Junior Contributor en ArchDaily y asistente de comisariado en la Trienal de Arquitectura de Sharjah 2023. Le interesan la vivienda, el urbanismo, la política del suelo, el patrimonio y cómo vivimos en nuestras ciudades. Nació y creció en Dar es Salaam, Tanzania. Reside en el Reino Unido.
Durante siglos y siglos hemos construido, y la diversidad de nuestro entorno construido global es testimonio de ello. Las diversas culturas de todo el mundo han tenido distintas formas de construir a lo largo de la historia, adaptando los materiales disponibles localmente para levantar sus estructuras. Hoy en día, en nuestro presente globalizado, los materiales de construcción se transportan por todo el planeta, lejos de sus orígenes; una situación que hace que dos edificios en extremos opuestos del mundo puedan ser prácticamente idénticos.
Conocido como casa de gobierno, palacio presidencial o bajo una variedad de otros términos, el edificio que alberga la sede de gobierno de un país suele ser arquitectónicamente muy llamativo. Con frecuencia opulento, grandioso y a veces imponente, el palacio de gobierno está diseñado para funcionar como un distintivo visual de la nación: una extensión de la identidad del Estado. En el continente africano, un territorio que en gran parte fue colonizado por naciones europeas, esta identidad de la condición de Estado, en un sentido arquitectónico, resulta compleja.
Se trata de un componente esencial del proceso de diseño, donde las ideas espaciales se traducen en forma construida: el diseño del prototipo. A lo largo de la historia y en la práctica contemporánea, se han desarrollado prototipos de proyectos arquitectónicos para realizar pruebas tanto técnicas como estéticas, obteniendo así una mayor comprensión de la integridad del diseño. Representa la difusa frontera entre lo experimental y lo práctico.
Una ciudad de una vibrante diversidad arquitectónica: las estructuras modernistas de Belgrado dotan a la capital serbia de un carácter único. El gris del hormigón brutalista de Belgrado es una de las señas de identidad de la ciudad, presente tanto en complejas fachadas volumétricas como en formas rectilíneas monolíticas. Sin embargo, mientras abundan los análisis arquitectónicos sobre las cualidades externas de las estructuras brutalistas de la ciudad y de otros lugares, el registro fotográfico de sus interiores es relativamente escaso; algo que la fotógrafa Inês d’Orey ha intentado cambiar en su exposición más reciente.
En junio de 2020, la estatua del traficante de esclavos del siglo XVII Edward Colston fue derribada en la ciudad de Bristol, al suroeste de Inglaterra. Hasta entonces, la estatua se erigía sobre un pedestal en un destacado parque público, antes de ser arrojada al puerto de Bristol por manifestantes del movimiento Black Lives Matter. Este acto desencadenó un debate largamente postergado en el Reino Unido y otras naciones occidentales, un ajuste de cuentas que ha obligado a analizar con mayor profundidad los monumentos que pueblan nuestras ciudades y cuán profundamente arraigado está el imperialismo en el entorno construido. Surge entonces la eterna pregunta: ¿qué hacemos con estos edificios?
Quinta Monroy / ELEMENTAL. Imagen cortesía de ELEMENTAL
En Nuevo México, los canales de riego que han estado en funcionamiento continuo durante tres siglos reabastecen y nutren los humedales del suroeste estadounidense. Estos canales se conocen como acequias: sistemas de gestión de agua gestionados de manera comunal y basados en una tradición democrática. Quienes integran la comunidad poseen los derechos de agua y eligen a un equipo de tres personas para supervisar los canales. En El Cairo y Barcelona, la Plaza Tahrir y la Plaza de Catalunya han funcionado como escenarios clave para manifestar el descontento político. Las protestas en la Plaza Tahrir en 2011, por ejemplo, derivaron en la caída final de un régimen de casi 30 años.
El principio del siglo XX presenció el nacimiento de la arquitectura moderna. Trajo consigo un movimiento arquitectónico central que, a su vez, dio origen a sus propias ramificaciones. Una figura que suele considerarse el rostro definitorio de este movimiento es Le Corbusier, cuyo tratado de 1923 Hacia una arquitecturaejerció una gran influencia en sus pares de la arquitectura moderna; un manifiesto que incluía la frase «la casa es una máquina para habitar», donde la buena arquitectura debía estar intrínsecamente ligada a la función y a las exigencias de la industria.
El 22 de marzo de 2022 se celebró la vigésimo novena conmemoración del Día Mundial del Agua, en un contexto donde la crisis mundial del agua continúa vulnerando a diversas poblaciones. Se trata de una problemática sumamente compleja. Lamentablemente, la gobernanza determina el acceso al recurso, afectando de manera desproporcionada a las personas marginadas. Las tipologías urbanas constituyen otro factor determinante. Por ejemplo, la sobreexplotación de las fuentes de agua subterránea para satisfacer la demanda de Hanói ha provocado la filtración de arsénico en los pozos de las aldeas de Vietnam.
Los rascacielos son un rasgo inconfundible de los asentamientos contemporáneos. Desde São Paulo hasta Nueva York, y desde Seúl hasta Dubái, estas imponentes estructuras forman una parte ubicua del tejido urbano. La imagen convencional que se tiene de ellas suele ser la de fachadas de muro cortina; sin embargo, en Yemen, un antiguo ejemplo desafía esta tendencia. El centro de Yemen alberga la ciudad de Shibam, rodeada por una muralla fortificada. También es el hogar de un deslumbrante ejemplo de ingenio arquitectónico: casas torre que datan del siglo XVI y alcanzan hasta siete pisos de altura.
A finales del siglo XIX, una editorial británica publicó un libro escrito por un urbanista inglés, una obra con un título optimista. El título de este libro era To-morrow: A Peaceful Path to Real Reform, posteriormente reimpreso como Garden Cities of To-morrow. El urbanista en cuestión era Ebenezer Howard, y su libro sentaría las bases de lo que más tarde se conocería como el Movimiento de la Ciudad Jardín. Este movimiento daría origen a suburbios verdes elogiados por sus elevadas aspiraciones, pero también a comunidades satélite que solo beneficiaron a unos pocos privilegiados.
A poco menos de dos años del inicio de una pandemia global, la inclusión en la profesión de la arquitectura es, lamentablemente, una conversación todavía limitada. Una encuesta de 2020 realizada por la revista británica Architects' Journal reveló una alarmante cantidad de obstáculos para los y las arquitectas negras en el Reino Unido, mientras que en Estados Unidos, destacadas figuras de la práctica profesional de la comunidad negra, como Mabel O. Wilson de Studio &, han cuestionado el carácter eurocéntrico de gran parte de la formación académica en arquitectura.
Doreen Adengo, arquitecta ugandesa y pionera en su disciplina, falleció el 22 de julio de este año, tras batallar contra una larga enfermedad. Fue la fundadora de Adengo Architecture, un estudio con sede en su ciudad natal de Kampala. Como diseñadora que estudió en los Estados Unidos, trabajó en firmas de Nueva York, Washington y Londres, y dictó clases en la Universidad de los Mártires de Uganda, su legado es nada menos que extraordinario. Se trata de una trayectoria que abarca disciplinas y geografías, pero que también está profundamente arraigada en el contexto de África, Uganda y Kampala.
Se trata de una forma arquitectónica ubicua. Una tipología que trasciende siglos y fronteras, un elemento fundamental en diversas culturas: la carpa. En su forma más simple, es un refugio compuesto por un material extendido sobre una estructura de postes. Es un lenguaje arquitectónico intrínsecamente ligado a la vida nómada. Las yurtas, por ejemplo, funcionan como viviendas fácilmente transportables para los pueblos kazajo y kirguís. Al mismo tiempo, las carpas han demostrado ser un precedente estilístico popular para profesionales de la arquitectura, siendo las estructuras ligeras de Frei Paul Otto un claro ejemplo de ello. La carpa representa un lenguaje arquitectónico complejo: uno que se sitúa en la delgada línea entre lo temporal y lo permanente, y que además funciona tanto como símbolo de riqueza como de escasez.
Un rasgo definitorio de la arquitectura de la costa suajili —además de sus edificios de piedra de coral y los troncos de mangle utilizados para erigir esas estructuras— es, sin duda, la puerta ornamentada que se encuentra con tanta frecuencia en esta zona costera. Con una rica decoración e históricamente cargadas de significado, estas puertas, además de cumplir con la función utilitaria de servir de acceso, eran también indicadores de estatus y riqueza. Desde la costa suajili hasta la península arábiga, estas puertas del litoral son claros testimonios de su entorno, representativos del comercio y la migración.
A veces escultórico y expresivo, a veces monolítico y monótono, el estilo arquitectónico brutalista es, a partes iguales, diverso y divisivo. Desde sus orígenes como un subproducto del Movimiento Moderno en la década de 1950 hasta la actualidad, los edificios brutalistas siguen siendo un tema de debate recurrente en el discurso arquitectónico. Una razón probable de esta vigencia es que, con sus texturas de concreto expuesto y sus sombras dramáticas, las obras brutalistas suelen ser sumamente fotogénicas.
El entorno construido que habitamos puede ser hostil, tanto a escala arquitectónica individual como en un contexto urbano más amplio. A las personas sin hogar, por ejemplo, se las disuade de descansar en las bancas públicas mediante la presencia amenazante de picos y otras formas de diseño excluyente. Desde una perspectiva global, es evidente el impacto de las fronteras en medio de la hostilidad antiinmigrante, un hecho ejemplificado de manera imponente por la valla fronteriza de Melilla en la frontera entre Marruecos y España. Esta "hostilidad" se encuentra en una gran cantidad de asentamientos alrededor del mundo, ya sean aquellos formados como resultado de una migración orgánica o bien asentamientos basados en el control, como las ciudades de empresa.
En todo el mundo, los museos funcionan como hitos culturales: espacios de gran trascendencia que, con frecuencia, se convierten en símbolos definitorios del paisaje arquitectónico de una ciudad. Ejemplos históricos como el Museum de Fundatie en los Países Bajos y el Museo del Louvre en Francia continúan atrayendo a millones de visitantes, mientras que las intervenciones arquitectónicas contemporáneas en ellos redefinen su contribución espacial al contexto local.
Las ciudades han sido y serán siempre escenarios multifacéticos y elásticos. Son asentamientos en constante evolución, moldeados por la proximidad a los recursos naturales, las corrientes migratorias y el capital. A pesar de la diversidad en el carácter urbano de urbes tan dispares, se suele decir que hoy en día las ciudades se parecen más que nunca; una uniformidad que hace que una torre de vidrio y acero en Singapur no parezca fuera de lugar en el Complejo Bandra Kurla de Mumbai.