
Conocido como casa de gobierno, palacio presidencial o bajo una variedad de otros términos, el edificio que alberga la sede de gobierno de un país suele ser arquitectónicamente muy llamativo. Con frecuencia opulento, grandioso y a veces imponente, el palacio de gobierno está diseñado para funcionar como un distintivo visual de la nación: una extensión de la identidad del Estado. En el continente africano, un territorio que en gran parte fue colonizado por naciones europeas, esta identidad de la condición de Estado, en un sentido arquitectónico, resulta compleja.
Por un lado, se encuentra el modernismo de las décadas de 1960 y 1970 en lugares como Ghana y Senegal, donde las naciones recién independizadas buscaron expresar una estética arquitectónica marcadamente diferente en una era de liberación. En todo el continente se observan enfoques arquitectónicos similares, a los que se suma la posterior prevalencia de un estilo "internacional" globalizado.









