
La historia del brutalismo se ha escrito, en gran medida, desde una perspectiva occidental. Brutalist Asia, de Blue Crow Media, ofrece una perspectiva diferente al examinar cómo los/las arquitectos/as de toda Asia adoptaron, cuestionaron y transformaron el lenguaje arquitectónico asociado con el movimiento en respuesta a condiciones políticas, climáticas y culturales radicalmente distintas. Abarcando 28 países, desde Japón y el Sudeste Asiático hasta Asia Meridional y Central, pasando por Oriente Medio, Irán y el Líbano, el libro reúne 140 obras arquitectónicas y más de 150 fotografías. De este modo, sitúa obras reconocidas internacionalmente de arquitectos/as como Kenzo Tange, Paul Rudolph, Balkrishna V. Doshi, Raj Rewal, Charles Correa, Kim Swoo Geun, Leandro V. Locsin y Le Corbusier junto a trabajos de gran relevancia pero menos conocidos que amplían nuestra comprensión de la arquitectura de posguerra en todo el continente. Dentro de esta geografía más amplia, se desarrolla una historia particular en el Líbano, donde las ambiciones del modernismo se volvieron inseparables de un país en medio de una profunda transformación social, política y urbana. A continuación, presentamos un extracto del capítulo escrito por la editora en jefe de ArchDaily, Christele Harrouk, en el libro Brutalist Asia, el cual rastrea el auge del brutalismo en el Líbano, los/las arquitectos/as y edificios que le dieron una expresión local particular, y la ruptura que dejó inacabado este proyecto modernista.

































