La intersección entre la arquitectura y la medicina moldeó profundamente el diseño moderno, un ámbito donde la transparencia, la luz y el aire se convirtieron en herramientas esenciales en la búsqueda de la salud. Surgido de la crisis de la tuberculosis de finales del siglo XIX y principios del XX, el sanatorio evolucionó más allá de una instalación médica para convertirse en un campo de pruebas para la innovación arquitectónica. La necesidad de aire fresco, luz solar y esterilidad transformó estos espacios en prototipos de los principios modernos, influyendo en la organización espacial, la elección de materiales y las filosofías de diseño que se extendieron mucho más allá de la atención médica.
Más que simples lugares de tratamiento, los sanatorios materializaron las teorías médicas de la época en el entorno construido. En una época en que la tuberculosis —a menudo llamada la peste blanca— asolaba a poblaciones de todo el mundo, los profesionales de la medicina prescribían la exposición al entorno como terapia principal. En consecuencia, la arquitectura se adaptó y dio origen a edificios con terrazas amplias, grandes ventanales e interiores depurados, diseñados para optimizar la ventilación y maximizar la luz natural.
El calor extremo es una de las consecuencias más urgentes y de más rápido crecimiento del cambio climático, especialmente en las ciudades. Las áreas urbanas son particularmente vulnerables debido a que atrapan el calor en los materiales de construcción y en las calles urbanas, creando condiciones peligrosas para los/las residentes. A medida que las temperaturas continúan aumentando y las olas de calor se prolongan, las ciudades se enfrentan al desafío de seguir siendo habitables ante esta amenaza cada vez más intensa.
En los últimos años, la arquitectura ha adoptado cada vez más la adaptabilidad, la flexibilidad y la capacidad de respuesta como principios fundamentales de diseño. Esta evolución refleja una transición desde las nociones tradicionales de estructuras estáticas y permanentes hacia entornos dinámicos capaces de ajustarse a necesidades y condiciones cambiantes. En el centro de esta transformación se encuentra el concepto de "arquitectura blanda", que aprovecha materiales flexibles y sistemas innovadores para crear espacios funcionales, sostenibles y centrados en las personas usuarias. La arquitectura blanda toma forma a través de membranas que respiran, fachadas en movimiento, estructuras que se inflan o se pliegan, y superficies que se doblan en lugar de romperse. Implica diseñar para la transformación — no solo en términos del rendimiento ambiental de un edificio, sino también en cómo este puede albergar funciones cambiantes, interacciones de las personas usuarias u ocupaciones temporales. Este enfoque constructivo desafía las nociones tradicionales de durabilidad y control, proponiendo en su lugar una arquitectura más receptiva y de final abierto. Refleja una conciencia cada vez mayor de que los edificios, al igual que las sociedades a las que sirven, deben ser capaces de evolucionar.
VARID, un conjunto de herramientas de RV y RA para el diseño inclusivo. Imagen cortesía de Foster + Partners
Durante la última década, el diseño arquitectónico ha dependido de métodos de representación bidimensionales, tales como alzados, secciones y plantas, combinados con renderizados digitales de modelos 3D. Si bien estas herramientas son esenciales para transmitir la geometría y la intención del proyecto, siguen estando limitadas por su formato bidimensional. Incluso las visualizaciones más realistas, creadas mediante programas como SketchUp, Revit o AutoCAD, aplanan el espacio y distancian a los/las espectadores/as de la experiencia habitada de un proyecto. En el último tiempo, los/las arquitectos/as han comenzado a explorar tecnologías inmersivas como una forma de cerrar esta brecha entre el dibujo y la experiencia, ofreciendo nuevas maneras de habitar y evaluar las propuestas espaciales.
A lo largo de diversas geografías y generaciones, los/las arquitectos/as están repensando el concepto del hogar, equilibrando la expresión personal, la sensibilidad hacia el contexto y la claridad material. Estas propuestas residenciales contemporáneas, enviadas por la comunidad de ArchDaily, revelan cómo la vivienda sigue evolucionando tanto en calidad de declaración arquitectónica como de paisaje íntimo para la vida cotidiana. Desde lo escultórico y futurista hasta lo arraigado y vernáculo, estos proyectos exploran cómo la forma construida concilia la identidad, el entorno y el estilo de vida en un mundo cada vez más complejo.
En la Capilla de campo Bruder Klaus, diseñada por Peter Zumthor, el proceso de construcción contó con la participación directa de los y las habitantes de la pequeña aldea suiza de Mechernich. Mediante un encofrado interno de troncos de madera dispuestos verticalmente, el hormigón se preparó en pequeños lotes y se vertió de forma manual, día tras día, formando capas marcadas por sutiles variaciones en la mezcla y la aplicación. Al final del proceso, la estructura de madera se redujo a cenizas, dejando el interior de la capilla impregnado con rastros de fuego y revelando una superficie oscura y táctil. El resultado fue un espacio silencioso y profundamente significativo, donde la acción colectiva, el tiempo y la transformación material pasaron a formar parte de la arquitectura. Centrado en los recursos disponibles localmente y en técnicas manuales, este método constructivo pone de relieve cómo la elección de los materiales y del sistema de construcción puede dar forma a la experiencia de un espacio, revelar el tiempo invertido e impregnar la cultura de un lugar en la materia misma de la arquitectura. Al hacerlo, ofrece un ejemplo de cómo la construcción misma puede convertirse en un acto regenerativo que restaura el sentido, conecta a las comunidades y honra los ciclos de los materiales.
Entre los Andes, la costa y la Amazonía, la arquitectura de Ecuador ha evolucionado como un reflejo de su geografía diversa, un territorio donde el clima, la topografía y la cultura convergen. A lo largo de su territorio, la arquitectura ha sido un acto de adaptación: desde las tradiciones vernáculas arraigadas en el trabajo colectivo y los materiales locales, hasta las influencias coloniales y modernistas que reconfiguraron sus ciudades. Esta diversidad ha dado lugar a distintos sistemas constructivos —desde estructuras de bambú y caña en la costa, hasta construcciones de tierra y piedra en la región andina—, conformando un archivo de diseño adaptativo que continúa influyendo en la práctica contemporánea.
Sin embargo, en la última década, la arquitectura ecuatoriana ha experimentado una transformación silenciosa pero profunda. Nuevos programas académicos y referentes internacionales han impulsado una creciente conciencia sobre el clima y la justicia social. Las y los arquitectos emergentes están redefiniendo la práctica a través de talleres, estudios colectivos y experimentación en obra que desdibujan la frontera entre el diseño y el activismo. Lejos de centrarse en la arquitectura como un objeto, esta nueva generación aborda el diseño como un proceso enfocado en la colaboración, la sostenibilidad y la identidad cultural. Sus inquietudes han desplazado el lenguaje del diseño: la pregunta ya no es qué construir, sino con quién.
NPO Aoyama Design Forum (ADF), una organización sin fines de lucro, ha anunciado la convocatoria para el ADF Design Award 2026, un certamen que celebra una arquitectura que va más allá de agradar a la vista: su objetivo es generar un impacto significativo en la sociedad, la cultura y el medio ambiente. El premio busca reconocer obras destacadas que desafíen las convenciones existentes, demuestren un pensamiento innovador y enriquezcan la vida de las personas a través de un diseño visionario y responsable. Se invita a profesionales de la arquitectura y el diseño de todo el mundo a presentar sus propuestas en una plataforma única que fomenta conexiones, promueve el intercambio de ideas e impulsa una colaboración intercultural significativa.
A Aristóteles se le atribuye el proverbio "Una sola golondrina no hace verano". En la naturaleza, la llegada de estas aves migratorias suele anunciar el cambio de estación, un símbolo universal de renovación y esperanza. Sin embargo, solo cuando son muchas las que emprenden el vuelo comienza el verdadero calor del verano. Lo mismo puede ocurrir en la arquitectura: un proyecto aislado, por ejemplar que sea, rara vez transforma una realidad por sí solo. En cambio, cuando una obra enseña, inspira y es capaz de replicarse, se convierte en el heraldo de algo mucho mayor.
Aquellas iniciativas que combinan tecnologías sencillas, materiales locales y procesos participativos demuestran cómo construir también puede ser un acto de aprendizaje. Las estructuras y los ladrillos dan forma a espacios de enseñanza mutua, donde los/las arquitectos/as y los/las habitantes comparten conocimientos y construyen en conjunto, multiplicando habilidades y estrechando vínculos. Estos proyectos vislumbran la posibilidad de un verano colectivo, un futuro en el que el conocimiento se propague con la misma amplitud que los muros que lo cobijan.
Fundada en Winnipeg, Manitoba, en 2007 por Johanna Hurme y Sasa Radulovic, y con la incorporación poco después de su tercer socio, Colin Neufeld, 5468796 Architecture se consolidó como una oficina de arquitectura cuyo trabajo inicial exploró la situación actual de la vivienda en Norteamérica. El estudio canadiense funciona como un colectivo de aproximadamente 20 diseñadores y diseñadoras, donde se prioriza el valor colectivo de las ideas por encima de la autoría individual.
La Bienal de Arquitectura y Paisaje de Versalles 2025 (BAP! 2025) reúne a referentes globales de la arquitectura para debatir sobre el papel fundamental que desempeña esta disciplina al abordar el cambio climático, la sostenibilidad y las cambiantes necesidades urbanas. A través de una serie de entrevistas profundas con profesionales de la curaduría, la arquitectura y el diseño de París, Ciudad de México y España, el evento ofrece una plataforma para diversas perspectivas sobre cómo la arquitectura puede responder a los desafíos contemporáneos.
Sana Frini y Philippe Rahm, a cargo de la curaduría, lideran la presentación de una exposición que explora cómo la arquitectura puede adaptarse a los cambios ambientales pronosticados para el futuro cercano. Desde prácticas sostenibles hasta la integración de contextos culturales, las conversaciones plasmadas en estas entrevistas destacan enfoques innovadores para crear espacios que no solo sean funcionales, sino que respondan profundamente al clima cambiante y a las necesidades de la sociedad.
https://www.archdaily.cl/es/1141765/arquitectura-para-un-mundo-cambiante-reflexiones-de-la-bienal-de-versalles-2025ArchDaily Team
Radicada entre Berlín y Viena, Miwa Negoro aporta una perspectiva transcultural y transdisciplinaria a su rol en ArchDaily, moldeada por su formación en arquitectura y sus experiencias profesionales en Asia Oriental y Europa. Su trabajo explora cómo los entornos construidos reflejan y, al mismo tiempo, desafían los contextos socioculturales, posicionando a la arquitectura como un diálogo dinámico entre la historia, la sociedad y las posibilidades futuras.
El enfoque curatorial de Miwa enfatiza la interacción entre el contexto regional, los procesos de diseño y la relevancia social, a la par de las consideraciones materiales y estéticas. Busca proyectos que resuenen más allá de su entorno inmediato, ofreciendo reflexiones que enriquezcan un discurso arquitectónico más amplio. Al promover una gama diversa de tipologías, escalas y orígenes geográficos, Miwa trabaja activamente para ampliar el espectro de voces y narrativas representadas en la disciplina.
Escandinavia está moldeada por condiciones ambientales que ponen a prueba tanto la resistencia humana como el ingenio arquitectónico, con inviernos largos definidos por una luz diurna limitada, ángulos solares bajos, nevadas profundas y vientos fríos que transforman el movimiento cotidiano, el encuentro y la habitabilidad en actos deliberados. En este contexto, la arquitectura nunca es neutra y la hospitalidad nunca es incidental. Los edificios que reciben a los/las visitantes en ciudades, bosques y costas deben responder directamente a la oscuridad y al frío; no negándolos, sino creando mundos interiores que ofrezcan orientación, calidez y alivio psicológico. Por lo tanto, el acto de dar la bienvenida en Escandinavia es inseparable del clima, y se fundamenta en el entendimiento de que el refugio, la luz y la presencia humana son recursos fundamentales en los entornos árticos.
Las disciplinas del diseño, como el diseño de experiencia de usuario (UX), han evolucionado hasta sobresalir en la creación de experiencias que facilitan la navegación en interfaces digitales. Esto lo logran mediante una comprensión profunda de las necesidades de las personas usuarias y el mapeo de sus recorridos con una meticulosa atención al detalle. La ciudad representa una interfaz física que experimentan múltiples personas usuarias —residentes, turistas, personas de diversas edades y géneros—, cada una de las cuales la vive de manera única. En una época en la que las interfaces digitales se diseñan para ofrecer experiencias sin fricciones, ¿por qué muchas ciudades siguen siendo difíciles de navegar?
Revitalización de la Esna histórica, Egipto. Imagen cortesía de Takween ICD
Entre los siete ganadores de la decimosexta edición de este año del Premio Aga Khan de Arquitectura se encuentra la revitalización del centro histórico de Esna, en el sur de Egipto. Liderado por la firma Takween, con sede en El Cairo, el proyecto fue mucho más que una simple restauración. Se trató de un esfuerzo integral de renovación que combinó una profunda participación comunitaria con la preservación del patrimonio tanto material como inmaterial. Al generar miles de empleos y restaurar el centro histórico, la iniciativa ofreció una alternativa contundente frente a la demolición. El Aga Khan Trust la elogió como un "modelo replicable para el desarrollo sostenible".
Utopian Hours regresa a Turín como el festival líder en Europa dedicado al hacer ciudad y la innovación urbana. Tres días repletos de inspiración: clases magistrales, conferencias, talleres, mesas redondas y exposiciones. Fórmulas y casos de estudio de todo el mundo muestran cómo se produce la innovación urbana (y social), y cómo la idea misma de hacer ciudad se está expandiendo hacia nuevas y audaces direcciones. Más de 40 personas invitadas de carácter internacional, los medios de comunicación más influyentes, destacados referentes del urbanismo y los funcionarios y funcionarias municipales más agudos de Europa se reúnen en Turín para intercambiar ideas, herramientas, experiencias, soluciones, deseos y pasiones.
Con inmensa gratitud y entusiasmo comparto mi primera carta como directora editorial. Dirigirme a ustedes de manera directa marca un cambio significativo en nuestro enfoque habitual, y considero que es la manera perfecta de comenzar el año. Al asumir este nuevo cargo, me honra la oportunidad de guiar a ArchDaily hacia un nuevo capítulo, construyendo sobre nuestros sólidos cimientos para alcanzar metas aún más altas.
En ArchDaily, siempre hemos creído que la arquitectura tiene el poder de transformar vidas y entornos. Durante 17 años, hemos sido más que una simple plataforma; nos hemos convertido en una comunidad y en una voz para la arquitectura: una red colaborativa donde profesionales de la arquitectura, el diseño y entusiastas de la disciplina se unen para dar forma al entorno construido y redefinir la vida urbana. Al reflexionar sobre este trayecto, me inspiran profundamente nuestros logros compartidos, posibles gracias a la dedicación de nuestro talentoso equipo global y al apoyo incondicional de nuestros usuarios y usuarias. En conjunto, hemos creado un espacio donde las ideas prosperan y la innovación florece.
La tipología constructiva de los andamios de bambú —temporal, ágil y profundamente arraigada en la tradición— y, en particular, la técnica de construcción de teatros temporales de bambú, está reconocida como Patrimonio Cultural Inmaterial en Hong Kong. Al caminar por la ciudad, sobre todo en los distritos urbanos más concurridos, resulta casi imposible no toparse con un andamio de bambú en un radio de cinco minutos. El andamio de bambú es, sin duda, el material de construcción más icónico de Hong Kong, valorado por su abundancia, sostenibilidad, flexibilidad, adaptabilidad y, sobre todo, su escalabilidad. Estas cualidades han propiciado su uso generalizado en la construcción temporal, desde el mantenimiento y la renovación de edificios hasta escenarios de festivales y eventos deportivos.
No obstante, esta característica, en su momento omnipresente en el paisaje urbano, podría estar desapareciendo gradualmente de la vista. La disminución de mano de obra joven y calificada, sumada a la evolución de las regulaciones de construcción, ha contribuido a su declive. El 17 de marzo, la Oficina de Desarrollo anunció planes para "promover una mayor adopción de andamios metálicos en las obras públicas". En la práctica, esto significa que el Departamento de Servicios Arquitectónicos (ArchSD) pronto exigirá que al menos el 50% de sus proyectos de obras capitales utilicen andamios metálicos. Aunque no se trata de una prohibición formal, la medida señala lo que en el medio se percibe como el inicio de una eliminación gradual de los andamios de bambú en la construcción del sector público.
El Máster en Arquitectura Avanzada del IAAC celebra su 25.º aniversario como uno de los programas con mayor visión de futuro en la enseñanza de la arquitectura. Fundado en el año 2000 en Barcelona, el programa nació como un espacio de experimentación donde el diseño se encuentra con la tecnología, la ecología y el pensamiento crítico, lejos de las convenciones de la formación arquitectónica tradicional.
A lo largo de los años, el programa ha recibido a más de 1,000 estudiantes de más de 80 países. Esta diversidad internacional no es fortuita; al contrario, refleja la manera en que el IAAC entiende la innovación: como un proceso que se nutre del diálogo, la diversidad y la ambición compartida. El resultado es una red de profesionales que trabajan en la intersección del diseño, la investigación y el cambio sistémico.
Foto de Brasilia. Créditos: Ana Volpe/Agência Senado
¿Qué es mejor: una ciudad planificada desde cero o una que se forma de manera espontánea? En el imaginario popular, existe la creencia de que si una ciudad fue planificada desde sus inicios, debe ser mejor o estar más organizada que las demás. Sin embargo, en la práctica, esto no garantiza el éxito de una ciudad.
Ciudades como Tamansourt en Marruecos, Songdo en Corea del Sur y la Ciudad Económica del Rey Abdalá en Arabia Saudita sirven como ejemplos de advertencia de cómo la planificación de una nueva ciudad desde cero puede resultar en dificultades para atraer al número de habitantes previsto. Estos proyectos implicaron una inversión significativa (tanto operativa como financiera) en diseño urbano, espacio e infraestructura, pero pasaron por alto las razones económicas fundamentales por las cuales existen las ciudades.
El modernismo surgió a principios del siglo XX como un movimiento revolucionario que rechazó los estilos históricos, priorizando la funcionalidad, la innovación y la racionalidad. Basados en la promesa del progreso industrial, arquitectos de la talla de Walter Gropius, Le Corbusier y Ludwig Mies van der Rohe promovieron el uso de nuevos materiales y métodos de construcción, en busca de un lenguaje arquitectónico universal. Su obra introdujo ideas radicales: plantas libres, amplios acristalamientos para captar luz natural y pilotes que elevaban las estructuras, simbolizando una nueva era arquitectónica. No obstante, a la par de estas ideas revolucionarias, la relación del modernismo con la sostenibilidad ha suscitado continuos debates.
Si bien los/las arquitectos/as modernistas buscaron abordar los desafíos sociales y económicos mediante viviendas asequibles y un diseño eficiente, su dependencia de materiales con un alto consumo energético, como el hormigón y el acero, generó consecuencias ambientales imprevistas. La industrialización a gran escala, tan celebrada por el movimiento, a menudo ignoró los climas locales y los sistemas ecológicos, lo que derivó en ineficiencias. Sin embargo, los principios de funcionalidad y adaptabilidad intrínsecos de la arquitectura modernista sentaron las bases de lo que hoy reconocemos como prácticas sostenibles. Desde las azoteas ajardinadas de Le Corbusier hasta la integración con la naturaleza de Frank Lloyd Wright, las semillas de un diseño consciente del medio ambiente estuvieron innegablemente presentes, aunque su ejecución resultara limitada.
La cultura es el conjunto de saberes y prácticas que las personas utilizan para expresarse y dar sentido al mundo de manera colectiva. Como nos recuerda la filósofa brasileña Marilena Chauí, la palabra deriva del latín colere, que significa "cuidar". En ese sentido, la agricultura representa el cuidado de la tierra, mientras que el culto religioso es el cuidado de los dioses. En su esencia, la cultura es la creación de universos simbólicos expresados a través de diversos lenguajes —incluida la arquitectura— que tejen conexiones a lo largo del tiempo, salvaguardando las memorias del pasado al tiempo que abren nuevas posibilidades para el futuro.
Este mes, ArchDaily explora La arquitectura de la cultura hoy planteando una pregunta central: ¿cómo da forma la arquitectura a la manera en que se produce, consume y experimenta la cultura? Este tema examina cómo la arquitectura tanto moldea la vida cultural como responde a ella, desde la permanencia de museos, teatros y bibliotecas hasta la efimeridad de pabellones, instalaciones y plataformas virtuales. Asimismo, considera el rol de los/las arquitectos/as en la curaduría, la escenografía y el diseño de exhibiciones, así como la representación de los espacios culturales en el cine y los entornos digitales.
Durante más de un siglo y medio, las corporaciones han asumido periódicamente el rol de constructoras de ciudades. Barrios o incluso asentamientos enteros que existen en la intersección entre el comercio y la vida cívica, las "ciudades de compañía" son tipos urbanos recurrentes. La ciudad corporativa se ha remodelado constantemente para adaptarse al espíritu de cada época, ya sea a través del idealismo pastoral de la Inglaterra industrial o del optimismo cinematográfico de los Estados Unidos de mediados de siglo. En su faceta más reciente —el distrito de campus de ingresos mixtos—, la arquitectura se convierte en un lenguaje de pertenencia, identidad de marca y sutil persuasión.