
Las ciudades han sido y serán siempre escenarios multifacéticos y elásticos. Son asentamientos en constante evolución, moldeados por la proximidad a los recursos naturales, las corrientes migratorias y el capital. A pesar de la diversidad en el carácter urbano de urbes tan dispares, se suele decir que hoy en día las ciudades se parecen más que nunca; una uniformidad que hace que una torre de vidrio y acero en Singapur no parezca fuera de lugar en el Complejo Bandra Kurla de Mumbai.
En medio de este fenómeno, una forma popular de observar y evaluar nuestras ciudades ha sido a través de una imagen sumamente atractiva: la del perfil urbano. A quienes visitan ciertas ciudades se les suele sugerir ir a miradores desde donde la silueta urbana se divisa en su totalidad, un punto de observación que se supone produce una experiencia visualmente satisfactoria. Estos perfiles urbanos han sido descritos como representaciones de las realidades de una ciudad, pero ¿qué tanto nos dicen realmente?














