Símbolos del desarrollo tecnológico y de la densidad urbana, los edificios en altura, tal como los conocemos hoy, surgieron a finales del siglo XIX, principalmente en los Estados Unidos, como respuesta al crecimiento acelerado del comercio urbano y a la necesidad de expandir las ciudades sin ocupar más territorio. El término rascacielos, por ejemplo, fue acuñado en la década de 1880 y originalmente se refería a edificios de entre 10 y 20 pisos —una altura impresionante para la época.
Sin embargo, la idea de construir verticalmente es mucho más antigua de lo que sugieren los rascacielos de acero y vidrio. Mucho antes de la revolución industrial, algunas sociedades ya experimentaban con formas de urbanización vertical como solución a las limitaciones de espacio, la defensa territorial o la adaptación ambiental.
Pico House, parte del Distrito Histórico de Los Ángeles Plaza. Imagen de Daniel L. Lu - Trabajo propio, CC BY-SA 4.0
Hoy en día, la forma urbana de Los Ángeles se caracteriza por la dispersión urbana del siglo XX y una extensa infraestructura automotriz. Sin embargo, la realidad física del núcleo original de la ciudad revela una historia más compleja profundamente arraigada en el legado hispano. De hecho, Los Ángeles no se originó a partir del sistema de parcelamiento estadounidense estandarizado que define la mayor parte del territorio de los Estados Unidos. Por el contrario, es producto de la tradición urbana española en América, que siguió una estructura repetida en las principales ciudades del continente. La intersección de estos sistemas creó una geometría e historia urbana superpuesta que sigue siendo visible en el trazado vial contemporáneo de la ciudad.
Cuando Los Ángeles fue fundado en 1781 como pueblo por Felipe de Neve, era un asentamiento fronterizo del Virreinato de la Nueva España. Los virreinatos eran las divisiones políticas de los territorios españoles en América y, a finales del siglo XVIII, la Nueva España era un territorio vasto. Se extendía desde el sur de Costa Rica hasta el norte en la Alta California, limitando al este con el río Misisipi y los recientemente independizados Estados Unidos de América. En aquella época, la Ciudad de México funcionaba como el principal centro administrativo y económico, lo que obligaba a las regiones fronterizas como la Alta California a depender de una tríada específica de asentamientos: misiones (religiosas), presidios (militares) y pueblos (civiles).
Desde sistemas de revestimiento acústico y térmico hasta unidades de mampostería y textiles fabricados a partir de residuos agrícolas, la experimentación con materiales de origen biológico continúa impulsando soluciones sostenibles para la industria de la construcción. Ante la urgente necesidad de replantear cómo concebimos los materiales que dan forma al entorno construido e interactuamos con ellos, los/las profesionales, investigadores/as y educadores/as están abordando diferentes escalas de diseño y fases de proyecto, reconociendo la importancia de reducir las emisiones de carbono y el impacto ambiental de la industria. En alianza con el proyecto Bagaceira, el prototipo de panel acústico y térmico de Sugarcrete®, desarrollado por la Universidad de East London (UEL), demuestra cómo el diseño bajo en carbono puede transformar los residuos agrícolas en materiales de construcción de alto rendimiento.
Un monumento suele ser la edificación más conservadora que un Estado pueda encargar. Se espera de él que estabilice la memoria, haga legible la historia y otorgue una forma pública a una narrativa compartida. El siglo XX en Europa del Este produjo un corpus de obras completo, desde el Báltico hasta los Balcanes, que se resistió precisamente a esas expectativas, desafiando la relación convencional entre monumento, memoria y representación. Agrupados comúnmente bajo el nombre de spomeniks, estos ejercicios arquitectónicos son tal vez los ejemplos más conocidos de un panorama mucho más amplio de arquitectura conmemorativa que surgió en toda la región. Se trataba de sociedades que salían de periodos de ocupación, conflictos civiles o revoluciones, y ninguna de ellas poseía un lenguaje simbólico único capaz de albergar la complejidad de sus historias. En lugar de buscar nuevos héroes o nuevos íconos, muchos/as arquitectos/as y artistas recurrieron al propio espacio como el medio a través del cual construir la memoria.
Estos monumentos ocupan una posición inusual entre la escultura y la arquitectura. En una escala, se interpretan como composiciones abstractas deliberadas, dispuestas con la claridad de un dibujo de Kandinsky. En otra, parecen menos resueltos, como si estuvieran poniendo a prueba los límites de un lenguaje espacial aún en formación. Sus formas a menudo parecen suspendidas entre la certeza y la experimentación: un mismo monumento puede leerse tanto como un objeto geométrico controlado como una búsqueda abierta sobre cómo la memoria colectiva podría habitar el espacio. Sin embargo, estas lecturas coexisten, otorgando a muchas de estas obras su duradera ambigüedad.
En las últimas décadas, ciudades de todo el mundo han visto un incremento en la demolición de autopistas elevadas de hormigón. Taipéi, Seúl, Portland y Boston, por ejemplo, han sido testigos del auge y caída de estas infraestructuras para dar paso a parques y nuevas propuestas de regeneración urbana. En otros casos, como el de Montreal en Canadá, la oposición ciudadana a las autopistas se manifestó incluso antes de su construcción, logrando desviar viaductos, preservar el patrimonio histórico y liberar las vistas al frente marítimo. En el caso de San Francisco, en los Estados Unidos, la historia de la Autopista Embarcadero (Embarcadero Freeway) constituye un relato emblemático que funciona como estudio de caso sobre la ambición infraestructural de mediados de siglo, la respuesta social ante el proyecto y su eventual desmantelamiento en favor de la conectividad urbana.
Ganador del Primer Premio: A Thread Through Time. Imagen cortesía de Buildner
Buildner ha anunciado los resultados del Dubai Urban Elements Challenge, un destacado concurso internacional de diseño organizado en colaboración estratégica con la Autoridad de Carreteras y Transportes de Dubái (RTA). Con una bolsa total de premios de 2,000,000 AED (aproximadamente €500,000), la iniciativa representa uno de los concursos globales de diseño con financiamiento público más importantes centrados en la transformación urbana.
El concurso fue concebido como una plataforma de innovación y contratación con visión de futuro para uno de los entornos metropolitanos de más rápida evolución en el mundo. Se invitó a los y las participantes a proponer elementos urbanos modulares y sensibles al clima —sistemas de asientos, dispositivos de sombreado, infraestructura de iluminación, componentes de orientación, áreas de descanso y estructuras de microcomercio— diseñados para mejorar la vida peatonal y fortalecer la identidad del espacio público de Dubái.
Barcelona es la primera ciudad en la historia del Congreso Mundial de Arquitectos de la UIA en albergar el evento en dos ocasiones. La edición de 1996, Presentes y Futuros: Arquitectura en las Ciudades, llegó en un momento de gran efervescencia, cuando la ciudad postolímpica consolidaba un modelo urbano que se convertiría en uno de los más estudiados y cuestionados del urbanismo contemporáneo, y cuando la arquitectura aprendía a pensarse a través de la gran metrópolis como su principal objeto de estudio. Treinta años después, la misma ciudad replantea la pregunta bajo una condición muy distinta: una en la que el entorno construido ya no puede entenderse como un objeto cerrado en sí mismo, sino únicamente a través de los sistemas ecológicos, materiales y políticos más amplios que lo sostienen. El tema del Congreso de 2026 — Becoming. Arquitecturas para un planeta en transición — no abandona las preocupaciones urbanas de 1996; las replantea desde una escala planetaria.
El equipo curatorial de esta edición, integrado por Pau Bajet, Maria Giramé, Mariona Benedito, Tomeu Ramis, Pau Sarquella y Carmen Torres, aborda la arquitectura como una herramienta crítica y transformadora arraigada en el territorio, trabajando desde la práctica profesional, la investigación y la docencia. Su programa estructura el Congreso en torno a seis líneas temáticas interconectadas (Becoming más-que-humano, Becoming circular, Becoming material, Becoming interdependiente, Becoming hiperconsciente y Becoming sintonizado) y lo distribuye en tres sedes de caracteres muy diversos —Les Tres Xemeneies del Besòs, el Disseny Hub en Glòries y el CCIB—, cada una elegida tanto por lo que representa como por lo que puede albergar.
¿Quién tiene derecho a la ciudad? Los escritos de Henri Lefebvre cuestionan las estructuras que controlan el espacio urbano y, en su lugar, sitúan a la ciudadanía en el centro de la toma de decisiones. Sus ideas han influido en la práctica de la arquitectura y el diseño urbano, impulsando la participación comunitaria y el codiseño. Estos han sido algunos de los temas más destacados en Utopian Hours 2026, el festival de hacer ciudad, cuya primera parte se celebró en la ciudad neerlandesa de Rotterdam para conmemorar su décima edición.
Los programas vinculados a la hospitalidad, específicamente las cafeterías y los centros sociales, se definen en parte por su rol como "terceros lugares": anclajes sociales que tienden un puente entre la vida privada y la pública. A diferencia de los programas residenciales o de oficinas comerciales, que requieren compartimentaciones rígidas por privacidad y utilidad, estos espacios se apoyan en entornos amplios y de planta libre. Esto posibilita una estrategia arquitectónica de intervención mínima, lo que permite que la envolvente estructural permanezca intacta. Al evitar la subdivisión del espacio, se conservan visuales ininterrumpidas hacia la mampostería original, las estructuras de madera o los cielorrasos decorativos, garantizando que la narrativa histórica del edificio se mantenga como protagonista. Simultáneamente, la actividad comercial aporta el mantenimiento necesario y la interacción con el público para garantizar la permanencia en el tiempo del sitio.
Restauración de Bir Ettin / Bled El Abar Collective. Imagen cortesía de Bled El Abar Collective
En algunos idiomas, la palabra misma para edificio alude a su carácter inamovible. La disciplina de la ingeniería vinculada a la edificación se conoce como estática. Por lo tanto, la arquitectura se asocia estrechamente con lo fijo y lo inmóvil. Sin embargo, para millones de personas nómadas en todo el mundo, los refugios deben poseer una estructura ligera y claramente móvil, mientras que el hogar es el vasto paisaje en el que habitan. Estos estilos de vida, herederos de siglos de tradición, se encuentran bajo la constante amenaza de los factores de atracción de la vida sedentaria en pueblos y ciudades. En Túnez, un proyecto reconoce el riesgo de perder este patrimonio e intenta mejorar las condiciones de vida de quienes se dedican al pastoreo nómada.
La arquitectura se ha sentido atraída desde hace mucho tiempo por la idea de la ligereza. Desde los primeros experimentos modernistas que buscaban preservar el paisaje, elevar los edificios se ha entendido como una forma de proteger el suelo a la vez que se mantiene la continuidad del terreno. Los volúmenes se elevan sobre columnas, las infraestructuras separan la circulación de la superficie y programas enteros quedan suspendidos sobre el nivel del suelo.
Esta premisa se formalizó a principios del siglo XX a través del concepto de los pilotis de Le Corbusier, que proponía liberar la planta baja de los cerramientos. Al elevar los edificios sobre columnas, los/las arquitectos/as buscaban mantener la continuidad con el terreno, permitiendo que la circulación, la vegetación y el uso colectivo se desarrollaran bajo los volúmenes construidos. El edificio ocuparía el aire, mientras que el suelo permanecería abierto, accesible y compartido.
La visualización arquitectónica ha desempeñado desde hace tiempo un papel clave en la comunicación y definición de las ideas de diseño. Hoy en día, esa función se está expandiendo. Con el auge de la inteligencia artificial, la visualización se está integrando de manera más profunda en todo el flujo de trabajo de diseño, lo que permite una iteración más rápida y una toma de decisiones mejor informada.
Con cuarenta y ocho camas psicogeriátricas y sesenta y ocho departamentos accesibles para sillas de ruedas, alojamiento para cuidadores/as informales y espacio para asistencia directa, el edificio De Keyzer se inauguró en Ámsterdam en 2011. Su programa había sido concebido en su totalidad para personas mayores que requerían asistencia; sin embargo, poco después de su finalización, el edificio se vendió a un fondo de inversión y los departamentos comenzaron a alquilarse a familias jóvenes con hijos/as.
Para los arquitectos del proyecto, Tom Frantzen y Karel van Eijken, el episodio podría haber sido interpretado como un fracaso de previsión. Por el contrario, se convirtió en una confirmación. "Demostró, de manera muy clara, que los edificios pueden terminar utilizándose de formas completamente distintas a las previstas originalmente", recuerda Frantzen. La transformación solo fue posible porque los departamentos eran amplios y porque la estructura permitía usos más diversos que los previstos en el programa original. Si el edificio se hubiera diseñado únicamente para su función inicial, es probable que el cambio de uso habría requerido una remodelación destructiva o, en un caso extremo, la demolición.
La imagen es familiar: una fachada revestida de parasoles, la luz suavizada en una sombra con patrones, e interiores que se mantienen frescos sin maquinaria. Se presenta como inteligencia hecha visible: una arquitectura que comprende el sol. Sin embargo, esta imagen rara vez se examina de cerca. Los mismos dispositivos que mitigan el calor también organizan el acceso, distribuyen el confort y dependen de formas específicas de mano de obra. Lo que parece una respuesta climática es, en realidad, una decisión sobre quién recibe alivio frente al calor y de qué manera. El modernismo tropical, a menudo reducido a un lenguaje visual de sombra y porosidad, emerge en cambio como un conjunto de prácticas situadas donde el clima, el trabajo y el poder se negocian de forma distinta según el contexto.
A escala del elemento, el modernismo tropical comienza como un problema técnico. En climas cálidos, la radiación solar no es incidental sino constante, lo que exige que los edificios medien la luz, el calor y el aire antes de que alcancen el interior. Profesionales de la arquitectura como Maxwell Fry y Jane Drew abordaron esto con un nivel de precisión que impide interpretar estos elementos como meramente decorativos. Los dispositivos de sombreado se calibran en función de los ángulos solares, la orientación y la variación estacional. Los parasoles se dimensionan para bloquear el sol de ángulo alto mientras permiten el paso de la luz difusa; los voladizos se extienden lo justo para evitar la ganancia térmica directa en las horas pico; las aberturas se alinean para favorecer la ventilación cruzada. Las investigaciones de mediados de siglo pusieron a prueba estas estrategias, midiendo las reducciones de temperatura y las mejoras en el flujo de aire. En este sentido, el lenguaje del modernismo tropical no es simbólico, sino performativo: cada proyección, vacío y celosía forma parte de un sistema ambiental.
La arquitectura suele presentarse como la expresión visible de su época: sus deseos, su fe en el progreso, su idea del orden. Sin embargo, esta lectura tiende a simplificar las condiciones en las que se producen los edificios, sugiriendo que la arquitectura va a la zaga de la historia cuando, en muchos casos, participa activamente en ella. Pocos períodos lo hacen más evidente que el siglo XX, época en la que la arquitectura se entrelajó profundamente con programas políticos, sistemas económicos y visiones contrapuestas sobre cómo debía organizarse la vida colectiva.
Lo que comúnmente se agrupa bajo la etiqueta del modernismo suele describirse como un proyecto coherente, definido por la claridad formal, el optimismo tecnológico y la ruptura con los estilos históricos. No obstante, esta aparente coherencia se disuelve cuando miramos más allá de sus centros canónicos. Los mismos principios espaciales (la estandarización, la zonificación funcional y la producción industrial) se adoptaron en contextos políticos y económicos que diferían significativamente en sus estructuras y objetivos. Así, un movimiento aparentemente estático se desplegó como un sistema flexible que se reorientaba continuamente según las prioridades de cada régimen. Lo que parecía un lenguaje compartido era, en la práctica, un conjunto de herramientas aplicadas a agendas distintas.
¿El diseño guía el uso o el uso guía al diseño? Los/las estudiantes luchan por mantener la concentración, el personal se incomoda bajo una iluminación estridente y los/las ocupantes se distancian de los espacios rígidos; a menudo, esto ocurre en respuesta a condiciones ambientales que solo se hacen visibles una vez que el espacio es habitado. La luz que atraviesa una habitación, la resonancia del sonido, la textura de las superficies o el ritmo de la circulación pueden favorecer la concentración, aportar calma o inspirar la creatividad, pero cada uno de estos elementos también puede, de manera involuntaria, aumentar el estrés y la distracción. Los/las arquitectos/as y diseñadores/as se cuestionan y exploran: ¿en qué se basan las decisiones de diseño y qué conocimientos se consideran esenciales para dar forma al espacio?
ArchDaily nació en las aulas universitarias, de la mano de dos estudiantes de arquitectura que creían que el conocimiento arquitectónico debía llegar mucho más lejos. Dieciocho años después, esa convicción permanece intacta; sin embargo, las perspectivas, las herramientas y las oportunidades se han multiplicado. Por ello, presentamos el Programa de Embajadores/as Estudiantiles con el fin de brindar a la próxima generación de arquitectos/as un rol protagónico para conectar a sus universidades con la conversación global de la arquitectura.
La cocina ha evolucionado de ser un espacio netamente funcional a convertirse en un entorno compartido y el corazón de muchos hogares. Al servir como escenario para los rituales cotidianos de innumerables familias —e incluso para prácticas colectivas en la vida urbana—, la comida une a las personas, lo que hace que el diseño de espacios capaces de responder a estas necesidades sea fundamental para la vida diaria. Más allá de las diversas distribuciones, estéticas y configuraciones de las cocinas, la integración de electrodomésticos y equipamiento juega un papel clave al dar soporte al almacenamiento, la conservación y el uso diario que exige la cocina. Desde tecnologías innovadoras hasta materiales avanzados, estos elementos dan forma a espacios de cocina contemporáneos que reúnen costumbres y culturas de diversos orígenes.
A lo largo de 2025 y principios de 2026, numerosos proyectos de museos fueron anunciados, avanzaron o iniciaron obras en múltiples regiones, con plazos de finalización que se extienden principalmente de 2026 a 2030. Ubicados en Asia, Europa, Norteamérica y Asia Central, estos desarrollos reflejan los cambios continuos en el papel de las instituciones culturales dentro de las ciudades contemporáneas. Cada vez más, los museos se conciben no solo como espacios de exhibición, sino como entornos de cara al público que albergan actividades de educación, investigación y participación ciudadana. Esta ampliación del programa suele ir acompañada de estrategias arquitectónicas que responden a las condiciones urbanas, la continuidad espacial y la integración de la infraestructura cultural en procesos más amplios de desarrollo urbano.
Saint-Denis es una comuna en los suburbios del norte de París, Francia, conocida por la Basílica gótica de Saint-Denis y el Stade de France. En una esquina de la Place Jean-Jaurès, en su centro histórico y junto a la Basílica, se encuentra el complejo habitacional Îlot 8, un hito brutalista diseñado por la arquitecta Renée Gailhoustet. Construido entre 1975 and 1986 para ofrecer vivienda obrera en el centro de la ciudad y contrarrestar la tendencia de relegar la vivienda social a las periferias, el proyecto se encuentra actualmente en el centro de un polémico plan de reurbanización. La propuesta, que a menudo se describe como "residencialización" y reestructuración, contempla la demolición de partes significativas de su diseño original. Esta reconversión forma parte del Nouveau Programme National de Renouvellement Urbain (NPNRU) de Francia y se justifica por preocupaciones sobre deficiencias estructurales, seguridad y mantenimiento.
Xu Tiantian es la fundadora y directora de DnA_Design and Architecture, una práctica interdisciplinaria que aborda tanto la dimensión física como la social del entorno habitacional contemporáneo a diversas escalas. Nacida en 1975 en Fujian, China, obtuvo una maestría en Arquitectura en Diseño Urbano de la Harvard Graduate School of Design y una licenciatura en arquitectura de la Universidad de Tsinghua en Pekín. Su trabajo reciente se centra en la revitalización rural a través de una estrategia que describe como "acupuntura arquitectónica", entendida como intervenciones a pequeña escala y específicas para cada sitio, diseñadas para activar la cultura, la agricultura y el turismo locales. Estas intervenciones, concentradas principalmente en las regiones rurales de China, han sido reconocidas por ONU-Hábitat como un modelo global para la integración urbano-rural. En esta entrevista con Louisiana Channel, reflexiona sobre el rol de el/la arquitecto/a, cuestiona la arquitectura misma y el concepto de belleza, explica su metodología de trabajo y enfatiza la dimensión espacial de la naturaleza.
Renaissance of the Real por Annabelle Schneider y Snøhetta, Semana del Diseño de Milán 2026. Imagen cortesía de USM
A través de plataformas culturales, sitios patrimoniales y desarrollos institucionales, las noticias de esta semana reflejan cómo se redefine el entorno construido mediante procesos de transformación, reinterpretación y participación pública. Desde reactivaciones arqueológicas y estrategias de reutilización adaptativa hasta expansiones de museos y encuentros internacionales a gran escala, la arquitectura opera a través de múltiples temporalidades, equilibrando la preservación con el uso contemporáneo, y la continuidad espacial con programas culturales en constante evolución. En este contexto, la selección de instalaciones y exhibiciones de ArchDaily de la Semana del Diseño de Milán 2026 destaca cómo las semanas del diseño funcionan cada vez más como marcos curatoriales para la experimentación, mientras que los eventos globales y los proyectos institucionales siguen expandiendo los formatos mediante los cuales la arquitectura se produce, se comparte y se debate.
Henning Larsen, en colaboración con KHL Architects & Planners, Arup y Flaviano Capriotti Architetti, ha propuesto el diseño de un edificio residencial de 14 pisos en Taipéi para Continental Development Corporation. El proyecto, titulado Northern Lights, cuenta con una superficie construida bruta de 3,464 metros cuadrados y su finalización está programada para 2029. Situado junto al parque Daan, el complejo de desarrollo incluye 46 residencias y se emplaza dentro de un denso entorno urbano, manteniendo al mismo tiempo la proximidad a uno de los principales espacios verdes de la ciudad, el cual se describe como un referente contextual clave en el diseño.