Castillo de Hurst en Hampshire, Inglaterra. Una fortaleza construida por Enrique VIII que sufrió un colapso parcial en 2021. Imagen vía World Monuments Fund
El World Monuments Fund (WMF), una organización independiente sin fines de lucro dedicada a la preservación de la arquitectura histórica y el patrimonio cultural desde 1965, recibe postulaciones a través del World Monuments Watch, su programa insignia de promoción y conservación. Cada dos años, el Watch selecciona 25 sitios a partir de las postulaciones recibidas de personas y organizaciones comunitarias de todo el mundo. El período de postulación para el World Monuments Watch 2027 cerró el 20 de marzo de 2026, con un total de 372 postulaciones públicas provenientes de 84 países y territorios. Antes de anunciar los sitios seleccionados a principios de 2027, el WMF ofrece un análisis de las propuestas recibidas. Los datos globales muestran tres causas principales de peligro para el patrimonio en todo el mundo: la austeridad gubernamental, la intensificación del impacto climático y la falta de acceso a competencias y conocimientos especializados. En un momento en que las prioridades políticas tienden a alejarse de la historia, el llamado es a reconocer los sitios patrimoniales como un espacio de oportunidad compartida y no como una carga.
El 11 de octubre de 2026, Donald Insall Associates anunció el fallecimiento de su fundador, Sir Donald Insall. Al describirlo como "un hombre de gran tacto, encanto y humor", la firma reconoció su contribución a las estructuras, instituciones y herramientas de preservación del patrimonio en Inglaterra, así como su conocimiento práctico y aplicación de las técnicas de restauración. Como arquitecto, conservacionista, consultor de planificación, autor y docente, dirigió durante cuatro décadas una de las oficinas de conservación líderes en Gran Bretaña tras fundarla en 1958. Su estudio llevó a cabo la renovación de Kelmscott Manor (de William Morris) en Oxfordshire y Kedleston Hall (de Robert Adam) en Derbyshire, la conservación del centro histórico de Chester y la restauración del Castillo de Windsor tras el incendio de 1992, entre otros hitos británicos.
Ha comenzado la construcción de la Academia de Música y Artes Frank Liu Jr. (FLAMA) en Houston, Texas, diseñada por OMA, bajo la dirección del socio Jason Long, con RDLR Architects como arquitecto de registro y SWA Group a cargo del diseño de paisaje. El proyecto consiste en la reutilización adaptativa de la histórica planta de café J. A. Folger & Co. de la década de 1930 en Houston, convertida en un espacio educativo para las artes. Las instalaciones de 6,050 m² albergarán una escuela charter pública de inscripción abierta y gratuita, que atenderá a estudiantes desde pre-kindergarten hasta octavo grado. El edificio se ubica a lo largo del corredor Buffalo Bayou East de Houston, justo frente a Turkey Bend, un proyecto de paisaje diseñado por Reed Hilderbrand junto con NADAAA y Rogers Partners que reimagina el antiguo frente industrial de la ribera como una red de espacios públicos y paisajes adaptados a las inundaciones. La conversión de la antigua planta de café forma parte de una transformación más amplia de la zona y se prevé que abra sus puertas en agosto de 2027.
La arquitectura hídrica tradicional rara vez se concebía como un elemento aislado. En Ahmedabad, la gestión del agua estaba integrada en la propia organización de la ciudad. Al interior de los barrios históricos (pols), los pozos, los patios y las cisternas subterráneas (tankas) formaban parte de un sistema distribuido de almacenamiento de agua doméstico y comunitario. Un estudio de 2026 en Built Heritage estima que aún podrían existir casi 10.000 tankas en toda Ahmedabad, muchas de ellas ubicadas bajo los patios de las viviendas.
Entre los días 9 y 11 de octubre se realizará en el Parque Cultural de Valparaíso, Chile, “Oficios en obra”, un evento de aprendizaje y colaboración en torno a los oficios constructivos patrimoniales de la ciudad. Organizado por el Municipio, el encuentro busca poner en valor y preservar técnicas de trabajo vinculadas históricamente a la construcción de Valparaíso, promoviendo su reconocimiento y contribuyendo a su continuidad en nuevas generaciones por medio de actividades abiertas y gratuitas. Como el que alguna vez fue el puerto más importante del Pacífico sur, la arquitectura porteña es testimonio de diversas aplicaciones de madera estructural, tierra cruda y tecnologías industriales importadas durante el siglo XIX. Esto la convierte en sujeto de estudio de oficios y técnicas constructivas tradicionales que vuelven a ponerse en valor en contextos contemporáneos de crisis climática y económica para servir como alternativa de futuro.
Por lo general, los/las profesionales especialistas son quienes tienen el poder de decisión, ya sean historiadores/as, museólogos/as, arquitectos/as o geógrafos/as. ¿Pero con base en qué se toman estas decisiones? ¿Cabe la complejidad de la historia en un checklist? ¿O, de manera aún más elemental, en qué versión de la historia se basan estas decisiones?
En el corazón del distrito de Navrangpura, en Ahmedabad, India, se encuentra el Estadio Sardar Vallabhbhai Patel. Más que un simple campo de críquet, el estadio se erige como uno de los primeros experimentos de la India en arquitectura pública modernista. Construida en las décadas posteriores a la independencia del país, la estructura no solo se ha convertido en un hito de la ingeniería, sino también en un importante espacio público dentro del tejido urbano de Ahmedabad. A pesar de la trascendencia arquitectónica e histórica del edificio, así como de su profunda integración en la vida comunitaria diaria, la estructura ha sufrido un importante deterioro físico a raíz de décadas de mantenimiento deficiente y falta de financiamiento. Esta fragilidad es, precisamente, la razón por la que ha captado la atención internacional. En 2020, el World Monuments Fund (WMF) incluyó al Estadio Sardar Vallabhbhai Patel en el World Monuments Watch, una lista global que destaca los sitios de patrimonio cultural que enfrentan desafíos urgentes de conservación.
Una guerra puede borrar la silueta de una ciudad de la noche a la mañana. Los techos se derrumban, las calles se vuelven intransitables y los hitos que alguna vez orientaron la vida cotidiana quedan reducidos a escombros. Sin embargo, la pérdida más profunda suele ser invisible. Los edificios se pueden relevar, fotografiar, escanear y, eventualmente, reconstruir. El conocimiento que los produjo es mucho más frágil. Sobrevive en manos de canteros y canteras que comprenden cómo una bóveda de piedra caliza soporta su carga, de carpinteros y carpinteras que saben cómo responden las uniones de madera al movimiento estacional, de yeseros y yeseras que mezclan la cal de memoria en lugar de usar medidas, y de los y las residentes cuyos rituales cotidianos mantienen estos edificios en uso. Cuando estas personas son desplazadas, asesinadas o forzadas a abandonar sus oficios, la reconstrucción hereda un problema que ningún plano o modelo digital puede resolver. La piedra siempre se puede volver a extraer. Recuperar el conocimiento para darle forma toma mucho más tiempo.
Durante mucho tiempo, la arquitectura se ha definido por la permanencia. Los edificios se celebran porque perduran, las ciudades porque establecen estabilidad frente a la incertidumbre y los monumentos porque resisten el paso del tiempo. Algunas de las tradiciones urbanas más antiguas de la humanidad surgieron en paisajes donde la permanencia por sí sola nunca habría podido garantizar la supervivencia. A lo largo de los desiertos del norte de África y la península arábiga, los asentamientos en oasis se desarrollaron no como refugios aislados en medio de un páramo vacío, sino como pausas cuidadosamente mantenidas dentro de paisajes que ya estaban moldeados por el movimiento. Mucho antes de que las autopistas y los aeropuertos conectaran continentes, caravanas, personas dedicadas al pastoreo, la peregrinación y el comercio recorrían estos territorios a través de redes de pozos, sistemas de riego, arboledas cultivadas y ciudades de mercado. El oasis nunca fue el final del viaje. Los pozos, los palmerales sombreados, los campos de cultivo irrigados y los mercados de caravanas permitían que comenzara la siguiente etapa del trayecto.
El Comité del Patrimonio Mundial de la UNESCOanunció 25 nuevas inscripciones en la Lista del Patrimonio Mundial durante su 48.ª sesión, ampliando el registro internacional con sitios que reflejan una amplia variedad de patrimonio arquitectónico, cultural y natural. Las incorporaciones de 2026 incluyen 19 bienes culturales, cinco sitios naturales y un bien mixto, además de la aprobación de dos modificaciones significativas de límites y una revisión de los criterios de una inscripción existente. Presentes en todos los continentes habitados, los lugares recientemente reconocidos abarcan desde paisajes arqueológicos y centros históricos urbanos hasta arquitectura modernista y patrimonio industrial, lo que subraya la diversidad del entorno construido y el alcance en constante evolución de la conservación del patrimonio.
La arquitectura suele heredar una paradoja: los edificios que acaban definiendo un lugar rara vez son los únicos que lo moldearon. Al contrario, se convierten en símbolos que se repiten en guías turísticas, campañas de turismo, agendas de conservación e historias de la arquitectura hasta representar a toda una región. Con el tiempo, la riqueza de un paisaje construido se comprime en un puñado de imágenes familiares. Lo que queda fuera de ese encuadre rara vez desaparece; simplemente se desvanece del discurso arquitectónico.
Pocos lugares ilustran esto con tanta claridad como Odisha. Durante décadas, su identidad arquitectónica ha estado representada por los monumentales templos de piedra de Bhubaneswar, Konark y Puri. La sofisticación escultórica de la tradición Kalinga ha ganado con justicia el reconocimiento internacional, convirtiéndose en uno de los legados arquitectónicos más célebres de la India. Sin embargo, este protagonismo también ha traído una consecuencia imprevista: con frecuencia se entiende a Odisha únicamente como una tierra de templos, dejando otras historias arquitectónicas relativamente inexploradas. Las residencias reales, los edificios administrativos, los encuentros coloniales, los asentamientos vernáculos y las antiguas capitales ocupan un lugar mucho menor en el imaginario arquitectónico, a pesar de revelar historias igualmente complejas de gobernanza, diplomacia, ecología e intercambio cultural.
Ambulance for Monuments es una iniciativa de primeros auxilios dedicada a salvaguardar el patrimonio edificado en peligro de Rumania, operando en una carrera contra el tiempo para evitar el colapso y la pérdida irreversible. El proyecto responde a la creciente vulnerabilidad de las estructuras históricas, desde iglesias sajonas fortificadas y casonas señoriales hasta templos de madera e hitos rurales, muchos de los cuales ya no se benefician de las redes comunitarias que alguna vez los sostuvieron. En un país profundamente afectado por la emigración desde 1990, donde casi la mitad de la población aún vive en zonas rurales, pueblos enteros han perdido a la gente, los oficios y el cuidado cotidiano que alguna vez mantuvieron en pie a estos monumentos.
Organizada en torno a una unidad móvil de intervención —una "Ambulancia" equipada con herramientas, andamios y equipos de obra—, la iniciativa lleva a cabo trabajos urgentes de estabilización que permiten ganar tiempo para los edificios en peligro. En lugar de reemplazar una restauración completa, estas intervenciones estratégicas preservan el tejido histórico, garantizan la seguridad estructural y mantienen abierta la posibilidad de una conservación y reutilización adaptativa a largo plazo.
El papel de la rehabilitación del patrimonio en el panorama arquitectónico contemporáneo está definido por una amplia gama de investigaciones, creencias, memorias y esfuerzos destinados a redefinir y fortalecer nuestro entorno construido. Al emprender un proyecto de transformación, renovación o preservación, los y las arquitectos/as pueden emplear diversas estrategias y herramientas para fomentar una coexistencia significativa entre lo existente y lo nuevo. Junto con tres estudios de arquitectura basados en Madrid —SOLAR, Pachón-Paredes y BA-RRO— nos propusimos entablar una conversación para explorar sus procesos creativos e ideales, reconociendo la complejidad y el valor de los edificios históricos como depósitos de materiales, estructuras y técnicas constructivas de otras épocas.
El Southbank Centre es un complejo cultural ubicado en Londres. Fue construido entre 1963 and 1968, y es ampliamente considerado un ejemplo representativo del brutalismo británico. En la actualidad, el recinto alberga una gran variedad de eventos que abarcan artes visuales, teatro, danza, música clásica y contemporánea, literatura, poesía y debate. El edificio fue diseñado por un equipo del Departamento de Arquitectura del Consejo del Condado de Londres, liderado por el arquitecto Norman Engleback. Se convirtió en un ejemplo polémico de arquitectura moderna tras su inauguración en octubre de 1967, cuando un grupo de ingenieros/as catalogó al Queen Elizabeth Hall como "el colmo de la fealdad" en una encuesta sobre nuevos edificios, y el Daily Mail se refirió a él como "el edificio más feo de Gran Bretaña". Cincuenta y nueve años después, el 10 de febrero de 2026, el complejo recibió la catalogación de Grado II (Grade II listed status) por parte del Ministerio de Cultura, Medios de Comunicación y Deporte (DCMS) del gobierno británico, tras una campaña de 35 años que exigía su protección como patrimonio de la arquitectura moderna.
World Monuments Fund (WMF) es una organización independiente dedicada a salvaguardar lugares de gran valor en todo el mundo que enriquecen vidas y fomentan el entendimiento mutuo entre culturas y comunidades. El 10 de febrero, WMF anunció un compromiso de 7 millones de dólares para apoyar 21 proyectos de preservación del patrimonio que se lanzarán en 2026. Estas inversiones impulsarán el trabajo en sitios incluidos en el World Monuments Watch 2025, el programa de defensa basado en nominaciones de WMF, al tiempo que apoyarán nuevas fases de conservación, planificación y capacitación en otros sitios patrimoniales de cinco continentes. Los sitios seleccionados reflejan un amplio rango cronológico y geográfico, desde paisajes culturales antiguos hasta hitos arquitectónicos modernos. Los proyectos destacan la diversidad del patrimonio mundial, abarcando desde jardines mogoles y complejos religiosos otomanos hasta cines modernistas, paisajes mineros industriales, rutas culturales indígenas y santuarios sagrados, al tiempo que ponen de relieve el conocimiento cultural a largo plazo integrado en su preservación.
World Monuments Fund (WMF) es una organización independiente dedicada a salvaguardar lugares significativos que enriquecen la vida de las personas y fomentan el entendimiento mutuo entre culturas y comunidades. Desde 2008, el World Monuments Fund/Knoll Modernism Prize se entrega de forma bienal para reconocer logros destacados en la conservación de edificios emblemáticos del movimiento moderno. El galardón distingue a personas y organizaciones que revitalizan el patrimonio moderno construido mediante intervenciones arquitectónicas innovadoras y sensibles.
El 22 de enero de 2026, el WMF y Knoll anunciaron a la firma de arquitectura australiana Architectus como la ganadora del World Monuments Fund/Knoll Modernism Prize 2026 por la conservación del histórico Africa Hall de las Naciones Unidas en Adís Abeba, Etiopía. El jurado reconoció el proyecto por recuperar una obra significativa del modernismo africano como un espacio activo para la diplomacia y el intercambio cultural. Asimismo, el jurado otorgó el premio Stewardship Award para viviendas modernistas a la Umbrella House de Paul Rudolph en Sarasota, Florida, Estados Unidos.