras. Lo que diferencia a la costa es la combinación y la frecuencia de la exposición. La humedad, los vientos marinos, el aire salino, el sol directo y las tormentas frecuentes someten constantemente a la madera a ciclos repetitivos de humedad y sequedad. En muchas regiones costeras, estos no son fenómenos meteorológicos ocasionales, sino que forman parte del clima cotidiano. Por lo tanto, al seleccionar madera para la construcción costera, dos características resultan especialmente críticas: la durabilidad y la estabilidad dimensional.
Algunas experiencias urbanas quedan grabadas en nuestra memoria gracias a un cambio de ritmo. A menudo se ha descrito a la ciudad posmoderna como una experiencia que se vive al compás de la movilidad motorizada, en contraste con el paseo, la promenade o incluso las procesiones que la precedieron. En una cultura urbana acelerada, la caminabilidad se defiende en el urbanismo no solo como un factor de seguridad y cohesión social, sino también como una vía hacia un estilo de vida más sensorial. Esta selección de proyectos no construidos, enviados por lectores y lectoras de ArchDaily, presenta ejemplos de diseño que priorizan la experiencia del entorno a un ritmo peatonal. Más allá de respetar la caminata como una opción de movilidad, estas propuestas conceptuales vinculan el acto de caminar con la contemplación del entorno, el respeto por lo preexistente y la conexión con otras personas.
"Después de todo, el tiempo es un ingrediente clave de mi profesión", afirma Francis Kéré en su libro Francis Kéré: Building Stories. La arquitectura evoluciona y se transforma constantemente a lo largo del tiempo. Ladrillos, puertas, ventanas, muros, escaleras y otros elementos se convierten en los protagonistas de un proceso que comienza con un boceto y que, finalmente, toma forma como obra construida.
Partiendo de que la arquitectura comienza cuando sus habitantes empiezan a apropiarse de un espacio, Francis Kéré desarrolla sus proyectos de manera progresiva, y continúa trabajando en el diseño incluso durante la fase de construcción. A medida que su arquitectura crece con el tiempo, se integra con su entorno, se adapta a las necesidades de las personas usuarias y responde a los cambios de forma flexible y experimental, busca integrarse en la vida de quienes la habitan.
En la mayoría de los proyectos arquitectónicos, la circulación vertical se concibe como un elemento meramente funcional, oculto tras puertas cortafuego o en el núcleo de un ascensor. No obstante, en ocasiones los/las arquitectos/as recurren a las espirales para resolver los cambios de nivel del terreno. Con la escala adecuada, estos elementos permiten una expresión formal más artística que cumple un doble propósito, utilitario y estético, sin depender de elevadores mecánicos ni de cajas de escaleras. Los sistemas estructurales, como las cerchas de acero en voladizo y las losas de concreto armado, permiten que estos elementos helicoidales se proyecten hacia el exterior como marquesinas de acceso protegidas o que se envuelvan alrededor de atrios centrales abiertos. Desde el punto de vista funcional, estos recorridos de circulación pueden manifestarse de diversas maneras: como escaleras, al estilo del Palacio de Itamaraty en Brasilia, o bien como rampas, las cuales ofrecen la posibilidad de reducir las barreras de movilidad para los/las visitantes. En ambos casos, la espiral logra generar transiciones fluidas entre los distintos niveles y, al mismo tiempo, mantener una línea de visión despejada en todo el programa.
Las superficies continuas y las juntas mínimas se han convalidado como un sello distintivo de la arquitectura contemporánea, valoradas por las líneas limpias y la uniformidad que aportan a la envolvente de un edificio. Sin embargo, en la ingeniería de fachadas, esta búsqueda rara vez se limita a una cuestión de apariencia. Independientemente del material utilizado, el aumento de las dimensiones de los paneles puede influir en la durabilidad, la reciclabilidad del material, el comportamiento frente a factores externos y otros aspectos clave como la resistencia al impacto y el mantenimiento a largo plazo. Al combinar la facilidad de instalación y la eficiencia en el transporte con la flexibilidad de diseño, los sistemas de fachada monomaterial utilizan paneles de gran formato al tiempo que resuelven retos prácticos relacionados con la planeidad, el movimiento térmico y el soporte estructural. No obstante, ¿qué otras consideraciones materiales detrás de los paneles de gran formato pueden marcar la diferencia hoy en día en la construcción de la envolvente de los edificios?
A diferencia de los edificios, que están anclados a sus cimientos y responden al clima desde una posición fija, los yates están diseñados para el movimiento y el cambio constantes. Los interiores se mecen con la embarcación, la luz cambia minuto a minuto, la humedad es una condición de diseño permanente y cada kilogramo influye en el rendimiento. Diseñar para el mar exige, por lo tanto, que quienes se dedican a la arquitectura, la arquitectura naval, la ingeniería y el diseño de interiores resuelvan interrogantes que rara vez surgen en tierra firme: ¿cómo lograr que el espacio mantenga la calma mientras todo a su alrededor está en movimiento?
A pesar de encontrarse entre las formas estructurales más antiguas de la arquitectura, las cúpulas siguen ofreciendo posibilidades para crear grandes espacios sin columnas y trabajar con geometrías circulares o de forma libre, más allá de las tipologías de edificación rectangulares convencionales. Su evolución ha estado estrechamente ligada a los cambios en los materiales, los métodos constructivos y las herramientas de diseño. Hoy en día, las plataformas digitales añaden una nueva dimensión a este proceso, lo que permite explorar en etapas muy tempranas decisiones que tradicionalmente se tomaban en fases más avanzadas del proyecto.
No hay lugar más difícil para construir que la alta montaña, y ninguno donde una edificación se sienta más provisional. Desde los Andes hasta el Himalaya y los Alpes, la construcción a gran altitud reduce la arquitectura a sus transacciones más elementales. La roca se percibe como la permanencia misma; sin embargo, una estructura emplazada cerca del límite de la habitabilidad existe en una constante negociación con casi todo lo que la rodea: con un viento que llega sin obstáculos, con un terreno demasiado empinado y congelado para ser excavado, y con todo lo necesario proviniendo desde muy abajo. Lo que se puede transportar hacia arriba, lo que se puede ensamblar con pocas manos y lo que puede sostenerse por sí mismo son algunas de las variables del problema.
Estas limitaciones han producido una cultura constructiva notablemente consistente a lo largo de cordilleras que, de otro modo, no tendrían relación entre sí. El refugio, la cabaña, el vivac y el observatorio pertenecen a una tipología compartida en la que el resguardo es inseparable de la logística, y donde la ligereza, la prefabricación y la autosuficiencia constituyeron necesidades estructurales mucho antes de convertirse en virtudes.
A medida que los proyectos arquitectónicos se vuelven más complejos y las exigencias evolucionan, la capacidad de iterar con rapidez resulta cada vez más crucial en el proceso de diseño. Para Bellway, una de las constructoras de viviendas más grandes del Reino Unido, acelerar la iteración y la visualización de los diseños se ha vuelto fundamental para satisfacer estas demandas. No se trata solo de una manera de presentar los proyectos terminados, sino también de una herramienta para poner a prueba ideas, comunicar opciones y tomar decisiones en etapas más tempranas del proceso de desarrollo.
Can Gio Pavilions / DE-SO Asia. Imagen cortesía de NS BlueScope
Los Steel Architectural Awards ASEAN 2026, presentados por BlueScope, han anunciado los 12 proyectos finalistas seleccionados para avanzar a la evaluación a nivel de la ASEAN. Estos finalistas, que representan logros destacados en la arquitectura de Indonesia, Malasia, Tailandia y Vietnam, fueron elegidos a través de los programas de premios nacionales y ahora avanzan hacia la evaluación regional a cargo de un jurado internacional.
En su segunda edición de la ASEAN, el programa celebra proyectos arquitectónicos que demuestran excelencia en diseño, innovación, sostenibilidad y la aplicación creativa de soluciones de acero recubierto. Bajo el lema de 2026, "Shaping Resilient Futures: Timeless Design with Coated Steel" (Modelando futuros resilientes: diseño atemporal con acero recubierto), los premios destacan proyectos que responden de manera significativa a su contexto, al tiempo que aportan un valor duradero para las generaciones futuras.
Colaje de mapa conceptual de Kampala, Jartum y Kinsasa. Ilustración de Maisa Elamein vía Wikimedia Commons y fuentes de dominio público.
La violencia colonial en las ciudades africanas se filtró de las dimensiones políticas al ámbito espacial. Se halla impregnada en los trazados de las calles, los sistemas de tenencia de la tierra, la infraestructura de drenaje y las zonas residenciales que, al día de hoy, siguen estructurando la desigualdad y el desplazamiento. Kinsasa, Jartum y Kampala arrastran esta herencia en su morfología urbana, funcionando a la vez como artefactos históricos y como estructuras activas. Este legado determina quién accede a los servicios y quién habita las tierras propensas a inundaciones, al tiempo que cataliza una creciente inestabilidad climática que empuja a este aparato hacia dimensiones completamente nuevas, incluidas las geológicas.
La mampostería suele percibirse a través de su peso, profundidad, textura y sensación de permanencia. Sin embargo, estas cualidades físicas también tienen diversas implicaciones en el rendimiento de la envolvente de un edificio. Desde el espesor de la junta de mortero hasta el peso del material, cada decisión de diseño en mampostería está ligada a consideraciones de durabilidad, estabilidad y rendimiento a largo plazo, al tiempo que preserva el carácter material asociado con la solidez y la permanencia.En Summer Street Apartments, el ladrillo delgado ofreció una manera de conservar estas cualidades a la vez que se adaptaba a los requerimientos de aislamiento y envolvente de un edificio totalmente eléctrico y de energía neta cero. De manera igualmente significativa, ayudó a otorgar al proyecto el carácter residencial que el equipo de arquitectura buscaba.
ONU-Hábitat y Oceanix revelan el prototipo de la primera ciudad flotante sostenible del mundo. Imagen cortesía de Oceanix y BIG-Bjarke Ingels Group
Las ciudades dependen de los sistemas preexistentes que las rodean. Cuando los/las arquitectos/as diseñan sobre el agua o más allá de la Tierra, de pronto carecen de dichos sistemas. Sin un suelo firme o redes cercanas de energía, agua, transporte y residuos, la arquitectura debe asumir funciones que, en condiciones normales, proveería la escala urbana mayor.
Los motivos para aventurarse más allá del terreno conocido también varían de un proyecto a otro. En las Maldivas, la edificación sobre el agua responde a la vulnerabilidad del territorio emergido. En Busan, el desarrollo flotante abre una nueva vía para la expansión urbana. En la Luna, en cambio, el desafío es absoluto: no existe ningún tipo de infraestructura previa a la cual conectarse.
El increíble castillo vagabundo. Imagen cortesía de Studio Ghibli
Cada tarde, al volver a casa, llevamos a cabo un pequeño rito sin ceremonia alguna. Llegamos a una puerta, la abrimos y cruzamos hacia un espacio que nos pertenece como ningún otro. Se trata de un acto tan cotidiano que rara vez reparamos en que posee una estructura; sin embargo, filósofos y antropólogos han escrito libros enteros para describir estas configuraciones psicológicas. Curiosamente, obras visuales como los mundos animados de Studio Ghibli parecen reflejar esta dinámica para dar forma a universos cuyas arquitecturas y distribuciones ofrecen una vía de escape, apelando a nuestros recuerdos de una forma tan legible como encantadora.
Edificios obsoletos. Imagen cortesía de Matt Van der Velde
A menudo se debate sobre la sustentabilidad en la arquitectura como si fuera un estándar universal y, en principio, debería serlo. Los edificios se evalúan cada vez más en función de su rendimiento energético, el carbono embebido, los sistemas de certificación, la eficiencia de los materiales, la biodiversidad y el impacto durante todo su ciclo de vida. Sin embargo, las normativas que determinan lo que realmente debe hacerse siguen siendo de carácter sumamente local. Un proyecto diseñado en Londres, Nueva York o Copenhague puede estar determinado por códigos energéticos estrictos, evaluaciones ambientales, requisitos de divulgación, controles de planificación y metas de carbono cada vez más ambiciosas. En cambio, esa misma oficina al trabajar en otro lugar puede encontrarse con un panorama normativo muy diferente.
Esto plantea un interrogante complejo para la arquitectura internacional: cuando la ley no exige la sustentabilidad con el mismo rigor, ¿qué estándares deberían mantener los/las arquitectos/as?
Aunque es un concepto complejo, cargado de significado y clasificado en diversas formas, la heterotopía —desarrollada por el filósofo Michel Foucault— puede entenderse a grandes rasgos como la manifestación de realidades alternativas. A diferencia de las utopías (no-lugares idealizados e inalcanzables), las heterotopías son espacios tangibles y reales que operan bajo su propia lógica interna, ofreciendo una alternativa vivencial a los paradigmas espaciales y culturales dominantes.
El escapismo, en un sentido arquitectónico, no se trata simplemente de huir de las realidades comunes, sino que constituye una herramienta crítica para reimaginarlas bajo diferentes condiciones culturales, sociales y ambientales. Las instalaciones temporales funcionan como campos de prueba fértiles para estas posibilidades espaciales. Con frecuencia concebidas como santuarios o refugios, estas obras se desprenden intencionadamente de las normas preconcebidas, ya sea buscando un retorno a un modo de vida primitivo o provocando cambios perceptivos radicales.
¿Qué puede hacer un textil que el vidrio, la madera, el concreto o el metal no puedan? Las telas compuestas para la arquitectura no reemplazan a los materiales de construcción convencionales. Al contrario, pueden complementarlos y, a menudo, añadir otra capa de rendimiento a la envolvente del edificio. Su aplicación cambia según el contexto. Una membrana compuesta puede convertirse en un sistema de sombreado exterior para un invernadero tropical, una piel interior que define la acústica y la experiencia espacial en un museo, o parte de una estrategia de fachada que mejore el desempeño ambiental de un edificio existente.
Asmara, la capital de Eritrea, se sitúa a más de 2.300 metros sobre el nivel del mar, en una meseta al borde del escarpe del Gran Valle del Rift. A pesar de encontrarse en un país que no destaca por recibir un gran volumen de visitantes, la ciudad ha ganado notoriedad gracias a su singular arquitectura. En julio de 2017, fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO bajo la denominación de "Asmara: una ciudad modernista de África", convirtiéndose en el primer sitio urbano modernista del mundo en ser catalogado en su totalidad, así como en el primer sitio de patrimonio mundial explícitamente modernista de África. Su valor patrimonial surge a raíz de una compleja convergencia entre dos vertientes de la historia de Eritrea: por un lado, un intenso período de construcción colonial derivado de las ambiciones imperiales de Italia en África; por el otro, un prolongado aislamiento relativo que protegió a la ciudad de proyectos de reurbanización.