
En todo el mundo, los museos funcionan como hitos culturales: espacios de gran trascendencia que, con frecuencia, se convierten en símbolos definitorios del paisaje arquitectónico de una ciudad. Ejemplos históricos como el Museum de Fundatie en los Países Bajos y el Museo del Louvre en Francia continúan atrayendo a millones de visitantes, mientras que las intervenciones arquitectónicas contemporáneas en ellos redefinen su contribución espacial al contexto local.
No obstante, la reciente pandemia ha cambiado el panorama. El número de visitantes ha disminuido, lo que ha obligado a realizar ajustes en el funcionamiento de algunos museos. Ante este escenario, cabe preguntarse cómo evolucionarán estos espacios en el futuro, tanto desde una perspectiva espacial en relación con las tecnologías emergentes, como desde una postura política, en un momento en que abundan los debates sobre la restitución de piezas de museo a sus territorios de origen.












