Honduras es el segundo país más grande de Centroamérica, tanto en territorio como en población. En la actualidad, su tejido urbano sigue estando fuertemente influenciado por los principios modernistas de la década de 1970, que priorizaron los corredores viales de alta velocidad y una movilidad "punto a punto" dependiente del automóvil. Asimismo, el país enfrentó numerosos desafíos en materia de seguridad pública durante la década de 2010, lo que contribuyó a la creación de un espacio urbano caracterizado por fachadas ciegas, altos muros perimetrales y recintos cerrados diseñados para aislar el interior del ámbito público.
Tuvimos la oportunidad de conversar con Alejandra Ferrera, arquitecta hondureña criada en Danlí, una ciudad en el oriente de Honduras. Con más de 15 años de práctica profesional en Brasil, los Países Bajos y Australia, sostiene que, si bien el diseño orientado a la seguridad fue una necesidad funcional de su época, ha dado lugar a una experiencia urbana fragmentada donde la calle sirve únicamente como un vacío de tránsito en lugar de un espacio para el encuentro social. Sugiere que, aunque este aislamiento fue una medida de seguridad justificada, generó un distanciamiento entre los habitantes y la ciudad. Asimismo, sostiene que la situación general de seguridad pública contribuyó a forjar una identidad nacional lastimada que a menudo busca la calidad en el exterior, desestimando el potencial de su propio contexto.
La apertura de la nueva Fondation Cartier pour l'Art Contemporain en París el pasado mes de octubre reavivó los cuestionamientos en torno al papel, la forma y el futuro de los museos. En un momento en que las instituciones culturales continúan proliferando en todo el mundo en esta era digital, el museo mismo parece necesitar cada vez más una redefinición. En lugar de ofrecer un modelo o solución única, Architecture for Culture: Rethinking Museums, escrito por la historiadora de la arquitectura y curadora Béatrice Grenier, aboga por una comprensión más contextual y plural de lo que puede ser un museo: una institución moldeada por su entorno, su público y los interrogantes culturales específicos que busca abordar.
ArchDaily tuvo la oportunidad de conversar sobre estas ideas con la autora en el marco de la recientemente inaugurada sede de la Fondation Cartier en la Rue de Rivoli. Ubicado en un edificio haussmanniano restaurado que alguna vez albergó los Grands Magasins du Louvre, el espacio ha sido radicalmente reimaginado por Jean Nouvel como una arquitectura dinámica y transformable.
Las ciudades de todo el mundo comparten un objetivo común: volverse más saludables y verdes, con el respaldo de una infraestructura cívica que restaure los ecosistemas y fortalezca la vida pública. La gran pregunta es cómo lograrlo. Los objetivos climáticos globales, los códigos de edificación locales y las normativas municipales orientan cada vez más a quienes diseñan y planifican hacia mejores decisiones. Sin embargo, muchas ciudades aún luchan por traducir estos marcos de referencia en confort cotidiano a nivel de calle y en una protección ecológica a largo plazo. ¿Qué sucedería si la ciudad ya no fuera tratada como una urbe tradicional, sino como un parque nacional?
Los parques nacionales operan mediante sistemas de protección que abordan el territorio como una red de relaciones ecológicas, y no como una simple colección de sitios aislados. Establecen una base común para lo que debe preservarse, mantenerse y hacerse accesible a lo largo del tiempo. Al aplicar esta lógica al entorno urbano, el éxito del modelo puede inspirar orgullo y un sentido de responsabilidad compartida entre los/las diseñadores/as, los/las formuladores/as de políticas y los/las residentes, fomentando un compromiso colectivo con la salud, el hábitat y la infraestructura cívica.
Studio NEiDA opera en la intersección de la práctica arquitectónica, la investigación y el trabajo curatorial, con un enfoque constante en cómo los edificios surgen de las condiciones materiales y culturales de un lugar. En lugar de tratar la materialidad como un lenguaje de acabado, el estudio la define como el inicio de una narrativa arquitectónica: a partir de lo disponible a nivel local, analizan qué saber artesanal existe en el territorio y cómo esos recursos y habilidades sitúan al proyecto dentro de un linaje arquitectónico. Este enfoque pone en primer plano las limitaciones y posibilidades como fuerzas productivas, posicionando el diseño como un proceso iterativo que alinea la intención espacial con las realidades de la cultura constructiva y la inteligencia vernácula.
A lo largo de su obra, los intereses de NEiDA van más allá de la forma para adentrarse en los contextos sociopolíticos y climáticos que definen cómo se construye y se habita la arquitectura. El estudio enfatiza el aprendizaje a partir de prácticas constructivas sin autoría, vernáculas e informales como un modo de establecer una gramática común para la intervención; asimismo, describen la continuidad entre el interior y el exterior no como una preferencia estilística, sino como una respuesta a la vida local y a las lógicas de ventilación, donde los espacios al aire libre pueden estar tan definidos espacialmente y ser tan centrales programáticamente como los interiores. La colaboración, bajo este esquema, no es un elemento secundario: el estudio destaca el intercambio en obra con los/las artesanos/as y constructores/as como una metodología fundamental, donde los proyectos evolucionan a través de la inteligencia colectiva y una comunicación adaptativa.
El espacio público suele diseñarse en torno a una idea estrecha de cómo las personas se mueven, interactúan y responden a su entorno. ParkTEA parte de una postura diferente: la ciudad también puede dar cabida a quienes experimentan el espacio a través de diferentes condiciones sensoriales y sociales.
Desarrollado por Ignacio Martínez Pardo en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid (ETSAM), el proyecto fue concebido dentro del programa de Trabajo de Fin de Máster (Habilitante) durante el curso académico 2024-2025, bajo la tutoría de Héctor Fernández Elorza, Jesús Aparicio, Carlos García Fernández y Jaime Daroca Guerrero. Reconocido como uno de los ganadores de la primera edición de los ArchDaily Student Project Awards, ParkTEA aborda el tema de la coexistencia a través de una propuesta que integra el cuidado, la infraestructura y la vida urbana.
Abuja fue designada como la capital de Nigeria el 12 de diciembre de 1991. Ubicada en el céntrico Territorio de la Capital Federal (FCT), reemplazó a Lagos, la ciudad costera más poblada, en un proceso de reforma estructural orientado a la integración nacional y a un desarrollo regional más equilibrado. Al igual que ha sucedido con el traslado de otras capitales, la capital de Nigeria se reubicó por razones estratégicas con el fin de transformar a Abuja en el nuevo centro administrativo del país, a menudo denominado "el centro de la unidad". Fue concebida como una ciudad planificada a partir de un plan maestro desarrollado por el consorcio estadounidense International Planning Associates (IPA). Más de tres décadas después, MAG International Links Limited ha desarrollado un nuevo plan maestro titulado "City Walk", diseñado por Benoy como un distrito de usos mixtos que integrará hoteles, oficinas, viviendas, comercios, así como instalaciones culturales, educativas y de salud, junto con una torre de 450 metros de altura y una arena cubierta con capacidad para 13,000 personas en una superficie de 250 hectáreas.
La propuesta de diseño de UNS para la nueva Línea 2 del Metro de Turín, desarrollada en colaboración con Settanta7, Mijksenaar, Frigorosso, 3BA y WSP, ha sido seleccionada por un jurado internacional de expertos presidido por Dominique Perrault. La propuesta se basa en la idea de "flujo", un concepto que históricamente ha dado forma a la ciudad italiana, desde los ríos Po y Dora hasta los 18 kilómetros de pórticos con arcadas que estructuran el movimiento de residentes y visitantes. El proyecto concibe la Línea 2 como un nuevo "río urbano", guiado por tres principios de diseño para facilitar este flujo: la marca, la experiencia de tránsito y las escalas de identidad. Con un total de 32 estaciones proyectadas, la fase de diseño inicial incluye 10 estaciones, entre ellas Mole Giardini, San Giovanni Bosco y Carlo Alberto.
"Mapear el nuevo mundo" es el lema del Proyecto PLATEAU, liderado por el Ministerio de Territorio, Infraestructura, Transporte y Turismo de Japón (MLIT), para desarrollar y ampliar el acceso a modelos 3D que representan la diversidad de las ciudades de todo el país. Japón cuenta con un total de 744 ciudades, entre ellas 14 con poblaciones que superan el millón de habitantes, 190 con entre 100,000 y un millón de habitantes, y 540 con poblaciones de entre 10,000 y 100,000 personas. Hasta la fecha, los modelos 3D de más de 250 ciudades se han puesto a disposición como datos abiertos a través del Centro de Información G-Espacial público del país, y también se puede acceder a ellos mediante un visor de navegador en línea. Según las autoridades públicas, el proyecto tiene como objetivo fortalecer la resiliencia urbana al proporcionar a la sociedad nuevas herramientas para abordar los desafíos locales. Esto implica no solo el modelado del espacio urbano, sino también la colaboración con gobiernos locales, empresas privadas y comunidades tecnológicas. El proyecto también incluye una reconstrucción digital del sitio de la Exposición Universal de Osaka, recientemente clausurada.
MVRDV y OODA presentaron un nuevo plan maestro para la regeneración de un terreno vacante de 28 hectáreas entre Marvila y Beato, en el frente fluvial de Lisboa. Recientemente aprobado por el Ayuntamiento de Lisboa, el proyecto fue desarrollado en colaboración con LOLA Landscape Architects y Thornton Tomasetti para transformar la zona en un distrito urbano centrado en el paisaje. Bajo el título "The Marvila Masterplan", la propuesta establece las bases para incorporar 1,400 viviendas junto con equipamiento público, locales comerciales y de servicios dentro de un territorio fragmentado y mayoritariamente abandonado. El proyecto es una iniciativa privada liderada por el principal propietario del suelo y desarrollada en coordinación con el Ayuntamiento de Lisboa e Infraestruturas de Portugal.
El estudio de paisajismo y diseño urbano SLA ha revelado el diseño para el espacio público y el paisaje urbano de la nueva comunidad costera de 39.8 hectáreas de Toronto. El proyecto de paisaje urbano "Ookwemin Minising" se ubica en Port Lands, un distrito industrial y recreativo al sureste del centro de Toronto, que actualmente se encuentra en un proceso de revitalización urbana para transformar la antigua zona industrial en un valle fluvial naturalizado, vecindarios de uso mixto y parques públicos. La transformación general está a cargo de Waterfront Toronto, una corporación sin fines de lucro con financiamiento público fundada en 2001 para supervisar la regeneración del área, como parte de una iniciativa gubernamental más amplia para renaturalizar zonas urbanas e incrementar la densidad habitacional. Se prevé que la reurbanización de Ookwemin Minising se complete por etapas entre 2031 and 2040.
En muchas ciudades latinoamericanas, los barrios periféricos han tenido históricamente un menor acceso a los recursos que hacen que la vida urbana sea algo más que la mera habitabilidad. La vivienda, el transporte y los servicios públicos suelen ser los indicadores habituales de esa brecha. Sin embargo, existe otra disparidad más difícil de cuantificar: la ausencia de espacios donde las personas puedan reunirse, aprender, descansar y participar en la vida colectiva. Ante la inexistencia de dichos espacios, la ciudad no solo falla en la prestación de un servicio, sino que también omite el reconocimiento de una presencia.
En las últimas décadas, un número creciente de proyectos ha intentado abordar directamente esa carencia. En lugar de centrarse únicamente en la infraestructura física, estas iniciativas apuestan por espacios diseñados para fomentar la educación, la cultura, la recreación y la vida comunitaria, integrando a menudo varias de estas funciones en un solo edificio dentro de vecindarios donde, de otro modo, este tipo de espacios serían limitados.
Entendiendo al juego como transformador social y factor de influencia en la definición del espacio público, la vida urbana se ve atravesada por múltiples sujetos de diferentes edades, culturas, ideologías, aficiones, clases y grupos sociales. Pensar en cómo el juego habita las ciudades es pensar en todas las generaciones, y en la necesidad de construir espacios públicos con equipamientos urbanos pensados para durar y mantenerse a lo largo del tiempo.
El desempeño de las estructuras de juego invita a revisar las diferentes etapas de su ciclo de vida junto a su impacto en la configuración del entorno urbano. Analizar el ciclo de vida de los juegos urbanos implica conocer desde los materiales, durabilidad y mantenimiento, hasta el papel de las certificaciones y las tecnologías aplicadas en su proceso de producción y entornos más conscientes de su impacto en el ambiente.
La arquitectura suele evaluarse a través de lo que se construye. Sin embargo, en muchos casos, lo que realmente importa ocurre después: cómo se usan, adaptan e integran los espacios en la vida cotidiana. Para Región Austral, oficina ganadora de los 2025 Next Practices Awards de ArchDaily, es precisamente ahí donde comienza el diseño. Con una trayectoria que abarca diversos contextos, la oficina aborda el espacio público no como un objeto aislado, sino como algo que debe activarse, negociarse y sostenerse en el tiempo. Sus proyectos se centran menos en definir la forma y más en generar las condiciones para el uso, entendiendo el diseño como un punto de partida.
Este enfoque se manifiesta en distintos contextos, desde la Plaza del Barrio Olímpico hasta la red del Playón de Chacarita. Si bien cada proyecto responde a una situación específica, ambos exploran cómo el espacio público puede sostener la vida colectiva en áreas marcadas por la fragmentación y la desigualdad. En lugar de seguir una metodología predefinida, el trabajo se adapta a las diferentes condiciones urbanas, recurriendo a la participación y a estrategias incrementales para moldear el funcionamiento de los espacios a lo largo del tiempo.
Durante siglos, la infraestructura a gran escala operó en un segundo plano. Los puertos, las centrales eléctricas y las instalaciones de energía se ubicaban en las periferias urbanas, diseñados principalmente en función de la eficiencia y rara vez considerados parte de la vida cívica. Aunque su función era indispensable, su presencia arquitectónica seguía siendo secundaria. Estas estructuras daban soporte al crecimiento urbano y al intercambio global, al tiempo que mantenían una distancia espacial respecto a la experiencia urbana cotidiana.
Hoy en día, esta condición se está transformando paulatinamente. A medida que el comercio global se intensifica y los sistemas energéticos ganan en complejidad, los edificios que coordinan y albergan estas redes cobran una mayor visibilidad dentro del paisaje urbano. En lugar de permanecer como contenedores neutros de operaciones técnicas, comienzan a reivindicar una identidad espacial. La infraestructura ya no es meramente operativa; adquiere, cada vez más, un carácter institucional, simbólico y urbano. Así, la arquitectura que sustenta estos sistemas ahora participa activamente en la forma en que las ciudades se proyectan a sí mismas.
A medida que la inteligencia artificial continúa disrumpiendo sectores de la economía y reconfigurando industrias enteras, tanto las instituciones como los individuos se preparan —y se adaptan rápidamente— a los cambios que las máquinas parecen imponer sobre nuestras cabezas. Sin embargo, la presión más precisa no proviene simplemente de la IA alterando la forma en que las personas trabajan y viven, sino de los modelos de negocios y las lógicas de inversión de las empresas que desarrollan estos sistemas: la concentración del capital, los nuevos requerimientos de procesamiento de datos, la carrera por el talento especializado y la huella de infraestructura necesaria para sostenerlo. En la Gran Bahía (GBA) —articulada por Cantón, Shenzhen y Hong Kong— esta dinámica es especialmente pronunciada. Las iniciativas gubernamentales están acelerando activamente el crecimiento del sector, mediante políticas y mecanismos de planificación que comienzan a traducir un campo ostensiblemente intangible en formas físicas: actualizaciones de zonificación, asignación de terrenos y el surgimiento de tipologías edilicias orientadas a la IA, desde laboratorios de investigación hasta centros de datos a gran escala.
Durante sus primeros días de vida, la abeja permanece dentro del nido, limpiando celdas y recibiendo alimento de otras obreras. Con el tiempo, comienza a organizar las reservas de polen, a regular la temperatura de la colmena y a custodiar la entrada. Solo en las últimas semanas de su vida abandona el refugio para volar. Es precisamente en el momento del vuelo cuando su trayectoria comienza a cruzarse con la arquitectura y la ciudad. En busca de néctar, se desplaza por un territorio configurado no solo por su memoria espacial y la disponibilidad de flores, sino también por la manera en que construimos el entorno habitado. Así, cada movimiento se convierte en una negociación con el espacio urbano: superficies impermeables que alteran los ciclos naturales, corrientes de aire que se intensifican entre los edificios, vacíos sin vegetación, fragmentos verdes dispersos entre lotes y azoteas técnicas.
Concéntrico es un laboratorio de innovación urbana que invita a reflexionar sobre la ciudad a través de la arquitectura y el diseño. Desde 2015, ha realizado más de 180 intervenciones en Logroño, España. La nueva temporada 2025/2026 del festival expande este espíritu experimental con tres convocatorias internacionales que ponen en acción las ideas del libro Concéntrico: Laboratorio de Innovación Urbana (Park Books, 2025). A través de estas convocatorias, la organización busca profundizar en tres líneas de investigación —lo efímero, lo ecológico y lo simbólico— para imaginar diferentes formas de habitar la ciudad. Los proyectos ganadores de las convocatorias de esta edición se desarrollarán, construirán como instalaciones urbanas y se presentarán en la exposición durante el festival, que se llevará a cabo en Logroño del 18 al 23 de junio de 2026.
Los espacios de ocio suelen ser el punto de encuentro donde se cruzan distintas generaciones. Sin programas formales ni roles asignados, permiten a las personas desplazarse, detenerse y permanecer juntas, habitando el espacio cada una a su manera. En un entorno construido cada vez más marcado por la especialización y la segregación, estos ámbitos espaciales compartidos son cada vez menos comunes, lo que otorga a la arquitectura orientada al ocio una relevancia renovada.
Los debates en torno al espacio público han señalado reiteradamente el valor de la apertura y la flexibilidad para sostener la vida colectiva. Al reflexionar sobre cómo las personas leen, habitan y adaptan el espacio, el arquitecto Herman Hertzberger habla de la arquitectura no como un conjunto de instrucciones, sino como un marco de posibilidades: una estructura que invita a la interpretación en lugar de prescribir el comportamiento. Según sus propias palabras, "lo que deberíamos producir en arquitectura es algo parecido a la competencia, a la posibilidad; algo que la gente pueda manejar libremente a su manera". En lugar de intentar forzar la interacción, la arquitectura configura las condiciones que hacen posible el encuentro.