El fenómeno conocido en biología como evolución convergente describe cómo especies distantes pueden desarrollar estructuras similares al enfrentarse a desafíos comparables. Los delfines y los ictiosaurios, por ejemplo, están separados por millones de años de historia evolutiva y, sin embargo, ambos desarrollaron cuerpos hidrodinámicos casi idénticos. La arquitectura tiene sus propios paralelos: las estructuras con armadura en A surgieron de manera independiente tanto en los Alpes europeos como en Japón, incluso sin un intercambio cultural directo, como respuestas espontáneas a la nieve, el viento y la escasez de materiales.
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Mucho antes de que los seres humanos construyeran sus primeros refugios permanentes, descubrieron el poder protector de las pieles de animales como barrera contra las inclemencias del tiempo. Este principio fundamental de construir con materiales flexibles influye en la arquitectura actual, a pesar de la falta de precedentes sólidos que se han perdido con el paso del tiempo. Los textiles sirvieron como los primeros elementos arquitectónicos de la humanidad, precediendo a métodos de construcción antiguos como la mampostería de piedra. La relación entre el textil y el refugio moldearía toda la historia de la arquitectura, desde los asentamientos prehistóricos hasta los rascacielos modernos. ¿Qué lecciones pueden aportar estos orígenes ancestrales de la arquitectura a los futuros avances en el diseño de edificios?
Anteriormente limitados a las industrias aeroespacial y automotriz, los materiales compuestos han asumido un papel cada vez más central en la arquitectura contemporánea. Al combinar dos o más componentes, como fibras y polímeros, ofrecen ligereza y resistencia, alta durabilidad, libertad formal y un mejor desempeño ambiental. Su incorporación en la práctica arquitectónica marca una profunda transformación en la forma en que diseñamos, fabricamos y habitamos el espacio.
En los deltas de baja altitud de Bangladesh, el agua define tanto la vida como la pérdida. Cada año, millones de personas se ven obligadas a reconstruir después de que las inundaciones arrasan con sus hogares, cultivos y medios de subsistencia. En estos territorios precarios, el acto de construir se ha convertido en un acto de resiliencia. Es aquí donde Khudi Bari surge como una propuesta modesta pero radical. Diseñado por Marina Tabassum Architects, el proyecto ofrece una vivienda ligera, modular y asequible para comunidades desplazadas por el cambio climático. Reconocido como uno de los proyectos ganadores del Premio Aga Khan de Arquitectura 2025, representa una forma de arquitectura que empodera en lugar de imponer.
Las casas residenciales, villas y refugios se diseñan cada vez más como lugares de pausa: espacios donde la arquitectura propicia el descanso, la reflexión y una conexión más profunda con la naturaleza. En lugar de centrarse únicamente en la vida urbana o en la eficiencia compacta, estas viviendas se emplazan en ubicaciones remotas, escénicas o rurales, donde el paisaje se convierte en un elemento esencial de la vida cotidiana. Mediante un emplazamiento meticuloso, el uso de materiales naturales y distribuciones abiertas, ofrecen un estándar de vida elevado, que es a la vez deliberado y arraigado a su entorno.
En el restaurante Steirereck am Pogusch, la arquitectura y la gastronomía parecen hablar el mismo idioma: el de la transformación sensible de la materia prima. Los ingredientes locales, como hojas, raíces y flores, se transforman en platos sorprendentes, donde la sencillez se eleva a lo extraordinario. De la misma manera, el edificio, lejos de ser una estructura estática, ofrece una experiencia táctil y visual única. Uno de los elementos más intrigantes es el uso de paneles de aluminio espumado estabilizado que, en lugar de evocar la frialdad y rigidez que suele asociarse con el metal, han sido manipulados para trascender sus características convencionales. Estos paneles parecen respirar, con sus superficies porosas y texturizadas que absorben y reflejan la luz, creando un juego de sombras y brillos que evoca la ligereza y la cualidad orgánica de los materiales naturales.
Diseñado por Barozzi Veiga, el Musée des Beaux-Arts de Lausana está equipado por Arbonia con puertas cortafuegos, puertas de madera enrasadas y elementos de insonorización de madera.
Un total de 14 marcas individuales y dos filiales están representadas bajo la marca suiza Arbonia. Aunque la marca, que ahora hace su largamente esperado debut público, pueda parecer nueva, su trayectoria de proyectos realizados ciertamente no lo es. Un vistazo a su archivo de referencias, el cual Arbonia destaca de manera prominente, así lo demuestra. Este comprende proyectos de construcción para el sector de la salud, así como oficinas y administración, edificios históricos, instituciones educativas, hotelería y desarrollos residenciales. Entre ellos, destacan tres proyectos en particular, ya que encarnan de manera única el lema de Arbonia: 'open to aspiration' (abiertos a la aspiración).
Por tercer año consecutivo, Melbourne ha sido seleccionada como una de las cinco ciudades más habitables del mundo. La ciudad es ampliamente considerada como el principal núcleo arquitectónico de Australia gracias a su singular cultura callejera y a una diversa expresión de diseño, caracterizada por sus capas y una audaz mezcla de estilos. Desde los edificios de la época victoriana meticulosamente restaurados, con su intrincada ornamentación y detalles, hasta los hitos contemporáneos colindantes, la ciudad parece lograr un equilibrio armónico entre todas las tipologías y movimientos de diseño, sin dejar de ser sumamente acogedora y atractiva para sus habitantes.
Los espacios públicos siguen siendo algunos de los escenarios más dinámicos para la experimentación arquitectónica no construida, revelando cómo las ciudades y los/las arquitectos/as pueden imaginar la accesibilidad, el encuentro y la identidad cívica. En esta selección de proyectos no construidos, enviada por la comunidad de ArchDaily, las propuestas elegidas examinan parques, corredores peatonales, paisajes culturales y entornos urbanos de libre acceso que invitan a las personas a reunirse, transitar, descansar y participar en la vida colectiva. Lejos de tratar el espacio público como un terreno residual, estos proyectos lo posicionan como una infraestructura esencial—moldeando la salud urbana, la memoria y la interacción social.
Las ciudades se están transformando lentamente. Las calles peatonales, las redes aptas para bicicletas y los vecindarios de uso mixto se han convertido en prioridades de planificación, a medida que las metas climáticas, los nuevos estilos de vida y el trabajo remoto reconfiguran las dinámicas cotidianas. Sin embargo, aun cuando estas ideas centradas en las personas ganan terreno, la mayoría de las urbes sigue dependiendo en gran medida del automóvil particular, lo que genera una tensión entre los futuros urbanos proyectados y los hábitos de movilidad que persisten en la actualidad.
Esta tensión ha impulsado a los/las profesionales de la arquitectura y del desarrollo inmobiliario a replantearse una de las piezas más complejas del rompecabezas urbano: el estacionamiento. Los edificios de uso mixto se multiplican, superponiendo viviendas, espacios de trabajo y servicios en superficies cada vez más reducidas, lo que exige aprovechar al máximo cada metro cuadrado. El desafío ya no radica simplemente en dónde colocar los vehículos, sino en cómo integrar el estacionamiento para favorecer la densidad, la habitabilidad y la adaptabilidad a largo plazo, permitiendo que las ciudades evolucionen sin que los automóviles dominen su morfología.
La antigua ciudad de Venecia, Italia, sede de las ediciones de arte y arquitectura de la Bienal de Venecia, es conocida por su geografía singular como una ciudad insular de canales. Con su prominencia naval y mercantil ahora disminuida, la ciudad ha encontrado un nuevo propósito como centro de aprendizaje, exhibición y turismo. No obstante, su morfología urbana y, de hecho, la mayoría de sus edificios son históricos y han permanecido prácticamente inalterados durante cientos de años. Su aspecto exhibe un vernáculo veneciano específico que ha resistido el paso del tiempo y sirve de telón de fondo para las actividades contemporáneas de la ciudad. ¿De qué manera las fachadas de estos edificios, particularmente sus ventanas, reflejan esta historia? ¿Y cómo responden a este peso histórico los pocos edificios modernos de la ciudad, como el Palazzo Nervi-Scattolin?
La arquitectura nunca se ha limitado al acto de construir. Constantemente negocia entre la práctica material y la reflexión intelectual; sin embargo, a lo largo de los siglos XX y XXI, muchos/as arquitectos/as sintieron que el proyecto construido por sí solo resultaba insuficiente para abordar el espectro completo de cuestionamientos que enfrentaba la disciplina. Las presiones económicas, los contextos políticos y las exigencias programáticas solían acotar el alcance de la práctica profesional.
Las exposiciones y las plataformas curatoriales, por el contrario, crearon espacios de experimentación y crítica, abriendo escenarios donde la arquitectura podía interrogarse a sí misma, donde su pasado podía ser reinterpretado, su presente cuestionado y su futuro proyectado. En medio de esta tensión emergió la figura del/de la arquitecto/a-curador/a, que asumió la curaduría misma como una forma de diseño: no de muros ni fachadas, sino de discursos, narrativas y marcos de significado.
Siguiendo una tendencia más amplia en los espacios arquitectónicos, los baños han evolucionado de cumplir funciones estrictamente utilitarias a convertirse en entornos integrados con sistemas inteligentes, donde se consideran parámetros físicos, cognitivos y sensoriales en el desarrollo de soluciones espaciales. Sin embargo, siempre es importante recordar que la tecnología de vanguardia no siempre garantiza una mejor experiencia. Si bien la automatización de gama alta y los controles digitales ofrecen capacidades impresionantes, a menudo son las características sutiles y fáciles de usar —aquellas que se sienten intuitivas en lugar de intrusivas— las que dejan una impresión duradera. Estas son las innovaciones silenciosas que elevan las rutinas diarias sin complejizarlas en exceso. La adopción de la ergonomía centrada en la persona usuaria —un enfoque de diseño que toma las necesidades y limitaciones humanas como punto de partida— ha guiado la creación de componentes que responden de manera adaptativa a la presencia, el comportamiento y las preferencias de las personas. Tecnologías como inodoros con funciones automatizadas, griferías activadas por proximidad, cisternas empotradas y controles de temperatura intuitivos no solo mejoran el confort y la accesibilidad, sino que también contribuyen a una gestión más eficiente de los recursos hídricos y energéticos.
La isla de Ormuz, ubicada en Irán, fue un puerto de gran importancia estratégica en el Golfo Pérsico, caracterizado por su paisaje de montañas de colores. A pesar de su atractivo turístico, la isla enfrenta graves problemas socioeconómicos, y su población local ha lidiado históricamente con dificultades económicas. En respuesta a esto, el Complejo Majara, diseñado por ZAV Architects, fue concebido no solo como un edificio, sino como una intervención arquitectónica deliberada, pensada para otorgar control, oportunidades y beneficios económicos de manera directa a la comunidad local. Con este fin, el proyecto canalizó la inversión hacia los recursos humanos locales y priorizó técnicas de construcción accesibles, abriendo un camino para la generación de riqueza a nivel local. Esto permitió que el Complejo Majara fuera uno de los galardonados con el Premio Aga Khan de Arquitectura en 2025.
Las puertas se encuentran entre los elementos arquitectónicos más utilizados en cualquier edificio habitado, funcionando como umbrales móviles que median entre el ámbito privado y los espacios públicos. Facilitan tanto la conexión como la separación entre quienes cohabitan el lugar. Sin embargo, a pesar de su papel fundamental, suelen ser uno de los elementos de diseño más ignorados, sobre todo por parte de la clientela. Al conversar con profesionales del sector sobre diversos proyectos de interiorismo, surge un consenso común: se suele prestar poca atención a los tipos y detalles de las puertas, siempre que el sentido de apertura coincida con sus expectativas. No obstante, el diseño de puertas es un campo complejo que ofrece un amplio abanico de posibilidades en acabados, métodos de instalación y sistemas de funcionamiento; cada uno de los cuales puede transformar significativamente la experiencia espacial, mucho más allá del simple sentido de giro.
La elección del tipo de puerta y sus detalles puede definir o redefinir un espacio por completo. Algunas puertas ofrecen un aislamiento acústico superior, mientras que otras permanecen abiertas para conectar ambientes, potenciando la fluidez espacial de manera continua. Ciertos diseños requieren una instalación minuciosa y un mantenimiento constante, mientras que otros prácticamente no presentan complicaciones. Asimismo, el tipo de puerta seleccionado —y de manera muy particular el de las bisagras— influye tanto en la construcción de los muros como en las capas y transiciones del piso, sumando complejidad al proceso de diseño.
En el pasado, las imágenes generadas por IA solían parecerse a experiencias psicodélicas, llenas de colores y formas extrañas y, a veces, perturbadoras. Sin embargo, los avances recientes en la inteligencia artificial han transformado ese panorama. Hoy en día estamos rodeados de imágenes cuyo origen suele ser desconocido. Desde combinaciones lúdicas hasta retratos convertidos en obras de arte, es innegable que la Inteligencia Artificial se ha convertido en una parte permanente de nuestro paisaje visual. Como señaló Yuval Noah Harari en una entrevista de 2023 con The Economist: "La IA ha adquirido una capacidad extraordinaria para manipular y generar lenguaje, ya sea a través de palabras, sonidos o imágenes. En efecto, ha hackeado el sistema operativo de nuestra civilización".
La arquitectura, como es natural, no ha sido inmune a este fenómeno. Los generadores de imágenes basados en *prompts* han inundado el entorno virtual con renderizados que van desde lo surrealista hasta lo hiperrealista: ciudades futuristas, rascacielos orgánicos y cabañas utópicas suspendidas en acantilados idílicos. En su mayoría, estas imágenes se crean con herramientas de uso general que priorizan la novedad visual por sobre la lógica del diseño. No obstante, no todas las plataformas siguen este camino. Gendo, por ejemplo, fue desarrollada específicamente para profesionales de la arquitectura y el diseño, ofreciendo un control más preciso sobre parámetros como la escala, la materialidad y la intención espacial. Su objetivo no es simplemente generar imágenes, sino respaldar el pensamiento de diseño. Aun así, estas herramientas más intencionadas siguen siendo excepciones en un vasto océano de imágenes genéricas y descontextualizadas.
Los y las arquitectos/as de hoy en día trabajan en múltiples mundos: desde el diseño de mobiliario, paisajes y manzanas urbanas hasta la creación de sets de filmación, fotografías y videos. Se dedican a restaurar y readaptar edificios existentes en lugar de construir de cero, al tiempo que escriben, investigan y publican. Hay quienes diseñan espacios virtuales para videojuegos o especulan sobre hábitats en el espacio exterior y bajo el agua. También hay quienes se involucran directamente con la sociedad a través de la política, el activismo o proyectos comunitarios. Muchos/as experimentan con la biología, prueban nuevos materiales y asumen el rol de científicos/as. Los y las arquitectos/as están descolonizando las viejas narrativas y descarbonizando la industria de la construcción; al entrelazar sus pasiones personales con los desafíos sociales y ambientales más urgentes, logran expandir las fronteras de la profesión y ampliar su alcance.
Ante tantos cambios en la profesión, especialmente en los últimos años, cabe preguntarse: ¿Cómo está evolucionando el rol del/de la arquitecto/a en respuesta a las crisis globales y a las cambiantes necesidades de la sociedad? ¿De qué manera puede la interdisciplinariedad ampliar el alcance y el impacto de la práctica arquitectónica? ¿Y qué habilidades, más allá del diseño tradicional, se están volviendo esenciales para los y las arquitectos/as en el mundo actual?
El camino de Christele Harrouk hacia la arquitectura estuvo determinado por el entorno complejo y cambiante de su infancia en el Líbano, un lugar marcado por las contradicciones, la transformación y la resiliencia. Aunque su ingreso a la disciplina no fue planeado, esta pronto se convirtió en una profunda lente a través de la cual comprende el mundo y sus complejidades. Al combinar su pasión por la escritura con su experiencia en arquitectura y diseño urbano, Christele descubrió una voz única en la intersección de estos campos, adoptando el trabajo editorial como una plataforma poderosa para influir en el discurso y amplificar narrativas diversas.
Como editora en jefe de ArchDaily, Christele tiene el de dar forma al discurso arquitectónico a través de una curaduría reflexiva. Busca proyectos e historias que se involucren profundamente con el contexto, la cultura y las realidades sociales, priorizando aquellos que van más allá de presentar la arquitectura como mera forma o función. Para ella, el valor radica en el contenido que desafía las narrativas predominantes, amplifica las voces marginadas y fomenta conversaciones críticas en las comunidades globales.
Durante casi las últimas dos décadas, ciudades de todo el mundo adoptaron la "starchitecture"—edificios futuristas y llamativos diseñados por arquitectos y arquitectas de renombre mundial. En China, esta tendencia fue especialmente pronunciada, ya que la rápida urbanización impulsó la construcción de megaestructuras icónicas como el Galaxy SOHO de Zaha Hadid, la sede de CCTV de OMA y el Estadio Nido de Pájaro de Herzog & de Meuron en Pekín. Al momento de su construcción, todos estos proyectos fueron celebrados como símbolos de progreso y ambición global. No obstante, la arquitectura a nivel mundial ha comenzado a virar hacia un enfoque más centrado en el ser humano y el contexto, y China se ha posicionado como uno de los actores clave de esta transformación. Este año, el Premio Pritzker 2025 otorgado a Liu Jiakun no hace sino subrayar esta transición.
La trayectoria de Jonathan Yeung en la arquitectura comenzó a partir de su profundo aprecio por la experiencia física y corporal de recorrer espacios cuidadosamente diseñados. Habiendo crecido y estudiado en diversos lugares —Hong Kong, Kioto, Cambridge y Berkeley—, desarrolló una sensibilidad hacia la resonancia cultural de la arquitectura, a menudo de formas que trascienden una explicación simple. Para Jonathan, la arquitectura evolucionó de una experiencia corporal a una poderosa forma de expresión que abarca el diseño, la construcción y la escritura. El trabajo editorial se ha convertido, de manera natural, en una extensión de esta exploración, ofreciéndole una plataforma para reflexionar sobre ideas arquitectónicas desde múltiples perspectivas.
Aborda la curaduría editorial centrándose en temas de relevancia persistente: asuntos que invitan a conversaciones complejas y multidimensionales, arraigadas en dilemas sociales, culturales o arquitectónicos. Busca proyectos marcados por la intencionalidad y la excelencia: obras que desafían los límites, refinan lo cotidiano para convertirlo en algo excepcional o revelan sutiles matices espaciales y materiales que moldean nuestra experiencia del entorno construido. Su interés por el detalle arquitectónico destaca como un tema recurrente, el cual resalta el oficio y la precisión que contribuyen a crear espacios duraderos y atemporales que, a menudo, se pasan por alto en los discursos más amplios.
En gran parte de China, el hormigón sigue siendo el material de construcción predominante. A pesar de la creciente preocupación por su impacto ambiental, este material continúa respondiendo a las prioridades de muchos desarrolladores y clientes: es rápido, rentable y altamente duradero. Por consiguiente, la mayoría de las tipologías de edificios en China todavía dependen en gran medida del hormigón. Esta dependencia se ve reforzada por la posición de China como el mayor productor mundial de cemento Portland. Una cadena de suministro profundamente arraigada, cimentada en la fabricación de materias primas y en la infraestructura económica, garantiza que el hormigón siga siendo la opción por defecto en la industria de la construcción.
Sin embargo, históricamente, la arquitectura china se erigió sobre una rica tradición de construcción con madera. La Ciudad Prohibida es un claro ejemplo de ello: no solo es emblemática del patrimonio arquitectónico del país, sino que también sigue siendo una de las colecciones de estructuras de madera antiguas más grandes y mejor conservadas del mundo. Este legado plantea una pregunta crucial: ¿tiene la construcción con madera un futuro significativo en la industria contemporánea de la edificación en China?
Una casa ancestral en el pueblo rural de Willendorf in der Wachau custodia un huerto de árboles frutales. Estos árboles han permanecido en pie durante generaciones y, hasta el día de hoy, proveen la fruta que sirve de base para el negocio familiar. Delimitados por un lado por el río Danubio y por el otro por el borde del valle, tanto la casa como el huerto han sido testigos de incontables estaciones juntos. Con cada transición entre la oscuridad y la luz, del invierno al verano, se hace evidente la inevitabilidad del cambio.
Al momento de escribir estas líneas, mientras Siria emerge de más de una década de conflicto, surge la oportunidad de redescubrir sus joyas arquitectónicas. Justo al norte de Latakia, la principal ciudad portuaria del país, se encuentra una creación modernista: el Centro de Investigación Marina. Su estructura piramidal se sitúa en un promontorio prominente rodeado por el mar en tres de sus costados. Hacia el este se extiende una bahía de hoteles y playas, mientras que hacia el norte y el oeste se abre el mar Mediterráneo, con Turquía y Chipre en el horizonte. A pesar de su importancia, tanto como institución de investigación como por su valor arquitectónico, hoy en día se encuentra abandonado y aislado.